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	<title>Escuela de Padreslímites &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>límites &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Los padres que ponían límites a sus hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Jun 2019 15:06:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Todas las lecciones de vida que padres y madres enseñamos a nuestros hijos son necesarias, pero, si hay una que podemos considerar cómo imprescindible,  esa es la de poner límites a nuestros hijos mientras los educamos.  Poner límites en una sociedad hedonista, empeñada en el “felicismo” es muy difícil y por esta razón cada vez [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todas las lecciones de vida que padres y madres enseñamos a nuestros hijos son necesarias, pero, si hay una que podemos considerar cómo imprescindible,  esa es la de <strong>poner límites a nuestros hijos mientras los educamos.  </strong>Poner límites en una sociedad hedonista, empeñada en el “<strong><em>felicismo</em></strong>” es muy difícil y por esta razón cada vez hay más padres desbordados por la conducta de sus hijos e hijas, padres totalmente insatisfechos con la tarea de educar, hijos que se comportan como “<em>pollo sin cabeza”.</em></p>
<div id="attachment_1103" style="width: 633px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-1103" class="size-full wp-image-1103" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2019/06/educar.jpg" alt="Los límites ayudan a los hijos y a sus padres." width="623" height="385" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2019/06/educar.jpg 623w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2019/06/educar-300x185.jpg 300w" sizes="(max-width: 623px) 100vw, 623px" /><p id="caption-attachment-1103" class="wp-caption-text">Los límites ayudan a los hijos y a sus padres. (Foto HOY.es)</p></div>
<p>Los límites tienen, entre otras, dos funciones básicas, por un lado, <strong>hacer explícito a nuestros hijos lo que es tolerable y lo que no lo es</strong>, y por otro, <strong>guiarlos para que puedan orientar su comportamiento.  </strong></p>
<p>Un hijo sin límites termina creyendo que sus necesidades, su bienestar, sus deseos, etc. son la única prioridad y la “educación” un obstáculo para alcanzar sus fines. Un hijo sin límites es un hijo “desnortado”, prisionero del capricho de sus apetencias, un ególatra incapaz de satisfacer sus deseos. Un infeliz a corto, medio y largo plazo.</p>
<p><strong>No lo olvides: no es sencillo, ni fácil, poner límites. Pero es imprescindible.</strong></p>
<p><strong>Cómo se ponen límites:</strong></p>
<p>1.- <strong>Sin miedo</strong>, si los límites que le pones a tus hijos son para quedarte tu tranquilo o tranquila, entonces no les ayudarán a ellos, y me temo que tampoco a ti.</p>
<p>2.- <strong>Sin enfadarse</strong>. Estamos educando, no riñendo. Nuestros hijos tienen que aprender a tolerar la frustración y eso les puede llevar su tiempo a ellos y a nosotros. Así que no te enfades por tener que señalarle una y otra vez dónde están los límites. <strong>Los límites se ponen con cariño, pero con firmeza.</strong></p>
<p>3.- <strong>De manera sistemática</strong>. Los límites son “sagrados” y una vez puestos tienen validez los 365 días del año. Si pones límites y luego miras para otro lado  le estas enseñando a tus hijos cómo pueden hacer para evitarlos.</p>
<p>4.- <strong>Entendiendo</strong> <strong>lo difícil que es éste aprendizaje para los hijos</strong>. El aprendizaje de postergar lo que deseas hacer, postergar lo que te gustaría hacer es un aprendizaje que dura años, muchos años. Comprender esta dificultad nos ayuda a los padres a no desesperarnos.</p>
<p>5.- Los límites <strong>tienen que tener sentido, </strong>no se puede ser “<em>taliban</em>” a la hora de educar. Y cuando son niños, los niños corren, gritan y se mueven, les gustan los dulces, etc.  y los límites no son sogas, ni paralizantes.</p>
<p>6.- <strong>Convencidos</strong> de que esta enseñanza es <strong>piedra angular</strong> para la tarea que tienen nuestros hijos de construir su propia personalidad.</p>
<p>7.- <strong>Consensuados en la pareja</strong>, y allá los abuelos con lo que hagan los niños en su casa. Los niños saben perfectamente cuales son los límites en cada contexto.</p>
<p>No lo olvides, los límites desde el primer momento, con cariño, con seguridad y con sentido son una herramienta imprescindible para el desarrollo de niños y niñas y una excelente manera para poder ejercer la tarea de ser padres y madres.</p>
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		<title>Padres y madres educando en el buen trato</title>
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		<pubDate>Tue, 01 May 2018 15:47:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[En esta búsqueda ansiosa de la felicidad nos estamos equivocando todos. Nos estamos equivocando porque estamos poniendo el objetivo de nuestras vidas en esquivar, como sea,  los problemas propios y ajenos. Nos estamos convirtiendo en una sociedad que interpreta que, apoyar, guíar, educar, enseñar, “cuidar” es un sacrificio. Y así andamos en las familias con [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_868" style="width: 2168px" class="wp-caption alignnone"><img aria-describedby="caption-attachment-868" loading="lazy" class="size-full wp-image-868" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2018/04/buentrato.jpg" alt="Educar en el buen trato para combatir el mal trato." width="2158" height="2814" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2018/04/buentrato.jpg 2158w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2018/04/buentrato-230x300.jpg 230w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2018/04/buentrato-768x1001.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2018/04/buentrato-785x1024.jpg 785w" sizes="(max-width: 2158px) 100vw, 2158px" /><p id="caption-attachment-868" class="wp-caption-text">Educar en el buen trato para combatir el mal trato.</p></div>
