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	<title>El lenguaje de los emoticonos | Solita en Cáceres - Blogs hoy.es</title>
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	<description>Carolina Díaz tiene 19 años, vive en Arroyo de la Luz y estudia Filología. Cada amanecer coge el autobús a Cáceres. Por la mañana va a la universidad, por la tarde graba vídeos y por la noche vuelve a casa en bus. Solita en Cáceres es la cara oculta de sus grabaciones para las secciones Cáceres Insólita y Mira Quién Habla.</description>
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		<title>El lenguaje de los emoticonos | Solita en Cáceres - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Nov 2013 11:52:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Díaz Rodríguez</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: center;"><a href="/solitaencaceres/wp-content/uploads/sites/41/2013/11/Emoticonos1.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-810 aligncenter" title="Emoticonos" src="/solitaencaceres/wp-content/uploads/sites/41/2013/11/Emoticonos1.jpg" alt="" width="384" height="310" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/41/2013/11/Emoticonos1.jpg 640w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/41/2013/11/Emoticonos1-300x242.jpg 300w" sizes="(max-width: 384px) 100vw, 384px"></a></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>En la escuela, los primeros años de infantil nos enseñaban a<strong> leer con imágenes</strong>. Nos mezclaban dibujos y textos. A veces, resultaban un tanto incoherentes. Uno, que me llamaba especialmente la atención, te venía a decir que<strong> un niño se estaba comiendo (dibujo de un cuchillo y un tenedor cruzados) un bocadillo.</strong> Quien ideó semejante ‘mensaje’ seguro que también <strong>cortaba con cubiertos el jamón.</strong> También recuerdo otro en el que te dibujaban <strong>un símbolo de beber y un cartón de leche</strong>… con la de veces que me habrá llamado la atención mi madre<strong> por chupar directamente del envase.</strong></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Sin embargo, lo más socorrido en estos temas, eran los<strong> animales.</strong> Te dibujaban toda la granja: los patitos en el estanque, las gallinas poniendo huevos, los conejos comiendo hierba… Pero por muy ameno y atractivo que fuese para la vista, querías que a ti te mandasen <strong>leer libros con solo texto</strong> o, como mucho, con una imagen grande cada pocas páginas. <strong>Eso significaba progreso, que eras de ‘los mayores’ de la clase.</strong></p>
<p>Ahora, en cambio, parece que <strong>nos estamos volviendo todos tontos con los emoticonos de Whatsapp.</strong> Si estamos enamorados, abusamos de frases con <strong>muñequitos con corazones y con animalitos tiernos.</strong> Si estamos tristes o cabreados, también tenemos <strong>muecas detestables de sufrimiento y dolor</strong> para añadir a nuestro texto. Y para cuando no sabemos qué cara poner, tenemos la de <strong>“El grito” de Munch,</strong> que resulta más cómica que siniestra, o la de <strong>La Gioconda</strong>, para mostrarnos enigmáticos.<strong> Sustituimos adjetivos y sustantivos por muecas expresivas.</strong></p>
<p>Pero esto va más allá. Cuando vamos a tomar un café, ponemos <strong>el emoticono de una taza</strong>, y cuando queremos decir que estamos viendo la televisión,<strong> la pantalla de un televisor destaca en el mensaje de nuestro Whatsapp</strong>. Ya ni siquiera poner un <strong>OK</strong> <strong>puede considerarse economía del lenguaje</strong>, ahora un <strong>pulgar levantado</strong> es más corto y explícito. Decir un ‘me aburroooo’, dándole mucho énfasis a la ‘o’ final, antes podía funcionar, pero ahora, si no pones <strong>la caquita con los dos ojos</strong> para añadir lo típico de ¡vaya asco de vida! o ¡la vida es una mierda!, estás fuera de onda.</p>
<p>Para rematar, la semana pasada me mandaron al Whatsapp un <strong>juego de emoticonos de averiguar películas.</strong> Los tres primeros, tenían su gracia, luego deja de ser sorprendente por la cantidad de combinaciones posibles que hay. Aunque, a decir verdad, prefiero cadenas de mensajes cómicas de este tipo a las típicas de<strong> ‘si no pasas esto a diez contactos en menos de veinte minutos, el amor de tu vida morirá’.</strong> Mucho mejor los juegos de palabras con imágenes que nos llevan acompañando desde que aprendimos a leer en nuestra infancia que el rollo médium y místico.</p>
<p>El lenguaje de los ‘sms’ ya ha decaído. Podría decirse que ahora estamos adentrándonos en <strong>el lenguaje de los emoticonos.</strong> Empiezan a ser una pieza comunicativa importante en nuestro día a día, <strong>una manera más amena y efectiva de captar la atención de nuestro destinatario en Whatsapp.</strong></p>
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