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	<title>Bla bla cat | Solita en Cáceres - Blogs hoy.es</title>
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	<description>Carolina Díaz tiene 19 años, vive en Arroyo de la Luz y estudia Filología. Cada amanecer coge el autobús a Cáceres. Por la mañana va a la universidad, por la tarde graba vídeos y por la noche vuelve a casa en bus. Solita en Cáceres es la cara oculta de sus grabaciones para las secciones Cáceres Insólita y Mira Quién Habla.</description>
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		<title>Bla bla cat | Solita en Cáceres - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Apr 2014 09:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Díaz Rodríguez</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: center;"><a style="text-align: center;" href="/solitaencaceres/wp-content/uploads/sites/41/2014/04/Bla-bla-car.png"><img loading="lazy" class="aligncenter  wp-image-919" title="Bla bla car" src="/solitaencaceres/wp-content/uploads/sites/41/2014/04/Bla-bla-car.png" alt="" width="384" height="288" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/41/2014/04/Bla-bla-car.png 800w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/41/2014/04/Bla-bla-car-300x225.png 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/41/2014/04/Bla-bla-car-768x576.png 768w" sizes="(max-width: 384px) 100vw, 384px"></a></p>
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<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p style="text-align: left;">  Hace poco más de una semana, tuve que hacer un viaje de Cáceres a Mérida y cogí<strong> mi primer Bla bla car.</strong> Fue una experiencia cuanto menos curiosa. Legalmente, y <strong>aunque ya se sabe que los bla bla car no son legales</strong>, es la primera vez que montaba en uno. Sin embargo, ese tipo de viaje lo había realizado y lo había visto realizar cada vez que <strong>estaba en una parada esperando un autobús y aparecía un coche que ofrecía llevarte por menos dinero</strong> o por la misma cantidad a tu destino, pero a cambio te ofrecía más rapidez y comodidad.</p>
<p style="text-align: left;">                  Me gusta que me sucedan cosas raras, experiencias de esas que después puedes contar y que recuerdas gratamente, aunque en el momento no sean agradables. Mi primer Bla bla car es una de esas experiencias de las que hablo: <strong>la chica que llevaba el coche acababa de recoger un gato que había adoptado una amiga suya y tenía que llevarlo hasta Mérida.</strong> Era un pasajero más. El gato al principio iba tranquilo, maullaba de vez en cuando.</p>
<p style="text-align: left;">                  Cuando íbamos a comenzar a salir de Cáceres, tras pasar varias rotondas, <strong>empezamos a hablar sobre los mareos de los gatos al transportarlos en viajes.</strong> Incluso, llegamos a conclusiones como que la expresión: <strong>“Vomitar como los gatos”,</strong> que se suele utilizar cuando devuelves tras haberte emborrachado, <strong>puede deberse a que te sale espumilla de la boca como a ellos.</strong> Casualmente, en la radio (no recuerdo qué cadena llevábamos puesta), también hablaban de gatos. Sin embargo, <strong>el nuestro iba tan tranquilo que hasta que el mal olor de la diarrea, que le había entrado, no llegó hasta nuestros olfatos, no se hizo notar.</strong></p>
<p style="text-align: left;">                  Habíamos tenido que<strong> jugar al tetris con las maletas y los bolsos de viaje al comienzo porque no cabían bien en el maletero.</strong> El coche iba al completo y encima, a los pies, llevábamos, entre otras cosas, una termomix y una maleta. Cuando el gato nos apestó, <strong>el olor pareció condensarse en la parte de atrás del coche y con lo encogidos que íbamos, costaba respirar.</strong> La conductora tuvo que parar en el <strong>Carrefour</strong>, a la salida de Cáceres, <strong>para limpiar al pobre animal,</strong> que aun estando en una jaula, <strong>había salpicado un poco el suelo del coche, y él mismo se había ‘bañado’.</strong> Si por cualquiera de los otros viajeros que íbamos en el vehículo hubiera sido, habríamos dado largas al gato, pero su futura dueña de Mérida, la amiga de la conductora,<strong> ya puede dar gracias de tener una amiga tan paciente y valiente para limpiarlo con pañuelos y proseguir el camino.</strong></p>
<p style="text-align: left;">                  El resto del viaje, excepto por un poco de frío que pasé por llevar la ventana abierta para que se fuese el mal olor, <strong>resultó de lo más tranquilo, recordando la anécdota y echándonos unas risas.</strong> Al llegar a Mérida, la conductora <strong>nos cobró la mitad de lo acordado</strong> porque llegamos un poco tarde por<strong> el pequeño incidente,</strong> aunque realmente, ella fue la que más lo sufrió. Al resto de los viajeros nos quedó<strong> una anécdota para contar esa tarde cuando llegamos a Mérida y siempre, pues hoy en día es raro que haya gente que no haya cogido un Bla bla car.</strong> Eso sí,<strong> sin sentido del humor,</strong> embarcarse en una aventura de estas es complicado.<strong> Es una lotería, te puede pasar cualquier cosa.</strong><a href="/solitaencaceres/wp-content/uploads/sites/41/2014/04/Bla-bla-car.png"><br>
</a></p>
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