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	<title>Escuela de Padrespaciencia &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>paciencia &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Qué hacer si crees que los niños molestan</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Sep 2018 18:34:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Se nos está olvidando qué es un niño, en qué consiste la infancia. En este mundo tan hedonista esperamos de los niños que se comporten, constantemente, como auténticos modelos de la buena educación desde edades tempranas. Se nos olvida que son niños que tienen que aprenderlo todo y que ese aprendizaje conlleva muchas horas, muchos días y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se nos está olvidando <strong>qué es un niño</strong>, en qué consiste <strong>la infancia</strong>. En este mundo tan hedonista esperamos de los niños que se comporten, constantemente, como auténticos modelos de la buena educación desde edades tempranas. Se nos olvida que son niños que tienen que aprenderlo todo y que ese aprendizaje conlleva muchas horas, muchos días y muchos años. Así que tengamos paciencia.</p>
<div id="attachment_988" style="width: 730px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-988" class="size-full wp-image-988" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2018/09/prohibido.jpg" alt="Una sociedad que quiere niños que se comporten como adultos., niega el valor de la infancia." width="720" height="720" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2018/09/prohibido.jpg 720w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2018/09/prohibido-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2018/09/prohibido-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /><p id="caption-attachment-988" class="wp-caption-text">Una sociedad que quiere niños que se comporten como adultos., niega el valor de la infancia.</p></div>
<p>Los niños gritan, los niños corren, los niños no se sientan, se tiran por el suelo, los niños atropellan, los niños se impacientan, los niños lloran, los niños tienen rabietas, los niños tienen miedo, los niños muerden, los niños se descontrolan, los niños se ensucian cuando comen, hablan con la boca llena, los niños miran, los niños señalan con el dedo, y vuelven a gritar, a correr, a no sentarse…</p>
<p>Pero los niños no molestan, pero hay cinco cosas que puedes recordar cuando creas que sí lo hacen:</p>
<p>1.- Los niños no molestan, molestan algunas cosas que hacen, pero sobre todo molesta que tú te pongas a “<em>azuzarte</em>” mentalmente diciendo: &#8220;<em>no se callan, no se están quietos, qué cafres, etc, etc.&#8221;</em> La naturaleza es sabia, y por eso los niños tienen padres, madres, abuelos, maestros, familia, vecinos, etc. porque esta tarea de educar, aunque es responsabilidad de padres y madres, precisa de la colaboración del resto de “la tribu”. Una buena manera de colaborar <strong>es mostrarse pacientes, entender el comportamiento de los niños</strong>, en vez de empezar a hacer invocaciones a Herodes. En este blog hemos repetido muchas veces que niños y adolescentes aún no están <em>“terminados de construir” </em>y, por lo tanto, las equivocaciones están implícitas en su proceso de aprendizaje.</p>
<p>2.-<strong> Educar es enseñar activamente a nuestros hijos modelos correctos de comportamiento.</strong> Por eso padres y madres no deben de escudarse en lo de “<em>son niños</em>” cuando el comportamiento de sus hijos pueda ser molesto para otras personas, sino hacer énfasis en que les pedimos a los hijos que dejen de hacer determinadas conductas, aunque sean de niños, para no molestar a otras personas. Y persistir. Y si tú ves que un niño hace esfuerzos por controlarse para parecer menos molesto, reconóceselo. Hazle saber que eso que ha hecho está muy bien, todos aprendemos con elogios. Y si hay que reñir, que lo riñan sus padres, que te recuerdo que educar a los hijos de los demás es tarea sencilla.</p>
<p>3.- No olvides que los niños pueden hacer algo que a ti te moleste, pero también son divertidos, imaginativos, cariñosos, empáticos, sorprendentes, creativos, artistas, comprensivos, leales, curiosos, inocentes. L<strong>os niños tienen muchos valores, y no sólo el de la obediencia ciega</strong>. Conozco muchos adultos que molestan más que un niño, y nadie dice que es por culpa de su padre o de su madre. Sin embargo en cuanto un niño saca los pies del tiesto, ponemos a escurrir a padres o madres negándoles capacidad educadora alguna.</p>
<p>4.- A mí me encantan los niños, me encanta estar entre ellos, y siempre hay uno que se acerca y me pellizca sibilinamente, pero si pongo cara de que me ha dolido, hay doce que me llenan la cara de besos con sus correspondientes babas. Y al que me pellizca le doy ración doble de abrazos. Por eso nunca me molestan los niños porque cualquiera de ellos <strong>necesita lo que tú y yo necesitamos: elogios y abrazos; confianza y abrazos; consideración y abrazos.</strong></p>
<p>5.- Los niños no son molestos, sencillamente están vivos y hacen ruido. Se ensucian, gritan, te sonríen. Los niños necesitan que los adultos los entendamos, los eduquemos y sobre todo los protejamos. Proteger a los niños, proteger la infancia. <strong>Cómo nos puede molestar el mejor tesoro que tiene una sociedad.</strong></p>
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		<title>12 deseos para los padres y madres</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Dec 2014 17:09:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Los hijos nos crecen a golpe de campanadas y con cada año que se termina vamos viendo, con una cierta nostalgia, como nuestros hijos crecen y como, al crecer, cada vez se alejan de nosotros para ir forjando sus propias vidas. Estos son mis deseos para todas las familias que visitan el blog Escuela de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_411" style="width: 624px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2014/12/30/12-deseos-para-los-padres-y-madres/feliz2015/" rel="attachment wp-att-411"><img aria-describedby="caption-attachment-411" loading="lazy" class=" wp-image-411 " title="feliz2015" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/12/feliz2015.jpg" alt="" width="614" height="461" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/12/feliz2015.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/12/feliz2015-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/12/feliz2015-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></a><p id="caption-attachment-411" class="wp-caption-text">12 deseos para los padres y madres que educan</p></div>
<p>Los hijos nos crecen a golpe de campanadas y con cada año que se termina vamos viendo, con una cierta nostalgia, como nuestros hijos crecen y como, al crecer, cada vez se alejan de nosotros para ir forjando sus propias vidas.</p>
<p>Estos son mis deseos para todas las familias que visitan el blog Escuela de Padres</p>
<p>1.- <strong>Salud para vuestras familias</strong>. Salud para ver crecer a los hijos y salud para afrontar los esfuerzos que conlleva educar. Y os pido que recordéis  a todas las familias cercanas que durante este pasado año han tenido que enfrentarse contra  enfermedades que hacen temblar sus cimientos.</p>
<p>2.- <strong>Confianza</strong>. Para educar es imprescindible confiar en el que educa y en los que educamos. Os recuerdo que la confianza es algo que solo pueden quebrar aquellos a los que queremos. El amor es un estupendo tapa grietas.</p>
<p>3.- <strong>Entusiasmo</strong>. Acompañar a los hijos en su crecimiento es un viaje que no tiene  fin. Es un viaje a Ithaca, el poema de Kavafis, un viaje en el que día a día hacemos nuevos descubrimientos, a veces agradables y a veces no tanto.</p>