<p><strong>En esta búsqueda ansiosa de la felicidad nos estamos equivocando todos.</strong> Nos estamos equivocando porque estamos poniendo el objetivo de nuestras vidas en esquivar, como sea,  los problemas propios y ajenos.</p>
<p>Nos estamos convirtiendo en una sociedad que interpreta que, apoyar, guíar, educar, enseñar, “cuidar” es un sacrificio. Y así andamos en las familias con la sensación de que cuidar-educar hijos es un fastidio, que cuidar a nuestros mayores es un fastidio. ¿Cuidar de los que queremos acaso es un castigo? ¿Qué estamos trasmitiendo a nuestros hijos? ¿Que cuidar, confortar, guiar, aliviar al que pasa por situaciones difíciles es un rollo y mejor que cada cual cargue con lo suyo? Con qué facilidad miro por mi comodidad y qué poco me importa el sufrimiento de los que me rodean.</p>
<p>¿Y si en vez de desperdiciar nuestras energías en la <strong>búsqueda obsesiva de la felicidad paradisiaca</strong> nos centráramos más en <strong>practicar el buen trato a los demás</strong>?</p>
<p>Si, tratar bien a los que nos rodean como manera de combatir, desde la raiz, tanto maltrato.</p>
<p>El buen trato se enseña y se practica en casa, si. Pero también se enseña y se debe practicar en las escuelas, institutos y universidades; en los hospitales; en todas y cada una de las oficinas; el buen trato se manifiesta allí donde haya comunicación e interacción.</p>
<p>El buen trato en  la familia consiste en las diferentes manifestaciones de cariño, cuidado, apoyo, en los buenos ejemplos que reciben nuestros hijos e hijas por parte de toda la familia; en querer y sentirse querido, en <strong>sentirse querido, queriendo.</strong></p>
<p><strong>Cómo se enseña el buen trato en familia</strong>:</p>
<p><strong>Mediante el cariño</strong>, ese amor que se viste de <em>te quieros</em>, dichos con convicción, con seguridad, en cualquier momento. Ese cariño que dice muchas veces:¡vamos!, te apoyo, vamos a intentarlo otra vez, no te desanimes, sigue, confía en ti. Haced que vuestros hijos se sientan queridos incondicionalmente. ¿Incondicionalmente? Pues claro, porque a los hijos les mostramos nuestro afecto y cariño siempre, hasta cuando se equivocan… y cuando se equivocan pues los queremos y justo por eso porque los queremos, porque nos importan les aplicamos consecuencias.</p>
<p><strong>Buscando momentos para escuchar</strong> a los hijos. Muchas veces tenemos la sensación de que no hablamos lo suficiente con nuestros hijos pero es que hay que priorizar buscar momentos y un espacio para hacerlo, no es cuestión de cantidad sino de calidad. Hablemos los padres de cómo nos va, de cómo nos sentimos y así enseñaremos a nuestros hijos cómo se hace eso de hablar en familia.</p>
<p>Cuando se habla con los hijos hay muchas posibilidades de tener conflictos. Los <strong>conflictos educando a los hijos son numerosos e inevitables</strong> porque no vivimos en los mundos de Yupi, pero el buen trato en familia consiste en utilizar un lenguaje, en el fondo y en la forma, impregnado por el cariño. <strong>Las voces no educan</strong>, no hacen que los hijos <em>obedezcanestudienrecojan</em>, las voces alteran al que las da y molestan al que las recibe. El buen trato no se lleva bien con las críticas y reproches continuos. <strong>Podemos y debemos estar serios</strong> los padres en algunos momentos por el comportamiento de nuestros hijos <strong>pero no descontrolados</strong>.</p>
<p><strong>Los padres que dan buen trato no tienen miedo de poner límites y normas que ayuden a los hijos a organizar su comportamiento</strong>. Y además, cuando los hijos incumplen esos límites reciben las consecuencias. Las normas no les gustan a nuestros hijos porque les incomodan pero a los padres nos dan la seguridad de que estamos haciendo lo que tenemos que hacer. Y a los hijos les ayuda, por un lado a regular su comportamiento y, por otro, a aprender que sus comportamientos tienen consecuencias.</p>
<p>Educar en el buen trato nos ayuda a enseñar a nuestros hijos a tener empatía, a cuidar, a proteger, a respetar a los que nos rodean y a ellos mismos.</p>
<p><strong>¿</strong>El viaje a la felicidad es un viaje en solitario, el viaje hacia el buen trato se realiza rodeado de todas las personas a las que queremos y debemos tratar bien.</p>
<p><strong>Te cuido?, ¿me cuidas?, ¿nos cuidamos? ¡Vamos a cuidarnos! y vamos a hacerlo más temprano que tarde.<br />
</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cómo hablar con los hijos de las drogas</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jun 2014 18:28:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_325" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/06/drogablog.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-325" loading="lazy" class="size-full wp-image-325" title="A partir de los 12 años es una buena edad para hablar con los hijos sobre las drogas." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/06/drogablog.jpg" alt="A partir de los 12 años es una buena edad para hablar con los hijos sobre las drogas." width="650" height="473" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/06/drogablog.jpg 650w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/06/drogablog-300x218.jpg 300w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a><p id="caption-attachment-325" class="wp-caption-text">A partir de los 12 años es una buena edad para hablar con los hijos sobre las drogas.</p></div>
<p><strong>Este es un extracto de un correo electrónico que me enviaron hace unos día</strong>s: “Mi hijo es un buen chico, saca buenas notas, es muy  buen estudiante, tiene buenos amigos pero ayer por la tarde buscando un bolígrafo en su mochila encontré algo del tamaño de un caramelo envuelto en papel de aluminio. Me quedé helado, mi hijo con 15 años llevaba en su mochila, en su cuarto, en nuestra casa, droga. Miedo, desconcierto y una tremenda rabia, todo esto me asaltó en un instante. ¿Qué hemos hecho mal? Si tiene de todo, si le va bien, si es un niño aparentemente feliz, ¿por qué hace esto?  <strong>No sé cómo actuar, no sé qué hacer ni qué decir. No lo he hablado con nadie. Menuda pesadilla</strong>.”</p>
