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	<title>¿Es posible sobrevivir a un viaje encima de un témpano de hielo? | Un extremeño en el Ártico - Blogs hoy.es</title>
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		<title>¿Es posible sobrevivir a un viaje encima de un témpano de hielo? | Un extremeño en el Ártico - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Apr 2018 12:55:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JoseTrejo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A principios de julio del año 2012, alcanzaba otra vez las orillas del pequeño pueblo ballenero cerca de mar abierto. Era la primera vez que veía aquellos imponentes témpanos de hielo, procedían de la no muy lejana costa Este groenlandesa. Fue toda una experiencia tocar con las manos aquella mole de hielo de unos 5 metros de altura, un centenar de [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><hr>
<p>A principios de julio del año 2012, alcanzaba otra vez las orillas del pequeño pueblo ballenero cerca de mar abierto. Era la primera vez que veía aquellos imponentes témpanos de hielo, procedían de la no muy lejana costa Este groenlandesa.</p>
<p>Fue toda una experiencia tocar con las manos aquella mole de hielo de unos 5 metros de altura, un centenar de metros de longitud y unos 60 metros de ancho. El cual se debió dinamitar para descomponerlo en ‘pedazos’ más pequeños por el peligro que había en las cercanías de la pequeña aldea ballenera.</p>
<p>Como todos los años, miles de estos inmensos bloques arriban a las tempestuosas aguas del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cabo_Farewell_(Groenlandia)" rel="external nofollow">Cabo de Farewell</a>, arrastrados por una potente corriente marina ‘fría’. A principios de verano habitualmente, y durante unas semanas, esta gran extensión helada ocasiona problemas en las comunicaciones marítimas de los alrededores.</p>
<div id="attachment_1087" style="width: 650px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/IMG_0484.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1087" loading="lazy" class="size-full wp-image-1087" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/IMG_0484.jpg" alt="Detrás de mí un enorme iceberg de banquisa, el tamaño es tan grande que amenaza con bloquear la entrada del pequeño puerto de Alluitsu Paa " width="640" height="480" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/IMG_0484.jpg 640w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/IMG_0484-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px"></a><p id="caption-attachment-1087" class="wp-caption-text"><em>Un enorme iceberg de banquisa llega a las orillas. El tamaño es tan grande que amenaza con bloquear la entrada del pequeño puerto de Alluitsu Paa.</em></p></div>
<p><strong>Aventuras sobre témpanos</strong></p>
<p>En una conversación con <a href="https://ramonlarramendi.com/inicio/" rel="external nofollow">Ramón</a>, acerca de alguna de sus imnumerables aventuras por lugares polares, me llamó la atención una de ellas. Se trataba en su famosa expedición de 14.000 kilómetros durante tres años ininterrumpidos <a href="http://www.edicionesdesnivel.com/libros/tres-anos-a-traves-del-artico/9788487746321/" rel="external nofollow">(Tres años através del Ártico)</a>, donde viajaron sin ningún medio mecánico, solamente por kayak, trineos de perros o andando.</p>
<p>En una de las travesías que hicieron con kayaks, atravesando extensiones de banquisa (hielo plano), hizo un alto en el camino para descansar, para ello, se subió a un témpano con forma plana, no más alto de unos centímetros desde la superficie del agua y de unas decenas de metros de longitud. Llevaba muchas horas remando y estaba cansado, así que, decidió echar una cabezadita sobre aquella estable superficie. Cuando se despertó de la “pequeña” siesta, habían pasado algunas horas. Para poder situarse y proseguir su travesía, miró a su alrededor, era un lugar diferente que no conocía, encendió su <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_posicionamiento_global" rel="external nofollow">gps</a> y pudo comprobar con estupefacción, que aquel pedazo de hielo lo había ido derivando de su ruta unas decenas de kilómetros debido a la fuerte corriente.</p>