<p>4.- <strong>Ilusi</strong><strong>ón</strong>. Ilusión por la tarea de educar, por lo que sentimos y por lo que deseamos mientras educamos. Ilusión para contagiar. Que tú seas tu propia ilusión.</p>
<p>5.- <strong>Generosidad</strong>. Educar es un acto de generosidad. Generosos con los que nos ayudan a educar, generosos con los que educan a nuestro alrededor y sobre todo generosos con los que educamos.</p>
<p>6.- <strong>Fortaleza</strong>, Porque la tarea de educar está llena también de zancadillas, baches, lágrimas y temores. Arrojar la toalla, abandonar, el desánimo,  son tentaciones que acechan en este viaje. Educar no es tarea de héroes, educar es tarea de padres y madres que aman.</p>
<p>7.- <strong>Orgullo</strong>. Sentirse orgulloso por los hijos, orgulloso de los hijos. No hay mayor aceptación incondicional que aquella que nace del sentimiento del orgullo. Nuestros hijos se equivocan, los padres nos equivocamos también. Solo cuando nos damos cuenta de nuestra equivocación podemos rectificar.</p>
<p>8.- <strong>Constancia</strong>. La constancia en educación es una virtud. Educar no es un remedio, un fármaco, para atajar un problema puntual. Educar es mostrar a los hijos la manera de actuar frente a las vicisitudes que la vida nos depara. No busques remedios mágicos, lo que hacemos los padres y madres cotidianamente, día a día ese es el verdadero valor de la educación.</p>
<p>9.- <strong>Humor</strong>. Para educar, para vivir, para enseñar, para amar. El sentido del humor no es frivolidad es simplemente no permitir que nada ni nadie te construya un muro donde tú quieres poner una ventana.</p>
<p>10.- <strong>Paciencia</strong>. El año que viene habrá más campanadas, y al otro también, y al otro. Repasa el álbum de fotos y verás como lo normal es que los hijos de 3 años se comporten como si tuvieran 3 años, los de 14 como si tuvieran 14 y los de 40 como si tuvieran 40.</p>
<p>11.- <strong>Motivaci</strong><strong>ón</strong>. Ser padres o madres no es lo mismo que ejercer de padres y madres. Los hijos cuando están más confundidos es cuando más necesitan padres y madres bien puestos en su sitio, tranquilos y serenos.</p>
<p>12.- <strong>Suerte</strong>. Pero en la lotería de la educación le suele tocar el gordo a los que más papeletas juegan, a los que día a día con confianza, entusiasmo, ilusión, generosidad, fuerza, orgullo, constancia, humor, paciencia y motivación se proponen dejar a sus hijos un mundo mejor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Feliz Año Familias.</p>
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		<title>&#8220;¿Qué hago con mi hijo adolescente?&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Nov 2013 19:41:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_205" style="width: 560px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-205" loading="lazy" class="size-full wp-image-205" title="Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg" alt="Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes." width="550" height="366" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg 550w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></a><p id="caption-attachment-205" class="wp-caption-text">Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes.</p></div>
<p>“<em>Carlos, a mi hijo le pasa algo,  está mal y no sé cómo actuar, estamos desesperados. No le puedo decir nada porque enseguida monta una bronca. Y estamos asustados porque desde luego a este chico le pasa algo en la cabeza</em>.” Esta es una frase recurrente en muchos padres de adolescentes que creen que la explicación del comportamiento de sus hijos se encuentra en que deben sufrir una especie de trastorno del que nadie parece darse cuenta.</p>
<p>Cuando los padres no encontramos una explicación razonable  del porqué de la conducta de nuestros  hijos nos asustamos con la idea del  &#8220;están trastornados”.</p>
<p>La palabra adolescencia en nuestra sociedad va asociada a “¡socorro!” y suele tener mala prensa cuando la realidad es que la adolescencia discurre con cierta normalidad en  la mayoría de las personas. Pero si nos fijamos sólo en las conductas conflictivas que se desarrollan en esta etapa es lógico que la consideremos como una edad complicada.</p>
<p>Desde que nacemos estamos adquiriendo habilidades para ser cada vez más autónomos. En la adolescencia sigue ocurriendo lo mismo, seguimos adquiriendo habilidades y destrezas para adaptarnos al  mundo en el que vivimos y este aprendizaje conlleva a veces desarrollar conductas que pueden tener sus riesgos. ¿A caso no aprende un niño a andar corriendo el riesgo de caerse y  darse un golpe en la cabeza? Y por muchas protecciones que pongas en la casa en un instante puede caerse y hacerse daño. El aprendizaje de la vida siempre conlleva riesgos y afrontar esos riesgos es lo que nos permite adaptarnos al mundo en el que vivimos. La adolescencia es un periodo más de aprendizaje, con riesgos, claro que sí, pero para eso educamos, no para evitar los riesgos sino para que aprendan formas de afrontarlos.</p>
<p><strong>¿Pero por qué se comportan  así los adolescentes?</strong></p>
<p><strong> La primera explicación y la más importante </strong>reside en que el cerebro del adolescente empiezan a madurar lo que se denominan <strong>funciones ejecutivas</strong> (la habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y programas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente). Aprender a poner en marcha esas funciones puede suponer alteraciones, dificultad, torpeza, porque cuando alguien aprende algo nuevo es normal que cometa fallos. Y en esta época los adolescentes están desarrollando una manera de pensar nueva, compleja que requiere mucho tiempo de aprendizaje. <strong>No se nos ocurre decir a un niño de 12 meses que está aprendiendo a andar que es un torpe por que se tambalea y sin embargo a un adolescente le exigimos que “funcione” rápidamente como un adulto</strong>.</p>
<p>Este aprendizaje  puede explicar los cambios y variabilidad del comportamiento de nuestros hijos adolescentes que pasan a comportarse en un instante de encantadores y afables criaturas a una especie de “niña del exorcista”, vamos, en pocas palabras, nuestros hijos convertidos en Dr. Jekyll y Mr Hide.</p>
<p><strong>Una segunda explicación</strong> proviene del hecho de que los adolescentes prefieren <strong>la compañía de sus iguales</strong> más que en ninguna otra época de su vida. Los adolescentes descubren que frente a lo de siempre (la familia), está lo novedoso (los amigos), frente al “hijo ten cuidado”, “no hagas eso”, etc. se encuentra el “Carpe Diem”, “la transgresión de la norma”,  los amigos que dan apoyo incondicional a todas horas,  el gustazo por esta novedosa vida social o el “disgustazo&#8221; por no tenerla.</p>
<p><strong>En tercer lugar y unido a  la aparición del gusto por los amigos está el placer por las emociones fuertes y por lo tanto la propensión a correr riesgos.</strong> Los adolescentes saben distinguir el peligro,  lo que les ocurre, a algunos, es que la recompensa que obtienen por hacer algo “peligroso” en presencia de los demás (la admiración de los amigos) puede más que la prudencia con la que actúa un adulto. Y es verdad que las consecuencias de estos riesgos pueden ser trágicas y esto es lo que nos asusta a los padres.</p>
<p><strong>Por tanto la adquisición de nuevas herramientas cognitivas unido al influyente papel que juegan los amigos junto a la práctica de conductas de riesgo puede hacer que algunos adolescentes  lleguen a comportarse como si fueran en vez de hijos, despiadados enemigos.</strong> Os recomiendo la lectura de este ilustrativo artículo <a href="http://www.nationalgeographic.com.es/2011/10/04/hermosos_cerebros.html">“Hermosos Cerebros”</a>  que se publicó en  National Geographic  en 2011 donde diferentes estudios científicos proponen esta visión adaptativa de la adolescencia.</p>
