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	<title>Escuela de Padreshabilidades &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>habilidades &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Cuadernillo de vacaciones para los niños ¿sí o no?</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jul 2014 18:10:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Me encontré con mi amiga Paqui cuando salía de una librería y, a la pregunta &#8220;¿cómo estás?&#8221;, me contestó con un escueto pero contundente: “estoy que muerdo” mientras me enseñaba una bolsa con libros de esos que llamamos “cuadernos de vacaciones”.  Los sacaba de la bolsa uno a uno mientras me decía: “este de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_335" style="width: 459px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/07/NIÑOLIBRO.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-335" class="size-full wp-image-335 " title="Si los cuadernilos no cumplen sus objetivos, pueden provocar que los niños cojan manía a las tareas escolares." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/07/NIÑOLIBRO.jpg" alt="Si los cuadernilos no cumplen sus objetivos, pueden provocar que los niños cojan manía a las tareas escolares." width="449" height="550" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/07/NIÑOLIBRO.jpg 449w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/07/NIÑOLIBRO-245x300.jpg 245w" sizes="(max-width: 449px) 100vw, 449px" /></a><p id="caption-attachment-335" class="wp-caption-text">Si los cuadernilos no cumplen sus objetivos, pueden provocar que los niños cojan manía a las tareas escolares.</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me encontré con mi amiga Paqui cuando salía de una librería y, a la pregunta &#8220;<em>¿cómo estás?&#8221;</em>, me contestó con un escueto pero contundente: “<em>estoy que muerdo</em>” mientras me enseñaba una bolsa con libros de esos que llamamos <strong>“cuadernos de vacaciones”</strong>.  Los sacaba de la bolsa uno a uno mientras me decía: “<em>este de matemáticas, este de lengua, este de inglés y este otro para que mejore la comprensión lectora. Y para la pequeña este otro de repaso general de Infantil de 4 años. Total 75 euros. Y el problema no son los setenta y cinco euros, el problema es que ya estoy imaginando las peleas todas las mañanas para que los niños vayan de vacaciones a los cuadernos&#8221;.</em></p>
<p>Me fui para casa pensando qué negocio más bueno podría &#8220;<em>emprender</em>&#8221; si editara unos cuadernos de vacaciones para padres y madres. Por ejemplo, por profesiones,  “abogados en vacaciones”: cada día un caso práctico para repasar legislación, sentencias, etc.; el de “médicos en vacaciones”: fichas de enfermos virtuales para el buen diagnóstico. El de “maestros en vacaciones”, etc.</p>
<p>Ya sé que estarán mis lectores pensando que el problema es que los niños tienen unas vacaciones muy largas, y que por eso necesitan hacer “cuadernillos” para no perder la práctica. Es verdad que en España, por razones de clima, las vacaciones estivales  del alumnado son de 10-11 semanas y es un periodo muy largo para estar completamente ociosos y no ejercitar las habilidades y destrezas adquiridas en la escuela.</p>
<p>Pero las vacaciones tienen que tener una parte de desconexión, con lo que se hace durante el curso. La pregunta es <strong>¿cuánto tiempo de desconexión concedemos a nuestros hijos?</strong></p>
<p>Podemos pactar con nuestros hijos cuáando van a retomar las actividades de carácter escolar, y este pacto dependerá del <strong>número de los suspensos</strong> de tal manera que, a mayor número de suspensos, habrá que empezar antes.</p>
<p>Los que han aprobado todas deberían empezar a realizar actividades de carácter académico <strong>al menos un mes antes de comenzar las clases</strong> para ir de manera progresiva aumentando el tiempo y complejidad de las actividades.</p>
<p>Los hijos, como los futbolistas, necesitan una pretemporada para estar en forma cuando empiece el curso. Así, cuando comience el curso ya llevan unos días “calentando la silla de estudio” y pueden enfrentarse a las tareas desde el primer día con ganas.</p>
