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	<title>Familias | Psicología y Vida - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Oct 2021 14:57:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Fdez Chavero</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>La <strong>familia</strong> es mucho más de lo que tenemos en nuestras mentes y corazones. Es una realidad que a nadie deja indiferente y escribir sobre ella tiene el riesgo de quedarse corto en las afirmaciones y apreciaciones. Decimos que es la primera escuela en la que aprendemos gran parte de lo que seremos en la vida, también que es la unidad fundamental y clave de la sociedad. Siempre resulta ser lo primero, ya sea en cuestiones formativas intelectuales, afectivas, sociales y espirituales.</p>
<p>Nuestros <strong>padres</strong> son los más fuertes e inteligentes y las <strong>madres</strong> poseen soluciones para todo lo que nos sucede, además de ser las más guapas y elegantes. Los <strong>hermanos</strong> son entretenidos, a veces, y molestos, otras tantas, con los que ríes y juegas durante horas y horas. Ese núcleo inicial no solo está formado por padres y hermanos, sino que existen los <strong>abuelos</strong>, esos seres especiales dispuestos a quererte sin muchas exigencias, y también están los <strong>tíos</strong> y <strong>primos</strong>.</p>
<div dir="auto">Los años pasan y la percepción que tienes de sus miembros va cambiando para acercarse más a la realidad y las anécdotas se acumulan en nuestros sentidos y percepciones, en los recuerdos y sentimientos. Ser y sentirse familia no es sólo un cúmulo de momentos felices y de sonrisas, también de lágrimas por enfermedades y muertes, desencuentros y enfados, malas palabras y sospechas, pero el cómputo general suele ser positivo.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Con los <strong>años</strong> el grupo se dispersa y se amplía. Llegan las parejas y es preciso conjugar costumbres, hábitos, expresiones, horarios. Puede resultar fácil si partimos de la idea de que lo nuestro no ha de ser lo mejor, pero surgen los <strong>roces</strong> y primeras crisis que superadas nos fortalecen y consolidan la relación. La adaptación ha de ser mutua, porque si solo se adapta uno se convierte en una relación asimétrica y abocada al fracaso. Por último, los sobrinos, con sus caracteres y diferencias, gustos y disgustos hasta constituir una amalgama enriquecedora y de engranaje complicado.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Recuerdo una expresión que seguro habremos oído en nuestras casas: “<strong>la familia está siempre</strong>, sobre todo en los momentos en los que más se necesita” y es cierto. El problema es que nadie te asegura que no pueda cambiar y deteriorarse. Conocemos personas enfrentadas con sus seres queridos por <strong>desconfianzas</strong>, por egoísmos de querer más y lo mejor, por sospechas acerca de las intenciones de los otros miembros y por cerrazón mental. Cuando sucede esto nos convertimos en huérfanos sin serlo y es una de las mayores desgracias que puede ocurrirnos. Ni los euros, ni las casas y tierras, ni los cuadros y joyas, ni orgullos y vanaglorias pueden abrazar ni acompañar ni ofrecer una palabra de consuelo o de ánimos ante los acontecimientos que disfrutamos o que padecemos en nuestras cortas existencias. Pretender ser el más rico del cementerio es un objetivo tan absurdo como romper con la familia para poder serlo.</div>
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