<p><strong>Las drogas están alrededor de nuestros hijos</strong>, y esto es una realidad que los padres no debemos ni podemos obviar. Están tan cerca de nuestros hijos que a veces están hasta en nuestra propia casa. No, no lo digo para asustar, lo digo sencillamente con la finalidad de que los <strong>padres abramos los ojos y sepamos qué decir y cómo actuar</strong>. Es verdad que cada hijo es un mundo, que cada familia tiene sus circunstancias y, aunque no hay métodos infalibles para educar, yo creo que <strong>los padres, en el tema de drogas, <span style="text-decoration: underline;">podemos y debemos</span></strong>:</p>
<p>1º.-  <strong>Buscar</strong> <strong>Información</strong>.  ¿Qué sabes de las drogas?, pero qué sabes, de verdad. Cómo vas a educar sobre algo que desconoces. Conozco a padres que, con cara de angustia, les hacen jurar a sus hijos que nunca van a tomar drogas y piensan que, con eso, es suficiente. El conocimiento, la información son los mejores acompañantes en la tarea de educar. La guía “<strong><a href="http://www.hablemosdedrogas.org/system/application/views/uploads/data/guiafamilas_es.pdf">Hablemos de drogas. Una realidad que debe tratarse en familia</a>”, </strong>de la Obra Social de la Caixa es una estupenda herramienta para informarse.</p>
<p>2º.- <strong>Hablar con tu hijo sobre drogas</strong>. Al finalizar la Educación Primaria, con 12 años, es una edad apropiada para comenzar. Pero habla con serenidad, porque esa es la manera en la que hablan las personas que saben de lo que están hablando.  <strong>No metas miedo ni exageres</strong> porque está demostrado que “asustar” no educa. Habla con tu hijo para conocer su opinión sobre las drogas, y no te desesperes si te dicen perlas como “<em>la marihuana  es buena porque es buena para el cáncer</em>”. Los adolescentes suelen tener una visión demasiado “positiva” sobre las drogas, y los adultos, “negativa”,  por  lo que hay que hacer es educar para tener una visión “<strong>realista</strong>”.</p>
<p>3º<strong>.- Enseñar a los hijos a responsabilizarse de sus acciones</strong> es una de las mejores cosas que los padres podemos hacer mientras educamos. Responsabilizarse requiere asegurar a los hijos que siempre los vamos a apoyar pero que ellos tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Para educar en responsabilidad necesitamos <strong>marcar una línea clara de lo que creemos que es tolerable y lo que consideramos intolerable</strong> en el tema de las drogas. La realidad es que al final va a ser nuestro hijo el que decida, el que tenga la última palabra.</p>
<p>4º.- <strong>Si tu hijo comienza a “flirtear”</strong> con las drogas no te paralices, <strong>no lo lleves en secreto</strong>. <strong>Busca ayuda.</strong> Habla con sus profesores, con la familia, con profesionales.  Entrar en contacto con las drogas en la adolescencia no es sinónimo de ser un drogadicto. Negar una realidad, sin embargo, sí que puede conllevar problemas mayores. Cuando tenemos problemas en la educación de los hijos <strong>necesitamos todas las manos</strong>, así que habla con los profesores de tus hijos, con tu familia, con profesionales porque puedes encontrar en ellos una ayuda más que valiosa.</p>
<p>5º.- ¿Quién dijo miedo? <strong>Controlar el miedo</strong> que nos invade con las palabras drogas, adolescencia, alcohol…  Con miedo no se educa. Así que lee, infórmate, y manos a la obra. Parafraseando a los del Atleti,”<em>educar, y educar, y educar, y volver a educar</em>”. A por ello.</p>
<p>Es un tema serio este de las drogas en el que los padres tenemos una responsabilidad durante un tiempo, el de la educación,  <strong>luego serán nuestros hijos los que determinen qué y cómo quieren vivir</strong>.</p>
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		<title>Adolescentes enamorados: ¿qué hacemos los padres?</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jan 2014 20:05:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_233" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/01/ADOLESCENTEAMOR.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-233" loading="lazy" class="size-full wp-image-233" title="El primer amor de nuestros hijos es una buena oportunidad para enseñarles cómo debe ser una relación basada en el respeto y la libertad." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/01/ADOLESCENTEAMOR.jpg" alt="El primer amor de nuestros hijos es una buena oportunidad para enseñarles cómo debe ser una relación basada en el respeto y la libertad." width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/01/ADOLESCENTEAMOR.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/01/ADOLESCENTEAMOR-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-233" class="wp-caption-text">El primer amor de nuestros hijos es una buena oportunidad para enseñarles cómo debe ser una relación basada en el respeto y la libertad.</p></div>
<p>El otro día me escribía un correo la madre de Lucía, una chica que cursa segundo de Educación Secundaria, y me dice “<em>Lucia ha sido siempre una chica muy abierta, simpática, alegre, buena estudiante. Pero desde hace un par de meses comenzó a mostrarse triste, introvertida, callada, muy irritable y  lo peor,  <strong>ha suspendido cinco asignaturas en la última evaluación</strong>.  Es obvio que algo le pasa,  yo intento hablar con ella y se cierra en banda y me dice que la deje que no me meta en su vida. En vista de lo rara que estaba llamé a una de sus amigas para que me contara si se había enfadado con ellas y me dejó de piedra cuando me soltó,  es que <strong>la ha dejado su novio</strong>, cómo quieres que esté. Mi primera reacción fue la de ir  a hablar con ella y decirle que eso son tonterías, que no tiene edad y que lo que tiene que hacer es centrarse en los estudios, pero la verdad es que la veo tan triste que no sé cuál será la mejor manera de ayudarla</em>”.</p>
<p>Pues sí, esto que le ocurre a Lucia es algo que les suele ocurrir a muchos adolescentes y es que,  si no fuera suficiente con comportarse como adolescentes, <strong>algunos van y se enamoran, y se desenamoran y vuelven a enamorarse y sufren y se sienten inmensos y luego insignificantes</strong>… como si fueran en una montaña rusa. Y cuando los niños se enamoran, <span style="text-decoration: underline; font-size: medium;">¿<strong>qué podemos hacer los padres?</strong></span></p>