<p>Una vez establecido la fecha en la que van a comenzar, es conveniente ayudar a los hijos a que decidan <strong>a qué hora</strong> van a hacer las actividades. Creemos que, a primera hora <strong>siempre es mejor</strong>, pero eso va a depender de la criatura. Hay algunos que están en estado “pausa” hasta el mediodía. Algunos prefieren la hora de la siesta, otros por la noche y otros, los más, nunca. Si no se deciden ellos, <strong>el buen criterio de los padres decide</strong>.</p>
<p>Y una vez decididas las pautas y horarios del trabajo previo de los niños antes de incorporarse al colegio, es cuando surge la cuestión principal que abordamos en este post: <span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Cuadernos de vacaciones sí, o cuadernos no?</strong></span></p>
<p>Este es un <strong>debate ficticio</strong>, los cuadernos de verano no son buenos ni son malos, son un medio, y depende de cómo se utilicen serán beneficiosos o perjudiciales.</p>
<p>El cuadernos de vacaciones  es una <strong>herramienta más</strong> para ayudar a reforzar lo aprendido, pero no se deben de utilizar como una forma de “amarrar al hijo a la pata de la silla”, y que termine convirtiéndose en un drama en tres actos y que va a terminar con llantos, gritos y malas caras todos y cada uno de los días del verano.</p>
<p>El cuaderno tiene <strong><span style="text-decoration: underline;">ventajas</span>:</strong></p>
<ul>
<li>presenta <em>actividades organizadas por curso y materia</em>.</li>
</ul>
<ul>
<li>Son materiales <em>atractivos</em>.</li>
</ul>
<ul>
<li>Y nada más abrirlo ya se puede utilizar.</li>
</ul>
<p>Pero también tiene <span style="text-decoration: underline;"><strong>desventajas</strong></span>:</p>
<ul>
<li>Su uso obligado, y sin aportar resultados, puede generar <em>rechazo a las tareas escolares</em>. Creo que es poco efectivo tener a un hijo sentado horas y horas delante del cuaderno sin que haga las tareas. Creo que es más efectivo fijarle un tiempo máximo para hacer las tareas, y si no las termina en ese tiempo aplicar una consecuencia.</li>
</ul>
<ul>
<li>Cuestan dinero, y algunos son realmente caros.</li>
</ul>
<ul>
<li>Se realizan actividades muy parecidas a las que se han hecho durante el curso.</li>
</ul>
<p>Como <strong>alternativa a los cuadernillos</strong>, los padres podemos ofertar a nuestros hijos <strong>diferentes tipos de actividades</strong> en las que tengan que utilizar sus competencias, sus conocimientos adquiridos en la escuela sin necesidad de tener que someternos a la dinámica de página de cuadernillo por día.</p>
<p>Por ejemplo hacerles escribir un <strong>diario de vacaciones</strong>, donde los hijos escriban un relato de lo realizado cada día. Animarlos en esos relatos a buscar en el diccionario algunas palabras que enriquezcan su vocabulario. A corregir sus faltas de ortografía, etc. La madre de mi amiga Paqui utilizaba como estrategia en verano decirle a sus hijos cuando le pedían algo&#8230; &#8220;<em>pónmelo por escrito</em>&#8221; y así los hacía escribir, los hacía corregir sus faltas de ortografía, les animaba a buscar palabras nuevas, etc.</p>
<p>Los llevas al mercado, y con la factura de los productos plantear <strong>problemas matemáticos</strong> cuya resolución les obligue a realizar diferentes operaciones. Sumar los números de las matrículas de los coches.</p>
<p><strong>Tertulias literarias</strong>, en las que los padres lean el mismo libro que los hijos, y comenten con ellos durante media hora aspectos del capítulo/páginas leídas. Puede convertirse en un tiempo muy agradable en el que los diferentes miembros de la familia hablan de lo que les ha parecido lo que han leído, se hacen comentarios, interpretaciones, descripciones, comparaciones, etc.</p>
<p>En fin, las vacaciones son para descansar pero hay tiempo, una vez descansados, para ir retomando actividades académicas de manera progresiva.</p>
<p>La semana que viene algunas ideas y reflexiones sobre <strong>&#8220;vacaciones en familia&#8221;</strong>. ¿Suena bien?</p>
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		<title>&#8220;¿Qué hago con mi hijo adolescente?&#8221;</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/11/10/que-hago-con-mi-hijo-adolescente/</link>
