<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Pensamientos de LuzEN EL TRABAJO &#8211; Pensamientos de Luz</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/category/en-el-trabajo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz</link>
	<description>Pensamientos de Luz</description>
	<lastBuildDate>Fri, 11 Dec 2020 01:43:10 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>¡SI NO LO DIGO, REVIENTO!</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/06/04/si-no-lo-digo-reviento/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/06/04/si-no-lo-digo-reviento/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 04 Jun 2018 20:10:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Hernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EN EL TRABAJO]]></category>
		<category><![CDATA[PENSAMIENTOS DE LUZ]]></category>
		<post_tag><![CDATA[abrazo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[autocontrol]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[calma]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Carlos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[curar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[estallar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[familia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hablar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[herramientas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Pajuelo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reventar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[semáforo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sentimientos]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/?p=287</guid>
		<description><![CDATA[He necesitado dejar pasar varios días para poder sentarme a escribir sobre esto, pero sabía que lo tenía que hacer, porque si no lo digo, reviento. Este tiempo me ha servido para que el mar embravecido que llevaba dentro se transformara en aguas algo más calmadas y, de este modo, conseguir encontrar la lectura positiva de mi [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>He necesitado dejar pasar varios días para poder sentarme a escribir sobre esto, pero sabía que lo tenía que hacer, porque si no lo digo, reviento.</p>
<p>Este tiempo me ha servido para que el <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/mi-vida-entre-mares/">mar</a> embravecido que llevaba dentro se transformara en aguas algo más calmadas y, de este modo, conseguir encontrar la lectura positiva de mi enésima experiencia con una Administración que consigue alterar la serenidad que creo que me caracteriza.</p>
<p>Agradezco haberme acordado de aquel sabio consejo de no tomar decisiones importantes mientras estés enfadado, aunque particularmente lo ampliaría a los estados de euforia y lo reconvertiría en</p>
<p><em>No tomes decisiones importantes durante estados de ánimo extremos.</em></p>
<p>¡Y vaya si lo agradezco! La rabia e impotencia que me invadía volver a ser testigo del pasotismo, dejación de funciones y falta de empatía que sólo puede permitirse aquel que haga lo que haga, tiene el sillón asegurado, casi consiguió que perdiera las formas. La mala fe, amenazas y el &#8220;que se joda&#8221;, a punto estuvo de hacerme <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/nos-encadenamos-a-lo-importante/">romper</a> la baraja y responder disparando contra todo y contra todos, haciendo pagar a justos por pecadores e iniciar una guerra que sin duda provocaría muchos daños colaterales.</p>
<p>Es lo que me pedía el cuerpo al salir de aquel edificio que paradójicamente se encuentra en una calle con nombre opuesto a lo que provoca con tanta facilidad&#8230; ¿Casualidades o señales? Pero en lugar de eso, respiré hondo y ya en mi oficina, me hube de conformar con un <em>&#8220;</em><em>¡Hijos de puta!&#8221;</em> que si no digo, reviento.</p>
<div id="attachment_293" style="width: 858px" class="wp-caption alignnone"><img aria-describedby="caption-attachment-293" class="size-full wp-image-293" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/06/18183197_s.jpg" alt="A punto de reventar" width="848" height="565" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/06/18183197_s.jpg 848w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/06/18183197_s-150x100.jpg 150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/06/18183197_s-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/06/18183197_s-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 848px) 100vw, 848px" /><p id="caption-attachment-293" class="wp-caption-text">A punto de reventar</p></div>
<p>Lo confieso, no lo dije una vez, ni dos, ni tres, pero acudiendo a un dicho popular al que suelo recurrir en plan jocoso y por motivos más escatológicos, <em>&#8220;mejor fuera que dentro&#8221;</em>&#8230; Y es precisamente a este punto al que quería yo llegar.</p>
