{"id":109,"date":"2016-12-12T17:53:42","date_gmt":"2016-12-12T16:53:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/?p=109"},"modified":"2020-01-09T16:12:38","modified_gmt":"2020-01-09T15:12:38","slug":"la-vida-en-unos-segundos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2016\/12\/12\/la-vida-en-unos-segundos\/","title":{"rendered":"La vida en unos segundos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/psicologia-y-vida\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2016\/12\/Vela-encendida.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-110 aligncenter\" title=\"Vela encendida\" src=\"\/psicologia-y-vida\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2016\/12\/Vela-encendida.png\" alt=\"\" width=\"108\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2016\/12\/Vela-encendida.png 480w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2016\/12\/Vela-encendida-180x300.png 180w\" sizes=\"(max-width: 108px) 100vw, 108px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Son las doce de la noche. El trayecto se recorre en unos treinta minutos y han pasado dos horas. Le he mandado varios whatssapp y no los ha le\u00eddo. Intento <strong>controlar la mente<\/strong> para no entrar en la espiral del nerviosismo. Recuerdo sus palabras cuando me llam\u00f3: &#8220;El turno bien, ya salgo&#8221; y mi respuesta de siempre, &#8220;cuidado y no corras&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Siento el silencio<\/strong>, interrumpido por el tic tac del reloj y por mi respiraci\u00f3n. Deseo permanecer sentado, pero las piernas las noto nerviosas y me levanto sin rumbo definido. Cada paso lo \u00a0acompa\u00f1o de palabras como tranquilidad, se habr\u00e1 entretenido, o tendr\u00e1 silenciado el m\u00f3vil. <strong>Siento el miedo<\/strong> que me va invadiendo. Miro por en\u00e9sima vez a trav\u00e9s de la ventana y veo pasar unos amigos charlando animadamente. Compruebo si ha le\u00eddo los mensajes y nada de nada. En este instante oigo el ascensor. Le pido a Dios que sea ella. Los segundos pasan con lentitud desesperante. El latido de mi coraz\u00f3n se dispara, mi mente se queda pendiente solo del o\u00eddo. El ascensor se ha detenido y escucho la llave entrar en la cerradura.<\/p>\n<p>Al abrir la puerta la miro a la cara y <strong>veo en sus ojos el brillo del dolor vivido<\/strong>. Me abraza y le abrazo y nos transmitimos sensaciones similares; yo, de preocupaci\u00f3n y ella de miedo y pena. No quiero agobiarla con preguntas y dejo que me cuente con l\u00e1grimas en los ojos y la voz entrecortada. Me dice que al salir del pueblo, le adelantaron unos j\u00f3venes. Los mismos que unos kil\u00f3metros despu\u00e9s <strong>yac\u00edan fuera de la carretera<\/strong> por una curva mal tomada. Ya se hab\u00edan detenido varios coches, y ella tambi\u00e9n lo hizo. Eran tres, dos estaban dentro del coche y eran conscientes de lo sucedido. El tercero estaba fuera, unos metros separados e inm\u00f3vil, sangraba por nariz y boca. En unos minutos pararon m\u00e1s coches y lleg\u00f3 la guardia civil que transmiti\u00f3 serenidad y orden. Los chicos del interior ten\u00edan rasgu\u00f1os en rostros y brazos y <strong>el tercero permanec\u00eda inconsciente<\/strong>. La ambulancia se detuvo y comenzaron los primeros auxilios. Subieron al que estaba inconsciente y march\u00f3 a toda prisa, con luces y sirenas intentando <strong><a href=\"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2016\/11\/01\/aprendemos-de-nuestros-difuntos\/\">a\u00f1adir rapidez a una vida detenida para siempre<\/a><\/strong>.<\/p>\n<p>En este momento suspir\u00f3, dej\u00f3 de hablar y fue a la habitaci\u00f3n para ver a los hijos que dorm\u00edan desde hac\u00eda un par de horas. <strong>Cu\u00e1nto dolor sentir\u00e1n los <a href=\"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2016\/11\/15\/hijos\/\">padres <\/a><\/strong>del joven fallecido esta noche y el resto de sus d\u00edas. En unos segundos <strong>la vida se fue<\/strong> y el dolor de la desesperaci\u00f3n se instal\u00f3 en esa familia. Proyectos inacabados, sentimientos rotos, amores partidos por un est\u00fapido y caprichoso accidente. <strong>Somos poco conscientes de nuestra fragilidad<\/strong> porque si lo fu\u00e9ramos no perder\u00edamos tiempo en envidias, en chismes, en anhelar bienes innecesarios. Si supi\u00e9ramos que la existencia se puede truncar en segundos entonces nos dar\u00edamos m\u00e1s <a href=\"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2016\/11\/21\/la-vida-en-besos\/\"><strong>besos<\/strong> <\/a>y estar\u00edamos m\u00e1s sonrientes, ser\u00edamos m\u00e1s agradecidos, vivir\u00edamos con menos prisas, con m\u00e1s cuidados y atenciones. <strong><a href=\"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2016\/10\/23\/decir-te-quiero\/\">Dir\u00edamos m\u00e1s veces te quiero<\/a><\/strong> y con mayor intensidad.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las doce de la noche. El trayecto se recorre en unos treinta minutos y han pasado dos horas. Le he mandado varios whatssapp y no los ha le\u00eddo. Intento controlar la mente para no entrar en la espiral del nerviosismo. 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