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	<title>Ánimos de vida | Psicología y Vida - Blogs hoy.es</title>
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		<title>Ánimos de vida | Psicología y Vida - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Oct 2018 10:33:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Fdez Chavero</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Todos tenemos experiencia propia y ajena de dolores físicos. ¿Quién no se ha caído alguna vez y se ha hecho daño en las rodillas o codos? o ¿cuándo no se ha padecido el desagradable y nocturno dolor de muelas o de estómago o de cabeza o de pies agotados después de un día de largas [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/121/2018/10/%C3%81ngela-1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-1300" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/121/2018/10/%C3%81ngela-1-300x210.jpg" alt="angela" width="300" height="210" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/121/2018/10/Ángela-1-300x210.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/121/2018/10/Ángela-1-768x539.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/121/2018/10/Ángela-1.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"></a></p>
<p>Todos tenemos experiencia propia y ajena de <strong>dolores físicos</strong>. ¿Quién no se ha caído alguna vez y se ha hecho daño en las rodillas o codos? o ¿cuándo no se ha padecido el desagradable y nocturno dolor de muelas o de estómago o de cabeza o de pies agotados después de un día de largas colas…?</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Los <strong>dolores</strong> son innumerables y tan variados como terminaciones nerviosas, músculos y huesos forman nuestro diminuto organismo. Estas sensaciones son desagradables, nos generan mucho sufrimiento por la impotencia que nos despiertan y se suelen abordar con analgésicos comunes o, si el dolor es resistente, acudimos a los opiáceos que son de una potencia superior. Son fármacos de probada eficacia y seguro que nos suenan nombres como paracetamol o acetilsalicílico o ibuprofeno, etc.</p>
<p><strong>Nadie se libra</strong> de esta experiencia y nos llega desde el mismo momento que sentimos el aire de este mundo en nuestra piel o los primeros rayos de luz porque el  nacimiento duele a la madre y al bebé. Si bien es verdad que la percepción de estos dolores es desagradable, lo es aún más los próximos que traemos a estas líneas.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Estos <strong>segundos dolores</strong> invaden las existencias humanas como si de enredaderas se tratasen. También padecemos sus devastadores efectos y no son fáciles de abordar. No responden a analgésicos de ninguna clase, se traducen en sensaciones muy variadas como llantos o tristezas o impotencias y suelen ser bastantes resistentes al olvido.</p>
<p>Entre ellos está la imagen del <strong>padre o de la madre que se debaten entre la vida y la muerte</strong>, resistiendo la fragilidad del cuerpo, apagándose durante semanas y meses sin más comunicación que una mano que agarra o una respiración entrecortada por toses que agotan.</p>
<p>Está el <strong>hermano derrotado por un cáncer anárquico</strong> y cruel que le deja sumido en la debilidad física y en el quebranto psicológico y que detiene su ciclo vital. Y qué decir de ese <strong>amigo</strong> íntimo que te mira con ojos perdidos en la nebulosa de una mente confusa por las <strong>drogas o el alcohol</strong>, con el tenue y pasajero compromiso de no volver a consumir. También está el dolor que causan las lágrimas de <strong>impotencia del hijo</strong> que no encuentra soluciones a sus problemas y que se haya inmerso en un camino sin luz.</p>
<p>Muchos podríamos contar y describir pero es momento para mencionar algunas  <strong>maneras de afrontar</strong> tanto displacer, con el convencimiento de que la vida tiene muchos <strong>alientos</strong> que son los que realmente nos salvan.</p>
<p>Estos dolores del alma o del corazón figurado son sensibles a las palabras de <strong>ánimo y aliento</strong>, a los <strong>achuchones</strong> cariñosos, a los <strong>abrazos</strong> prolongados y desinteresados, a los relajados <strong>silencios acompañados</strong>, a las <strong>caricias</strong> suaves y sin prisas, a los paseos dialogados, a las miradas y a los guiños de complicidad, a las brazos por encima de los hombros, a los apretones de manos, pero, sobre todo, al amor sincero que se entrega sin pedir nada a cambio, que hace de la gratuidad su principal seña de identidad.</p>
<p>Es mi deseo sincero que aún en medio de los dolores físicos y del alma sintamos todos los placeres que proporcionan la amistad y el amor, con el claro convencimiento de que <strong>por encima de la finitud física se encuentra la infinitud del espíritu.</strong></p>
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