{"id":31,"date":"2013-08-11T11:46:08","date_gmt":"2013-08-11T09:46:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/unaextremenaenmalawi\/?p=31"},"modified":"2013-08-11T11:46:08","modified_gmt":"2013-08-11T09:46:08","slug":"secuestrada-durante-tres-horas-en-tanzania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/unaextremenaenmalawi\/2013\/08\/11\/secuestrada-durante-tres-horas-en-tanzania\/","title":{"rendered":"Secuestrada durante tres horas en Tanzania"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/unaextremenaenmalawi\/wp-content\/uploads\/sites\/82\/2013\/08\/malawi_n.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-33 alignright\" src=\"\/unaextremenaenmalawi\/wp-content\/uploads\/sites\/82\/2013\/08\/malawi_n.jpg\" alt=\"\" width=\"410\" height=\"546\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/82\/2013\/08\/malawi_n.jpg 720w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/82\/2013\/08\/malawi_n-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><\/a>Llegando a Dar Es Salam, fuimos presa de los amables secuestradores. <strong>Atupele y Alinafe<\/strong> estaban en apuros. Una avalancha de voces en <strong>suahili<\/strong> nos aturd\u00edan. No ve\u00edamos de d\u00f3nde ni de qui\u00e9n proced\u00edan, no ver\u00edamos sus caras, la noche lo rodeaba todo, el polvo de la ciudad de Dar es sucio, muy denso; la confusi\u00f3n crec\u00eda y \u00e9ramos verdaderamente conscientes de que la mayor\u00eda de ellos eran delincuentes. \u00cdbamos desde la calle Mafia al <strong>Flex II Hotel<\/strong>\u00a0 para dormir. Subimos a un Dala Dala, donde un tanzano nos aseguraba que llegaba justo al lado del <strong>Mercado de Carioco<\/strong>. Ya dentro sentada un pensamiento de terror se apoder\u00f3 de m\u00ed y voy corriendo al conductor y le espeto: \u201c\u00bfLlega al Mercado de Cariaco?\u201d. \u201cNo, est\u00e1 lejos&#8221;. Grit\u00f3 por encima del bullicio del DalaDala.<br \/>\n&#8220;Atupele, nos ha enga\u00f1ado, salgamos&#8221;. Entonces\u00a0 nuestras mochilas volaron por encima de cabezas as\u00ed como nosotras, que ajamos enloquecidas con el Dala Dala en marcha.<br \/>\nY de nuevo otra avalancha de ojos y bocas blancas de tanzanos en la oscura noche de Dar, de <strong>\u00c1frica<\/strong>. Esta vez fue inevitable, nos dejamos enga\u00f1ar por el tanzano supuesto taxista bien vestido, educado y amable. Lo que supusimos era un taxi que nos llevaba a nuestro descanso<strong> se convirti\u00f3 en nuestra peor pesadilla<\/strong>, la de una c\u00e1rcel de tres horas que duro nuestro secuestro, en un coche enloquecido que no paraba y nos gritaba en un suahili que no entend\u00edamos. Par\u00f3 en seco y vimos, sin poder reaccionar, como entraban cinco personas m\u00e1s \u00a0en el coche y una voz que dec\u00eda en un ingl\u00e9s mec\u00e1nico: <em>&#8220;This is not a Taxi, we are not going to take to the hotel. This is Tanzanian Mafia and we are going to take all your money and values. Follow the instructions&#8221;.<\/em><br \/>\nTodo a mi alrededor se par\u00f3. Excepto algo, un p\u00e1lpito duro y seco que golpe\u00f3 mi coraz\u00f3n y que me\u00a0 oprim\u00eda el pecho, cerr\u00e9 los ojos y quise rezar&#8230; Este puede ser mi final, ese final en el que siempre pienso y nunca termino de dibujar&#8230;. Quiero haber entendido mal, abr\u00ed los ojos, mir\u00e9 a Atupele y le dije: &#8220;nos han secuestrado Atupele&#8221;.