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	<title>Escuela de Padresmotivación &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>motivación &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>&#8220;Es muy inteligente, no te preocupes: la ceguera del amor, la ceguera del miedo.</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jan 2026 11:34:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Hay padres que miran, con el corazón encogido, a sus hijos tumbados en la cama, con el móvil constantemente en la mano y su cuarto hecho un escenario del caos, y se miran y repiten una letanía que les tranquiliza: “Es muy inteligente, no te preocupes.” Y así pasan los días. Y los cursos. Y [&#8230;]]]></description>
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<div dir="auto"></div>
</div>
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<div dir="auto">Hay padres que miran, con el corazón encogido, a sus hijos tumbados en la cama, con el móvil constantemente en la mano y su cuarto hecho un escenario del caos, y se miran y repiten una letanía que les tranquiliza: “Es muy inteligente, no te preocupes.”</div>
<div dir="auto">Y así pasan los días. Y los cursos. Y a veces, los años.</div>
<div dir="auto">No es desinterés, se dicen. No es desgana. Es que va sobrado. Es que se aburre. Es que todavía no ha encontrado lo suyo. Es la edad. Son las dichosas maquinitas…</div>
</div>
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<div class="x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a">
<div dir="auto">Esa frase, tan repetida, tan comprensiva, termina volviendo ciegos a los padres. No una ceguera cruel, sino una ceguera profundamente humana.</div>
<div dir="auto">La ceguera del amor hace que veamos a nuestros hijos no como son hoy, sino como creemos que podrían ser mañana. Idealizamos su potencial y, sin darnos cuenta, lo confundimos con realidad. El verbo amar a menudo paraliza. Y en ese afán, a veces esperamos un milagro que nunca enseñamos.</div>
<div dir="auto">La ceguera del miedo es más silenciosa. Es el temor a exigir, a frustrar, a poner límites que incomoden. Miedo a que se rompa algo: la relación, la calma en casa, la imagen de buen padre o buena madre. Y entonces se aplaza la conversación incómoda, la rutina necesaria, el “esto no puede seguir así”.</div>
<div dir="auto">Pero la motivación no aparece por generación espontánea. No llega un lunes cualquiera como una revelación. La motivación se aprende. La motivación necesita modelos. Se construye cuando alguien te ayuda a levantarte aunque no tengas ganas. Cuando el deseo se entrena con hábitos pequeños, con responsabilidad, con acompañamiento firme y afectuoso. Cuando alguien confía en ti lo suficiente como para no resignarse a verte pasar los días tumbado esperando que todo empiece solo.</div>
<div dir="auto">Ser inteligente no salva de la apatía. El talento no sustituye al esfuerzo. Y el amor, cuando es verdadero, no se queda mirando: interviene.</div>
<div dir="auto">Quizá no se trate de que nuestros hijos despierten un día con hambre de mundo. Quizá se trate de enseñarles, poco a poco, a sentarse a la mesa.</div>
</div>
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		<title>12 deseos para los padres y madres</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Dec 2014 17:09:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
		<category><![CDATA[Sí, podemos]]></category>
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		<description><![CDATA[Los hijos nos crecen a golpe de campanadas y con cada año que se termina vamos viendo, con una cierta nostalgia, como nuestros hijos crecen y como, al crecer, cada vez se alejan de nosotros para ir forjando sus propias vidas. Estos son mis deseos para todas las familias que visitan el blog Escuela de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_411" style="width: 624px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2014/12/30/12-deseos-para-los-padres-y-madres/feliz2015/" rel="attachment wp-att-411"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-411" class=" wp-image-411 " title="feliz2015" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/12/feliz2015.jpg" alt="" width="614" height="461" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/12/feliz2015.jpg 1024w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/12/feliz2015-300x225.jpg 300w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/12/feliz2015-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></a><p id="caption-attachment-411" class="wp-caption-text">12 deseos para los padres y madres que educan</p></div>
<p>Los hijos nos crecen a golpe de campanadas y con cada año que se termina vamos viendo, con una cierta nostalgia, como nuestros hijos crecen y como, al crecer, cada vez se alejan de nosotros para ir forjando sus propias vidas.</p>
<p>Estos son mis deseos para todas las familias que visitan el blog Escuela de Padres</p>
<p>1.- <strong>Salud para vuestras familias</strong>. Salud para ver crecer a los hijos y salud para afrontar los esfuerzos que conlleva educar. Y os pido que recordéis  a todas las familias cercanas que durante este pasado año han tenido que enfrentarse contra  enfermedades que hacen temblar sus cimientos.</p>
<p>2.- <strong>Confianza</strong>. Para educar es imprescindible confiar en el que educa y en los que educamos. Os recuerdo que la confianza es algo que solo pueden quebrar aquellos a los que queremos. El amor es un estupendo tapa grietas.</p>
<p>3.- <strong>Entusiasmo</strong>. Acompañar a los hijos en su crecimiento es un viaje que no tiene  fin. Es un viaje a Ithaca, el poema de Kavafis, un viaje en el que día a día hacemos nuevos descubrimientos, a veces agradables y a veces no tanto.</p>
<p>4.- <strong>Ilusi</strong><strong>ón</strong>. Ilusión por la tarea de educar, por lo que sentimos y por lo que deseamos mientras educamos. Ilusión para contagiar. Que tú seas tu propia ilusión.</p>
<p>5.- <strong>Generosidad</strong>. Educar es un acto de generosidad. Generosos con los que nos ayudan a educar, generosos con los que educan a nuestro alrededor y sobre todo generosos con los que educamos.</p>