<ul>
<li>El enamoramiento de un adolescente es para ellos un <strong>hecho muy importante y muy significativo en su vida</strong> (¿a que recuerdas aún el nombre de tu primer amor?). <strong>Algunos padres se asustan</strong> cuando sus hijos adolescentes se enamoran <strong>y fruto de ese miedo tienden a minusvalorar los sentimientos de los hijos</strong> diciéndoles “eso es una tontería”, “qué vas tú a saber lo que es estar enamorado”.</li>
<li>Hazle ver que<strong> eso que siente es estupendo,</strong> que es algo hermoso que nos ocurre, aprovecha para hacerle ver que <strong>también es normal sentir dudas o temor</strong> por si la otra persona nos acepta o no. Y ya puestos,  no estaría mal que  le contaras  <strong>cómo os sentisteis  vosotros  cuando os enamorasteis por primera vez</strong>.</li>
<li>Enamorarse por primera vez es una <strong>buena oportunidad de enseñar y aprender lo bien que conjuga el amor con el respeto</strong>.  Sin respeto, no hay amor. Enseñarles también que  <strong>querer es un acto de libertad y la libertad no se impone, se ejerce.</strong> Enseñarles que para demostrar amor no hay que hacer nada que uno no quiera hacer.</li>
<li>Aprovecha esta situación también para hablarle <strong>lo que crees que es un comportamiento  adecuado, y lo que crees que es inadecuado</strong>  en su incipiente relación. <strong>Y háblale claro, no recurras a parábolas</strong> como la de “<em>hija, ten cuidado  no te vayan a echar algo en la coca-cola</em>” cuando tu preocupación realmente es otra. La educación afectivo-sexual de los hijos requiere que los padres les hablemos claro respecto a lo que ocurre o puede ocurrir cuando uno cree que está enamorado. No se trata de negar lo que nuestros hijos sienten, sino orientarlos respecto a la necesidad de responsabilizarse de sus decisiones, de sus acciones.</li>
<li>Los padres tenemos el<strong> deber de controlar y supervisar a nuestros hijos</strong> y los límites deben girar alrededor de los valores de cada familia. <strong>Son los valores que tú quieres inculcar a los hijos, y no el miedo lo que nos ayuda a marcar los límites</strong> respecto a lo que consideramos adecuado o no.</li>
<li>A los padres por lo general nos parece que nuestros adolescentes son <strong>demasiado jóvenes para enamorarse</strong>, pero no se lo digas porque <strong>pueden sentir que los consideras incapaces</strong>,  no apoyados, y puede que entonces no te quieran seguir contando nada.  Lo mejor es que le digas que es muy joven para salir en pareja, que es mejor que salgan con su pandilla, etc.</li>
<li><strong>Conoce al “amorcito” de tu adolescente</strong> para que tengas información sobre cómo es y si no te gusta intenta no decirle “no me gusta nada”. Tampoco tienes que mentirle pero <strong>nada de ponerle motes y hacer mofas</strong> a costa del peinado, la vestimenta etc. Nuestros hijos tienen capacidad para darse cuenta de cómo son las personas con las que se relacionan y a veces hay que equivocarse para aprender.</li>
<li><strong>Los amores, en todas las edades, pueden ser dolorosos</strong>. Ver sufrir a nuestros hijos por “culpa de un papanatas” a veces es duro, y no lo podemos evitar. <strong>Cuando los hijos sufren sólo necesitan nuestro apoyo</strong>.</li>
</ul>
<p>¿Tu hijo adolescente se ha enamorado? Pues eso lo que significa es que <strong>tu niño o niña ya va dejándolo de ser</strong>. Sin miedo.</p>
<p>Otro artículo mio sobre este tema:  <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2017/10/09/adolescentes-enamorados-madres-y-padres-preocupados/">Adolescentes enamorados, madres y padres preocupados.</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>&#8220;¿Qué hago con mi hijo adolescente?&#8221;</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/11/10/que-hago-con-mi-hijo-adolescente/</link>
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		<pubDate>Sun, 10 Nov 2013 19:41:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_205" style="width: 560px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-205" loading="lazy" class="size-full wp-image-205" title="Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg" alt="Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes." width="550" height="366" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg 550w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></a><p id="caption-attachment-205" class="wp-caption-text">Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes.</p></div>
<p>“<em>Carlos, a mi hijo le pasa algo,  está mal y no sé cómo actuar, estamos desesperados. No le puedo decir nada porque enseguida monta una bronca. Y estamos asustados porque desde luego a este chico le pasa algo en la cabeza</em>.” Esta es una frase recurrente en muchos padres de adolescentes que creen que la explicación del comportamiento de sus hijos se encuentra en que deben sufrir una especie de trastorno del que nadie parece darse cuenta.</p>
<p>Cuando los padres no encontramos una explicación razonable  del porqué de la conducta de nuestros  hijos nos asustamos con la idea del  &#8220;están trastornados”.</p>
<p>La palabra adolescencia en nuestra sociedad va asociada a “¡socorro!” y suele tener mala prensa cuando la realidad es que la adolescencia discurre con cierta normalidad en  la mayoría de las personas. Pero si nos fijamos sólo en las conductas conflictivas que se desarrollan en esta etapa es lógico que la consideremos como una edad complicada.</p>
<p>Desde que nacemos estamos adquiriendo habilidades para ser cada vez más autónomos. En la adolescencia sigue ocurriendo lo mismo, seguimos adquiriendo habilidades y destrezas para adaptarnos al  mundo en el que vivimos y este aprendizaje conlleva a veces desarrollar conductas que pueden tener sus riesgos. ¿A caso no aprende un niño a andar corriendo el riesgo de caerse y  darse un golpe en la cabeza? Y por muchas protecciones que pongas en la casa en un instante puede caerse y hacerse daño. El aprendizaje de la vida siempre conlleva riesgos y afrontar esos riesgos es lo que nos permite adaptarnos al mundo en el que vivimos. La adolescencia es un periodo más de aprendizaje, con riesgos, claro que sí, pero para eso educamos, no para evitar los riesgos sino para que aprendan formas de afrontarlos.</p>