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		<pubDate>Sun, 10 Nov 2013 19:41:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Carlos, a mi hijo le pasa algo,  está mal y no sé cómo actuar, estamos desesperados. No le puedo decir nada porque enseguida monta una bronca. Y estamos asustados porque desde luego a este chico le pasa algo en la cabeza.” Esta es una frase recurrente en muchos padres de adolescentes que creen que la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_205" style="width: 560px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-205" loading="lazy" class="size-full wp-image-205" title="Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg" alt="Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes." width="550" height="366" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg 550w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></a><p id="caption-attachment-205" class="wp-caption-text">Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes.</p></div>
<p>“<em>Carlos, a mi hijo le pasa algo,  está mal y no sé cómo actuar, estamos desesperados. No le puedo decir nada porque enseguida monta una bronca. Y estamos asustados porque desde luego a este chico le pasa algo en la cabeza</em>.” Esta es una frase recurrente en muchos padres de adolescentes que creen que la explicación del comportamiento de sus hijos se encuentra en que deben sufrir una especie de trastorno del que nadie parece darse cuenta.</p>
<p>Cuando los padres no encontramos una explicación razonable  del porqué de la conducta de nuestros  hijos nos asustamos con la idea del  &#8220;están trastornados”.</p>
<p>La palabra adolescencia en nuestra sociedad va asociada a “¡socorro!” y suele tener mala prensa cuando la realidad es que la adolescencia discurre con cierta normalidad en  la mayoría de las personas. Pero si nos fijamos sólo en las conductas conflictivas que se desarrollan en esta etapa es lógico que la consideremos como una edad complicada.</p>
<p>Desde que nacemos estamos adquiriendo habilidades para ser cada vez más autónomos. En la adolescencia sigue ocurriendo lo mismo, seguimos adquiriendo habilidades y destrezas para adaptarnos al  mundo en el que vivimos y este aprendizaje conlleva a veces desarrollar conductas que pueden tener sus riesgos. ¿A caso no aprende un niño a andar corriendo el riesgo de caerse y  darse un golpe en la cabeza? Y por muchas protecciones que pongas en la casa en un instante puede caerse y hacerse daño. El aprendizaje de la vida siempre conlleva riesgos y afrontar esos riesgos es lo que nos permite adaptarnos al mundo en el que vivimos. La adolescencia es un periodo más de aprendizaje, con riesgos, claro que sí, pero para eso educamos, no para evitar los riesgos sino para que aprendan formas de afrontarlos.</p>
<p><strong>¿Pero por qué se comportan  así los adolescentes?</strong></p>
<p><strong> La primera explicación y la más importante </strong>reside en que el cerebro del adolescente empiezan a madurar lo que se denominan <strong>funciones ejecutivas</strong> (la habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y programas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente). Aprender a poner en marcha esas funciones puede suponer alteraciones, dificultad, torpeza, porque cuando alguien aprende algo nuevo es normal que cometa fallos. Y en esta época los adolescentes están desarrollando una manera de pensar nueva, compleja que requiere mucho tiempo de aprendizaje. <strong>No se nos ocurre decir a un niño de 12 meses que está aprendiendo a andar que es un torpe por que se tambalea y sin embargo a un adolescente le exigimos que “funcione” rápidamente como un adulto</strong>.</p>
<p>Este aprendizaje  puede explicar los cambios y variabilidad del comportamiento de nuestros hijos adolescentes que pasan a comportarse en un instante de encantadores y afables criaturas a una especie de “niña del exorcista”, vamos, en pocas palabras, nuestros hijos convertidos en Dr. Jekyll y Mr Hide.</p>
<p><strong>Una segunda explicación</strong> proviene del hecho de que los adolescentes prefieren <strong>la compañía de sus iguales</strong> más que en ninguna otra época de su vida. Los adolescentes descubren que frente a lo de siempre (la familia), está lo novedoso (los amigos), frente al “hijo ten cuidado”, “no hagas eso”, etc. se encuentra el “Carpe Diem”, “la transgresión de la norma”,  los amigos que dan apoyo incondicional a todas horas,  el gustazo por esta novedosa vida social o el “disgustazo&#8221; por no tenerla.</p>