<p>6.- <strong>Fortaleza</strong>, Porque la tarea de educar está llena también de zancadillas, baches, lágrimas y temores. Arrojar la toalla, abandonar, el desánimo,  son tentaciones que acechan en este viaje. Educar no es tarea de héroes, educar es tarea de padres y madres que aman.</p>
<p>7.- <strong>Orgullo</strong>. Sentirse orgulloso por los hijos, orgulloso de los hijos. No hay mayor aceptación incondicional que aquella que nace del sentimiento del orgullo. Nuestros hijos se equivocan, los padres nos equivocamos también. Solo cuando nos damos cuenta de nuestra equivocación podemos rectificar.</p>
<p>8.- <strong>Constancia</strong>. La constancia en educación es una virtud. Educar no es un remedio, un fármaco, para atajar un problema puntual. Educar es mostrar a los hijos la manera de actuar frente a las vicisitudes que la vida nos depara. No busques remedios mágicos, lo que hacemos los padres y madres cotidianamente, día a día ese es el verdadero valor de la educación.</p>
<p>9.- <strong>Humor</strong>. Para educar, para vivir, para enseñar, para amar. El sentido del humor no es frivolidad es simplemente no permitir que nada ni nadie te construya un muro donde tú quieres poner una ventana.</p>
<p>10.- <strong>Paciencia</strong>. El año que viene habrá más campanadas, y al otro también, y al otro. Repasa el álbum de fotos y verás como lo normal es que los hijos de 3 años se comporten como si tuvieran 3 años, los de 14 como si tuvieran 14 y los de 40 como si tuvieran 40.</p>
<p>11.- <strong>Motivaci</strong><strong>ón</strong>. Ser padres o madres no es lo mismo que ejercer de padres y madres. Los hijos cuando están más confundidos es cuando más necesitan padres y madres bien puestos en su sitio, tranquilos y serenos.</p>
<p>12.- <strong>Suerte</strong>. Pero en la lotería de la educación le suele tocar el gordo a los que más papeletas juegan, a los que día a día con confianza, entusiasmo, ilusión, generosidad, fuerza, orgullo, constancia, humor, paciencia y motivación se proponen dejar a sus hijos un mundo mejor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Feliz Año Familias.</p>
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		<title>Educando para que los hijos sean &#8220;dueños&#8221; de sus emociones</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Nov 2014 17:48:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[“Carlos, me levanto muchas mañana y me digo que hoy no voy a dar ni un grito, que voy a estar bien porque además me siento bien, pero a los cinco minutos, tras decirle con buenas palabras al niño que se levante, tras decirle con la mejor de mis sonrisas que a desayunar, tras decirle [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_397" style="width: 650px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2014/11/17/educando-para-que-los-hijos-sean-duenos-de-sus-emociones/cometa/" rel="attachment wp-att-397"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-397" class="size-full wp-image-397 " title="cometa" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/11/cometa.jpg" alt="" width="640" height="419" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/11/cometa.jpg 640w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/11/cometa-300x196.jpg 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><p id="caption-attachment-397" class="wp-caption-text">La cometa, como las emociones, la gobernamos nosotros, no el viento.</p></div>
<p>“<em>Carlos, me levanto muchas mañana y me digo que hoy no voy a dar ni un grito, que voy a estar bien porque además me siento bien, pero a los cinco minutos, tras decirle con buenas palabras al niño que se levante, tras decirle con la mejor de mis sonrisas que a desayunar, tras decirle lo bonitos y buenos que son, hasta que no me pongo como un ogro, los puñeteros niños no hacen caso</em>.”</p>
<p>Lo que mi amiga Paqui me cuenta,  me recuerda a un cartel que he leído en varios sitios y que dice “<strong>hoy hace un día estupendo verás como viene alguien y lo estropea</strong>”.</p>
<p>Hay que ver la manía que tenemos de renunciar a nuestra autonomía emocional poniendo  nuestro bienestar en manos de los demás, que, por cierto, es la mejor manera de terminar en el club de los desgraciados/as.com.</p>
<p>Educar emocionalmente a nuestros hijos es enseñarles a que tengan<strong> autonomía emocional,</strong> es enseñarles  que <strong>la decisión sobre cómo nos queremos sentir recae en nosotros y no en lo que hagan los demás. </strong>Tener autonomía emocional significa que elegimos sentir emociones independientemente de lo que digan los demás y no obligarnos a ser maleducados para responder a los maleducados, groseros con  los groseros, irónicos con los irónicos., etc</p>
<p><strong>¿Cómo enseñar autonomía emocional?</strong></p>
<p>1.- Fomenta y favorece el desarrollo de la <a title="Cómo potenciar la autoestima en nuestros hijos" href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/"><strong>autoestima</strong></a> en tus hijos. En la medida que una persona está más segura de sí misma necesita menos de la aprobación de los demás. Destaca las competencias de tus hijos en vez de hacer énfasis en sus limitaciones, porque con son nuestras competencias, la medicina para nuestras limitaciones. No ignores las limitaciones de tus hijos pero resalta sus potencialidades. Y que te escuche, una y otra vez.</p>
<p>2.- Los padres orgullosos de sus hijos son padres que trasmiten <strong><a title="Para educar hay que confiar" href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2014/02/17/para-educar-hay-que-confiar/">confianza </a>y <a title="¿Cómo motivar a los hijos?" href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/02/21/como-motivar-a-los-hijos/">motivación</a>.</strong> Para tener autonomía emocional hace falta que nuestros hijos confíen  en ellos y así, serán capaces de tener un buen criterio para decidir qué emociones quieren sentir, cuándo y cómo.</p>