<p><strong>¿Pero por qué se comportan  así los adolescentes?</strong></p>
<p><strong> La primera explicación y la más importante </strong>reside en que el cerebro del adolescente empiezan a madurar lo que se denominan <strong>funciones ejecutivas</strong> (la habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y programas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente). Aprender a poner en marcha esas funciones puede suponer alteraciones, dificultad, torpeza, porque cuando alguien aprende algo nuevo es normal que cometa fallos. Y en esta época los adolescentes están desarrollando una manera de pensar nueva, compleja que requiere mucho tiempo de aprendizaje. <strong>No se nos ocurre decir a un niño de 12 meses que está aprendiendo a andar que es un torpe por que se tambalea y sin embargo a un adolescente le exigimos que “funcione” rápidamente como un adulto</strong>.</p>
<p>Este aprendizaje  puede explicar los cambios y variabilidad del comportamiento de nuestros hijos adolescentes que pasan a comportarse en un instante de encantadores y afables criaturas a una especie de “niña del exorcista”, vamos, en pocas palabras, nuestros hijos convertidos en Dr. Jekyll y Mr Hide.</p>
<p><strong>Una segunda explicación</strong> proviene del hecho de que los adolescentes prefieren <strong>la compañía de sus iguales</strong> más que en ninguna otra época de su vida. Los adolescentes descubren que frente a lo de siempre (la familia), está lo novedoso (los amigos), frente al “hijo ten cuidado”, “no hagas eso”, etc. se encuentra el “Carpe Diem”, “la transgresión de la norma”,  los amigos que dan apoyo incondicional a todas horas,  el gustazo por esta novedosa vida social o el “disgustazo&#8221; por no tenerla.</p>
<p><strong>En tercer lugar y unido a  la aparición del gusto por los amigos está el placer por las emociones fuertes y por lo tanto la propensión a correr riesgos.</strong> Los adolescentes saben distinguir el peligro,  lo que les ocurre, a algunos, es que la recompensa que obtienen por hacer algo “peligroso” en presencia de los demás (la admiración de los amigos) puede más que la prudencia con la que actúa un adulto. Y es verdad que las consecuencias de estos riesgos pueden ser trágicas y esto es lo que nos asusta a los padres.</p>
<p><strong>Por tanto la adquisición de nuevas herramientas cognitivas unido al influyente papel que juegan los amigos junto a la práctica de conductas de riesgo puede hacer que algunos adolescentes  lleguen a comportarse como si fueran en vez de hijos, despiadados enemigos.</strong> Os recomiendo la lectura de este ilustrativo artículo <a href="http://www.nationalgeographic.com.es/2011/10/04/hermosos_cerebros.html">“Hermosos Cerebros”</a>  que se publicó en  National Geographic  en 2011 donde diferentes estudios científicos proponen esta visión adaptativa de la adolescencia.</p>
<p>Pero a pesar de todo esto hay padres  y madres a los que sus hijos adolescentes se las hacen pasar  “como las de Caín” y no creo que les consuele mucho pensar que el comportamiento de su hijo tiene una explicación adaptativa y preferirían poder hacer algo para evitarlo. ¿Qué podemos hacer?</p>
<p>Confía en tu capacidad como educador y sigue educando, no te desesperes,  <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/10/como-no-perder-la-calma-con-los-ninos/">paciencia</a>  y  sin dejar de señalarle  límites claros y precisos dale autonomía progresivamente.  Esta es una estupenda manera de actuar como padres, una buena manera responder frente al desconcierto que nos genera el comportamiento del adolescente. Educa sin miedo y verás como con el paso del tiempo irás viendo como tu hijo adolescente se va convirtiendo en un adulto. Pero recuerda que para comportarse como uno de 40 años hay que esperar a tener 40 años.</p>
<p>(A mis alumnos del Master de  Formación del Profesorado de Secundaria que están en el empeño de conocer a los adolescentes para quererlos (quererlos enseñar y quererlos querer)</p>
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		<title>¿Qué podemos hacer los padres ante el botellón?</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jun 2013 10:54:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Multar a los padres por las conductas de sus hijos? Legalmente, los padres somos responsables de los actos de nuestros hijos menores y, como tal lo asumimos, pero es tremendamente injusto achacar a los padres la “culpabilidad” de todos los comportamientos de los hijos. Los estudios sobre consumo de alcohol no dejan lugar a la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_154" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-154" loading="lazy" class="size-full wp-image-154" title="Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg" alt="Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera." width="600" height="297" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN-300x149.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-154" class="wp-caption-text">Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera.</p></div>
<p><strong>¿Multar a los padres por las conductas de sus hijos?</strong> Legalmente, los padres somos responsables de los actos de nuestros hijos menores y, como tal lo asumimos, pero es <strong>tremendamente injusto </strong>achacar a los padres la “culpabilidad” de todos los comportamientos de los hijos.</p>
<p><a href="http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/observa/pdf/EDADES2011.pdf" target="_blank">Los estudios sobre consumo de alcohol no dejan lugar a la duda</a>: <strong>el consumo de alcohol entre los menores es una realidad</strong> a la que, sin dramatismo, pero con firmeza<strong>, debemos hacer frente.</strong></p>
<p><strong>Los padres no somos perfectos</strong>, y seguro que hay padres que descuidan la educación de sus hijos, pero la mayoría somos gente normal, padres y madres que intentamos educar a nuestros hijos, y que  nos dedicamos a ello. Si no,  repasen conmigo algunas de las muchas cosas que los padres hacemos para<strong>, educando, evitar que nuestros hijos desarrollen conductas de riesgo consumiendo alcohol</strong>:</p>