<div id="attachment_1090" style="width: 310px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/1-ramon-Assiat-87-300x207.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1090" loading="lazy" class="size-full wp-image-1090" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/1-ramon-Assiat-87-300x207.jpg" alt="Assiat, 1987: gestación de la Expedición Circumpolar" width="300" height="207"></a><p id="caption-attachment-1090" class="wp-caption-text"><em>Assiat, 1987: Expedición Circumpolar. Foto Ramón Larramendi.</em></p></div>
<p><strong>¿Viajar sobre témpanos de hielo flotantes?</strong></p>
<p>A medida que uno se introduce en los relatos de exploración de los mares helados del Norte, nos damos cuenta de la dureza de sus crónicas. Situaciones de supervivencia extrema en la que se vieron envueltos en tantas ocasiones. Llevados hasta el límite de sus fuerzas y casi siempre sin posible ayuda para poder regresar por medio de un camino incierto.</p>
<p>En esta entrada os citaré una de ellas, que me dio mucho que pensar al leer aquellas dramáticas situaciones en búsqueda del <strong>Paso del Noroeste</strong>, o de los intentos de llegar al <strong>Polo Norte.</strong></p>
<p> </p>
<p><strong>Expedición Polaris 1871-1873</strong></p>
<div id="attachment_1100" style="width: 865px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/Captain_Halls_Arctic_Expedition_-_The_Polaris.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1100" loading="lazy" class="wp-image-1100 size-full" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/Captain_Halls_Arctic_Expedition_-_The_Polaris.jpg" width="855" height="474" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/Captain_Halls_Arctic_Expedition_-_The_Polaris.jpg 855w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/Captain_Halls_Arctic_Expedition_-_The_Polaris-300x166.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/Captain_Halls_Arctic_Expedition_-_The_Polaris-768x426.jpg 768w" sizes="(max-width: 855px) 100vw, 855px"></a><p id="caption-attachment-1100" class="wp-caption-text"><em>El Polaris, barco usado para la expedición.  Un antiguo remolcador a vapor, readaptado y reforzado para viajar por el ártico, incluso se modificaron las calderas para poder quemar aceite de ballena en caso de que escaseara el carbón para alimentarlas. </em></p></div>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Era la cuarta y tristemente última expedición que realizaría el líder llamado <strong>Charles Francis Hall</strong>.</p>
<p><strong>Charles Francis Hall. </strong>Fue herrero y luego propietario de un pequeño periódico,<strong> </strong>aunque no tenía experiencia en navegación, obsesionado por la expedición perdida de Franklin y el ártico, consiguió la ayuda económica suficiente del gobierno de Estados Unidos para dirigir varias expediciones y buscar a los supervivientes o sus restos e ir al Polo Norte.</p>
<p>Precursor de un cambio de filosofía en la exploración ártica, entabló amistad y aprendió el modo de vida de los habitantes de las zonas polares; sus técnicas de caza, cómo sobrevivir al clima gélido, y cómo aprovechar los recursos naturales. Convivió durante largas temporadas con las comunidades inuit del norte y más estrechamente en el poblado de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Etah_(Groenlandia)" rel="external nofollow">Etah</a> en la entrada del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Estrecho_de_Nares" rel="external nofollow">Estrecho de Nares</a>.</p>
<p>Consiguió alcanzar la latitud máxima de 82º 29′ N,  hasta la fecha, tratando de llegar al Polo Norte Geográfico para un buque de la época.</p>
<p>Entabló una estrecha amistad con una familia inuit del poblado de Etah, convirtiéndose en sus colaboradores, que le acompañaron como intérpretes y cazadores durante muchos de esos viajes.</p>
<p>Al regresar al barco de su última exploración en cercanías del mar de Lincon, tomó un café y enfermó misteriosamente, falleciendo dos semanas más tarde. Las fricciones y desavenencias entre una indisciplinada tripulación que quería regresar a un lugar seguro, y los que querían continuar le pasaron factura a Hall. Un siglo más tarde al exhumar su cadáver, la autopsia reveló grandes cantidades de arsénico en su cuerpo, se demostraba así que había sido envenenado.</p>
<p><strong>Regreso a un lugar seguro</strong></p>
<p>A pesar de que <strong>Sidney O. Budington</strong> Capitán del Polaris hizo un último intento por continuar hacía el Polo, tuvo que retroceder, quedando bloqueado en medio de la banquisa al tratar de llegar al poblado de Etah. El barco seguía atrapado por la presión del hielo, propiciando el deterioro del casco y consumiendo el preciado carbón ya solo para poder sobrevivir al frío. Desconectadas las bombas de achique,  poco a poco el barco se iba inundando irremediablemente.</p>
