{"id":942,"date":"2018-03-18T22:08:30","date_gmt":"2018-03-18T21:08:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/?p=942"},"modified":"2018-03-18T22:08:30","modified_gmt":"2018-03-18T21:08:30","slug":"padres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/psicologia-y-vida\/2018\/03\/18\/padres\/","title":{"rendered":"Padres"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/03\/Padres.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-943 alignleft\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/03\/Padres-225x300.jpg\" alt=\"padres\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/03\/Padres-225x300.jpg 225w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/121\/2018\/03\/Padres.jpg 720w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u201cMe <strong>considero un buen padre<\/strong>. Al igual que acompa\u00f1o a mi hijo en sus fiebres y dolores, tambi\u00e9n soy capaz de repasar con \u00e9l durante horas los nombres de pa\u00edses africanos o alegrarme de sus \u00e9xitos\u201d, as\u00ed se expresaba un amigo al hablar de su paternidad y de su hijo.<\/p>\n<p>Me detengo en la figura del padre por dos motivos fundamentales, primero por ser el d\u00eda dedicado a ellos y, en segundo lugar, porque se ha dibujado un perfil con el que nunca me he identificado. Se dice, con relativa e injusta frecuencia, que el papel mejor del hombre es imponer la autoridad y las normas y no estoy de acuerdo.<\/p>\n<p>El <strong>padre<\/strong> suele ser la figura f\u00edsicamente m\u00e1s fuerte de la pareja, tradicionalmente ha asumido el trabajo fuera de casa y era la segunda l\u00ednea de afrontamiento de los problemas familiares. Cuando el buen hacer de la madre parec\u00eda no dar sus frutos, entonces se acud\u00eda a \u00e9l como la definitiva instancia que dar\u00eda la soluci\u00f3n, pero todo esto ha cambiado.<\/p>\n<p>Es un buen momento para detenernos en otros aspectos presentes en la paternidad y no siempre destacados. Y comenzamos por reconocer los muchos <strong>esfuerzos<\/strong> realizados para transmitirnos sus principios, creencias y valores de la vida, por <strong>ense\u00f1arnos<\/strong> lo que saben y por proporcionarnos los medios adecuados para aprender incluso lo que ellos desconoc\u00edan o hab\u00edan olvidado y eso a costa de vivir, en muchas ocasiones, con austeridad personal y de pareja.<\/p>\n<p>Los padres son diestros para trasmitir <strong>responsabilidad<\/strong> y seriedad en el trabajo, compromiso con los amigos, fortaleza en la debilidad y capacidad para afrontar las dificultades diarias. Se ha cre\u00eddo que son inexpresivos en el sufrir, adictos al silencio y sobrios en mostrar sus afectos. Sin duda que esos aspectos pueden darse y se dan en diversas proporciones en los padres, pero son insuficientes para comprender en su totalidad esta <strong>majestuosa figura<\/strong> de nuestras vidas, porque tambi\u00e9n siente la impotencia del hijo que no alcanza el nivel de los dem\u00e1s, llora con el dolor y sonr\u00ede con la alegr\u00eda, acaricia en el sue\u00f1o y <strong>dice \u201cte quiero\u201d<\/strong> mirando a los ojos.<\/p>\n<p>El padre desprende orgullo y <strong>satisfacci\u00f3n<\/strong> ante el hijo que viene corriendo a abrazarle, protege para encarar los miedos, renuncia a su necesidad por las del hijo, escucha en la adversidad, es paciente en la discapacidad y cari\u00f1oso en el diario. El padre espera con los brazos abiertos el regreso del hijo que se retrasa o no llega, muestra con satisfacci\u00f3n las fotograf\u00edas de ellos, recuerda los primeros pasos y balbuceos aunque hayan pasado muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>La pena de muchos<\/strong> padres es vivir condicionados por estereotipos que no les permiten expresar todo su mundo de afectos, creyendo que es m\u00e1s propio de la mujer y se pierden as\u00ed la posibilidad de sentirse m\u00e1s realizados en sus emociones. Ser consciente de los errores y de los fallos con nosotros mismos y con los hijos no denota debilidad sino <strong>inteligencia<\/strong>, pedir perd\u00f3n mejora la convivencia y nos hace m\u00e1s accesible. Si nadie nos ense\u00f1\u00f3 a ser hijo ni hermano, s\u00ed tuvimos un <strong>modelo de padre<\/strong> al que siempre podremos imitar en sus muchos aciertos y, en el caso de los errores, tendremos la posibilidad de corregirlos con nuestros hijos. <strong>H\u00e9roes<\/strong> de nuestra ni\u00f1ez fueron los padres y tenemos la posibilidad de serlo de nuestros hijos, menudo privilegio, tan solo hace falta que dejemos salir nuestros sentimientos y buenas intenciones.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMe considero un buen padre. Al igual que acompa\u00f1o a mi hijo en sus fiebres y dolores, tambi\u00e9n soy capaz de repasar con \u00e9l durante horas los nombres de pa\u00edses africanos o alegrarme de sus \u00e9xitos\u201d, as\u00ed se expresaba un amigo al hablar de su paternidad y de su hijo. 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