<p>No tengo ninguna duda de que el autocontrol fue un éxito para mí, pero <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/voto-no-a-la-independencia/">la victoria la encontré en los demás</a>. Mis compañeros escuchándome, sin más, permitiéndome escupir todos esos sapos y culebras acumulados durante tanto tiempo, permitiéndome dar un paso atrás hasta que me sintiera capaz de volver con plenas facultades de afrontar el próximo encontronazo, que seguro llegará. Y mi familia, como siempre, incondicionales, sin importar dónde, cómo, cuándo ni por qué, se abandonan para entregarse plenamente ante cualquier necesidad.</p>
<p>¡Qué importante es contar con los demás! Y no me refiero a buscar tan solo unas palabras de complicidad y aceptación que vayan en línea con<a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/este-soy-yo-si-te-gusta-lo-que-ves-ven-y-coge-lo-que-quieras/"> mi forma de pensar</a>, sino al hecho de poder tener a alguien con quien <em>contar</em> y al que <em>contar </em>cualquier cosa, pues qué cierto es que hay cosas que si no las cuentas, revientas.</p>
<p>Literalmente puedes llegar a reventar, sí. En este caso, me sentía como una olla a presión encontrando el límite de su resistencia, que si hubiera estallado podría haber ocasionado daños irreparables y, el mayor de todos, a mí mismo. Puedes reventar por dentro y llegar a desarrollar una enfermedad. Puede salir de tu cuerpo en formas de palabras o de eccemas, herpes o alopecia.</p>
<p>Por suerte encontré una válvula de alivio antes de que eso ocurriera, intentando poner en práctica las pocas <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/el-maximo-poder-del-hombre-es-su-cerebro/">herramientas</a> que, en aquel momento de estrés, mi mente acertaba a encontrar. Una vez más, lo profesional y lo personal se funden impidiéndome separar lo uno de lo otro.</p>
<p>Probablemente se lo haya oído o leído a mi querido <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/">Carlos Pajuelo</a>, a quien admiro y respeto profundamente, o quizá lo encontré en cualquier otro lugar, pero en cualquier caso, desde hace tiempo procuramos aplicar mi mujer y yo la técnica del &#8220;semáforo en rojo&#8221;, para que cuando las enanas nos consiguen llevar al límite a uno de los dos, haga saber al otro que su semáforo se encuentra en rojo y que se <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/mis-cosas-iv/">retira</a> del &#8220;campo de batalla&#8221;, para que la retaguardia ocupe la primera línea de fuego mientras consigue volver a poner el semáforo en verde. Es exactamente lo que hice, retirándome del aquel foco de ignición antes de que terminara haciéndome explotar, dejando que otro continuara lo que tuve que dejar a medias.</p>
<p>Una vez más, mis hijas y mi faceta de padre me ayudó profesionalmente, pues si no hubiera hecho caso al semáforo, hubiera reventado.</p>
<p>Pero aquello no podía quedarse en el trabajo nada más. La familia es imprescindible. No entiendo a las personas que no cuentan nada del trabajo a sus parejas o a sus hijos, con la excusa de dejarles al margen de los problemas, como si haciéndose los fuertes consiguieran proteger a los suyos, cuando en realidad lo único que consiguen es cargar un peso innecesario y debilitar los lazos familiares. Quizá no lo haga siempre, pero cuando tengo algo que realmente me afecta, entonces siempre acudo a mi querida mujer, pues si no se lo cuento, reviento. No subestimes el poder de las palabras, el efecto que produce hablar en alto sobre un problema, las ventajas de compartirlo y la repercusión que tiene sobre ti el hecho de escuchártelo decir.</p>
<p>Y cuando me encontraba a solas <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/02/18/261/">con mi hija</a>, volví a acudir a Pajuelo, o no recuerdo quién, para poner en práctica uno de esos consejos que tanto bien nos hacen y, a su vez, que me sirviera para desahogarme. No es otro que dejar de lado las preguntas como &#8220;¿qué tal en el cole?&#8221;, &#8220;¿qué has hecho hoy?&#8221; o &#8220;¿qué has comido?&#8221; y sustituir el tercer grado por hablar en primera persona sobre qué tal te ha ido el día, lo que has hecho, cómo te sientes, etc. Por imitación es probable que te cuente su día, llegando a explicarte cosas que con tus preguntas no conseguirías saber y, a su vez, aprenda a hablar de sentimientos con la misma naturalidad que lo haces tú con ellos.</p>
<div id="attachment_294" style="width: 702px" class="wp-caption alignnone"><img aria-describedby="caption-attachment-294" loading="lazy" class="size-full wp-image-294" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/06/35508257_s.jpg" alt="Abrazos que curan" width="692" height="692" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/06/35508257_s.jpg 692w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/06/35508257_s-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/06/35508257_s-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 692px) 100vw, 692px" /><p id="caption-attachment-294" class="wp-caption-text">Abrazos que curan</p></div>
<p>Con seis añitos no podía contarle la historia tal cual, pero era el momento perfecto para hablar de sentimientos, explicarle cómo me sentía y ponerle ejemplos con algo que pudiera entender para explicarle qué lo había motivado.</p>