<p>Pero a pesar de todo esto hay padres  y madres a los que sus hijos adolescentes se las hacen pasar  “como las de Caín” y no creo que les consuele mucho pensar que el comportamiento de su hijo tiene una explicación adaptativa y preferirían poder hacer algo para evitarlo. ¿Qué podemos hacer?</p>
<p>Confía en tu capacidad como educador y sigue educando, no te desesperes,  <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/10/como-no-perder-la-calma-con-los-ninos/">paciencia</a>  y  sin dejar de señalarle  límites claros y precisos dale autonomía progresivamente.  Esta es una estupenda manera de actuar como padres, una buena manera responder frente al desconcierto que nos genera el comportamiento del adolescente. Educa sin miedo y verás como con el paso del tiempo irás viendo como tu hijo adolescente se va convirtiendo en un adulto. Pero recuerda que para comportarse como uno de 40 años hay que esperar a tener 40 años.</p>
<p>(A mis alumnos del Master de  Formación del Profesorado de Secundaria que están en el empeño de conocer a los adolescentes para quererlos (quererlos enseñar y quererlos querer)</p>
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		<title>¿Qué podemos hacer los padres ante el botellón?</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/06/12/que-podemos-hacer-los-padres-ante-el-botellon/</link>
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		<pubDate>Wed, 12 Jun 2013 10:54:04 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[¿Multar a los padres por las conductas de sus hijos? Legalmente, los padres somos responsables de los actos de nuestros hijos menores y, como tal lo asumimos, pero es tremendamente injusto achacar a los padres la “culpabilidad” de todos los comportamientos de los hijos. Los estudios sobre consumo de alcohol no dejan lugar a la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_154" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-154" loading="lazy" class="size-full wp-image-154" title="Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg" alt="Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera." width="600" height="297" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN-300x149.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-154" class="wp-caption-text">Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera.</p></div>
<p><strong>¿Multar a los padres por las conductas de sus hijos?</strong> Legalmente, los padres somos responsables de los actos de nuestros hijos menores y, como tal lo asumimos, pero es <strong>tremendamente injusto </strong>achacar a los padres la “culpabilidad” de todos los comportamientos de los hijos.</p>
<p><a href="http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/observa/pdf/EDADES2011.pdf" target="_blank">Los estudios sobre consumo de alcohol no dejan lugar a la duda</a>: <strong>el consumo de alcohol entre los menores es una realidad</strong> a la que, sin dramatismo, pero con firmeza<strong>, debemos hacer frente.</strong></p>
<p><strong>Los padres no somos perfectos</strong>, y seguro que hay padres que descuidan la educación de sus hijos, pero la mayoría somos gente normal, padres y madres que intentamos educar a nuestros hijos, y que  nos dedicamos a ello. Si no,  repasen conmigo algunas de las muchas cosas que los padres hacemos para<strong>, educando, evitar que nuestros hijos desarrollen conductas de riesgo consumiendo alcohol</strong>:</p>
<p><strong>1) Intentamos mantener una buena relación afectiva con los hijos</strong>, con hijos que a veces nos hacen sentir muy mal, desafiantes, desobedientes y contestones, pero que <strong>necesitan saber que, aunque se comporten así,  nosotros los aceptamos, los queremos. </strong>Y esto no está reñido con las normas, los límites y las consecuencias de su incumplimiento.</p>
<p><strong>2) Confiamos en los hijos,</strong> confiamos en que van a ser capaces de establecer su propia identidad personal. <strong>La confianza genera autoestima y la autoestima ayuda a tener seguridad en las decisiones, y a no dejarse influenciar</strong>. C<strong>onfiad en los hijos, pero con los ojos abiertos</strong>. Mirar para otro lado no les va a ayudar. Cuando se aprende, cuando se está aprendiendo, el error es posible. <strong>Ante el error: información, normas, consecuencias y más confianza.</strong></p>
<p><strong>3) Enseñamos a nuestros hijos a afrontar la frustración</strong>, a que no siempre se puede tener o conseguir lo que se quiere, y a hacerles ver que, con esfuerzo, quizás sea posible lograrlo en otro momento. Les enseñamos <strong>que el sufrimiento es parte de la vida </strong>de los seres humanos y que es inevitable.</p>
<p><strong>4) Les hablamos sobre el alcohol y <a href="http://www.alcoholenmenoresnoesnormal.es/efectosalcohol.html">los efectos asociados a su consumo</a></strong><a href="http://www.alcoholenmenoresnoesnormal.es/efectosalcohol.html">.</a> Aun así los adolescentes tienen <strong>la creencia</strong>  de que tienen control sobre el alcohol.  De hecho, la mayoría de ellos suelen decir que les sentó mal algo que han comido (en mi casa eran “los mejillones”) cuando sufren una intoxicación alcohólica, y no reconocen que su “indigestión” ha sido causada por el alcohol.</p>
<p><strong>5) Establecemos normas adecuadas</strong> que nos ayuden a organizarnos en familia, y <a title="¿A qué hora debe volver a casa mi hijo adolescente?" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/03/a-que-hora-debe-volver-a-casa-mi-hijo-adolescente/" target="_blank"><strong><span style="text-decoration: underline;">vigilamos el control horario</span></strong></a>.</p>
<p><strong>6) No olvidamos que somos un modelo</strong> para nuestros  hijos.</p>
<p><strong>7) Y aguantamos, aguantamos mucho</strong>  lo que sólo los padres saben aguantar porque sabemos encajar golpes y, sobre todo, <strong>procuramos no desanimarnos </strong>ante los envites que los hijos nos lanzan mientras los educamos.</p>
<p>Pero una vez dicho esto,  también tenemos que decir que <strong>nuestros hijos menores, </strong>por muchas y diferentes razones, tanto sociales como individuales, económicas, etc.<strong>,  también son “víctimas” de una sociedad </strong>en la que  el botellón es una manifestación más de la presencia del alcohol en nuestra vida social.</p>
<p>Así, nos reunimos con la familia y amigos <strong>festejando acontecimientos alrededor de una mesa y copas</strong>. Y nuestros hijos, desde pequeños, van viendo lo bien que lo pasamos los adultos, sobre todo cuando escuchan cantar eso del “estamos tan agustitoooooo”.</p>
<p>Vivimos <strong>rodeados por una publicidad que  estimula el consumo del alcohol </strong>(aunque con letra pequeña nos recuerdan que bebamos moderadamente), <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Qd32xY6_90c" target="_blank">vean este anuncio a ver qué les parece</a>. ¿Cree que un menor que ve este anuncio lo que deseará es aprender a hacer paellas?</p>
<p><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/Qd32xY6_90c" frameborder="0" width="640" height="360"></iframe></p>
<p>Unido a estos aspectos sociales <strong>desde el punto de vista individual</strong>, se añade que los jóvenes que consumen alcohol lo hacen porque  el alcohol les <strong>desinhibe, </strong>y les hace olvidar momentáneamente timidez y temores. Les hace creer que no son tan niños como piensan los demás, les <strong>provoca placer</strong> y, sobre todo, por sus dificultades para afrontar la frustración<strong>, les permite evadirse de sus problemas</strong>.</p>
<p>Cuando me preguntan los <strong>padres ¿será el botellón una moda pasajera?,</strong> la verdad es que no sé responder, pero sí que observo que niños y niñas de 10 a 12 años empiezan a juntarse con la misma estructura del botellón alrededor de alguna tienda de chucherías: “<strong>el chuchellón</strong>”. Está claro que el chuchellón no sólo es una imitación, es también un aprendizaje, una incorporación de un modelo de ocio.</p>
