{"id":406,"date":"2017-07-10T19:12:37","date_gmt":"2017-07-10T17:12:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/?p=406"},"modified":"2017-07-10T19:12:37","modified_gmt":"2017-07-10T17:12:37","slug":"una-tarde-con-mi-profesor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2017\/07\/10\/una-tarde-con-mi-profesor\/","title":{"rendered":"Una tarde con mi profesor"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_410\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2017\/07\/Tarde-con-mi-profesor1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-410\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-410 size-medium\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2017\/07\/Tarde-con-mi-profesor1-300x235.jpg\" alt=\"?\" width=\"300\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2017\/07\/Tarde-con-mi-profesor1-300x235.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2017\/07\/Tarde-con-mi-profesor1-768x602.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2017\/07\/Tarde-con-mi-profesor1-1024x802.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2017\/07\/Tarde-con-mi-profesor1.jpg 1624w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-410\" class=\"wp-caption-text\">Un punto de referencia<\/p><\/div>\n<p>He tenido la inmensa fortuna de pasar una tarde con uno de mis <a href=\"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2016\/11\/25\/maestros-y-profesores-de-la-vida\/\"><strong>antiguos profesores<\/strong><\/a>, de esos que marcan la vida de los alumnos y tambi\u00e9n la m\u00eda. Est\u00e1 a punto de jubilarse, canoso, igual de sabio, de prudente y con la serenidad de los a\u00f1os saboreados con autenticidad. Me cont\u00f3 que en la \u00faltima semana del curso recibi\u00f3 <strong>tres cartas<\/strong> que le tocaron lo m\u00e1s profundo de su ser. La <strong>primera<\/strong> carta fue de toda una clase, la <strong>segunda<\/strong> de una alumna de bachillerato y la <strong>tercera<\/strong>, del padre de una alumna. Le pregunt\u00e9 por sus contenidos. Me mir\u00f3 fijamente y, tras unos segundos de silencio, comenz\u00f3 el relato.<\/p>\n<p>La <strong>primera<\/strong> fue entregada el \u00faltimo d\u00eda de clases. Dos alumnos se levantaron del asiento y le dieron un sobre azul con una postal escrita, un estuche con un bol\u00edgrafo y una peque\u00f1a bolsa fr\u00eda al tacto, era un vasito con su helado preferido. Del bol\u00edgrafo y del helado no me cont\u00f3 nada, s\u00ed del escrito. Le daban las gracias por lo transmitido durante el curso, por tratar los temas de la vida sin tapujos y con sinceridad, por darles claves para afrontar el d\u00eda a d\u00eda, por animarles a compaginar tolerancia y cr\u00edtica y por valorar el esfuerzo. Se desped\u00edan d\u00e1ndoles las gracias por ayudarles a ser mejores personas. Al terminar, <strong>le pregunt\u00e9<\/strong> por su respuesta. Les agradeci\u00f3 los deseos de aprender y de ser mejores personas, lo cual le animaba a ser mejor profesor. La clase termin\u00f3 con un sonoro aplauso. Sali\u00f3 del aula con algo de verg\u00fcenza y una enorme satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>La <strong>segunda<\/strong> carta le lleg\u00f3 al correo electr\u00f3nico. Fue m\u00e1s breve. Despu\u00e9s de un saludo tuteado, le daba las gracias por el tiempo dedicado a ella y a sus compa\u00f1eros. Le dec\u00eda que deseaba verlo y que estaba muy contenta por la nota obtenida en la selectividad. De nuevo <strong>le pregunt\u00e9<\/strong> por su respuesta. Les agradeci\u00f3 a ella y a los compa\u00f1eros el trabajo realizado a lo largo del curso y, sobre todo, la actitud de aprendizaje. Termin\u00f3 con un &#8220;gracias por ayudarme a querer ser <a href=\"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2017\/02\/09\/ser-mejor-persona\/\">mejor persona<\/a>, mejor profesor&#8221;.<\/p>\n<p>La <strong>tercera<\/strong> lleg\u00f3 en un mensaje privado de whatsapp. Tras un cari\u00f1oso saludo le mostraba su admiraci\u00f3n por ser justo y su sincero reconocimiento, las gracias por su labor y su dedicaci\u00f3n al alumnado. Adem\u00e1s le dec\u00eda que tambi\u00e9n \u00e9l hab\u00eda aprendido de sus reflexiones. En este punto, <strong>le coment\u00e9<\/strong> que se sentir\u00eda muy orgulloso. Me mir\u00f3 por encima de sus gafas y de nuevo me encontr\u00e9 con la misma respuesta de agradecimiento al padre por esas palabras de \u00e1nimos para ser mejor persona y profesor.<\/p>\n<p class=\"aligncenter\">Seguimos charlando y <strong>me dijo<\/strong>: &#8220;ese es mi trabajo y el premio al compromiso con mi profesi\u00f3n, la formaci\u00f3n de j\u00f3venes y el acompa\u00f1arles en el camino de hacerse personas. No es mucho lo que <strong>les digo a mis alumnos<\/strong>: la importancia del esfuerzo, los deseos de ser mejor, la riqueza de la tolerancia y, a la vez, la de ser cr\u00edtico y que tengan presentes que sus vidas depender\u00e1n de las decisiones que vayan tomando a lo largo de ella&#8221;. Al <strong>terminar<\/strong> hablamos de mi vida. Nos <strong>despedimos<\/strong> con un fuerte apret\u00f3n de manos y mi mirada de profunda admiraci\u00f3n.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; He tenido la inmensa fortuna de pasar una tarde con uno de mis antiguos profesores, de esos que marcan la vida de los alumnos y tambi\u00e9n la m\u00eda. Est\u00e1 a punto de jubilarse, canoso, igual de sabio, de prudente y con la serenidad de los a\u00f1os saboreados con autenticidad. 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