<p>Mis palabras fueron el preámbulo de una breve pero hermosa conversación con mi hija, pero sin duda, fue su abrazo, esos abrazos que curan el alma, el que me hizo recordar que el resto de la vida no importa ante tal muestra de amor y ternura, que nada merece tanto mi atención como ese momento y que, al no reventar, conseguí transformar uno de los peores días de mi vida en el más dulce recuerdo que unas horas antes hubiera sido incapaz de imaginar.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/06/04/si-no-lo-digo-reviento/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>287</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>SI HAS DE CAER, QUE SEA COMO UN HALCÓN</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/03/18/si-has-de-caer-que-sea-como-un-halcon/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/03/18/si-has-de-caer-que-sea-como-un-halcon/#respond</comments>
		<pubDate>Sun, 18 Mar 2018 22:31:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Hernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EN EL TRABAJO]]></category>
		<category><![CDATA[PENSAMIENTOS DE LUZ]]></category>
		<post_tag><![CDATA[aceptación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[caer]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[compasión]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ejercicio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[formación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mental]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/?p=273</guid>
		<description><![CDATA[Con la llegada del frío, los árboles aprovechan a desprenderse de sus hojas, sustituyendo sus espléndidas coronas por simples esqueletos a la espera de que llegue de nuevo el momento de poder lucirse. Tras el gran festín de salmones y alguna que otra planta, el oso se retira a su osera donde poder resguardarse a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con la llegada del frío, los árboles aprovechan a desprenderse de sus hojas, sustituyendo sus espléndidas coronas por simples esqueletos a la espera de que llegue de nuevo el momento de poder lucirse.</p>
<p>Tras el gran festín de salmones y alguna que otra planta, el oso se retira a su osera donde poder resguardarse a emprender un sueño casi eterno ante nuestros ojos, pero vital para su crecimiento.</p>
<p>Continuamente podemos observar en la naturaleza cómo todos sus moradores alternan momentos de esplendor y gloria con otros de austeridad y modestia, cumpliendo fielmente el ciclo que la vida les obliga.</p>
<p>Y en esto, querido amigo, nosotros no somos más que otra parte de los inquilinos de este mundo y, al igual que nuestros vecinos, tenemos momentos de crecimiento o explosión y momentos de recogimiento o implosión.</p>
<p>Y así debemos entenderlo y aceptarlo, conscientes de que no es más que parte de nuestra idiosincrasia. Y así debe ser, pues sería anti natura pretender vivir permanentemente en un estado de euforia y embriaguez.</p>
<p>Tras todo un día de agotadora vida, necesitamos el letargo de la noche reparadora. Igualmente, tras épocas de gran actividad física, el cuerpo nos pedirá una tregua, bien mediante la sensación de cansancio, dolor o lesión física y, si seguimos sin atender su necesidad, podrían llegar a desarrollarse enfermedades, leves, graves o irreversibles.</p>
<p>Es curioso cómo, cuando se trata de nuestro cuerpo, solemos entenderlo perfectamente y atendemos a las señales que nos llegan sin mayor dificultad. En cambio, no nos resulta tan evidente cuando se trata de nuestra mente o incluso de nuestro YO espiritual, o al menos no sabemos cómo darnos ese “sueño” reparador que reclamamos a gritos ante oídos sordos.</p>
<p>Las preocupaciones van en aumento, la educación de los hijos es agotadora, muchas cosas por hacer para tan poco tiempo, acostarnos tarde y madrugar, trabajo, trabajo, trabajo y vuelta a empezar. Y para compensar un poco la balanza, ¿en nuestro rato libre qué hacemos? A lo mejor serás de los que encienden la tele al final del día con el fin de entretenerse sin tener que pensar en nada, o a lo más agarras el móvil, tablet u ordenador para consultar las redes sociales y obtener una dosis de dopamina directamente proporcional al número de “Me gusta” en tus publicaciones o del número de mensajes de Whatsapp que te han enviado.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-274" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/03/11645189_s.jpg" alt="" width="300" height="450" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/03/11645189_s.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/03/11645189_s-100x150.jpg 100w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/03/11645189_s-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>A lo peor serás de los que, viendo la tele o consultando el móvil, tu cabeza sigue ocupada con las preocupaciones, la crianza o el trabajo, negándote el ratito de desconexión que tanto necesitas.</p>
<p>Da igual lo que hagas, pues al igual que el agua busca su cauce imparable, ajena a los edificios o construcciones que como ingenuos interponemos en su camino con intención de engañarla, tu mente buscará su alivio.</p>
