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	<title>De &quot;pobrecitos&quot; a reconocerles sus derechos | Psicología y Vida - Blogs hoy.es</title>
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		<title>De &quot;pobrecitos&quot; a reconocerles sus derechos | Psicología y Vida - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Mar 2020 08:53:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Fdez Chavero</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/121/2020/03/IMG_20200305_095028.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-2003" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/121/2020/03/IMG_20200305_095028-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/121/2020/03/IMG_20200305_095028-207x300.jpg 207w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/121/2020/03/IMG_20200305_095028.jpg 539w" sizes="(max-width: 207px) 100vw, 207px"></a></p>
<p>Expresión coloquial y cariñosa que podemos escuchar con frecuencia a personas sensibles y bienintencionadas para referirse a otras que consideran con menos capacidades que la media de la población. Piensan que los referidos como pobrecitos tendrán más <strong>dificultades en la vida</strong> porque sus capacidades intelectuales y sus destrezas físicas, manuales y verbales están por debajo de lo que reclama esta sociedad para triunfar o, por lo menos, para valerse por sí mismo.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Pobrecito supone una valoración de dificultades con una probabilidad bastante alta de ser cierta. Lo que <strong>no me parece adecuado</strong> es el término empleado porque se hace sin tener en cuenta lo que piensa y siente el valorado.</p>
<p>Es <strong>tiempo para olvidar estériles penas</strong> o lastimosos consuelos que nos inactivan y nos nublan los ojos con lágrimas, señal de que no les conocemos. <strong>Es hora de llamarles</strong> por sus nombres, reconociendo sus derechos y obligaciones.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>He tenido la <strong>inmensa suerte</strong> de haber compartido tiempo y actividades con personas con inteligencias límites, con trastornos del desarrollo como autismo, con síndromes de Down durante algunos de mis años de juventud y ahora poseo la regalada fortuna de compartir mis días y horas con una de estas personas.</p>
<p><strong>Disfruto</strong> acompañando a quienes padecen los sinsabores de esta delicada existencia, o a los que afrontan sus limitaciones de salud y de autonomía con diferentes escalas de valores. Sin ingenuas ni engañosas palabras y opiniones, siento la obligación moral de afirmar que los mal llamados pobrecitos se encuentran muy cerca del objetivo de vida de todos, el de ser felices.</p>
<p>La vida muchas veces quita y otras suma y esas cambiantes y oscilantes operaciones matemáticas me han llevado a sentir y presenciar sus <strong>continuas enseñanzas que nos transmiten</strong> y de las que no siempre somos conscientes, como las de sonreír ante las dificultades, las de animar al que falla o las de mostrar consuelos en los momentos de tristezas. <strong>Mi duda</strong> es si ante las enseñanzas de tan brillantes maestros correspondemos como dignos y aplicados alumnos. Mi experiencia, expresada con el mayor y delicado de los respetos al resto de los vivientes, es que este mundo es más humano y bueno porque esas personas forman parte de él.</p>
<p><strong>Agradezco</strong> a sus asociaciones y a las de sus padres la lucha continua por unos derechos tardíos y por otros que <strong>no llega (como son los de formación y trabajo)</strong>, el compromiso con sus deberes, la esperanza en un mundo más justo y solidario, la gratuidad de sus esfuerzos, las ilusiones ante lo pequeño y cotidiano. <strong>Les admiro</strong> porque hacen de los afectos uno de sus signos de identidad y de lo sencillo algo bello, pero sobretodo, lo que más me maravilla son sus demostraciones gratuitas de sentimientos y la visión optimista de la vida.</p>
<p><strong>Pertenecer al equipo de los “pobrecitos”</strong> es jugar con la ventaja de los ganadores.</p>
</body></html>
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