<p><strong>En tercer lugar y unido a  la aparición del gusto por los amigos está el placer por las emociones fuertes y por lo tanto la propensión a correr riesgos.</strong> Los adolescentes saben distinguir el peligro,  lo que les ocurre, a algunos, es que la recompensa que obtienen por hacer algo “peligroso” en presencia de los demás (la admiración de los amigos) puede más que la prudencia con la que actúa un adulto. Y es verdad que las consecuencias de estos riesgos pueden ser trágicas y esto es lo que nos asusta a los padres.</p>
<p><strong>Por tanto la adquisición de nuevas herramientas cognitivas unido al influyente papel que juegan los amigos junto a la práctica de conductas de riesgo puede hacer que algunos adolescentes  lleguen a comportarse como si fueran en vez de hijos, despiadados enemigos.</strong> Os recomiendo la lectura de este ilustrativo artículo <a href="http://www.nationalgeographic.com.es/2011/10/04/hermosos_cerebros.html">“Hermosos Cerebros”</a>  que se publicó en  National Geographic  en 2011 donde diferentes estudios científicos proponen esta visión adaptativa de la adolescencia.</p>
<p>Pero a pesar de todo esto hay padres  y madres a los que sus hijos adolescentes se las hacen pasar  “como las de Caín” y no creo que les consuele mucho pensar que el comportamiento de su hijo tiene una explicación adaptativa y preferirían poder hacer algo para evitarlo. ¿Qué podemos hacer?</p>
<p>Confía en tu capacidad como educador y sigue educando, no te desesperes,  <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/10/como-no-perder-la-calma-con-los-ninos/">paciencia</a>  y  sin dejar de señalarle  límites claros y precisos dale autonomía progresivamente.  Esta es una estupenda manera de actuar como padres, una buena manera responder frente al desconcierto que nos genera el comportamiento del adolescente. Educa sin miedo y verás como con el paso del tiempo irás viendo como tu hijo adolescente se va convirtiendo en un adulto. Pero recuerda que para comportarse como uno de 40 años hay que esperar a tener 40 años.</p>
<p>(A mis alumnos del Master de  Formación del Profesorado de Secundaria que están en el empeño de conocer a los adolescentes para quererlos (quererlos enseñar y quererlos querer)</p>
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		<title>La participación de los padres, clave en el éxito escolar</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Aug 2013 11:33:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#8220;¡Ay madre, qué ganitas tengo de que empiece el curso, y volvamos a la normalidad!&#8221; dice en bajito mi amiga Paqui mientras observa a sus niños desayunar a las 11 de la mañana. Dentro de poco, cuando las televisiones vuelvan a hablar del síndrome postvacacional, nos hagan ver que necesitamos un curso de idiomas o [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_171" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/08/FOTONIÑACOLEFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-171" loading="lazy" class="size-full wp-image-171" title="Una niña y su madre de la mano entran juntas en el colegio. / Anne-Christine Poujoulat." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/08/FOTONIÑACOLEFETEN.jpg" alt="Una niña y su madre de la mano entran juntas en el colegio. / Anne-Christine Poujoulat." width="600" height="399" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/08/FOTONIÑACOLEFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/08/FOTONIÑACOLEFETEN-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-171" class="wp-caption-text">Una niña y su madre de la mano entran juntas en el colegio. / Anne-Christine Poujoulat.</p></div>
<p><strong>&#8220;¡<em>Ay madre, qué ganitas tengo de que empiece el curso, y volvamos a la normalidad</em>!&#8221;</strong> dice en bajito mi amiga Paqui mientras observa a sus niños desayunar a las 11 de la mañana. Dentro de poco, cuando las televisiones vuelvan a hablar del síndrome postvacacional, nos hagan ver que necesitamos un curso de idiomas o nos presenten coleccionables de todo tipo, en ese momento, volveremos a la “normalidad”.</p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>Los padres siempre están educando</strong> pero podemos aprovechar estos días para hacer una <strong>&#8220;pretemporada&#8221;</strong>, como los futbolistas, una preparación, no sólo de los materiales que se van a necesitar para el próximo curso, libros, uniformes, material escolar… sino una preparación sobre <strong>cómo vamos a abordar determinados aspectos referentes a mejorar la educación de nuestros hijos</strong> durante el próximo curso.</span></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>Si hacemos las mismas cosas que antes, obtendremos los mismos resultados</strong>. <a href="http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=327" target="_blank">Einstein</a>, que era un hombre listo, es el autor de esta frase. Ésta es mi propuesta para la pretemporada: <strong>introducir algunas novedades</strong>. Es complejo, lo sé, pero algo hay que hacer.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Os voy a <span style="text-decoration: underline;">proponer varias acciones</span> que considero os pueden ayudar a vosotros, como padres, y a vuestros hijos. </span></p>