<p>3.- El <strong>optimismo</strong> es una competencia fundamental para tener autonomía emocional. Un optimista no es un cándido, un optimista es alguien que sabe que vive en un mundo mejorable y se esfuerza, en la parte que le corresponde, por mejorarlo. Un optimista sufre contrariedades igual que un pesimista pero se niega a ser un testigo pasivo de lo que ocurre a su alrededor. Y además tiene una razón para su optimismo: sus hijos. Para educar hace falta optimismo y sobra pesimismo. El optimista que educa no espera pasivamente que vengan los tiempos “buenos”, <strong>el optimista que educa confía en el valor de la educación, lo ejerce y lo trasmite. Actúa más y critica menos. </strong>Un optimista no está sonriendo a todas horas, llora y sufre como el que más pero con la diferencia de poner el énfasis en sus posibilidades de acción en vez de lo que tienen que hacer los otros.<strong><br />
</strong></p>
<p><strong> </strong>4.- Y por último, la autonomía emocional requiere enseñar a los hijos a <strong>afrontar las adversidades</strong>. Los seres humanos nacemos con la mayor adversidad que tiene un ser vivo: morirse. Enseñar a los hijos que sufrir, el malestar, el dolor, la frustración, etc. son parte de la vida real de los seres humanos y además son una parte natural. Es una enseñanza difícil porque el sufrimiento de nuestros hijos nos afecta pero te recuerdo que educamos a nuestros hijos para las duras y las maduras, por eso hay que enseñar a los hijos a que vivir es también hacer frente a la adversidad. A esto se le llama ser <strong>resilientes</strong>.</p>
<p><strong>A</strong>utoestima,<strong> M</strong>otivación, <strong>O</strong>ptimismo y <strong>R</strong>esiliencia, me permiten crear un acrónimo: AMOR, la mejor competencia para educar a los hijos. Esto es lo que tiene educar, que  sólo se puede practicar con los que amas<strong>. ¿No crees que merece la pena el esfuerzo?</strong></p>
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		<title>Padres orgullosos, hijos más felices</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Feb 2014 19:21:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[“A mi hijo lo perdieron las drogas, a mi me da muchísima pena ver en lo que se ha convertido, pero yo no pierdo la oportunidad de decirle: hijo, me siento orgullosa de ti y, cuando le digo eso, llora como un crío desvalido.” Esto me decía María, una abuela que tiene en acogimiento a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_242" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/02/NIÑAFELIZ.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-242" class="size-full wp-image-242" title="Los hijos de padres que les reconocen el orgullo de ser sus padres son más felices." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/02/NIÑAFELIZ.jpg" alt="Los hijos de padres que les reconocen el orgullo de ser sus padres son más felices." width="600" height="338" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/02/NIÑAFELIZ.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/02/NIÑAFELIZ-300x169.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-242" class="wp-caption-text">Los hijos de padres que les reconocen el orgullo de ser sus padres son más felices.</p></div>
<p><strong><em>“A mi hijo lo perdieron las drogas, a mi me da muchísima pena ver en lo que se ha convertido, pero yo no pierdo la oportunidad de decirle: hijo, me siento orgullosa de ti y, cuando le digo eso, llora como un crío desvalido.” </em></strong>Esto me decía <strong>María,</strong> una abuela que tiene en acogimiento a sus nietos porque a su hijo le han retirado su tutela.</p>
<p>María, una mujer “sin estudios”, que anda aún buscando qué no supo hacer para ayudar a su hijo, tiene claro que su hijo<em>“es un desgraciado, pero yo siempre le hablo de las cosas buenas que hace o que ha hecho por las  que estoy orgullosa de él: ha intentado desengancharse, cuando está bien es muy cariñoso, es muy manitas, y me arregla cualquier desperfecto en la casa, etc.. <strong>Yo quiero estar orgullosa de él</strong> porque creo que, mientras yo no arroje la toalla, él podrá hacer algo para salir de la droga.”</em></p>
<p>María, una sabia mujer sin pisar la escuela,  <strong>me abrió los ojos,</strong> y me hizo ver que <strong>yo estoy orgulloso de mis hijos</strong> que, por cierto, no son perfectos, y han salido a su padre. Estoy orgulloso de mis hijos <strong>aunque aún no han encontrado trabajo</strong>, aunque, a veces,  suspenden porque no estudian lo suficiente.</p>
<p><strong>Estoy orgulloso de mis hijos aunque no son los primeros de su promoción</strong>, orgulloso de mis hijos aunque piensan y se comportan de manera diferente a mí. Orgulloso de mis hijos aunque sus motivaciones e intereses no sean ni mis motivaciones ni mis intereses. Orgullos de mis hijos <strong>porque son mis hijos</strong>. Orgulloso de la manera que han elegido para vivir.</p>
<p>Y cuando tengo la oportunidad <strong>lo digo en voz alta a quién lo quiera escuchar.</strong> Pero sobre todo, me lo digo a mí mismo para que, en los momentos de debilidad, no se me olvide. Cuando los padres <strong>estamos abrumados</strong> por las conductas de nuestros hijos <strong>es cuando más necesitamos transmitir ese orgullo</strong>. Recordar las cosas que nos enorgullecen de nuestros hijos para no fijarnos sólo en las que nos asustan.</p>
<p>La vida discurre veloz, y nuestros hijos van creciendo sin parar y, a menudo estamos  esperando expectantes  sus logros, sus conquistas, sus triunfos como gran colofón a nuestra tarea educadora, y así van pasando los días y, por lo tanto, vamos perdiendo la oportunidad de decir &#8220;hijo estoy orgulloso de ti&#8221;. Pasan los días y nuestros hijos <strong>no nos oyen decir &#8220;estoy orgulloso de ti&#8221;. </strong>Es más, a veces lo que nos oyen decir es  &#8220;qué orgullosos tienen que estar los padres de otros.&#8221;</p>