<p><strong>1) Intentamos mantener una buena relación afectiva con los hijos</strong>, con hijos que a veces nos hacen sentir muy mal, desafiantes, desobedientes y contestones, pero que <strong>necesitan saber que, aunque se comporten así,  nosotros los aceptamos, los queremos. </strong>Y esto no está reñido con las normas, los límites y las consecuencias de su incumplimiento.</p>
<p><strong>2) Confiamos en los hijos,</strong> confiamos en que van a ser capaces de establecer su propia identidad personal. <strong>La confianza genera autoestima y la autoestima ayuda a tener seguridad en las decisiones, y a no dejarse influenciar</strong>. C<strong>onfiad en los hijos, pero con los ojos abiertos</strong>. Mirar para otro lado no les va a ayudar. Cuando se aprende, cuando se está aprendiendo, el error es posible. <strong>Ante el error: información, normas, consecuencias y más confianza.</strong></p>
<p><strong>3) Enseñamos a nuestros hijos a afrontar la frustración</strong>, a que no siempre se puede tener o conseguir lo que se quiere, y a hacerles ver que, con esfuerzo, quizás sea posible lograrlo en otro momento. Les enseñamos <strong>que el sufrimiento es parte de la vida </strong>de los seres humanos y que es inevitable.</p>
<p><strong>4) Les hablamos sobre el alcohol y <a href="http://www.alcoholenmenoresnoesnormal.es/efectosalcohol.html">los efectos asociados a su consumo</a></strong><a href="http://www.alcoholenmenoresnoesnormal.es/efectosalcohol.html">.</a> Aun así los adolescentes tienen <strong>la creencia</strong>  de que tienen control sobre el alcohol.  De hecho, la mayoría de ellos suelen decir que les sentó mal algo que han comido (en mi casa eran “los mejillones”) cuando sufren una intoxicación alcohólica, y no reconocen que su “indigestión” ha sido causada por el alcohol.</p>
<p><strong>5) Establecemos normas adecuadas</strong> que nos ayuden a organizarnos en familia, y <a title="¿A qué hora debe volver a casa mi hijo adolescente?" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/03/a-que-hora-debe-volver-a-casa-mi-hijo-adolescente/" target="_blank"><strong><span style="text-decoration: underline;">vigilamos el control horario</span></strong></a>.</p>
<p><strong>6) No olvidamos que somos un modelo</strong> para nuestros  hijos.</p>
<p><strong>7) Y aguantamos, aguantamos mucho</strong>  lo que sólo los padres saben aguantar porque sabemos encajar golpes y, sobre todo, <strong>procuramos no desanimarnos </strong>ante los envites que los hijos nos lanzan mientras los educamos.</p>
<p>Pero una vez dicho esto,  también tenemos que decir que <strong>nuestros hijos menores, </strong>por muchas y diferentes razones, tanto sociales como individuales, económicas, etc.<strong>,  también son “víctimas” de una sociedad </strong>en la que  el botellón es una manifestación más de la presencia del alcohol en nuestra vida social.</p>
<p>Así, nos reunimos con la familia y amigos <strong>festejando acontecimientos alrededor de una mesa y copas</strong>. Y nuestros hijos, desde pequeños, van viendo lo bien que lo pasamos los adultos, sobre todo cuando escuchan cantar eso del “estamos tan agustitoooooo”.</p>
<p>Vivimos <strong>rodeados por una publicidad que  estimula el consumo del alcohol </strong>(aunque con letra pequeña nos recuerdan que bebamos moderadamente), <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Qd32xY6_90c" target="_blank">vean este anuncio a ver qué les parece</a>. ¿Cree que un menor que ve este anuncio lo que deseará es aprender a hacer paellas?</p>
<p><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/Qd32xY6_90c" frameborder="0" width="640" height="360"></iframe></p>
<p>Unido a estos aspectos sociales <strong>desde el punto de vista individual</strong>, se añade que los jóvenes que consumen alcohol lo hacen porque  el alcohol les <strong>desinhibe, </strong>y les hace olvidar momentáneamente timidez y temores. Les hace creer que no son tan niños como piensan los demás, les <strong>provoca placer</strong> y, sobre todo, por sus dificultades para afrontar la frustración<strong>, les permite evadirse de sus problemas</strong>.</p>
<p>Cuando me preguntan los <strong>padres ¿será el botellón una moda pasajera?,</strong> la verdad es que no sé responder, pero sí que observo que niños y niñas de 10 a 12 años empiezan a juntarse con la misma estructura del botellón alrededor de alguna tienda de chucherías: “<strong>el chuchellón</strong>”. Está claro que el chuchellón no sólo es una imitación, es también un aprendizaje, una incorporación de un modelo de ocio.</p>
<p><strong>Tampoco hay que ser alarmistas</strong>. El botellón es un espacio donde los jóvenes se encuentran, desarrollan su identidad grupal, se divierten, pero también encierra, como la vida misma, algún peligro: la ingesta abusiva de alcohol.</p>
<p>Por todo lo que he comentado <strong>el botellón</strong>, y todo lo que acarrea, supone un <strong>importante reto para los padres</strong> que están educando, pero <strong>la acción de los padres por sí sola no es suficiente: </strong> el botellón y sus consecuencias como fenómeno social<strong> implican una responsabilidad compartida</strong>. Parafraseando al <a href="http://www.joseantoniomarina.net/" target="_blank">filósofo José Marina,</a> “<strong>para educar un niño hace falta la tribu entera</strong>”.</p>
<p><strong>Así que vamos a dejar de culpabilizar  y o responsabilizar a los demás</strong>, y demos pasos hacia la búsqueda respuestas de carácter más corresponsable<strong>.</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Tenemos un ejemplo en el tabaco</strong></span>: ¿por qué se ha logrado que disminuya el consumo de tabaco, que un importantísimo porcentaje de jóvenes tengan claro que el tabaco es perjudicial para su salud y, sin embargo, no ocurre lo mismo con el alcohol?</p>