<br \/>\nEntonces volv\u00ed a escucharlos, sus gritos, a sentir su presi\u00f3n, sus golpes, como estaba completamente inm\u00f3vil; paraban en seco y sub\u00edan \u00a0y bajaban, se gritaban, se golpeaban, se echaban del coche&#8230;. me faltaba el aire&#8230; la temperatura sub\u00eda y yo no pod\u00eda ni desabrocharme un solo bot\u00f3n&#8230; \u00a1no puedo! Sus gritos me quitan el escaso aire que pueda llegar a mis pulmones. Cada vez nos gritaban m\u00e1s, \u00bfno se dan cuenta que no les entendemos? Pero en el fondo les entend\u00eda y anticipaba sus intenciones. Las hormonas flu\u00edan por el ambiente ira, excitaci\u00f3n&#8230; terror. Sent\u00ed <strong>sus manos acercarse a mi cintura<\/strong>, hasta llegar a mi ri\u00f1onera, con los nervios a flor de piel, suyos y m\u00edos, me vaci\u00f3 \u00a0todo el<br \/>\ninterior, mi apreciado <strong>iPhone<\/strong>&#8230; se lo llev\u00f3 con todo, mis chillings tanzanos&#8230; palp\u00e9 la ri\u00f1onera, se ha quedado con mi navaja, pens\u00e9. De pronto escucho: Give me all your money (dame todo tu dinero). Le pareci\u00f3 poco lo que encontr\u00f3 y se dirigi\u00f3 a mi mochila.<br \/>\nEl bloqueo se iba y venia, no ve\u00eda ninguna forma de escaparnos, qu\u00e9 \u00a0hacemos, si logr\u00e1semos salir nos encontrar\u00edamos en la noche de estas bestias humanas&#8230;. que golpean el coche oliendo la carne blanca que va dentro.<br \/>\nNunca antes hab\u00eda tenido un pensamiento real del fin de mi vida, de que todo hab\u00eda acabado, de que la esperanza te abandona, de la imposibilidad de hacer nada por salvar el pellejo&#8230;la vida pasa por delante, es as\u00ed!, miras a tus seres queridos &#8230; los finales son cada d\u00eda diferentes y este el m;&#8217;as real era tan tr\u00e1gico&#8230; yo no pod\u00eda \u00a0tener un final tan tr\u00e1gico&#8230; me hab\u00eda \u00a0abandonado mi Dios&#8230; &#8220;\u00bfMi \u00e1ngel, d\u00f3nde te encuentras ahora? No vas a venir en esta ocasi\u00f3n a por m\u00ed?&#8221;.<br \/>\nEntr\u00f3 otro, m\u00e1s grueso, encuentro una directa relaci\u00f3n; el poder en \u00c1frica se mide por lo grande y gordo que eres? Dijo: &#8220;Soy el jefe, ellos me van a obedecer, si quer\u00e9is seguir con vida, ten\u00e9is que colaborar&#8221;.<br \/>\nDieron con mi tarjeta escondida en uno de los bolsillos de la mochila y entonces su amenaza se torn\u00f3 m\u00e1s dura, como una bestia gritaba: el numero secreto&#8230; Amenazada les facilit\u00e9 el numero secreto&#8230; recorrimos al menos 10 cajeros ATM en la ciudad hasta que comprendo que completaron el saldo de cr\u00e9dito disponible&#8230;<br \/>\nTe rec\u00e9, sin saber lo que dec\u00eda, sin pensar lo que hac\u00eda&#8230;. y l\u00e1grimas de p\u00e1nico brotaban sin cesar, de miedo, rabia, vac\u00edo\u2026 escuch\u00e9 la voz del que llevaba ya mi iPhone en mi o\u00eddo: no hagas esto, me pones triste&#8230; os vamos a soltar, si colabor\u00e1is, conf\u00eda en m\u00ed. Y confi\u00e9. No al 100%, pero me consol\u00f3 \u00a0su tono de voz. \u00a0Tres horas despu\u00e9s nos arrojaron del coche, literalmente a un camino de tierra oscuro con nuestras pertenencias&#8230; como locas intentamos guardar en la mochila lo que pudimos encontrar a la velocidad que tienen los atormentados. Nos amenazaron con matarnos si cont\u00e1bamos algo en las 24 horas siguientes y nos dieron 120.000 shillings tanzanos para taxi, comida y cama.<\/p>\n<p>(Diario de una Controller Financiera en Malawi, 28 de julio de 2013)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegando a Dar Es Salam, fuimos presa de los amables secuestradores. Atupele y Alinafe estaban en apuros. Una avalancha de voces en suahili nos aturd\u00edan. 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