<p><span style="font-size: small;">Para empezar, nada mejor que <strong>mejorar nuestra participación en la vida escolar de nuestros hijos</strong>. La participación de los padres es un importante factor del éxito académico. Y <strong>no hay mejor manera de comenzar a participar que la de colaborar con el AMPA del colegio o Instituto.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: small;">El camino de la participación <strong>es complejo</strong> y está lleno de obstáculos, pero es un camino en el que no es posible el retorno. Estoy convencido que <strong>la participación es la vía más adecuada para que el profesorado y las familias puedan validar su competencia como padres y profesorado mutuamente.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>La mejora de los procesos de comunicación entre padres y profesorado es probablemente una de las mayores necesidades que tiene nuestro sistema educativo.</strong> </span></p>
<p><span style="font-size: small;">Desde todos los ámbitos estamos de acuerdo en la necesidad de esta comunicación, en los beneficios que aporta tanto al alumnado como al profesorado y a los padres.</span><br />
<span style="font-size: small;"> <strong>Los padres, mediante la participación  se implican con el profesorado,</strong> descubren que son importantes en la educación de sus hijos; se pueden sentir más cómodos a la hora de comunicarse con los profesores, descubren cómo funciona la escuela de sus hijos y, por último, los padres <strong>adquieren habilidades</strong> que les ayudan a aprovechar más las tutorías con los profesores.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Al participar los padres, se hace posible que los profesores logren una <strong>mayor comprensión de las dificultades que impiden que los padres se impliquen en la educación de sus hijos</strong> y, desde esta comprensión, <strong>aprenden estrategias sobre cómo llegar de forma eficaz a todos los padres</strong>, tales como la escucha activa, la comprensión de las conductas defensivas y la resolución de conflictos. </span></p>
<p><span style="font-size: small;">Los <strong>profesores se sienten menos aislados</strong> y <strong>los centros se animan a desarrollar actividades</strong> que fomentan formas muy variadas de implicación de los padres.</span></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>Los hijos/alumnos descubren el interés compartido que manifiestan profesores y padres</strong>. Los hijos/alumnos no utilizan la información que trasmiten a sus padres y profesores de manera sesgada.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Pero si estamos de acuerdo en que la participación es muy beneficiosa ¿por qué cuesta tanto trabajo llevarla a cabo?, <strong>¿por qué algunos padres y profesores se perciben mutuamente como una fuente de conflicto, más que como una fuente de ayuda?</strong></span></p>
<p><span style="font-size: small;">En primer lugar, hay que tener en cuenta que <strong>la participación conlleva comunicación y ésta es generadora de conflictos</strong>: cuando una  persona, ya sea un padre, una madre, profesora, maestro… exponen sus ideas, necesariamente éstas se confrontan con las ideas que tienen, que tenemos, los demás. </span></p>
<p><span style="font-size: small;">Y tenemos una <strong>tendencia a interpretar los conflictos comunicativos como un problema,</strong> y no como un punto de partida para poner en conjunto (padres y profesorado) nuestras posibilidades para dar respuesta a las demandas de nuestros hijos, de nuestro alumnado.</span></p>