<p><strong>La vida de nuestros hijos será lo que nuestros hijos estén dispuestos a construir</strong>, es verdad que algunos pueden hacer  de su vida algo que a nosotros nos puede causar dolor. Les podría hablar de algunos padres, magníficos padres, como María y como otros  que han experimentado la amargura de comprobar cómo sus hijos, sus amados hijos, truncaron sus vidas y, ahora que son abuelos, tienen que hacer de padres de sus nietos. Abuelos que tienen acogidos a sus nietos y siguen, a pesar de los reveses de la vida, educando.</p>
<p>Es verdad, <strong>a veces no nos sentimos orgullosos por algunas de las cosas que nuestros hijos hacen,</strong> pero sí nos sentimos orgullosos de otras cosas, y sobre todo, nos sentimos orgullosos de  ellos porque son nuestros hijos, que <strong>comparten nuestras virtudes y nuestros defectos.</strong> Nuestros hijos que, a veces, se equivocan, y hay equivocaciones que marcan toda una vida.</p>
<p><strong>Pero los queremos</strong>, los queremos por ser nuestros hijos, y sentirse orgulloso de los hijos <strong>y decírselo</strong> es una manera de hacerles ver y sentir que, <strong>cuando más perdidos puedan estar, sus padres sienten orgullo</strong>.  Orgullo <strong>frente a la desazón, la desesperanza</strong>. Sentir orgullo <strong>es una manera de amar generosamente sin esperar nada a cambio</strong>.</p>
<p>Sentir orgullo es una forma de hacerles ver que <strong>saben hacer cosas, que son competentes,  que no son un fracaso andante</strong>. Sentir orgullo es ofrecerles un lugar donde agarrarse fuerte cuando la vida zozobra.</p>
<p>Cuando están más perdidos, <strong>más fuerte hay que gritarles que estamos orgullosos de ellos</strong>. A los náufragos se les echa un cabo, un salvavidas una y otra vez, no se les deja a su suerte.</p>
<p>Decir lo que se siente, sentirse orgulloso de los hijos,<strong> esforzarse en sentir orgullo es una buena manera de ayudar a nuestros hijos cuando más nos necesitan</strong>.</p>
<p>Estoy orgulloso de mis hijos, y tú de los tuyos, también. Pues que <span style="text-decoration: underline;"><strong>no se nos olvide decirlo, no se nos olvide creerlo, no se nos olvide sentirlo</strong></span>.</p>
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		<title>Guía para padres desesperados por los suspensos de sus hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 11:30:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_221" style="width: 490px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-221" class=" wp-image-221 " title="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg" alt="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" width="480" height="722" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1-199x300.jpg 199w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px" /></a><p id="caption-attachment-221" class="wp-caption-text">No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY</p></div>
<p>Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de <strong>decepción, irritación y temor</strong> que no se manifiestan a partes iguales.</p>
<p>La razón de tanta preocupación  reside en que los padres  <strong>creemos que las notas son una señal que indica el rumbo que están tomando nuestros hijos</strong>. Desde esta óptica, la frase <strong>“Mi hijo ha suspendido”</strong> viene a ser algo así como <strong>“mi hijo está descentrado, mi hijo tiene problemas, como siga así va a terminar siendo un desgraciado”</strong>.</p>
<p>Y aquí estamos su madre y su padre, los que más lo quieren,  observando impotentes y asustados el inicio del fin.</p>
<p>Hoy me gustaría hablar del<strong> modo en que nuestros hijos “viven” sus suspensos</strong>. Así que hoy hablaremos de <span style="text-decoration: underline;"><strong>tipos de &#8220;suspendedores&#8221;</strong></span>, para que los padres sepamos <strong>cómo actuar ante ellos</strong>. Me vais a permitir que, aunque el tema es serio, yo lo aborde desde una vertiente menos dramática.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>TIPOS DE &#8220;SUSPENDEDORES&#8221;</strong></span></p>
<p>1) El <span style="text-decoration: underline;">“<strong>suspendedor sobrado</strong>”</span> que, presentando un boletín de notas con media docena de suspensos, es capaz de mirar a sus irritados padres con cara de incredulidad mientras les dice  con absoluta certeza: <strong>“cómo os  ponéis por nada, si las voy a recuperar”</strong>.</p>
<p>Este tipo de suspendedor hace un repaso por cada una de las asignaturas suspensas  de tal manera que es capaz de demostrar  que, seis suspensos, realmente son tres.</p>
<p>A la preocupación por los suspensos, entonces se añade una mayor preocupación que se acompaña con una voz interior que te dice: &#8220;Madre mía, madre mía, este niño ¡está bobo!&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2) También podemos encontrarnos al “<strong>suspendedor calimero</strong>”, que se caracteriza por  achacar los suspensos al “me estáis agobiando, me estáis amargando la vida”, o “es que no os dais cuenta de lo mal que estoy”, “qué asco de vida&#8221;  y &#8220;vosotros sólo os preocupáis por las notas”.</p>
<p>Este tipo de suspendedor provoca en los padres una <strong>doble preocupación</strong>: al  malestar por los suspensos, se une el agobio por pensar que al hijo le pasa algo, algo que lo hace sentirse desgraciado. Este tipo de suspendedor es capaz de acongojar a sus padres.  Sin embargo, cuando sale con sus amigos los fines de semana, se encuentra la mar de bien.</p>
<p>3) <span style="text-decoration: underline;">El “<strong>suspendedor indignado</strong>”</span> suele echar la culpa de sus suspensos <strong>a características del Sistema Educativo</strong>, a los profesores, al centro escolar, etc. Con frases del tipo &#8220;de nada sirve que me esfuerce porque  “me tienen manía”, “las clases son aburridas”, “el sistema educativo que tenemos, si viviéramos en Finlandia seguro que aprobaba” (sic), o el socorrido “han suspendido a casi toda la clase”, y además te dice, &#8220;yo, más, no puedo hacer”.</p>
