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	<title>Penitencia de la buena | Semana Santa en Cáceres - Blogs hoy.es</title>
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	<description>En la Semana Santa de Cáceres confluyen historias, tradiciones y cualidades de la más acentuada complejidad. Tratar de comprenderla desde el prisma religioso o turístico significa, cuanto menos, obviar la intrahistoria de la fiesta. El historiador César Rina Simón, amante de la Semana Santa Cacreña, nos ayudará a disfrutar de todos los colores del caleidoscopio.</description>
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		<title>Penitencia de la buena | Semana Santa en Cáceres - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Apr 2014 21:38:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Rina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Paquita durmió la siesta sin remordimientos. Llevaba semanas esperando aquella tarde y no había milímetro de su cuerpo que no anhelara el prodigio. Las golondrinas avisaron con sus danzas que algo grande se avecinaba. Paquita bajó la escalinata de Santo Domingo, como tantas otras veces, pero ese día con el corazón apremiante y las piernas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Paquita durmió la <strong>siesta</strong> sin remordimientos. Llevaba semanas esperando aquella tarde y no había milímetro de su cuerpo que no anhelara el <strong>prodigio</strong>. Las golondrinas avisaron con sus danzas que algo grande se avecinaba.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Paquita bajó la escalinata de Santo Domingo, como tantas otras veces, pero ese día con el corazón apremiante y las piernas temblorosas, tentando el granito . Sin apenas saludar, se escondió en el <strong>confesionario</strong> para meterse debajo de la túnica. Paquita, esa noche, cargaría con la <strong>cruz</strong> de la penitencia por la ciudad de las esquinas.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Con lágrimas veladas por el <strong>verduguillo</strong>, se abrieron las puertas del cielo, y Paquita salió del templo con la <strong>cruz</strong> a cuestas, fijando su mirada dolorida en una multitud que aclamaba <strong>primaveras</strong>. Las piedras del camino comenzaron a agrietar sus pies y en el hombro se clavaron como ampollas las astillas de la <strong>cruz</strong>. Pero, para Paquita, estas cuestiones eran secundarias.</p>
<p>Paquita, lo que verdaderamente no soportaba, el acto mismo de la <strong>penitencia</strong>, era no poder ver a su Cristo izarse al cielo, avanzar portentoso, clavar sus zancos en la tierra, de izquierda a derecha, adelante y atrás, una marcha tras otra. Ella sólo podía intuir el <strong>milagro</strong> en los aplausos que escuchaba en la lejanía.</p>
<p>Sonaban cornetas, tambores, bombardinos, saetas e incluso el chasquido de los costaleros al crujir los <strong>metales</strong>. Y ella no podía verlo ni tocarlo. Por eso lloraba. Era su verdadera <strong>penitencia</strong>.</p>
<div id="attachment_150" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/semanassantasencaceres/wp-content/uploads/sites/72/2014/04/Sin-t%C3%ADtulo8.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-150" class="size-full wp-image-150" title="Sin título" src="/semanassantasencaceres/wp-content/uploads/sites/72/2014/04/Sin-t%C3%ADtulo8.jpg" alt="" width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/72/2014/04/Sin-título8.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/72/2014/04/Sin-título8-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px"></a><p id="caption-attachment-150" class="wp-caption-text">Fuente: Alberto Mateos Medina - www.caminodeemaus.net</p></div>
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