<p>Los padres somos responsables, y debemos de ser los más implicados en la educación de nuestros hijos, pero <strong>necesitamos ayuda</strong>. Necesitamos ayuda de los legisladores, del ayuntamiento, de los pediatras y médicos de familia, de los maestros y profesores, de los empresarios, autónomos del sector de distribución y venta, publicistas, etc. necesitamos tu ayuda. <strong>¿Quién va a dar el primer paso?</strong></p>
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		<title>el tiempo de las bofetadas a tiempo</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Dec 2012 09:29:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace ya unos años, cuando Carrefour se llamaba Pryca, estando realizando alguna compra,  me sobresaltó los gritos infantiles que procedían de un pasillo más allá del que yo me encontraba. La curiosidad me llevó a, con falso disimulo, a acercarme y ver el siguiente espectáculo, un niño de unos 4 años sentado sobre una cortadora [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya unos años, cuando Carrefour se llamaba Pryca, estando realizando alguna compra,  me sobresaltó los gritos infantiles que procedían de un pasillo más allá del que yo me encontraba. La curiosidad me llevó a, con falso disimulo, a acercarme y ver el siguiente espectáculo, un niño de unos 4 años sentado sobre una cortadora de césped a modo de cochecito, una madre de los nervios, un vendedor más apurado aún, y como 5 o 6 espectadores, todos tan curiosos como yo. Al niño que estaba sentado sobre la cortadora de césped, le salían fluidos por todos los orificio visibles, y entre gemido y gemido gritaba  “El coche es mío”, la madre, “Venga que nos tenemos que ir” acercaba su mano para coger al niño y cuando éste notaba que su madre le intentaba coger, lanzaba un alarido con su consiguiente “el coche es mío”. El dependiente,  “Si, es tuyo, luego te lo llevo yo a casa. Ahora ve con mamá”. El niño, cada vez que le hablaban, más alto chillaba lo del coche mío.  La cosa se iba calentando y a mí alrededor empecé a escuchar murmullos, in crescendo, del  tipo… “menuda bofetada tiene el niño”, “anda que si fuera mío”,  “ y la madre el papo que tiene”. Y que verdad es que para los hijos de los demás hay que ver lo resueltos y seguros que nos mostramos a la hora de educar. No sé cómo terminó la historia, yo me fui antes de que alguien dijera ¿tu no eres psicólogo?&#8230; pues venga!!!</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://imageshack.us/photo/my-images/22/relojantiguo.jpg/"><img loading="lazy" class="aligncenter" style="vertical-align: middle;" src="//img22.imageshack.us/img22/5530/relojantiguo.jpg" alt="reloj" width="480" height="360" /></a></p>
<p>            Muchas veces me han preguntado por las bofetadas a tiempo, hay muchas personas que creen en su valor educativo y consideran que muchos de los males que “asolan” a las familias hoy en día son debidos a la falta de una buena bofetada a tiempo.</p>
<p>El tiempo de las bofetadas surge en unos momentos y en unos espacios muy concretos, el de los conflictos, que como repetiré muchas veces, son situaciones normales en las que nos vemos inmersos padres e hijos mientras educamos. Y <strong>surgen porque llega un momento en el que creemos que ya no sabemos qué hacer o decir </strong>para que obedezcan, para que no falten al respeto, para que se callen, para que dejen de gritar, para que no nos miren con cara de perdonarnos la vida. <strong>El tiempo de las bofetadas surge cuando los padres estamos más asustados y perdidos. </strong> Ninguna bofetada se nos escapa educando mientras permanecemos  confiados, tranquilos, seguros y  convencidos de lo que hacemos.</p>
<p>Nuestros hijos necesitan normas y límites, y son esas normas y esos límites, presentes de forma sistemática, los que tienen que darnos seguridad a los padres. En esto reside nuestra fortaleza durante el tiempo de la educación, durante los conflictos, en que tenemos unos objetivos, una meta hacia la que nos dirigimos. ¡¡¡¡Estamos educando!!!! Y <strong>educamos con nuestras conductas, nuestras actitudes y con nuestras palabras</strong>.</p>
<p>Normas y límites son imprescindibles para educar, y se proponen y se defienden con la convicción que da  la razón y se mantienen por el cariño que sentimos por nuestros hijos. Las normas y los límites no necesitan apoyarse ni en la  fuerza ni en el miedo.</p>
<p>Yo me acuso que algunas, pocas,  bofetadas se me han escapado, y  tengo la certeza de que  todas ellas las di a destiempo, que ninguna llegó en el momento preciso, que en todas ellas estaba irritado. Entiendo muy bien que se escapen bofetadas, y entiendo la desesperación que a veces los padres sentimos ante el comportamiento de nuestros hijos.</p>
<p>Pero <strong>¿no creéis que cuando nuestros hijos están más perdidos, más desafiantes, más descontrolados es el momento en el que necesitan a unos padres más firmes, más seguros, más controlados?</strong></p>
<p>Para intentar que no se nos escapen las bofetadas debemos estar convencidos del valor de las normas y limites que hemos establecido, ser constantes, persistentes en la observancia de esas normas y límites. Aplicar, las consecuencias por no seguir esas normas y valorar la tarea de educar. Valorarnos como educadores.</p>
<p>Yo cuando algún padre, a pesar de otros argumentos, me insiste en las “bondades” de la bofetada a tiempo le digo, “tienes razón”. Y a continuación le digo, oye imagina que vas en tu coche, sólo, o con tu familia, con tus hijos y sobrepasas el límite de velocidad, vas a 70 kms/hora  por una carretera con límite de velocidad a 50. Y un poco más adelante te para la Guardia Civil de Tráfico y el agente te dice “Señor, esto me duele a mí más que a usted, lo hago por su bien, usted me lo agradecerá en el futuro”… y te diera dos bofetadas.</p>
<p>Yo prefiero la multa y la pérdida de puntos. Para mi y para mis hijos. ¿y tu?</p>
<p>Felíz Año Nuevo, os deseo salud, mucha salud, trabajo y mucho ánimo para seguir con la tarea de educar. Podemos.</p>