<p>4) El <span style="text-decoration: underline;"><strong>suspendedor realista</strong></span> suele aceptar que la causa de los suspensos reside en que no ha estudiado lo suficiente. Este es el tipo de suspendedor que<strong> mejor puede comenzar a introducir modificaciones en su conducta</strong> con la finalidad de mejorar su rendimiento.</p>
<p>5) El <span style="text-decoration: underline;">“</span><strong><span style="text-decoration: underline;">suspendedor lastimero”</span>,</strong> es aquel que suspende y va pregonando como un “<em>quejío</em>” a diestro y siniestro frases del tipo  “no sirvo para nada”, “soy un fracasado”, “os he decepcionado”,  y otras frases para acuchillar su autoestima.  <strong>Los padres de este suspendedor terminan consolando al hijo</strong>.</p>
<p>Además de estos suspendedores podemos encontrar una serie de “<span style="text-decoration: underline;"><strong>supendedores mixtos</strong>”, mezclas entre los diferentes tipos de suspendedor.</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Y QUÉ HACEMOS LOS PADRES?</strong></span></p>
<p>Los hijos suspenden en un porcentaje elevadísimo por la siguiente razón: <strong>NO ESTUDIAN (LO SUFICIENTE),</strong> y si sus hijos son capaces de admitirlo, entonces están dando pasos en la buena dirección, porque los hijos que ignoran la causa de sus suspensos tienen muchas posibilidades de volver a suspender.</p>
<p><a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/06/17/diez-consejos-para-afrontar-los-suspensos-de-nuestros-hijos/">En un post pasado ofrecía un decálogo con  orientaciones sobre cómo actuar los padres ante los suspensos. Un repasito no vendría mal.</a></p>
<p>Brevemente:</p>
<p><strong>) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título.</strong></p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de vacaciones para seguir haciéndolo.</p>
<p>No es mi intención tomarme a “chanza” el tema de los suspensos. Simplemente intento hacer ver a los padres que, ante los suspensos,<strong> las respuestas trágico-drásticas no son eficientes</strong> y <span style="text-decoration: underline;"><strong>sí lo son aquellas que van acompañadas de calma, seguridad, decisión y confianza</strong></span>.</p>
<p>Para saber más: <a title="Sobrevivir a los suspensos" href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/06/24/sobrevivir-a-los-suspensos/">Cómo sobrevivir a los suspensos de tus hijos</a></p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>La participación de los padres, clave en el éxito escolar</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Aug 2013 11:33:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sí, podemos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_171" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/08/FOTONIÑACOLEFETEN.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171" class="size-full wp-image-171" title="Una niña y su madre de la mano entran juntas en el colegio. / Anne-Christine Poujoulat." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/08/FOTONIÑACOLEFETEN.jpg" alt="Una niña y su madre de la mano entran juntas en el colegio. / Anne-Christine Poujoulat." width="600" height="399" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/08/FOTONIÑACOLEFETEN.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/08/FOTONIÑACOLEFETEN-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-171" class="wp-caption-text">Una niña y su madre de la mano entran juntas en el colegio. / Anne-Christine Poujoulat.</p></div>
<p><strong>&#8220;¡<em>Ay madre, qué ganitas tengo de que empiece el curso, y volvamos a la normalidad</em>!&#8221;</strong> dice en bajito mi amiga Paqui mientras observa a sus niños desayunar a las 11 de la mañana. Dentro de poco, cuando las televisiones vuelvan a hablar del síndrome postvacacional, nos hagan ver que necesitamos un curso de idiomas o nos presenten coleccionables de todo tipo, en ese momento, volveremos a la “normalidad”.</p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>Los padres siempre están educando</strong> pero podemos aprovechar estos días para hacer una <strong>&#8220;pretemporada&#8221;</strong>, como los futbolistas, una preparación, no sólo de los materiales que se van a necesitar para el próximo curso, libros, uniformes, material escolar… sino una preparación sobre <strong>cómo vamos a abordar determinados aspectos referentes a mejorar la educación de nuestros hijos</strong> durante el próximo curso.</span></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>Si hacemos las mismas cosas que antes, obtendremos los mismos resultados</strong>. <a href="http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=327" target="_blank">Einstein</a>, que era un hombre listo, es el autor de esta frase. Ésta es mi propuesta para la pretemporada: <strong>introducir algunas novedades</strong>. Es complejo, lo sé, pero algo hay que hacer.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Os voy a <span style="text-decoration: underline;">proponer varias acciones</span> que considero os pueden ayudar a vosotros, como padres, y a vuestros hijos. </span></p>
<p><span style="font-size: small;">Para empezar, nada mejor que <strong>mejorar nuestra participación en la vida escolar de nuestros hijos</strong>. La participación de los padres es un importante factor del éxito académico. Y <strong>no hay mejor manera de comenzar a participar que la de colaborar con el AMPA del colegio o Instituto.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: small;">El camino de la participación <strong>es complejo</strong> y está lleno de obstáculos, pero es un camino en el que no es posible el retorno. Estoy convencido que <strong>la participación es la vía más adecuada para que el profesorado y las familias puedan validar su competencia como padres y profesorado mutuamente.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>La mejora de los procesos de comunicación entre padres y profesorado es probablemente una de las mayores necesidades que tiene nuestro sistema educativo.</strong> </span></p>
<p><span style="font-size: small;">Desde todos los ámbitos estamos de acuerdo en la necesidad de esta comunicación, en los beneficios que aporta tanto al alumnado como al profesorado y a los padres.</span><br />