<p><strong>Tampoco hay que ser alarmistas</strong>. El botellón es un espacio donde los jóvenes se encuentran, desarrollan su identidad grupal, se divierten, pero también encierra, como la vida misma, algún peligro: la ingesta abusiva de alcohol.</p>
<p>Por todo lo que he comentado <strong>el botellón</strong>, y todo lo que acarrea, supone un <strong>importante reto para los padres</strong> que están educando, pero <strong>la acción de los padres por sí sola no es suficiente: </strong> el botellón y sus consecuencias como fenómeno social<strong> implican una responsabilidad compartida</strong>. Parafraseando al <a href="http://www.joseantoniomarina.net/" target="_blank">filósofo José Marina,</a> “<strong>para educar un niño hace falta la tribu entera</strong>”.</p>
<p><strong>Así que vamos a dejar de culpabilizar  y o responsabilizar a los demás</strong>, y demos pasos hacia la búsqueda respuestas de carácter más corresponsable<strong>.</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Tenemos un ejemplo en el tabaco</strong></span>: ¿por qué se ha logrado que disminuya el consumo de tabaco, que un importantísimo porcentaje de jóvenes tengan claro que el tabaco es perjudicial para su salud y, sin embargo, no ocurre lo mismo con el alcohol?</p>
<p>Los padres somos responsables, y debemos de ser los más implicados en la educación de nuestros hijos, pero <strong>necesitamos ayuda</strong>. Necesitamos ayuda de los legisladores, del ayuntamiento, de los pediatras y médicos de familia, de los maestros y profesores, de los empresarios, autónomos del sector de distribución y venta, publicistas, etc. necesitamos tu ayuda. <strong>¿Quién va a dar el primer paso?</strong></p>
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		<title>Mi hijo tiene una rabieta ¿qué hago con él?</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Apr 2013 09:08:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_116" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-116" loading="lazy" class="size-full wp-image-116" title="Dos gemelos con rabieta." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN.jpg" alt="Dos gemelos con rabieta." width="600" height="349" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN-300x175.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-116" class="wp-caption-text">Dos gemelos con rabieta.</p></div>
<p>Aurora y Juan son unos estupendos padres con los que estuve charlando hace unas semanas en un centro infantil y, nada más comenzar la conversación, Juan me espetó: Carlos, yo no sé si necesitamos ayuda de <strong>un psicólogo o de un exorcista</strong>. Laura, nuestra hija, es una niña encantadora, divertida, alegre, habladora… pero últimamente, y con más frecuencia,  cada vez que le decimos que no a algo que pide, se convierte en <strong>una especie de “posesa”</strong> que grita, se tira al suelo, berrea más que llora. En ese momento Aurora dejó resbalar dos lágrimas mientras decía “No sabemos cómo ayudarla. No podemos con ella”, “voy a esperarla al colegio con miedo por si me monta el numerito”.<br />
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<p>Para empezar, les dije, tengo una buena noticia, <strong>vamos a descartar el exorcismo</strong> y, en segundo lugar, vamos a intentar entender las rabietas como un comportamiento “normal de niños normales” pero que requieren por parte de los padres una manera de actuar clara y sistemática. <strong>Las rabietas son una oportunidad para que nuestros hijos aprendan a tolerar la frustración.</strong></p>
<p>Las rabietas son una conducta que se presentan fundamentalmente en dos tipos de situaciones: la primera,  <strong>cuando un niño no obtiene algo que desea</strong>. La segunda, <strong>cuando un niño está muy cansado</strong> (esto que los padres llamamos “pasado de rosca”).</p>
<p>Si echas un vistazo por el cuarto de tu hijo podrás ver que tienen de todo, los hijos de los psicólogos también tienen un cuarto como el de tu hijo. Y no sólo es que tengan de todo, sino que además <strong>les hemos acostumbrado</strong>:</p>
<p>&#8211;<strong>A mercadea</strong>r, con frases del tipo  “si haces esto te doy lo otro”. Así, es normal escuchar a los niños contestar a sus padres cuando les piden algo: “qué me vas a dar a cambio”.</p>
<p>&#8211; <strong>A ofrecerles regalos</strong>, muchas veces, sin necesidad de que los pidan. Os recuerdo que, a veces, nos sentimos culpables por no dedicar el tiempo suficiente a nuestros hijos y mediante la “cartera” intentamos calmar nuestra culpa. A las 14 horas en las puertas de cualquier colegio, público o concertado, padres y madres llevan guardado en el bolso lo que yo denomino <strong>un “kit anti-pollo”</strong> y que se usa en cuanto el niño amaga con montar un numerito: ”Mira lo que te he traído”.</p>
<p>Cuando un niño quiere algo, en cuanto lo está pensando, lo está pidiendo. <strong>Lo único que tiene el niño en su cabeza “dame eso”, o “quiero eso”</strong>. Y mientras, <strong>los adultos solemos tener “verás tú el niño ahora”</strong>, “a que me monta un pollo antes de comer”, “mira lo que te he traído (kit anti pollo)“ a que no va a comer con el berrinche”, “otra vez no, hijo mío”, etc., etc.  Toda esta serie de pensamientos van a ser fundamentales a la hora de determinar qué comportamiento vamos a desarrollar.</p>
<p><strong>Mi recomendación es sencilla</strong>, si crees que no debes atender su petición, los padres sólo tienen que pensar una cosa, en que van a decir: <strong>“No”</strong>.</p>
<p>Cuando los padres me dicen que hay que razonar con los hijos, les contesto que claro que sí. Pero, creedme, llega un momento en el que no se puede seguir razonando cuando los niños entran en estado de rabieta. La postura más efectiva es la de <strong>mantenernos</strong> en nuestra decisión.</p>
<p><strong>No te enfades cuando tu hijo tiene una rabieta</strong> y, si te enfadas, que no se dé cuenta. ¿Por qué nos vamos a enfadar nosotros si estamos actuando como padres, si estamos educando? Cuando, por ejemplo,  le decimos a nuestro hijo que no va a tomar una chocolatina antes de comer, entiendo que el niño se mosquee porque prefiere el chocolate al arroz.</p>
<p>Pero si le has dicho ‘<em>No’,</em> sólo tienes que repetírselo un par de veces, con suavidad (<em>no, ahora no puede ser</em>) dale un porqué tranquilamente (<em>ahora vamos a comer), </em>incluso ofrécele una alternativa<em> (ahora vas a comer la chocolatina después o para la merienda</em>) y, a partir de ahí, <strong>un poco de sordera transitoria es un buen método</strong>.</p>
<p>Al comienzo, cuesta mucho, pero si tú, como padre perseveras en tu decisión, aunque tu hijo piense “prepárate para la que te voy a montar”, te darás cuenta progresivamente de que tu hijo cada vez utilizará rabietas cada vez menos porque <strong>no les sirven para obtener nada</strong>. Las rabietas de la infancia, si no se educan, pueden convertirse en <strong>conductas más indeseables en la adolescencia</strong>.</p>
<p>Las rabietas de nuestros hijos suelen acompañarse de una <strong>serie de “efectos especiales”</strong> que les dan un carácter más “dramático”. Hay niños que se dan cabezazos, los hay que se congestionan tanto que parecen explotar, los hay que se provocan vómitos, y a veces el miedo a que les pueda pasar algo hace que aflojemos en nuestra decisión. <strong>Cuanto más se descomponga</strong> la criatura, más <strong>necesita que sus padres estén tranquilos</strong> y serenos.</p>
<p>Los berrinches y rabietas suelen generar mucho malestar a los padres y, a nuestros hijos, además les gusta montar esos espectáculos delante de amigos y público en general.</p>
<p>Cuando ves a un niño con rabieta, a uno que no sea tuyo, ¿qué piensas?: “<em>Ese niño, si fuera mioooo,  tiene una torta en todo lo alto</em>” y hay hasta quién piensa: “<em>mira qué padres, si es que tienen una torta en tó lo alto</em>”.</p>
