{"id":813,"date":"2018-01-13T09:46:03","date_gmt":"2018-01-13T08:46:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/?p=813"},"modified":"2018-01-13T09:46:03","modified_gmt":"2018-01-13T08:46:03","slug":"maldito-dia-de-tu-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2018\/01\/13\/maldito-dia-de-tu-muerte\/","title":{"rendered":"Maldito d\u00eda de tu muerte"},"content":{"rendered":"<p>(Carta de un nieto por la muerte de su abuelo).<\/p>\n<p>Desnudos ante la inmensidad de lo desconocido.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/01\/SAVE_20180113_240303.jpeg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-818\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/01\/SAVE_20180113_240303-300x195.jpeg\" alt=\"save_20180113_240303\" width=\"300\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/01\/SAVE_20180113_240303-300x195.jpeg 300w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/01\/SAVE_20180113_240303-768x499.jpeg 768w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/01\/SAVE_20180113_240303-1024x666.jpeg 1024w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/01\/SAVE_20180113_240303.jpeg 1555w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hace 5 a\u00f1os ya, 5 a\u00f1os de ese d\u00eda que\u00a0no podr\u00e9 olvidar el resto de mis d\u00edas. Todav\u00eda me acuerdo como si fuera ayer o esta misma ma\u00f1ana sin ir m\u00e1s lejos. Me acuerdo de c\u00f3mo despert\u00e9, llamado por ese c\u00e1lido sol de diciembre en una ma\u00f1ana como otra cualquiera, soleada, con un cielo radiante que invitaba a estar fuera no sin antes abrigarte.<\/p>\n<p>Tras un r\u00e1pido vistazo a la habitaci\u00f3n me levant\u00e9. Fui caminando hacia el sal\u00f3n con paso lento y adormilado pensando en lo desafortunado que era por no estar en Madrid, como sol\u00edamos hacer por estas fechas, sin llegar a caer en la cuenta de que a mi alrededor se respiraba una atm\u00f3sfera triste y diferente al de otros muchos d\u00edas.<\/p>\n<p>Al entrar en el sal\u00f3n advert\u00ed que mis padres ya estaban levantados y por lo que se ve\u00eda desde hac\u00eda rato, cosa que me sorprendi\u00f3. Al darle un beso a mi madre not\u00e9 que sus bueno d\u00edas eran diferentes, quiz\u00e1s m\u00e1s melanc\u00f3licos. Me parecieron rotos y silenciosos.<\/p>\n<p>Lo que me hizo darme cuenta de que algo no iba bien fue ver una l\u00e1grima correr por el rostro de mi padre al darme ese beso que todo padre tiene. Me sent\u00e9 movido por mi inocente conciencia de tan solo 10 a\u00f1os y me enter\u00e9 entre sollozos de que mi abuelo hab\u00eda fallecido.<\/p>\n<p>Mi abuelo estaba en un lugar al que los cristianos llamamos cielo, al ser creyente eso me tranquiliz\u00f3 aunque no me quit\u00f3 la tristeza que inundaba ya mi alma y que, como tsunami que arrasa todo, pronto llegar\u00eda a mi coraz\u00f3n, a mi cerebro y al resto del cuerpo. Desayun\u00e9 con mi hermana. Absorto en mis pensamientos recordaba mi infancia ba\u00f1ada en alegres recuerdos con mi abuelo.<\/p>\n<p>Mi padre se fue pronto, cogi\u00f3 el coche y march\u00f3 al pueblo a velar y recibir a todas esas personas allegadas a mi abuelo que fueron a darle el \u00faltimo adi\u00f3s. Nosotros (mi madre, mi hermana y yo) salimos poco despu\u00e9s. Al llegar al pueblo, not\u00e9 que para todo hab\u00eda cambiado. Era diferente, triste y apagado. Quise entrar a darle ese \u00faltimo beso de despedida a mi abuelo, ese beso que bien sabe a muerte y a un hasta pronto que ser\u00e1 largo.<\/p>\n<p>No me dejaron y ante esa negativa rotunda por parte de t\u00edos y primos mayores me tuve que conformar con velar y llorar en silencio con mi hermana y mis primos de la misma edad que yo desde fuera.<\/p>\n<p>Lo que acontece despu\u00e9s no es relevante.<\/p>\n<p>Cada a\u00f1o por estas fechas me acuerdo de ti, abuelo, de esos paseos por el corral, de esas comidas de A\u00f1o Nuevo en las que compart\u00edamos santo, de esos ratos alrededor del brasero o la chimenea. S\u00e9 que te volver\u00e9 a ver aunque no s\u00e9 cu\u00e1ndo, pero cuando lo haga deseo que nuestras almas y nuestros pensamientos y recuerdos se fundan en un abrazo que rompa el cielo y la tierra y que aclamen a los \u00e1ngeles sin cesar porque ese d\u00eda triunfar\u00e1 el amor y la vida sobre la muerte.<\/p>\n<p>A toda esa gente que me dice: \u201cpobrecito, perdi\u00f3 a su abuelo\u201d le respondo: \u201cpobrecito no, pobrecito aquel que no disfruta de su abuelo porque yo mientras vivi\u00f3 lo quise y lo am\u00e9 y disfrut\u00e9 cada segundo con \u00e9l. Me reencontrar\u00e9 contigo en el m\u00e1s all\u00e1 y nadie nos podr\u00e1 separar m\u00e1s\u201d<\/p>\n<p>Te quiero,<\/p>\n<p>Tu nieto Manuel<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Carta de un nieto por la muerte de su abuelo). Desnudos ante la inmensidad de lo desconocido. 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