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	<title>Escuela de Padrespreocupación &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>preocupación &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>¿Prozac para educar?</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Feb 2015 19:01:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; ¿Te acuerdas del día en el que hiciste partícipes a tu familia, a tus amigos, de vuestra felicidad, de que estabais esperando un hijo? ¡Que buen ratito!, todo el mundo feliz compartiendo vuestra alegría. Y como no podía ser de otra manera, todos con la consabida pregunta ¿y qué prefieres, niño o niña?, y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_429" style="width: 451px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/02/23/prozac-para-educar/tfgp-16/" rel="attachment wp-att-429"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-429" class="size-full wp-image-429 " title="TFGP." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2015/02/depresion2-11.jpg" alt="" width="441" height="640" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2015/02/depresion2-11.jpg 441w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2015/02/depresion2-11-207x300.jpg 207w" sizes="(max-width: 441px) 100vw, 441px" /></a><p id="caption-attachment-429" class="wp-caption-text">El malestar de la educación se combate educando</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Te acuerdas del día en el que hiciste partícipes a tu familia, a tus amigos, de vuestra felicidad, de que estabais esperando un hijo?</p>
<p>¡Que buen ratito!, todo el mundo feliz compartiendo vuestra alegría. Y como no podía ser de otra manera, todos con la consabida pregunta ¿<em>y qué prefieres, niño o niña</em>?, y vosotros, con la consabida respuesta, <em>&#8220;Lo que sea, pero que venga bien&#8221;.</em></p>
<p>Y lo que sea, llegó, pero sin un pan debajo del brazo.</p>
<p>Los hijos llegan y nos convierten en madre y en padre; llegan delegando toda su responsabilidad en nosotros y, por si fuera poco, nos hacen un contrato a jornada completa de 24 horas como vigilantes de seguridad.</p>
<p>Llegan sin papeles, sin instrucciones y sin periodo de garantía.</p>
<p>Llegan a donde los esperábamos con anhelo pero a cada momento vividos junto a ellos nos damos cuenta de que todo lo que hemos leído durante la espera no es suficiente para resolver la cantidad de dudas que son capaces de generarnos.</p>
<p>Lloran, y todo es una duda, ¿ha comido poco o ha comido mucho?, ¿serán gases?, ¿será que le duele la tripa?, ¿le pasará algo?; lo coges en brazos y no llora para luego volver a llorar; no lo coges en brazos y llora y luego no llora y vuelta a llorar; ante tanta duda lo meces, lo acunas, y esto lo haces simplemente por sentir que estás haciendo algo.</p>
<p>¿Y si no lloran?, pues te asomas a la cuna a ver qué pasa, hasta que de tanto asomarte a mirar, termina comenzando a llorar.</p>
<p>Así iniciamos la crianza de nuestros hijos, por un lado, &#8220;preocupados&#8221;, y sobre esa preocupación vendrán o arrimaremos, nuevas preocupaciones; las preocupaciones normales que conlleva la crianza de los hijos, las que conlleva la vida cotidiana.; y por otro lado, ilusionados, con ganas de afrontar el reto de educar; disfrutando por momentos; los buenos momentos que conlleva la vida cotidiana.</p>
<p>¿Tienes hijos? Pues, entonces, tienes razón, cientos de razones, para preocuparte y para ocuparte.</p>
<p>Ahora, que si lo que te planteas con los de los hijos es ser un Master de la &#8220;Buena Crianza&#8221;, cuyos resultados  sean la excelencia en los percentiles y la ausencia de problemas, ¡te vas a enterar de lo que vale un peine!.</p>
<p>Así llegan los ansiolíticos a nuestras casas, de la mano de la decepción. Y es que la decepción, por mucho que uno lo intente, no se puede combatir a pastillazos.</p>
<p>Los hijos nos dan muchas alegrías y cotidianos quebraderos de cabeza. Así que no dejes que ni el desánimo, ni la decepción,  lleguen, cogidos de la mano, ejerciendo tu tarea como madre o como padre.</p>
<p>¿<strong>Quieres hijos fuertes?</strong></p>