<div id="attachment_119" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-119" loading="lazy" class="size-full wp-image-119" title="Padre avisando al resto que está educando a su hijo, no pasando de su rabieta. / Marcos Ripalda" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN.jpg" alt="Padre avisando al resto que está educando a su hijo, no pasando de su rabieta. / Marcos Ripalda" width="600" height="381" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN-300x191.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-119" class="wp-caption-text">Padre avisando al resto que está educando a su hijo, no pasando de su rabieta. / Marcos Ripalda</p></div>
<p>Voy a proponer <strong>que el periódico HOY regale</strong> con el suplemento semanal <strong>un chaleco reflectante</strong> de esos que hay que llevar en el coche. En el chaleco se leerá la leyenda “PADRES EDUCANDO”. Así, cuando un niño monte el berre, sus padres se colocan el chaleco, y el resto de padres, cuando pasen alrededor del espectáculo, en vez de pensar eso de “qué torta”, animosamente dirán a los padres del de la rabieta, <strong>“ánimo”, “aguantar”</strong>.</p>
<p>Cuando los padres, ante una rabieta,  se mantienen firmes en sus decisiones y logran que su decisión no cambie, y se mantienen tranquilos,<strong> ese día los padres empiezan a confiar más en sus destrezas como padres</strong>. ¡Así que, <span style="text-decoration: underline;">ánimo</span>!</p>
<p>P.D. Un cuento para leer con niños que tiene rabietas: <a href="http://m.casadellibro.com/libro-vaya-rabieta/9788484701477/974694" target="_blank">http://m.casadellibro.com/<wbr>libro-vaya-rabieta/<wbr>9788484701477/974694</wbr></wbr></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Niños que duermen mal, padres que duermen peor</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Mar 2013 13:04:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_96" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/niñadurmiendo.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-96" loading="lazy" class="size-full wp-image-96" title="Niña durmiendo con osito." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/niñadurmiendo.jpg" alt="Niña durmiendo con osito." width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/niñadurmiendo.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/niñadurmiendo-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-96" class="wp-caption-text">Niña durmiendo con osito.</p></div>
<p><strong>Mi amiga Paqui</strong> cada vez que se hace un juramento de los de <strong>&#8220;hoy es la última vez”</strong> (la última vez que como donuts de chocolate, la última vez que le grito a los niños, la última vez que recojo los juguetes, etc), me llama como si yo fuera la Virgen de  Lourdes para que le ilumine sobre <strong>cómo ser fiel al juramento</strong>. Yo, que ya le conozco unas dos docenas de juramentos, le sigo poniendo el mismo interés y atención que en el primero.</p>
<p>Recuerdo que uno de sus primeros juramentos fue el de “<strong>hoy es la última vez que acuesto al niño en mi cama</strong>”. Les cuento la conversación que tuvimos hace unos años:</p>
<p>“Mira Carlos, muchas noches, de madrugada, me sucede  algo parecido a esto: siento un codazo que me despierta seguido de un <strong><em>¿está llorando el niño?</em></strong>.  En ese momento yo soñaba que estaba en una playa caribeña a punto de tomarme una piña colada, así que me sobresalté y, una vez recobrada la orientación y el sentido de la realidad, me incorporé sobre la cama y, efectivamente, pude escuchar cómo Antonio (que tendría unos 2 años en aquella época) estaba llorando como todas las noches, desde hacía más de 365 noches, a las tres y 18 de la madrugada.</p>
<p>Mientras tomaba conciencia de las diferentes partes de mi cuerpo volví a escuchar a mi Tomás: “<strong><em>Paqui, Paqui ¡¡¡los vecinos!!</em></strong>!” así que, como una zombi, me tiré de la cama y me fui al cuarto de Antonio. Era lunes o miércoles o viernes, que son las noches que me toca levantarme a mí. Eran las tres y dieciocho, ni más ni menos, lo decía el reloj, y lo decía el sueño profundo que me asaltaba. Y allí me veía frente a mi hijo, que llora cada vez con más intensidad.</p>
<p>Y todos los días sigo la misma rutina:</p>
<p>Primero intento con chupete, acompañado de suaves “ea ea ea”. Al momento, el chupete sale disparado vete a saber dónde.</p>
<p>Segundo, meter un dedo por el pañal para ver si había algún elemento extraño incomodando las posaderas de mi niño. El resultado de la exploración digital, como siempre, negativo. El niño se incorpora y llora. Madre mía, cómo llora. Pero yo sigo con el &#8220;ea, ea, ea&#8221;.</p>
<p>Tercer paso, a menear la cuna con una mano y con cierta virulencia, y con la otra y los pies, a buscar el chupete, sin encender la luz porque mi cuñada dice que la luz espabila a los bebés.  Antonio, con el incremento de meneíto, parece más irritado, así que llora más fuerte. Y yo, cada vez más fuerte el “ea ea ea mi niño, ea ea ea”.</p>
<p>Parece que llevo una eternidad levantada, y sólo han pasado 10 minutos con el “ea ea ea mi niño a dormir ¡ya!, ¡leche!”.</p>
<p>Algunos días, con suerte, esto dura una hora; otros días, dos,. Quiero decir que <strong>algunos días tardo una hora en coger al niño y llevármelo a la cama, y otros días aguanto dos horas. </strong>Pero eso sí, camino de la habitación siempre me decía eso de<strong>  “juro que hoy es la última vez”.</strong></p>
<p>El problema de los niños que duermen mal es que terminan teniendo<strong> padres que  duermen peor</strong>. Y ambos, padres e hijos, sufren las <strong>consecuencias de esa falta de sueño</strong>: cansancio, dificultad para concentrarse, irritación. Y cansados e irritados es más complicado educar.</p>
<p>En esto del dormir nos encontramos, como en muchos otros aspectos de la vida, posturas más o menos enfrentadas: por un lado, los partidarios del <a href="http://www.doctorestivill.es/" target="_blank"><strong>Dr. Estivill</strong></a>,  que tiene como biblia  su libro “<a href="http://www.metodoestivill.com.ar/" target="_blank"><strong>Duérmete niño</strong>“</a>, en el que defiende un método basado en el <strong>“<a href="http://www.netmoms.es/magazin/bebe/el-bebe-aprende-a-dormir/metodo-ferber-dejar-llorar-5-minutos/" target="_blank">método Ferber”</a></strong>.</p>
<p>El objetivo de esta técnica es <strong>enseñar a dormir a los niños solos, sin ayudas externas</strong>. Se basa en <strong>crear hábitos a los niños, realizar rutinas y, en el caso de que hayan adquirido hábitos incorrectos, corregirlos de una manera muy concreta</strong>. El Dr. Estivill afirma que su método, que no es válido para todos los niños, tiene un 95% de posibilidades de éxito, aunque tiene también muchos detractores.</p>
<p>Por otro lado nos encontramos al <a href="http://translate.google.es/translate?hl=es&#038;sl=en&#038;u=http://cosleeping.nd.edu/mckenna-biography/&#038;prev=/search%3Fq%3DDr.%2BJames%2BMcKenna%26hl%3Des%26client%3Dfirefox-a%26hs%3DYWd%26rls%3Dorg.mozilla:es-ES:official%26channel%3Dnp%26biw%3D1024%26bih%3D629&#038;sa=X&#038;ei=Lt85UcmvCc-y7Aa4oID4Cw&#038;ved=0CD0Q7gEwAQ" target="_blank"><strong>Dr. James McKenna</strong></a>, que tienen como biblia <strong>“<a href="http://dormirsinllorar.com/shop/dormir-con-tu-beb-gu-a-para-padres-sobre-el-colecho--j-mckenna.html">Dormir con tu Bebé</a>”</strong>. Estos padres son partidarios del <a href="http://translate.google.es/translate?hl=es&#038;sl=en&#038;u=http://www.cosleeping.org/&#038;prev=/search%3Fq%3Dco-sleeping%26hl%3Des%26client%3Dfirefox-a%26hs%3DGXd%26rls%3Dorg.mozilla:es-ES:official%26channel%3Dnp%26biw%3D1024%26bih%3D629&#038;sa=X&#038;ei=Wt85UaTgCvKS7Abki4FQ&#038;ved=0CEwQ7gEwAg" target="_blank"><em>co-sleeping</em></a>, que en castellano lo hemos traducido como “<strong>colecho</strong>”, padres partidarios de una crianza más natural, en la que <strong>los niños duermen con los padres hasta que tienen tres o cuatro años porque consideran que esto favorece el desarrollo emocional y el establecimiento de vínculos.</strong> Este método que, tambien tiene sus detractores, es muy habitual en paises orientales  como Japón y en el norte de Europa.</p>