<p>Se sucedieron los meses hasta que la nave se liberó de su trampa helada, en medio de una tempestad. Las corrientes lo arrastraron hasta encallar sobre el lecho marino. <em><strong>George E. Tyson</strong></em>, el segundo oficial y navegante, ordenaba aligerar la carga del buque sobre un gran témpano de hielo. La tripulación se apresuró lanzando todo lo que pudieron por la borda. Incluso desembarcaron sobre el hielo hasta 19 hombres, entre ellos los colaboradores inuits de Hall y el propio Tyson.</p>
<div id="attachment_1130" style="width: 910px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_Polaris_SetAdrift.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1130" loading="lazy" class="size-full wp-image-1130" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_Polaris_SetAdrift.jpg" alt="Apresurado desembarco, los expedicionarios lanzan por la borda todo lo que pueden, el barco peligra encayado y bloqueado por el hielo y las furiosas olas." width="900" height="518" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_Polaris_SetAdrift.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_Polaris_SetAdrift-300x173.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_Polaris_SetAdrift-768x442.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px"></a><p id="caption-attachment-1130" class="wp-caption-text"><em>Apresurado desembarco, los expedicionarios lanzan por la borda todo lo que pueden, el barco peligra encallado y bloqueado por el hielo y las furiosas olas.</em></p></div>
<p><strong>Bitácora de la travesía sobre el hielo (<em>diario del capitán Tyson</em>)</strong></p>
<p style="text-align: center;"><em>15 de octubre de 1872, fue una </em><em>oscura </em><em>noche. El equipo trabajó durante tres o cuatro horas tratando de salvar los elementos esenciales vitales para la supervivencia en los implacables alrededores del Ártico. En ese momento, la nieve soplaba por fuertes vientos fríos, junto con las temperaturas entumecedoras del invierno que se aproximaba.<span id="t-served-community-button" class="trans-verified-button goog-toolbar-button"></span></em></p>
<p>Aquella noche debieron permanecer sobre el hielo, prácticamente a la intemperie en medio de una cegadora ventisca en aguas tempestuosas y heladas.</p>
<div id="attachment_1103" style="width: 910px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_MakeupIceRaft.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1103" loading="lazy" class="size-full wp-image-1103" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_MakeupIceRaft.jpg" alt="Representación de lo que fue aquella terrible noche sobre los inestables témpanos de hielo." width="900" height="521" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_MakeupIceRaft.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_MakeupIceRaft-300x174.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_MakeupIceRaft-768x445.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px"></a><p id="caption-attachment-1103" class="wp-caption-text"><em>Representación de lo que fue aquella terrible noche sobre los inestables témpanos de hielo.</em></p></div>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Al amanecer, el navío se había separado varios kilómetros del grupo que permanecía sobre la banquisa. Irremediablemente estaban solos y a su suerte.</p>
<p>Tyson, a pesar de los esfuerzos por atraer la atención de la tripulación del barco, no pudo hacer nada para ser vistos, hasta que el navío se perdió navegando por mar abierto.</p>
<p>Con la  fuerte esperanza de ser salvados de nuevo por la tripulación que quedaba en el Polaris, el objetivo era el de recuperar las pertenencias arrojadas la noche antes, entre las que contaba; dos kayaks inuit, un bote de salvamento de quilla plana parecido a los <a href="https://www.google.es/search?q=umiaks&amp;tbm=isch&amp;tbo=u&amp;source=univ&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwj_qOSD-dXaAhXP2aQKHeIVAmoQsAQIQA&amp;biw=1366&amp;bih=637" rel="external nofollow">umiaks</a> groenlandeses, algunos rifles y abundante munición. Según el cocinero, tenían 850 kilogramos de víveres para el incierto viaje que les esperaba a la deriva. El barco nunca regresó.</p>