<p>Y cuando hablamos de la cabeza, hablamos de palabras mayores, pues una enfermedad mental supondría perder el timón del barco, la gobernabilidad de tu vida. Es por ello que se hace más patente si cabe la necesidad de cuidarnos de manera preventiva, sin esperar a tener los síntomas o una lesión para empezar a hacerlo.</p>
<p>Si el cuerpo lo cuidamos con el ejercicio, la alimentación, el spa y el masaje, la pedicura, el dentista o el urólogo, ¿cómo cuidar la mente? Pues te diría que igual.</p>
<p>Me atrevería a decir que en el caso de la mente, el ejercicio no es deseable sino fundamental, siendo la <strong>formación</strong> su máxima expresión y su mejor alimento. Llévala al spa y mímala como se merece, para ello sólo necesitas <strong>meditación, mindfulness </strong>o realizar<strong> voluntariado</strong>.</p>
<p>Y con todo, quedaría un último paso. Cuando descubras que llegan las horas bajas, cuando te notes empequeñecer, que estás muy irritable, triste o quejicoso, date permiso y acéptalo, <strong>acéptate</strong>. En muchas ocasiones nos tratamos peor que a cualquier otra persona, siendo inflexibles y exigentes con nosotros mismos hasta el extremo. En cambio, es con nosotros con quien mayor compasión debemos mostrar, con la simple prudencia de no caer en la complacencia.</p>
<p>Todos hemos pasado por momentos así en nuestras vidas. Momentos en los que te sientes eufórico, capaz de comerte el mundo; momentos en los que en el trabajo tiras del carro con fuerza, seguro de lo que haces y con ganas de hacer más; ocasiones en las que tu entorno te reconoce como líder, valoran tu actitud positiva e incluso acuden a ti en busca de ayuda, pañuelo o simples oídos en los que poder descargar.</p>
<p>En cambio, los otros momentos también llegan y es cuando no siempre sabemos reaccionar. Momentos de cansancio, tristeza y apatía; momentos en los que vas a trabajar como cordero al matadero. ¿Cómo un líder, un ejemplo a seguir que acostumbra a ser dador de vida, puede permitirse caer? Pues precisamente por eso. No solo debemos permitirnos caer, sino que en esa caída nos va a ayudar compartirla con los demás, mostrar nuestra debilidad y dejarnos ayudar, comprender que la verdadera fortaleza reside en ser capaces de mostrar nuestras debilidades.</p>
<p>Es aquí donde se comprende la gran importancia de la formación, la meditación, el mindfulness o la oración, siendo éstas las bases que determinarán tu actitud ante la caída. Incluso de esa actitud puede depender lo profundo que será el pozo o el tiempo que necesites para salir de él.</p>
<p>Que tus bajones sean lentos o bruscos y tus remontadas sean pausadas o repentinas, es lo de menos, en gran medida depende de nuestros rasgos que conforman nuestra personalidad. Lo importante es disponer de una mente sana, equilibrada y en forma con la que afrontar los declives cuando se presenten, pues no es lo mismo una caída en barrena, sin control, que una caída en picado al estilo del gran halcón peregrino, aunque en ambos casos te encuentres descendiendo boca abajo.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-276" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/03/94434066_s.jpg" alt="" width="394" height="450" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/03/94434066_s.jpg 394w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/03/94434066_s-131x150.jpg 131w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/03/94434066_s-263x300.jpg 263w" sizes="(max-width: 394px) 100vw, 394px" /></p>
<p>Así pues, apaga de vez en cuando la tele y olvídate del móvil. Cámbialos por un libro, una meditación o una conversación. Desarrolla bíceps, abdominales o glúteos en la misma proporción que sacas músculo de tus neuronas. Quiérete, respétate y no seas cruel contigo. Aprende a aceptar tus hibernaciones y muéstrate vulnerable, pues te hará fuerte. Y sé líder, no solo en los cielos, sino también en los infiernos, que es donde el mundo más lo necesita.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/03/18/si-has-de-caer-que-sea-como-un-halcon/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>273</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>ROMPER TODAS NUESTRAS CREENCIAS A TRAVÉS DE CUATRO ACUERDOS</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/romper-todas-nuestras-creencias-a-traves-de-cuatro-acuerdos/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/romper-todas-nuestras-creencias-a-traves-de-cuatro-acuerdos/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 21:49:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Hernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EN EL TRABAJO]]></category>
		<category><![CDATA[PENSAMIENTOS DE LUZ]]></category>
		<post_tag><![CDATA[catastrofismo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[creencias]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[grilletes]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[impecable]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[limitaciones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Los cuatro acuerdos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Miguel Ruiz]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[palabras]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[perfeccionismo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sueño]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[suposiciones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[volar]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/?p=75</guid>