<p><strong>Todos los métodos tiene sus ventajas y sus inconvenientes</strong>, y a los padres que se entregan a los métodos como si fueran dogmas hay que recordarles que<strong> la educación de los hijos requiere algo más que la aplicación inflexible de un método de crianza, requiere sobre todo tranquilidad, tener en cuenta las características de los hijos y también la de los padres, y paciencia.</strong></p>
<p>Dormir es necesario para los hijos y para los padres. Os animo a que compartáis con otros padres lo que hacéis o habéis hecho para ayudar a vuestros hijos a regular el hábito del sueño.</p>
<p>Y no tengáis duda alguna que <strong>dentro de unos años dormiréis de forma continuada</strong> hasta que los ronquidos de vuestra pareja os despierten, hasta entonces mis mejores deseos de buenas noches y felices sueños.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Para saber más del método <a href="http://http://www.todopapas.com/bebe/cuidados-bebe/aprendiendo-a-dormir-el-metodo-estivill-359">Estivill</a></strong></p>
<p><strong>Para saber más del <a href="http://psicologiaycrianza.blogspot.com.es/2012/07/beneficios-del-colecho-para-los-bebes.html">colecho</a></strong></p>
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		<title>Para educar hay que hablar</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Jan 2013 10:28:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[El otro día estuve observando a unos padres que estaban enseñando a su hijo de unos 5 o 6 años a montar en bici. Los padres iban colocando con precisión coderas, rodilleras, casco, protector bucal y, mientras, le iban explicando la importancia que tienen para prevenir posibles problemas. Una vez que la criatura estaba preparada [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_55" style="width: 624px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/NIÑOBICI2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-55" loading="lazy" class=" wp-image-55 " title="Escena de la película 'El Niño de la Bicicleta' (2011)." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/NIÑOBICI2.jpg" alt="Escena de la película 'El Niño de la Bicicleta' (2011)." width="614" height="409" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/NIÑOBICI2.jpg 2057w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/NIÑOBICI2-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/NIÑOBICI2-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/NIÑOBICI2-1024x682.jpg 1024w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></a><p id="caption-attachment-55" class="wp-caption-text">Escena de la película &#39;El Niño de la Bicicleta&#39; (2011).</p></div>
<p>El otro día estuve observando a u<strong>nos padres que estaban enseñando a su hijo de unos 5 o 6 años a montar en bici</strong>. Los padres iban colocando con precisión coderas, rodilleras, casco, protector bucal y, mientras, le iban explicando la importancia que tienen para prevenir posibles problemas.</p>
<p>Una vez que la criatura estaba preparada llegó el <strong>momento foto</strong> para recordar el día que aprendió a montar en bici, e inmediatamente comienzo de la clase teórica, “<strong>hijo, la espalda recta, mira al frente, pedalea con decisión</strong>” acompañado de una sonrisa de confianza. La criatura que se lanza mientras papá sujeta el sillín y mamá desde unos diez metros hace fotos y anima. Una pedalada, dos pedaladas, un ¡cuidado! <strong>Y ¡zas! la criatura al suelo</strong>.</p>
<p>Esta escena se repitió unas ocho o nueve veces con una pequeña diferencia, y es que el <strong>padre cada vez decía más alto y con tono más imperativo</strong> eso de “espalda recta, mirada al frente y pedalea con decisión”; la madre dejó de hacer fotos y de animar, y la<strong> decepción de la criatura fue dando paso a un sonoro cabreo</strong>.</p>
<p>Lo que comenzó siendo una bonita mañana familiar, terminó en una <strong>“pelotera” a tres bandas</strong>. El <strong>padre, “es que este niño no se entera</strong>, mira que se lo digo clarito espalda recta, mirada, al frente y pedalea con decisión”; <strong>la madre, diciendo a un  lado “es que no tienes paciencia”</strong> y al otro, “es que no haces caso a lo que se te dice”; <strong>y la criatura</strong> mirando a uno y a otro gritando: <strong>¡Que me dejes!, ¡Que me dejes!. </strong></p>
<p>Saqué mi Ipad y apunté unas notas: “<span style="text-decoration: underline;"><strong>parábola del niño de la bici”</strong></span>.</p>
<p><strong>“Habla con tu hijo”.</strong> Este <strong>mantra</strong> lo repetimos y nos lo repiten cada vez que nos asalta el miedo por cómo los comportamientos presentes de nuestros hijos pueden afectar a su futuro. Cuando estamos muy preocupados y no sabemos qué hacer, nos llega esta especie de idea “salvadora”: “Habla con tu hijo”. Habla con tu hijo nos dice nuestra pareja, habla con tu hijo nos dicen los amigos, habla con tu hijo nos dicen en el colegio,  habla con tu hijo nos dicen los expertos.  “¿Cómo no habríamos caído antes en eso?”. ¡Que sencillo es! ¿Verdad?. Te vas a casa y le dices a tu retoño “Hijo siéntate que vamos a hablar” <strong>Y la criatura va y mirándonos con cara de extrañeza  nos dice eso de “¡¡¡que me dejes!!!!”.</strong></p>
<p>No, la realidad es que <strong>no es fácil hablar con los hijos</strong>, y yo me dije, qué buena la parábola de la bicicleta para reflexionar con los padres que me preguntan porqué es tan complicado hablar con los hijos.</p>
<p>Hablar con los hijos, comunicarse, básicamente consiste en <strong>compartir. Compartir con nuestros hijos</strong> lo que creemos, pensamos, sentimos, queremos, etc. Y esto lo hacemos <strong>para poder saber qué es lo que nuestros hijos creen, piensan y sienten, y así conociendo lo que piensan nuestros hijos sabremos cómo actuar para guiarlos. </strong></p>
<p><strong>Los padres estamos continuamente comunicando con nuestros hijos, lo hacemos con nuestro comportamiento, con nuestras actitudes y con nuestras palabras.</strong></p>
<p>La comunicación <strong>es fuente de conflictos</strong>. Los padres debemos de asumir que, cuando educamos, surgen múltiples conflictos y estos son naturales.</p>
<p>Cuando los padres expresamos a nuestros hijos lo que creemos que deben hacer ante una situación, <strong>es más que posible que nuestros hijos puedan tener otro criterio diferente</strong>, de tal manera que las dos creencias entran en colisión. Eso es un conflicto. Y por eso hablar con los hijos puede generar y de hecho genera conflictos. Pesados conflictos, largos conflictos, cansinos conflictos. <strong></strong></p>
<p><strong>Nunca has dicho eso de “me voy a callar para no liarla”?</strong>  Por evitar conflictos terminamos mirando hacia otro lado, y en ese preciso instante es cuando los padres empezamos a temer comunicarnos porque cada vez que hablamos terminamos discutiendo y como canta <strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=sw_XFlXuVrE" target="_blank">David Demaria: </a><a href="http://www.youtube.com/watch?v=sw_XFlXuVrE" target="_blank">“yo no quiero problemas, que los problemas me amargan</a>”</strong></p>
<p>Los padres tenemos, entre otras obligaciones, la tarea de guiar, supervisar, poner límites. Y nuestros hijos el derecho a ser guiados y supervisados. Los límites son necesarios para tener puntos de referencia, para no perderse. Por lo tanto no olvidemos que <strong>cuando hablamos con los hijos, el conflicto puede estallar en cualquier momento</strong>.</p>