<p>Pues enséñales, mientras los educas, a valorar hasta qué punto<strong> el malestar forma parte de nuestra vida cotidiana</strong>, de la de los padres y de la de los hijos.</p>
<p><strong>No les ocultes tu malestar</strong>, ya lo hemos escrito <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/01/24/educar-en-tiempos-dificiles/">en un post anterior </a> que ocultar la realidad de nuestras emociones a los hijos es una manera de perder una estupenda oportunidad sobre cómo afrontar situaciones de malestar.</p>
<p>Enséñales a <strong>tolerar el malestar</strong>, pero no con &#8220;resignación&#8221; sino <strong>de una manera activa,</strong> como una consecuencia lógica: &#8220;<em>si tu mejor amigo no te llama, es normal sentir malestar;  si tenías un plan estupendo para pasar la tarde con los amigos y algo lo impide, es normal sentir malestar&#8221;</em>. El bienestar y el malestar vienen de la mano.</p>
<p><strong>Respeta su malestar</strong>, aunque a ti te parezca que lo que le ocurre es algo que no tiene importancia. Acaso, ¿no te molesta a tí, cuando te abruma alguna preocupación, que te digan?: &#8220;¡ Pero, hombre, si eso es una tontería!&#8221;.</p>
<p>Cuando tú estés mal, muestra a tus hijos todo lo que haces para afrontar esa situación; cuando ellos estén mal no les digas: &#8220;<em>no te preocupes, ya se te pasará</em>&#8221; es mejor que les digas, &#8220;<em>es verdad, eso duele, pero ya has pensado ¿qué vas a hacer</em>?&#8221;</p>
<p>¿Te gustaría que tus hijos combatieran el malestar de la vida cotidiana con fármacos?</p>
<p>Es verdad que hay mucha droga, mucho <em>Prozac</em>, <em>Trankimazines</em>, <em>Orfidales</em>, <em>Lexatínes</em>, en las puertas de los colegios. Lo que pasa es que muchas veces están en los bolsillos de los desesperados padres.</p>
<p>¿Y si ponemos un poco de cordura?</p>
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		<title>Guía para padres desesperados por los suspensos de sus hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 11:30:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_221" style="width: 490px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-221" class=" wp-image-221 " title="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg" alt="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" width="480" height="722" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1-199x300.jpg 199w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></a><p id="caption-attachment-221" class="wp-caption-text">No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY</p></div>
<p>Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de <strong>decepción, irritación y temor</strong> que no se manifiestan a partes iguales.</p>
<p>La razón de tanta preocupación  reside en que los padres  <strong>creemos que las notas son una señal que indica el rumbo que están tomando nuestros hijos</strong>. Desde esta óptica, la frase <strong>“Mi hijo ha suspendido”</strong> viene a ser algo así como <strong>“mi hijo está descentrado, mi hijo tiene problemas, como siga así va a terminar siendo un desgraciado”</strong>.</p>
<p>Y aquí estamos su madre y su padre, los que más lo quieren,  observando impotentes y asustados el inicio del fin.</p>
<p>Hoy me gustaría hablar del<strong> modo en que nuestros hijos “viven” sus suspensos</strong>. Así que hoy hablaremos de <span style="text-decoration: underline;"><strong>tipos de &#8220;suspendedores&#8221;</strong></span>, para que los padres sepamos <strong>cómo actuar ante ellos</strong>. Me vais a permitir que, aunque el tema es serio, yo lo aborde desde una vertiente menos dramática.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>TIPOS DE &#8220;SUSPENDEDORES&#8221;</strong></span></p>
<p>1) El <span style="text-decoration: underline;">“<strong>suspendedor sobrado</strong>”</span> que, presentando un boletín de notas con media docena de suspensos, es capaz de mirar a sus irritados padres con cara de incredulidad mientras les dice  con absoluta certeza: <strong>“cómo os  ponéis por nada, si las voy a recuperar”</strong>.</p>