<p>Gracias a la ayuda de los guías inuits, usando bloques de nieve refugiaron a los náufragos y consiguieron carne de foca y pescado suficiente durante días, hasta que empezó a escasear la caza y la pesca. Lo único que les quedaba era tratar de abatir en vuelo pequeñas aves llamadas <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alle_alle" rel="external nofollow">mérlugos</a>, y conseguir recuperarlos en medio de las peligrosas aguas.</p>
<p><em><span id="t-served-community-button" class="trans-verified-button goog-toolbar-button"><br>
</span></em></p>
<p><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/Polaris_expedition_map-fr.svg_.png"><img loading="lazy" class="size-full wp-image-1101" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/Polaris_expedition_map-fr.svg_.png" alt="Itinerario de la expedición del Polaris y la deriva del grupo de Tyson sobre el hielo flotante." width="508" height="599" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/Polaris_expedition_map-fr.svg_.png 508w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/Polaris_expedition_map-fr.svg_-254x300.png 254w" sizes="(max-width: 508px) 100vw, 508px"></a><em>Itinerario de la expedición del Polaris hasta la muerte de Hall y la deriva del grupo de Tyson sobre el hielo flotante.</em></p>
<p>El viaje de deriva sobre aquel témpano duró cerca de seis meses y cubrió la distancia de 2900 kilómetros, movidos solamente por el arrastre de las corrientes marinas.</p>
<p>Un fallo del cálculo de la posición, volvió a encender la mecha entre los indisciplinados náufragos,  llevados por vehementes desavenencias entre ellos, e hizo que se dieran un atracón de la preciada comida que les quedaba, y la quema de una de las embarcaciones para poder calentarse.</p>
<p> </p>
<div id="attachment_1102" style="width: 885px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_IceFloeRescue.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1102" loading="lazy" class="wp-image-1102 size-full" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_IceFloeRescue.jpg" width="875" height="508" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_IceFloeRescue.jpg 875w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_IceFloeRescue-300x174.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/TysonArctic_IceFloeRescue-768x446.jpg 768w" sizes="(max-width: 875px) 100vw, 875px"></a><p id="caption-attachment-1102" class="wp-caption-text">El 30 de abril de 1873, avistan un vapor, es el buque Tigress. Al fin son rescatados después de sobrevivir encima de un témpano de hielo durante seis meses a la deriva. Habían alcanzado las costas de Canadá en la península de Terranova.</p></div>
<p> </p>
<p><strong>Aventurilla sobre los icebergs</strong></p>
<p> </p>
<div id="attachment_1099" style="width: 970px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/11223742_551524541671263_6953609903383316353_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1099" loading="lazy" class="wp-image-1099 size-full" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/11223742_551524541671263_6953609903383316353_n.jpg" alt="11223742_551524541671263_6953609903383316353_n" width="960" height="720" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/11223742_551524541671263_6953609903383316353_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/11223742_551524541671263_6953609903383316353_n-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/119/2018/04/11223742_551524541671263_6953609903383316353_n-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px"></a><p id="caption-attachment-1099" class="wp-caption-text"><em>Fiordo de Qooruq el agua que nos rodea está a <strong>un grado bajo cero</strong>. Mi afán por aprender me lleva a experimentar cosas a veces peligrosas, como subirse a un témpano y ver que se siente encima ¿Y si alguna vez tuviera que hacerlo por necesidad? Creo que aquel día me subí al menos a tres de ellos para practicar…</em></p></div>
<p><strong>Pero…Mucho ojo con acercarse a un témpano si no los conoces.</strong></p>
<p>Hay que saber diferenciar el hielo flotante, si queremos sobrevivir a un naufragio subiendo a uno de ellos, ya que algunos tienen la maldita costumbre de voltearse por completo mientras se desintegran…</p>
<p> </p>
<p>Pero eso os lo cuento en otra entrada de mi blog…</p>
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<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
</body></html>
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