<p>Así que, los padres <strong>deberíamos prepararnos para hablar con calma,</strong> con tranquilidad, <strong>con la</strong> <strong>convicción que da saber por qué estamos hablando con nuestros hijos, y  qué es lo que queremos transmitirles. </strong></p>
<p>A los hijos también <strong>tenemos que enseñarles a comunicarse de una manera efectiva, a que sepan expresar de manera adecuada sus creencias, sus pensamientos, sus ideas, sin necesidad de perder el control</strong>. <strong></strong></p>
<p><strong>Los padres no debíamos de enfadarnos por educar.</strong> Cuando, por ejemplo, no dejamos ir a nuestro hijo adolescente a una fiesta nocturna, porque creemos que no tiene aún edad, lo normal es que el hijo se enfade, pero <strong>lo que no es normal que nos enfademos los padres porque los hijos se enfadan</strong>. No va a venir el hijo y te va a decir <em>“¡papá, mamá! ¡un abrazo y muchas gracias por preocuparos por mí!”</em> Lo que nos dicen es la mala suerte que han tenido en el reparto de padres y que les han tocado los peores.</p>
<p>Somos los padres los que tenemos que <strong>comenzar a comunicarnos</strong>, no podemos estar esperando a que nuestros hijos tengan la “necesidad”.</p>
<p><strong>Hablemos con los hijos, cuanto antes mejor. La comunicación es un hábito, se puede enseñar, y se puede aprender a comunicar.</strong> Digámosles lo que creemos que tenemos que decirles claro, para ­­­­que no nos ocurra eso de que cuando alguien nos dice “<em>quiero hablar contigo”</em> nos pongamos en lo peor.</p>
<p>Nos tienen que <strong>ver hablar a los padres</strong>, <strong>cómo vamos a pretender comunicarnos con nuestros hijos si no lo hacemos entre nosotros</strong>, cómo van a aprender nuestros hijos si no nos ven dialogar, si no ven cómo resolvemos nuestros conflictos mediante la comunicación.</p>
<p>Cuando nos comunicamos con los hijos hay que estar preparados para <strong>escuchar</strong>, porque al escucharles <strong>les hacemos sentir que son importantes para nosotros,</strong> al escucharles podemos saber qué es lo que quieren, qué piensan y nos ayudará a saber qué sienten. <strong>Les escuchamos para que aprendan a escuchar</strong>. Y cuando escuchamos les hacemos ver que nos importa lo que nos están diciendo.</p>
<p>Para comunicarse también <strong>hay que ser sinceros</strong>, decir la verdad, aunque sepamos que eso puede alterar a nuestros hijos. Hay padres que contestan a demandas de los hijos con un “ya veremos” como una forma de diferir la tormenta. A veces hay que responderles directamente, y entender que cuando les decimos cosas que no quieren escuchar, cuando les damos un corte a sus aspiraciones (reales o fantasiosas), su respuesta puede ser explosiva.</p>
<p><strong>Para comunicarse con los hijos hay que ser pacientes</strong>, <strong>a pesar de lo que digan, a pesar de cómo lo digan.</strong> Muchos padres nos alteramos porque cuando hablamos con nuestros hijos nos miran con altanería, con cara de “no tienes ni idea de que va la vida”. Si <strong>nos enzarzamos en las formas</strong>, les damos a éstas más importancia que al fondo. No olvidemos qué es lo importante.</p>
<p>Comunicarse con los hijos es, también, <strong>saber cuándo debemos de dar por concluida una conversación</strong>. A veces, de tanto marear la perdiz, los mensajes claves se diluyen.</p>
<p>La comunicación con los hijos se parece mucho a lo que el hacían los padres del niño de la bici. Les decimos a nuestros hijos lo que creemos que deben de hacer y los animamos, pero <strong>los que pedalean son ellos</strong>.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Y si se caen, les recordamos las instrucciones y les animamos. Una y otra vez.</strong></span></p>
<p>¿Tú les has hablado? <strong>Pues entonces ahora les toca a ellos pedalear</strong>.</p>
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		<title>Carta de los padres a los Reyes Magos</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Jan 2013 08:29:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sí, podemos]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Hoy no voy a hablaros de juguetes educativos, ni de compras excesivas, ni de qué es lo que debemos regalar a los niños. Voy a escribir una carta a los Reyes Magos  con la lista de lo que pido para nosotros  los padres y las madres, para los padres entregados, los asustados, los confiados y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_619" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/reyesmagos.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-619" loading="lazy" class="size-medium wp-image-619" title="Los padres también escriben a los Reyes Magos." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/reyesmagos.jpg" alt="Los padres también escriben a los Reyes Magos." width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/reyesmagos.jpg 4752w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/reyesmagos-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/reyesmagos-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/reyesmagos-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-619" class="wp-caption-text">Los padres también escriben a los Reyes Magos.</p></div>
<p>Hoy no voy a hablaros de juguetes educativos, ni de compras excesivas, ni de qué es lo que debemos regalar a los niños. Voy a escribir <strong>una carta a los Reyes Magos  </strong>con la lista de lo que pido para nosotros  los padres y las madres, para los padres entregados, los asustados, los confiados y los inseguros, los abatidos y los luchadores, los que abandonaron y los que bregan<strong>.</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Queridos Reyes Mago</strong></span><strong>s</strong>:</p>
<p>Los padres sabemos que somos manifiestamente mejorables, eso quiere decir que no siempre tenemos la palabra precisa ni actuamos de la manera más correcta, pero nuestras intenciones siempre son buenas y nuestras obras se basan en esas intenciones, por eso creo que somos merecedores de regalarnos:</p>
<p>-Un saco de<strong> Paciencia</strong>, que no es pasividad, para no olvidar que nuestros hijos necesitan tiempo para “madurar”  y  que mientras “maduran” es posible que cometan  equivocaciones.  Paciencia para poder <strong>educar sin prisas</strong>, porque el paso del  tiempo no educa, educamos los padres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Un  escudo para<strong> Controlar los miedos</strong>.  El miedo es uno de los mayores enemigos de los padres.   Nuestro natural  instinto de protección puede ser desbordado por los miedos, y entonces corremos el peligro de educar para no estar asustados encerrando a nuestros hijos en una burbuja,  en vez de educar para que nuestros hijos aprendan a enfrentarse a las situaciones de peligro que puedan presentarse.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un mecano de <strong>Ilusión</strong>. La ilusión es necesaria para vivir y la ilusión se educa, se transmite, pero la ilusión no se circunscribe al ratoncito Pérez, a los Reyes Magos o en ir a Euro Disney. La ilusión se construye día a día, se contagia, se comparte. Nuestros hijos deben ver  ilusión en las cosas que hacemos los padres, en  las sencillas y cotidianas ilusiones como son los eventos familiares, salir con los amigos, ver juntos una película, hacer unas tortitas para merendar, jugar al parchís, ir a trabajar, volver a casa, etc.,</p>
<p>-Caramelos de <strong>optimismo</strong>. El optimismo es un valor necesario para educar. Unos padres optimistas son unos padres que saben que el mundo en el que vivimos  no es el mejor de los mundos posibles pero se esfuerzan en ocuparse para hacerlo un lugar mejor para ellos y para sus hijos.</p>