<p>Este tipo de suspendedor hace un repaso por cada una de las asignaturas suspensas  de tal manera que es capaz de demostrar  que, seis suspensos, realmente son tres.</p>
<p>A la preocupación por los suspensos, entonces se añade una mayor preocupación que se acompaña con una voz interior que te dice: &#8220;Madre mía, madre mía, este niño ¡está bobo!&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2) También podemos encontrarnos al “<strong>suspendedor calimero</strong>”, que se caracteriza por  achacar los suspensos al “me estáis agobiando, me estáis amargando la vida”, o “es que no os dais cuenta de lo mal que estoy”, “qué asco de vida&#8221;  y &#8220;vosotros sólo os preocupáis por las notas”.</p>
<p>Este tipo de suspendedor provoca en los padres una <strong>doble preocupación</strong>: al  malestar por los suspensos, se une el agobio por pensar que al hijo le pasa algo, algo que lo hace sentirse desgraciado. Este tipo de suspendedor es capaz de acongojar a sus padres.  Sin embargo, cuando sale con sus amigos los fines de semana, se encuentra la mar de bien.</p>
<p>3) <span style="text-decoration: underline;">El “<strong>suspendedor indignado</strong>”</span> suele echar la culpa de sus suspensos <strong>a características del Sistema Educativo</strong>, a los profesores, al centro escolar, etc. Con frases del tipo &#8220;de nada sirve que me esfuerce porque  “me tienen manía”, “las clases son aburridas”, “el sistema educativo que tenemos, si viviéramos en Finlandia seguro que aprobaba” (sic), o el socorrido “han suspendido a casi toda la clase”, y además te dice, &#8220;yo, más, no puedo hacer”.</p>
<p>4) El <span style="text-decoration: underline;"><strong>suspendedor realista</strong></span> suele aceptar que la causa de los suspensos reside en que no ha estudiado lo suficiente. Este es el tipo de suspendedor que<strong> mejor puede comenzar a introducir modificaciones en su conducta</strong> con la finalidad de mejorar su rendimiento.</p>
<p>5) El <span style="text-decoration: underline;">“</span><strong><span style="text-decoration: underline;">suspendedor lastimero”</span>,</strong> es aquel que suspende y va pregonando como un “<em>quejío</em>” a diestro y siniestro frases del tipo  “no sirvo para nada”, “soy un fracasado”, “os he decepcionado”,  y otras frases para acuchillar su autoestima.  <strong>Los padres de este suspendedor terminan consolando al hijo</strong>.</p>
<p>Además de estos suspendedores podemos encontrar una serie de “<span style="text-decoration: underline;"><strong>supendedores mixtos</strong>”, mezclas entre los diferentes tipos de suspendedor.</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Y QUÉ HACEMOS LOS PADRES?</strong></span></p>
<p>Los hijos suspenden en un porcentaje elevadísimo por la siguiente razón: <strong>NO ESTUDIAN (LO SUFICIENTE),</strong> y si sus hijos son capaces de admitirlo, entonces están dando pasos en la buena dirección, porque los hijos que ignoran la causa de sus suspensos tienen muchas posibilidades de volver a suspender.</p>
<p><a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/06/17/diez-consejos-para-afrontar-los-suspensos-de-nuestros-hijos/">En un post pasado ofrecía un decálogo con  orientaciones sobre cómo actuar los padres ante los suspensos. Un repasito no vendría mal.</a></p>
<p>Brevemente:</p>
<p><strong>) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título.</strong></p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de vacaciones para seguir haciéndolo.</p>
<p>No es mi intención tomarme a “chanza” el tema de los suspensos. Simplemente intento hacer ver a los padres que, ante los suspensos,<strong> las respuestas trágico-drásticas no son eficientes</strong> y <span style="text-decoration: underline;"><strong>sí lo son aquellas que van acompañadas de calma, seguridad, decisión y confianza</strong></span>.</p>
<p>Para saber más: <a title="Sobrevivir a los suspensos" href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/06/24/sobrevivir-a-los-suspensos/">Cómo sobrevivir a los suspensos de tus hijos</a></p>
<p><strong> </strong></p>
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