<span style="font-size: small;"> <strong>Los padres, mediante la participación  se implican con el profesorado,</strong> descubren que son importantes en la educación de sus hijos; se pueden sentir más cómodos a la hora de comunicarse con los profesores, descubren cómo funciona la escuela de sus hijos y, por último, los padres <strong>adquieren habilidades</strong> que les ayudan a aprovechar más las tutorías con los profesores.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Al participar los padres, se hace posible que los profesores logren una <strong>mayor comprensión de las dificultades que impiden que los padres se impliquen en la educación de sus hijos</strong> y, desde esta comprensión, <strong>aprenden estrategias sobre cómo llegar de forma eficaz a todos los padres</strong>, tales como la escucha activa, la comprensión de las conductas defensivas y la resolución de conflictos. </span></p>
<p><span style="font-size: small;">Los <strong>profesores se sienten menos aislados</strong> y <strong>los centros se animan a desarrollar actividades</strong> que fomentan formas muy variadas de implicación de los padres.</span></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>Los hijos/alumnos descubren el interés compartido que manifiestan profesores y padres</strong>. Los hijos/alumnos no utilizan la información que trasmiten a sus padres y profesores de manera sesgada.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Pero si estamos de acuerdo en que la participación es muy beneficiosa ¿por qué cuesta tanto trabajo llevarla a cabo?, <strong>¿por qué algunos padres y profesores se perciben mutuamente como una fuente de conflicto, más que como una fuente de ayuda?</strong></span></p>
<p><span style="font-size: small;">En primer lugar, hay que tener en cuenta que <strong>la participación conlleva comunicación y ésta es generadora de conflictos</strong>: cuando una  persona, ya sea un padre, una madre, profesora, maestro… exponen sus ideas, necesariamente éstas se confrontan con las ideas que tienen, que tenemos, los demás. </span></p>
<p><span style="font-size: small;">Y tenemos una <strong>tendencia a interpretar los conflictos comunicativos como un problema,</strong> y no como un punto de partida para poner en conjunto (padres y profesorado) nuestras posibilidades para dar respuesta a las demandas de nuestros hijos, de nuestro alumnado.</span></p>
<p><span>En segundo lugar, <strong>no existe tradición en nuestro sistema educativo de participación entre padres y profesorado.</strong> Para que se dé la participación es necesario que padres y profesores tengan sentimiento de pertenencia a una comunidad educativa <strong>(ser parte)</strong> pero, para participar, es necesario también  tener conciencia de los derechos y deberes que padres y profesores tienen y también  tener conciencia de que los beneficios y los costes son compartidos <strong>(tener parte</strong>) y, por último, hay que poder desarrollar motivación por el desarrollo de actividades concretas (<strong>tomar parte</strong>).</span></p>
<p><span style="font-size: small;">En tercer lugar, hay que tener en cuenta que, <strong>en el proceso comunicativo, </strong>vemos y oímos<strong> de modo selectivo </strong>basándonos en nuestras necesidades, motivaciones, experiencias, intereses,  expectativas personales, educación y otras características personales. Y esta forma de percibir la realidad es diferente en padres y profesorado, y por eso <strong>puede generar conflictos.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: small;">En cuarto lugar, l<strong>a comunicación entre padres y profesorado tiene una importante carga emocional</strong>: no olvidemos que <strong>los hijos son las personas más importantes para sus padres</strong>.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Quisiera finalizar reafirmando que el profesorado está realizando una excepcional tarea para dar respuesta a las necesidades de sus alumnos, que los padres están dispuestos a hacer «lo que sea» por sus hijos, y que <strong>nos necesitamos mutuamente</strong>, nos necesitamos para poder establecer compromisos mutuos que redunden en beneficio de nuestros hijos, nos necesitamos para podernos validar mutuamente como lo que somos: profesorado y padres.  <strong>Así que pásate por el AMPA del colegio o del Instituto y participa, nunca es tarde.!!!</strong></span></p>
<p><strong> http://lagaceta.educarex.es/leer/archivo0974.html</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cómo afrontar los suspensos de nuestros hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 10:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[En los próximos días llegarán nuestros hijos con los boletines de notas y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones. En un post anterior hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes y mi amiga María José [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-157" class="size-full wp-image-157" title="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg" alt="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." width="600" height="397" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN-300x199.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-157" class="wp-caption-text">Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding.</p></div>
<p>En los próximos días llegarán nuestros hijos <strong>con los boletines de notas</strong> y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones.</p>
<p>En un post anterior <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/21/cinco-consejos-para-afrontar-los-agobios-de-los-examenes/" target="_blank">hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes </a>y mi amiga María José me dijo: “¡<em>ojalá fuera eso lo que le pasa a mi hija, que se agobiara, porque la mía está pasota frente a los estudios y  no da ni clavo!”</em>. <strong>Y con los apáticos, los pasotas, los que quieren abandonar ¿qué hacemos?</strong></p>