<p><span>En segundo lugar, <strong>no existe tradición en nuestro sistema educativo de participación entre padres y profesorado.</strong> Para que se dé la participación es necesario que padres y profesores tengan sentimiento de pertenencia a una comunidad educativa <strong>(ser parte)</strong> pero, para participar, es necesario también  tener conciencia de los derechos y deberes que padres y profesores tienen y también  tener conciencia de que los beneficios y los costes son compartidos <strong>(tener parte</strong>) y, por último, hay que poder desarrollar motivación por el desarrollo de actividades concretas (<strong>tomar parte</strong>).</span></p>
<p><span style="font-size: small;">En tercer lugar, hay que tener en cuenta que, <strong>en el proceso comunicativo, </strong>vemos y oímos<strong> de modo selectivo </strong>basándonos en nuestras necesidades, motivaciones, experiencias, intereses,  expectativas personales, educación y otras características personales. Y esta forma de percibir la realidad es diferente en padres y profesorado, y por eso <strong>puede generar conflictos.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: small;">En cuarto lugar, l<strong>a comunicación entre padres y profesorado tiene una importante carga emocional</strong>: no olvidemos que <strong>los hijos son las personas más importantes para sus padres</strong>.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Quisiera finalizar reafirmando que el profesorado está realizando una excepcional tarea para dar respuesta a las necesidades de sus alumnos, que los padres están dispuestos a hacer «lo que sea» por sus hijos, y que <strong>nos necesitamos mutuamente</strong>, nos necesitamos para poder establecer compromisos mutuos que redunden en beneficio de nuestros hijos, nos necesitamos para podernos validar mutuamente como lo que somos: profesorado y padres.  <strong>Así que pásate por el AMPA del colegio o del Instituto y participa, nunca es tarde.!!!</strong></span></p>
<p><strong> http://lagaceta.educarex.es/leer/archivo0974.html</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Sí, podemos ser buenos padres</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Dec 2012 10:44:51 +0000</pubDate>
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		                		<category><![CDATA[Sí, podemos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_16" style="width: 417px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-16" loading="lazy" class=" wp-image-16 " title="Los padres son siempre mejores de lo que ellos piensan." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz.jpg" alt="Los padres son siempre mejores de lo que ellos piensan." width="407" height="614" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz.jpg 2652w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz-199x300.jpg 199w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz-768x1158.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz-679x1024.jpg 679w" sizes="(max-width: 407px) 100vw, 407px" /></a><p id="caption-attachment-16" class="wp-caption-text">Los padres son siempre mejores de lo que ellos piensan.</p></div>
<p style="text-align: left;">Esta mañana ha sido la última vez que me ha abordado una <strong>madre “desesperada”</strong> y, conteniéndose las lágrimas, ha ido relatándome con amargura, con temor, con un poco de desesperación, el comportamiento de su hija: “Mi hija es muy linda, es muy buena pero con nosotros se muestra extremadamente <strong>rebelde, retadora, insatisfecha, nos culpabiliza por todo</strong>, lo malo, que le ocurre.” Y, con mayor amargura, me hablaba de su <strong>“impotencia por no saber qué hacer para ayudar a su hija”</strong>.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Esta madre podría ser cualquiera</strong> de las mujeres y hombres con las que nos cruzamos a diario por la calle, en el trabajo, entre nuestras amistades, en nuestra propia familia. Una madre y un padre que podría ser cualquiera de nosotros: personas trabajadoras, personas apreciadas por quienes les conocen, personas válidas, experimentadas, con defectos y virtudes.</p>
<p style="text-align: left;">La mayoría son <strong>padres</strong> que, educando a algunos hijos, están <strong>atemorizados</strong> por sus pensamientos, atemorizados por la convivencia cotidiana, atemorizados por la incertidumbre del futuro. <strong>Están, estamos, atemorizados por los que más queremos, nuestros hijos</strong>.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Este blog, Escuela de Padres</strong>, <strong>no pretende ser un manual</strong> para no tener durante la compleja tarea de educar. Este blog pretende, modestamente, ser una <strong>herramienta</strong> para hacer que los padres y madres que se asomen a esta ventana se planteen <strong>los siguientes objetivos</strong>:</p>