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		<title>Ser padres o ¿Ejercer de padres?</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Dec 2012 10:50:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Es habitual que en reuniones en las que padres y madres hablan  sobre sus hijos alguien en algún momento lance esa especie de mantra:  “Qué difícil es educar a los hijos”. Y a partir de ahí… que si “no tienen manual de instrucciones”, que si “nadie te enseña a ser padre”, que “cuando son chicos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es habitual que en reuniones en las que padres y madres hablan  sobre sus hijos alguien en algún momento lance esa especie de mantra:  <strong>“Qué difícil es educar a los hijos”</strong>. Y a partir de ahí… que si “<strong>no tienen manual de instrucciones</strong>”, que si “<strong>nadie te enseña a ser padre</strong>”, que “<strong>cuando son chicos tienes que estar todo el día pendiente, y cuando son grandes los problemas crecen</strong>”, que “l<strong>a sociedad cada día está peor</strong>”; también se escucha el consabido “<strong>antes era más fácil</strong>”, y la estrella es &#8221; <strong>una buena bofetada a tiempo</strong>&#8220;.  Otros que “<strong>si es que no puedo con él</strong>” para terminar con un esperanzado, pero pasivo, “<strong>a ver si pasa el tiempo y madura un poco…</strong>”.</p>
<p>No sé si estaréis de acuerdo conmigo en lo siguiente: existe una <strong>clara diferencia</strong> entre  cuando “<strong>somos padres</strong>” de cuando “<strong>ejercemos como padre</strong>s”</p>
<p><strong>Ser  padres</strong> consiste en esperar que, como eres el padre, l<strong>os hijos son  los que tienen que hacer el esfuerzo</strong> para ir aceptando  todo aquello que les  inculca en el ambiente familiar; en cambio,<strong> ejercer de padres</strong> supone aceptar el reto de que la educación de nuestros hijos requiere en muchos momentos de nuestra vida un esfuerzo constante, una brega, una lucha… en la que <strong>el protagonismo la tenemos los padres</strong>.</p>
<p>Personalmente creo que <strong>Educar</strong> consiste en mostrar a nuestros hijos cómo nuestras creencias, nuestras ideas, nuestros valores,  nuestras maneras de sentir, nos llevan a comportarnos de la manera en que lo hacemos. Y lo hacemos con el deseo que esto les ayudará a aprender comportamientos para integrarse en el mundo en el que estamos viviendo.</p>
<p>Los padres <strong>cuando educamos somos</strong>, por tanto, <strong>guías</strong> y, además, queramos o no queramos, y en todo momento, también somos <strong>modelos, </strong>modelos a imitar o modelos a criticar.</p>
<p>Nuestros hijos necesitan guías claras de comportamiento, necesitan ser guidados y para ello es imprescindible establecer unas reglas y unos <strong>límites </strong>en sus  comportamientos.</p>
<p>Igualmente <strong>necesitan tener claridad</strong> en lo que es tolerable y claridad en lo que no lo e,s y eso debemos proporcionárselo nosotros como padres y madres que ejercemos esa tarea. Esto no lo pone en duda nadie. Desde esta óptica, <strong>no es que educar sea difícil, lo difícil es que todos nuestros hijos acepten a rajatabla y a la primera, los modelos y las guías de conducta</strong> que configuran nuestro arsenal educativo.</p>
<p><a href="http://www.youtube.com/watch?hl=es&#038;v=u3ZvIp7hNEs&#038;gl=ES" target="_blank"><img loading="lazy" class="alignleft" style="vertical-align: middle;" src="//img4.imageshack.us/img4/5972/losniossiempreimitanalo.jpg" alt="" width="201" height="238" /></a><a href="http://www.youtube.com/watch?hl=es&#038;v=u3ZvIp7hNEs&#038;gl=ES" target="_blank"><img loading="lazy" class="aligncenter" style="vertical-align: middle;" src="//img141.imageshack.us/img141/6699/3555170imitandoamamacon.jpg" alt="" width="297" height="243" /></a></p>
<p style="padding-left: 30px;">Cuando los padres ponemos límites <span style="text-decoration: underline;">pueden pasar  dos cosas</span>:</p>
<p style="padding-left: 60px;">&#8211;  Que los hijos, más o menos convencidos,<strong> los acepten y los cumplan</strong>. Con lo cual nosotros entonces creemos que esto de educar “funciona” y que, además, nuestros hijos son unos estupendos hijos.</p>
<p style="padding-left: 60px;">&#8211;  <strong>Que los hijos los cuestionen, o directamente, los incumplan</strong>. Con lo cual nosotros creemos que esto de educar es difícil, y que hay que ver los hijos lo rebeldes que son, que carácter han heredado (por lo general de la parte contraria) , y que algo estamos haciendo mal.</p>
<p>            Los padres, cuando ejercemos de padres, solemos estar más preocupados por los <strong>resultados</strong> que ocupados en  mantenernos firmes, seguros, constantes y confiados en  lo que como padres estamos haciendo.</p>
<p>Los padres, cuando ejercemos de padres, educamos,  sabemos por qué hacemos lo que hacemos, y debemos de considerar como una consecuencia lógica, que algunos de nuestros hijos se resistan a seguir nuestras guías.</p>
<p><strong>Educar</strong> no sólo es una mera propuesta de intenciones, <strong> es una manera de actuar</strong>, una manera de relacionarnos con nuestros hijos, de comunicarnos con ellos. Y en todos los procesos de interacción y comunicación surgen <strong>conflictos</strong>.</p>
<p><strong>Y con los hijos se tienen conflictos</strong>, inevitables conflictos, numerosos conflictos, diversos conflictos. Los conflictos hay que entenderlos como algo <strong>natural</strong>, algo que forma parte de las relaciones con nuestros hijos. Y sobre todo, <strong>son una estupenda oportunidad de enseñar a nuestros hijos maneras eficaces de afrontarlos</strong>.</p>
<p>Nuestros hijos <strong>son y serán, en gran medida, lo que ellos decidan ser</strong>. Nosotros, como padres, con mucho amor, con normas y con límites, con confianza, y con mucha paciencia, les enseñamos todo aquello que creemos que les ayudará. Eso es ejercer de padre. Eso es lo que está en nuestras manos.  Y eso es lo que tenemos que preguntarnos… ¿Soy padre? y ¿Ejerzo de padre?, ¿qué modelo de padre?.</p>
<p>Hay una preciosa poesía de <strong>Kavaffis</strong>, que se llama <a href="http://www.pixelteca.com/rapsodas/kavafis/itaca.html" target="_blank">Ithaca</a>, que bien puede ser una metáfora de lo que supone educar, un viaje, donde el objetivo no es llegar pronto a la meta sino disfrutar del camino.</p>
<p>Pues a seguir con la tarea… y ¡¡¡Feliz Navidad!!!</p>
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