<p>Para el éxito escolar y académico de los hijos parece que siempre estamos preparados, nos hace sentirnos orgullosos, y lo atribuimos a que la criatura, además de parecerse a nosotros, está muy bien educada.</p>
<p><strong>Para el fracaso no estamos tan bien preparados</strong>, y tampoco para los suspensos de nuestros hijos, y lo que les acarrea: falta de motivación, sensación de fracaso, los deseos de abandonar la escolarización se convierten en <strong>frecuentes causas de conflictos y malestar en la familia.</strong></p>
<p>Por todo ello, resumo <span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: medium;"><strong>las cuestiones que deberíamos hacer los padres tras leer el boletín de notas:</strong></span></span></p>
<p><strong>1) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>. De lo que se trata es de no dejar que aflore nuestra rabia, nuestra decepción, porque eso no nos va a ayudar a decir lo que realmente tenemos que decir.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>. Estaremos disgustados pero <strong>¿vamos a abandonar?</strong>&#8230; Pues entonces, <strong>a la tarea</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>. No se puede aceptar ninguna excusa tipo “mala suerte”,  “me tienen manía”,  “no valgo”, o “no puedo”. <strong>Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables</strong> de sus suspensos, difícilmente van a poder dar respuestas eficaces.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder. Y por eso es necesario que estemos lo más tranquilo posible, porque con la yugular a punto de reventar parecerá que aplicamos las consecuencias  porque estamos enfadados, y además, se nos puede calentar la lengua, y proponer consecuencias que luego van a ser difícilmente realizables.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título </strong>(En unos casos la ESO,  en otros el Bachillerato, en otros un Ciclo Formativo de Formación Profesional). Así, cuando amagan con que quieren dejar de estudiar, les recordamos que cuando terminen  entonces lo trataremos.<strong> Y en este punto hay que ser tajantes</strong>.</p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo para las vacaciones</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de verano para seguir haciéndolo.</p>
<p>8) <strong>Valorar más el esfuerzo y dedicación a los estudios que el resultado </strong>del estudio. Y <strong>animar a ser constantes</strong> aunque los resultados no sean los esperados  fomentando, desde pequeños, hábitos de estudio. Con trabajo,  los resultados terminaran llegando.</p>
<p>9)Las <strong>clases de refuerzo en verano pueden ser muy útiles si ayudan</strong> a nuestros hijos no sólo a aprobar, sino a lo que es más importante para ellos: a <strong>organizarse en los estudios</strong>.</p>
<p>10) Y por último: <strong>Confiar y no desesperar</strong>, suspender incluso repetir un curso en algunos casos <strong>no es un fracaso</strong>. Los hijos, al igual que nosotros, pueden pasar baches. En esos momentos es cuando más necesitan nuestro apoyo, nuestra firmeza y nuestra guía. <strong>La vida se vive durante toda la vida</strong>. Ánimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y te recuerdo que tú, como padre o como madre, has hecho muchas cosas para educar a tus hijos, así que tú sí has aprobado, <strong><span style="font-size: large;">pero la educación de los hijos no disfruta de vacaciones. ¡¡¡Animo!!!</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(A principio de curso daremos unas ideas de cómo podemos los padres afrontar el inicio de curso para ayudar a nuestros hijos a tener éxito)</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿Cómo motivar a los hijos?</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Feb 2013 17:06:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Luisa y Andrés son los padres de Álvaro, un chico de 13 años. Me comentan que, desde hace unos pocos cursos, vienen notando que su hijo presenta un desinterés, una apatía, un desanimo que comenzó relacionado con las tareas escolares, pero que ha ido extendiendose paulatinamente a  otras actividades de la vida diaria de tal [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_83" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-83" class="size-full wp-image-83" title="Niños en una guardería. / Bernardo Corral" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21.jpg" alt="Niños en una guardería. / Bernardo Corral" width="600" height="400" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-83" class="wp-caption-text">Niños en una guardería. / Bernardo Corral</p></div>
<p><strong>Luisa y Andrés</strong> son los <strong>padres de Álvaro</strong>, un chico de 13 años. Me comentan que, desde hace unos pocos cursos, vienen notando que su hijo presenta un <strong>desinterés, una apatía</strong>, un desanimo que comenzó relacionado con las tareas escolares, pero que ha ido extendiendose paulatinamente a  otras actividades de la vida diaria de tal manera que presenta una <strong>actitud “pasota”</strong> frente a casi todo.</p>
<p>Cuando vemos a nuestros hijos apáticos, desanimados, faltos de interés, nos preguntamos <span style="text-decoration: underline;"><strong>¿cómo se puede motivar a los hijos?</strong></span></p>
<p>El concepto <strong>motivación</strong> hace referencia a las <strong>razones personales que guían nuestras actividades hacia la consecución de una meta.</strong> La motivación, por lo tanto, surge del interior de las personas, <strong>es tarea de nuestros hijos que la desarrollen</strong>.</p>
<p>Si los padres pudiéramos motivar a nuestros hijos, <strong>todas las mañanas  al levantarse les daríamos una arenga</strong> del tipo: <em>“¿Quién va a aprender hoy todo lo que le enseñen?” “¿quién va a disfrutar de todo lo que le enseñen?”</em>, <em>“¿quién va a recoger su cuarto?</em>”</p>
<p>Y nuestros hijos respondiendo en voz a alta cada una de estas preguntas “<strong>¡¡¡Yo, papá, yo mamá!!!</strong>” y así, nuestros hijos no verían la hora de ir al colegio o al instituto, contentos y felices porque van a aprender las cordilleras ¡<strong>A que no!</strong> A que va a ser que vamos a necesitar algo más. Si los padres pudiéramos motivar a nuestros hijos no estaríamos leyendo este post.</p>