<p style="text-align: left;">&#8211; Que <span style="text-decoration: underline;"><strong>reflexionen y piensen</strong></span>, sobre cómo están educando, no para ver en qué están fallando sino, para ver, fundamentalmente, <strong>todas las cosas que se hacen bien</strong>. Desde lo bueno podremos controlar lo menos bueno.</p>
<p style="text-align: left;">&#8211; <span style="text-decoration: underline;"><strong>Que se sientan competentes</strong></span> ejerciendo su tarea de padres. Los padres cuando tenemos algún problema con nuestros hijos solemos plantearnos <strong>“¿qué estoy haciendo mal?</strong>” y consideramos que el comportamiento de nuestro hijo es por “culpa” nuestra.</p>
<p style="text-align: left;">Se pasa muy mal cuando uno cree que no sabe comportarse como un padre o una madre eficiente. (Y para colmo, todos tenemos algún familiar, o vecina o amiga que nos lo recuerda constantemente).</p>
<p style="text-align: left;">&#8211; <span style="text-decoration: underline;"><strong>Que actúen, sin temor, como padres y madres</strong></span>. El miedo paraliza y <strong>nuestros hijos nos necesitan</strong>, constantemente, cada día. Los días buenos pero también los días malos.</p>
<p style="text-align: left;">Yo no soy un gurú, yo no soy la supernanny, ni el hermano mayor, ni el encantador de modorros, yo, <strong>todo lo que sé lo he aprendido, en la práctica, de las madres y padres con los que he trabajado en éstos últimos 30 años y de lo que mi mujer y mis hijos me han ido enseñando</strong>, y en la teoría, de los conocimientos que he ido adquiriendo en todos estos años de estudio.</p>
<p style="text-align: left;">Por eso, tengo <span style="text-decoration: underline;"><strong>estas certezas que quiero compartir con todos vosotros</strong></span>:</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos afrontar las dificultades</strong></span>, los sinsabores, que la tarea de educar a veces nos presenta, estando más ocupados en lo que hacemos cada día que preocupados por el futuro incierto.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos sentirnos bien por lo que hacemos por nuestros hijos</strong></span>, porque no hay mejor regalo que querer, que enseñar, que educar.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos.<span style="text-decoration: underline;"><strong> Podemos hacer cosas diferentes a las que hacemos al educar</strong></span> si deseamos obtener resultados diferentes a los que obtenemos.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos sentirnos satisfechos, sin ser perfectos, de ser un modelo para nuestros hijos</strong></span>. Un padre, una madre.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos disfrutar de la vida presente</strong></span>, aunque los “modorros”, independientemente de su edad, estén en su salsa, y no estar deseando continuamente que pase el tiempo.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos comprender el comportamiento de nuestros hijos</strong></span> sin que eso signifique la aprobación de sus actos.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. Podemos apoyarnos en nuestra pareja, en nuestra familia, en nuestras amistades, en profesionales, porque <span style="text-decoration: underline;"><strong>a la hora de educar nunca sobran dos manos de más</strong></span>.</p>
<p style="text-align: left;">Nuestros hijos van a ser personas adultas la mayor parte de su vida, su infancia y su adolescencia es pasajera, fugaz. Así que <strong>hay que aprovechar cada uno de los días</strong> que se nos presentan como una oportunidad para educar. Cuanto antes empecemos mejor. Y no olvidar que <strong>la educación es una siembra que se cosecha con el paso del tiempo</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Yo tengo plena confianza en que todos nosotros, padres y madres, podemos mejorar.</p>
<p style="text-align: left;">Hoy para empezar os propongo <span style="text-decoration: underline;"><strong>una tarea sencilla</strong></span>, di “te quiero” a tus hijos, a tu pareja, a tus padres, díselo a la cara, y si no por teléfono y no esperes nada a cambio. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Hoy queremos gratis.</strong></span></p>
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