{"id":1710,"date":"2019-06-28T11:56:44","date_gmt":"2019-06-28T09:56:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/?p=1710"},"modified":"2019-06-28T11:56:44","modified_gmt":"2019-06-28T09:56:44","slug":"alcohol-companero-o-tirano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2019\/06\/28\/alcohol-companero-o-tirano\/","title":{"rendered":"Alcohol: \u00bfcompa\u00f1ero o tirano?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2019\/06\/Autob\u00fas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1714 size-medium\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2019\/06\/Autob\u00fas-220x300.jpg\" alt=\"autobus\" width=\"220\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2019\/06\/Autob\u00fas-220x300.jpg 220w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2019\/06\/Autob\u00fas.jpg 751w\" sizes=\"(max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Llega el autob\u00fas, se detiene y abre sus puertas. Los primeros viajeros se bajan y se nota el cansancio de la noche y los efectos de las horas de fiesta. La m\u00fasica a tope les han ensordecidos y les obliga a hablar alto para comunicarse. Secuelas del <strong>alcohol<\/strong> ingerido se nota en algunos, los menos, en el caminar impreciso, en sonrisas inexpresivas y miradas perdidas.<\/p>\n<p>El alcohol es <strong>eterno<\/strong> en las <strong>celebraciones<\/strong>. Se nace y se brinda, pasamos de a\u00f1o y brindamos, llega el final de curso o el cumplea\u00f1os y se levanta la copa de nuevos brindis. Aprobamos o suspendemos, nos ascienden o perdemos el trabajo, presenciamos el \u201cs\u00ed, quiero\u201d y aparece la bebida de los falsos dones de la magnificencia, de la sabidur\u00eda y la sociabilidad.<\/p>\n<p>El autob\u00fas cierra sus puertas y regresa para recoger a los que pueden ser los \u00faltimos. Sigo con mi paseo ma\u00f1anero. Oigo a lo lejos a otros chicos que vuelven a sus casas. Me llama la atenci\u00f3n el de la camisa azulada porque se ha subido a la estatua situada en el centro de la rotonda. Los otros jalean con risas escandalosas y gritos la supuesta haza\u00f1a. Cansados del logro, abandonan la rotonda y cruzan, con <strong>pasos zigzagueantes<\/strong>, los metros que les separan de la acera. Contin\u00faan con sus algarab\u00edas y uno comienza a vomitar.<\/p>\n<p>Los dejo con sus vidas, consciente de que pueden ser los efectos de una noche en la que algo se ha descontrolado. Deseo que aprendan y no sea otra m\u00e1s en la que el alcohol se adue\u00f1a de sus existencias. Intento, sin conseguirlo, no pensar en los padres y hermanos y me invade el desconsuelo.<\/p>\n<p>El alcohol es ese se\u00f1or convertido en bebida que acompa\u00f1a en la alegr\u00eda y en la pena, que distrae y ayuda a fantasear. A veces se transforma en <strong>due\u00f1o y tirano<\/strong> despiadado que reclama continua presencia y del que es muy dif\u00edcil desprenderse. Cuando sucede la persona pierde la libertad y se convierte en marioneta a merced de tan macabro despiadado. La vida pasa a ocupar los asientos del sinsentido, del vac\u00edo m\u00e1s absoluto de una existencia penosa. Es el momento en el que se depende de \u00e9l.<\/p>\n<p>El alcohol, maquillado en cientos de sabores y colores, es simp\u00e1tico compa\u00f1ero de nuestras vidas o es despiadado maltratador, dependiendo del uso que hagamos de \u00e9l. Si cada vez que salimos con amigos, familia o compa\u00f1eros, lo situamos en el centro del grupo y marca el ritmo del tiempo entonces tenemos un problema. Si en el centro colocamos la amistad y los deseos de compartir pensamientos, vivencias, bromas y gracias, confidencias y complicidades, entonces ser\u00e1 un <strong>grato compa\u00f1ero<\/strong> y nada m\u00e1s, ni amigo ni tirano.<\/p>\n<p>El alcohol no es invento de la ciencia ni de la sociedad actual. Su <strong>origen<\/strong> es tan dif\u00edcil de fijar como el del ser humano, pero la diferencia de las \u00e9pocas es que ahora llega antes a las vidas y se convierte en el eje de excesivos encuentros entre los j\u00f3venes. La sensaci\u00f3n es que no se puede estar sin \u00e9l y aqu\u00ed radica la preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Somos los <strong>responsables de nuestras existencias<\/strong> y de nuestras decisiones depende el presente y el futuro. Ojal\u00e1 sepamos hacer un uso adecuado de \u00e9l.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2019\/06\/Alcohol.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1715\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2019\/06\/Alcohol.jpg\" alt=\"alcohol\" width=\"299\" height=\"168\" \/><\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llega el autob\u00fas, se detiene y abre sus puertas. Los primeros viajeros se bajan y se nota el cansancio de la noche y los efectos de las horas de fiesta. La m\u00fasica a tope les han ensordecidos y les obliga a hablar alto para comunicarse. Secuelas del alcohol ingerido se nota en algunos, los menos, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":144,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[605,696,695,693,692,694],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1710"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/users\/144"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1710"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1710\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1718,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1710\/revisions\/1718"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}