<p>Los estudios que se han realizado para determinar de qué depende que los hijos o los padres nos esforcemos por aprender, o lo que es lo mismo, de qué depende que nos sintamos motivados por aprender, por hacer cosas nuevas, han constatado que la <strong>motivación está en relación con una serie de factores</strong> que, a su vez, están relacionados entre sí:</p>
<p>El primero es <strong>determinar qué es lo que hay que hacer/aprender. </strong>Has visto que cuando tus hijos quieren aprender algo, por ejemplo a montar en bici, les resulta mucho más fácil, ponen más empeño y se sienten más satisfechos que si somos los padres los que nos empeñamos en enseñarles a que aprendan a montar en bici.</p>
<p>En la vida real padres y profesorado les decimos a los hijos lo que tienen que aprender, qué es lo que tienen que hacer y, quizás los padres y los profesores, deberíamos intentar que nuestros hijos hicieran suyos esos aprendizajes, y no que los entendieran como algo que no va con ellos.</p>
<p>En segundo lugar,<strong> establecer qué consecuencias tiene conseguir o no conseguir hacer o aprender algo. </strong>Para motivarnos es necesario también poder establecer las consecuencias que nos puede acarrear aprender o no determinadas cosas.</p>
<p><strong>Los hijos</strong>, cuando son pequeños y adolescentes, <strong>tienen dificultad para establecer estas consecuencias</strong> mientras que <strong>los padres tenemos excesiva facilidad</strong> para anticipar consecuencias negativas de las conductas de nuestros hijos.</p>
<p>En tercer lugar<strong>, reconocer cuánto me va a costar hacerlo / aprenderlo. </strong>Esforzarse en conseguir hacer o aprender algo tiene su coste, su fatiga, tiempo que hay que dedicarle, dificultades que surgen durante el proceso, cosas a las que hay que renunciar o dejarlas para otra ocasión. Ignorar las dificultades es lo que hace que se dejen muchas cosas nada más comenzar a hacerlas.</p>
<p>En cuarto lugar,<strong> reconocer mis expectativas y mis capacidades: ¿Podré hacerlo / aprenderlo? </strong>La motivación, además de necesitar que uno sepa qué es lo que tiene que hacer, de saber las consecuencias positivas que le puede acarrear ,y del esfuerzo que se debe hacer, para alcanzarlo está mediatizada por las expectativas: ¿podré yo alcanzar esas metas?, ¿tendré capacidad?, ¿tendré habilidades?</p>
<p>De nada sirve tener interés por  aprender algo, por hacer algo, si yo creo que no podré nunca aprenderlo ni hacerlo. <strong>El mayor lastre</strong> que tenemos las personas es que creamos que <strong>no podemos</strong> hacer o aprender algo porque, en ese mismo momento, dejamos de intentarlo.</p>
<p><strong>¿Quieres motivar a tu hijo? Pues entonces ACTÚA, PIENSA Y VIVE como una persona motivada.</strong></p>
<p><strong>Los padres somos modelos, los mejores modelos</strong>. Así que ¿cómo van nuestros hijos a sentirse motivados por hacer cosas, por aprender cosas, si los padres nos desmotivamos fácilmente? Yo te animo a que trabajemos nuestra propia motivación, a que nos sintamos motivados por la tarea de educar: así nuestros hijos podrán ver qué es eso de estar motivado.</p>
<p>Padres educando, que se mantienen constantes porque <strong>saben qué es lo que quieren conseguir.</strong> Y te recuerdo que el que lo tiene que saber eres tú como padre o como madre porque nosotros somos los que educamos.</p>
<p>El objetivo de educar es dotar a nuestros hijos de herramientas para que puedan hacer frente a las demandas que la vida nos presenta cotidianamente. Ese es el faro que guía nuestra acción. Sabemos qué queremos.</p>
<p>Padres que comprendemos que <strong>la meta de la educación,</strong> la satisfacción de educar, no viene dada porque nuestros hijos “sean buenos”  y no hagan nada que nos preocupe, sino porque <strong>tenemos la certeza de que educar es enseñar a nuestros hijos a utilizar las herramientas que se necesitan para vivir en sociedad, y esa es la mejor herencia.</strong></p>
<p><strong>Padres que sabemos que educar a hijos tiene sus costes</strong>, y ¡menudos costes!, que se pasan días y noches difíciles, que querer tanto a los hijos acarrea miedos y sufrimiento. Pero ¿quién dijo que esto fuera a ser sencillo? A pesar de esas dificultades, de esos costes, aquí estamos, día tras día dispuestos a la lucha, a veces con ojeras, a veces tristes, a veces preocupados, pero siempre dispuestos a educar a nuestros hijos. <strong>Contra viento y marea</strong>.</p>
<p><strong>Padres que, para educar, confiamos en nuestras capacidades.</strong> Cómo vamos a educar a nuestros hijos si creemos que no sabemos, no podemos.</p>
<p>El primer post de este blog, lo titulé <a title="Sí, podemos ser buenos padres" href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2012/12/21/si-podemos-ser-buenos-padres/">“Sí, podemos”</a> por una sencilla razón, porque sentirse competente para educar a los hijos es fundamental para educar. <strong>El miedo paraliza</strong>.</p>
<p>Además de tener buenas expectativas como padres debemos de sentirnos también seguros de que tenemos los conocimientos y las herramientas para hacerlo. A veces hay que buscar ayuda. Si lo necesitas, hazlo. Pero no olvides que nadie mejor que un padre o una madre para educar.</p>
<p><strong>¿Quieres hijos motivados? actúa como un padre motivado</strong>. Siente como un padre motivado, y vive como un padre motivado. Claro que no es sencillo, claro que no es fácil, pero si te muestras motivado irradiarás motivación.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Padres y madres motivados, esos son los que saben motivar. </span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para saber más: “<a href="http://www.edmorata.es/Shop/Product/Details/366">Motivar en la escuela, motivar en la familia</a>”, del profesor <strong>Jesús Alonso Tapia</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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