<p>&#8211;<strong>Pañuelos de papel. </strong>Educar conlleva también momentos amargos. El sufrimiento es algo natural en la vida de los seres humanos y los que más nos hacen sufrir son aquellos a los que más queremos.  El sufrimiento es inevitable y, sin embargo,  los padres a veces hacemos esfuerzos para que nuestros hijos no se enfrenten al sufrimiento. Y <strong>educar es también enseñar a nuestros hijos a afrontar los reveses</strong> con los que la vida nos sorprende.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Un camión-cisterna cargado de<strong> Sentido del humor,</strong> eso que dicen de aprender a reírse de uno mismo, y es que a veces los padres parecemos monologuistas  del <strong>“club de la Comedia</strong>” ¿no es para reírse cuando decimos eso  de  “te crees que mi cartera es el Banco de España”? o la de  “Una esclava, eso es lo que soy”, sin embargo, mi favorita es  la de “ten cuidado no te vayan a echar algo en la Coca-Cola”, etc.  Sentido del humor para mirar con otros ojos la tarea de ser padres.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>-El disfraz de <strong>Fuerza y Constancia. </strong>Educar dura lo que dura una vida.  Y mientras educamos hay momentos muy buenos, buenos, momentos regulares, momentos malos y momentos que te dejan cicatrices para toda la vida. Para los momentos buenos no hace falta nada  ni nadie, pero para los malos y malísimos nos hace falta fuerza y constancia. A esa fuerza  se le llama <strong>resiliencia</strong>  (capacidad para hacer frente a las adversidades).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y ya puesto,  podía pedir que nos tocara la Lotería del Niño o el Euromillón, pero el dinero sólo sirve para comprar cosas y <strong>EDUCAR NO TIENE PRECIO</strong>.</p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>¿Papá, puedo salir?, Pregúntaselo a tu madre. (Una historia de polis buenos y polis malos)</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Jan 2013 17:21:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Marina es una niña de 5 años, espabilada, vivaz, de ojos grandes y muy curiosa por lo que ocurre a su alrededor, inquieta, o como diría su abuela, un rabo de lagartija.  Estaba yo una mañana en su clase, había ido para observar a un compañero, y todos los niños permanecían sentados en el suelo, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Marina es una niña de 5 años, espabilada, vivaz, de ojos grandes y muy curiosa por lo que ocurre a su alrededor, inquieta, o como diría su abuela, un rabo de lagartija.  Estaba yo una mañana en su clase, había ido para observar a un compañero, y todos los niños permanecían sentados en el suelo, en torno a su maestra que les preguntaba qué era lo mejor de sus padres… los niños comenzaron a responder: ”que nos quieren”, “que nos cuidan”, “que nos compran cosas”… y Marina dijo, con una rotundidad aplastante: “lo mejor de los padres es que son dos”. Su maestra acostumbrada a las respuestas sorpresivas que dan los niños en Educación Infantil, le preguntó ¿y por qué lo mejor es que sean dos?. Marina, contestó con rotundidad, “porque si uno te quita la televisión, el otro te puede dejar verla”. En ese momento, miré a la niña y  pensé, pobres padres…</p>
<p><img loading="lazy" class="alignleft" style="vertical-align: middle;" src="//img812.imageshack.us/img812/2702/polibuenopolimalo.jpg" alt="" width="271" height="163" /></p>
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<p>Esos padres que probablemente se suscribieron a la revista “Ser Padres Hoy” nada más enterarse de la feliz noticia de que estaban embarazados, que se juraron una y mil veces, al estilo “lo que el viento se llevó” que no iban a cometer los fallos que otros padres cometen, y, sobre todo,  que iban a educar a su Marina como si fueran una sóla persona.</p>
<p>Todos los manuales de educación destacan como un principio básico el de que ambos progenitores deben de ir siempre en la misma dirección.  La mayoría de padres también suscribirían esta afirmación. Sin embargo la realidad cotidiana nos dice que Marina tiene razón, que las parejas solemos discrepar mientras educamos a nuestros hijos, aun sabiendo que esto no es bueno ni para los hijos ni para nosotros mismos.</p>
<p>Y es que es difícil, muy difícil, estar en completa y continua sintonía con la pareja. La razón es simple: <strong>Los padres</strong> <strong>somos diferentes</strong>. Diferentes  personalidades,  diferentes  gustos, diferentes  modos de hacer las cosas. Padres impulsivos conviviendo con padres reflexivos, padres  agobiados con padres tranquilos, padres ocupados con padres preocupados.  Nuestras parejas suelen ser, en muchos aspectos, diferentes a nosotros.</p>
<p>Nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar, de sentir,  influye directamente en la forma de educar, en el modelo de padres que somos.  <strong>Cada padre cree que lo que él piensa y  siente, cuando educa,  es lo correcto.</strong> Y nuestros hijos tienen una gran facilidad para descubrir estas discrepancias y son capaces de determinar <strong>qué cosas pedir a quién, cuándo y dónde</strong>. Así se da origen a una de las situaciones que más conflictos crean en las familias: <strong>sentirnos desautorizados o cuestionados por nuestra pareja </strong>por decisiones referentes a la educación de nuestros hijos<strong>. </strong>Y, lo que es peor, en algunos casos con nuestros hijos de testigos<strong>.</strong></p>
<p><strong>         </strong>Los padres a veces parecemos un par de policías de esos de películas de serie B, uno el poli malo y otro el poli bueno. Y nos cambiamos de papel según el día que tengamos. Así que, a veces, cuando vemos a nuestra pareja reñir a nuestros hijos, empezamos a pensar, qué exagerado, se está pasando, y qué maneras, qué voces…, y, curiosamente, cuando somos nosotros los que estamos regañando a los hijos, es nuestra pareja la que piensa lo mismito. ¿Les suena esta película?,  la versión más retorcida es cuando el poli bueno, haciéndose el ofendido, amenaza con un…”cuando venga el poli malo os vais a enterar”.</p>
<p>Cuestionar y desautorizar a nuestra pareja conlleva un peligroso juego de poder entre los padres que puede terminar con la inhibición del progenitor cuestionado.</p>
<p>No es fácil que los padres actuemos al unísono, no es fácil que dos personas que son diferentes,  actúen de la misma manera. Por eso los padres tenemos que hacer un <strong>esfuerzo</strong>  ya que sólo reconociendo mutuamente  nuestras diferencias, y aceptándolas, podremos conseguir acercarnos a un modelo de <strong>educación compartido</strong>. Los padres no tenemos que ser idénticos al educar, tenemos que ser lo que somos, dos personas diferentes que tienen un objetivo común: <strong>educar</strong> a nuestros hijos.</p>
<p>Hay padres que intentan entre los dos ser un <strong>equipo unificado</strong>, donde el respeto de las opiniones mutuas y la toma de decisiones conjuntas es el camino utilizado. A veces, se toman decisiones que nuestra pareja no comparte y viceversa. Ese es el momento en el que es más necesario hablar tranquilamente y tras exponer nuestros puntos de vista, tomar una decisión. Y si consideramos que hay que revocar la decisión que se tomó, no pasa nada, se le hace saber a nuestros hijos. Y a aguantar el temporal.</p>
<p>Hay padres que <strong>delegan</strong> en su pareja la toma de decisiones. Si tú delegas en tu pareja entonces tienes que apoyar <strong>todas las decisiones  </strong>que tome, ¿no crees.?</p>
<p>Marina se enriquece con las diferentes formas de ser de sus padres, lo único que necesita saber es que, aun siendo tan diferentes<strong>, transmiten los mismos mensajes. </strong></p>
<p>Y conforme van creciendo nuestros hijos iremos dándonos cuenta de lo verdadero del proverbio africano, <strong>para educar a un niño hace falta toda la tribu</strong>, pero de esto hablaremos otro día.</p>
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