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	<title>Reflexiones en una noche de verano | Psicología y Vida - Blogs hoy.es</title>
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		<title>Reflexiones en una noche de verano | Psicología y Vida - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Aug 2021 08:41:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Fdez Chavero</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Observo el cielo con su infinidad de estrellas y percibo su grandeza, el silencio y la armonía que te atrae y sumerge en sus inmensidades. Surge la sensación de la propia pequeñez, de los límites espaciales y temporales del propio cuerpo y de la existencia. Ese mismo mundo supralunar, como afirmaba Aristóteles, que miraron nuestros antepasados [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><strong>Observo el cielo</strong> con su infinidad de estrellas y percibo su grandeza, el silencio y la armonía que te atrae y sumerge en sus inmensidades. Surge la sensación de la propia pequeñez, de los límites espaciales y temporales del propio cuerpo y de la existencia. Ese mismo mundo supralunar, como afirmaba Aristóteles, que miraron nuestros antepasados y del que disfrutaron y se dejaron deslumbrar lo tengo ante mis ojos.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><strong>Interactúo con él</strong> gracias a sus estrellas fugaces y las acompaño con deseos que tengo en la mente y en el corazón. Es una actividad sencilla, solo se necesita oscuridad, mirar hacia arriba y después de unos minutos de espera te encuentras la magnitud de lo infinito y la pequeñez de lo limitado.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Me pregunto, sin ánimos de atormentados pesimismos, el porqué la evolución nos ha conducido hasta una <strong>existencia plagada de contradicciones</strong>. Al ser humano le sobra el momento en el que toma consciencia de la propia vida y la de los demás. A un nacer doloroso, a una educación llena de esfuerzos no siempre recompensados, a una preparación académica y profesional costosa para un trabajo inexistente o no elegido con libertad, a unas necesidades e imposiciones sociales y culturales que pueden ahogar y angustiar se le unen  continuas despedidas y muertes. Se mueren los abuelos sin que nos demos prácticamente cuenta, también los padres, los tíos, los hermanos, vecinos y amigos, los desconocidos que aparecen en las esquelas o de los que nos hablan y están los olvidados, de los que no se dice nada. Todas nos van dirigiendo con mano dura y sin titubeos a la nuestra.</p>
<p>Me pregunto si tantos sacrificios a lo largo de la vida <strong>merecen la pena</strong> porque terminamos en el <strong>absurdo de la muerte</strong>. Tanto para tan poco podría ser el resumen.</p>
<p>Es posible que la vida sin consciencia pudiera haber sido más fácil, pero <strong>si no tuviera consciencia tampoco tendría conocimiento del amor</strong>, ni de la familia, ni de la amistad, ni del compañerismo, ni del gozo de la meta alcanzada o de la satisfacción de la recompensa recibida. Si me dieran a elegir entre no tener consciencia y ahorrarme el sufrimiento o poseerla y disfrutar de los logros, sin duda elegiría lo segundo porque <strong>el amor compensa todo lo demás</strong>.</p>
<p>En medio de estos pensamientos me sorprende una nueva estrella fugaz y formulo para mis adentros otro deseo difícil de que se cumpla, aún así <strong>pido la paz para todos</strong>.</p>
</body></html>
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