		<description><![CDATA[En otro momento os contaré sobre el reto en el que estoy inmerso actualmente, pero como consecuencia de éste, me encuentro ante el ejercicio de aplicar Los Cuatro Acuerdos (Miguel Ruiz) al trabajo. Permítanme que no lo haga, en su lugar los aplicaré a la vida. Porque si estos acuerdos los integramos en nuestra vida, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En otro momento os contaré sobre el reto en el que estoy inmerso actualmente, pero como consecuencia de éste, me encuentro ante el ejercicio de aplicar Los Cuatro Acuerdos (Miguel Ruiz) al trabajo. Permítanme que no lo haga, en su lugar los aplicaré a la vida. Porque si estos acuerdos los integramos en nuestra vida, estarán en el trabajo y en cualquier otra faceta nuestra, porque son acuerdos que me hago a mí mismo, no a mi Yo profesional.</p>
<p>Miguel Ruiz nos propone estos acuerdos:</p>
<p><strong>Sé impecable con tus palabras</strong></p>
<p><strong>No te tomes nada personalmente</strong></p>
<p><strong>No hagas suposiciones</strong></p>
<p><strong>Haz siempre lo máximo que puedas</strong></p>
<p>Parece mentira que en tan pocas palabras se esconda gran parte de la felicidad, sin grandes secretos, sin ninguna retórica. Palabras simples, sencillas y de fácil comprensión. Y mucho tiene que ver con el primer acuerdo: la inmensidad de las palabras, la magia que esconden, el arma tan potente que suponen.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" class=" wp-image-174 aligncenter" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/50877436_s.jpg" alt="" width="515" height="343" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/50877436_s.jpg 450w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/50877436_s-150x100.jpg 150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/50877436_s-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 515px) 100vw, 515px" /></p>
<p>Continuamente nos comunicamos con los demás y la mayor parte del tiempo lo hacemos espontáneamente, sin meditar lo que vamos a decir y el poder que pueden tener nuestras palabras. Es normal, debemos interactuar de manera natural, sin controlar cada paso o cada palabra y por eso es necesario trabajar sobre nuestra manera de pensar, nuestra calidad de vida interior, de manera que en la medida de lo posible, nuestras palabras lleven a los demás al <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/sobre-la-vida-o-la-muerte/">cielo</a> y no al infierno.</p>
<p>No hay mejor manera que la espontaneidad y la improvisación para conocer realmente a una persona mediante sus palabras, pues en esos momentos te das cuenta de cómo es realmente. Si queremos ser impecables con las palabras, debemos empezar por nosotros mismos. Impecable, es decir, sin pecado, entendiendo como tal el daño hacia uno mismo. Hablemos en positivo, hablemos con respeto, ofrezcamos palabras de ánimo, de apoyo. Con un poquito de esfuerzo resulta tan fácil cumplir este acuerdo… y es tal la recompensa…</p>
<p>Aunque lo cierto es que, por mucho que lo intentemos (o en ocasiones nada), no siempre salen de nuestra boca palabras con magia, sino más bien de magia negra, pudiendo actuar sobre la otra persona como losas aplastando su ánimo, su vitalidad, su sueño… En ese caso, si te encuentras a alguien lanzando sobre ti este tipo de palabras, acude al segundo acuerdo, simplemente no te lo tomes personalmente. Porque tú debes ser tú, al margen de los demás y sus creencias. Muy probablemente esté lanzando sobre ti sus propios miedos, su ira o su impotencia. Incluso en ocasiones simplemente esas palabras no iban hacia ti, pero nuestro ego nos lleva a pensar que somos el centro de atención del resto de la humanidad y todo lo que dicen o hacen es por o para nosotros. Siento decirte que no es así, que ni tú ni yo le importamos tanto a la inmensa mayoría de las personas.</p>
<p>Y por favor, si un día te hieren mis palabras, dímelo. Procuraré que no suceda, en eso <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/dibujar-el-cuadro-de-tu-vida/">trabajo</a>, y aunque es evidente que no siempre lo conseguiré, también es posible que no me haya explicado bien o que no hayas entendido lo que te quise decir. No hagas suposiciones, pregunta, duda de ti y tu interpretación de la realidad, porque ya sabes que hay tantas realidades como personas, tantas realidades como puntos de vista diferentes.</p>
<p><img loading="lazy" class=" wp-image-176 aligncenter" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/20162239_s.jpg" alt="" width="603" height="603" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/20162239_s.jpg 450w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/20162239_s-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/20162239_s-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 603px) 100vw, 603px" /></p>
<p>¡Ay, las suposiciones! ¡Cuánto daño hacen! Y lo más grave es el dolor que causan a pesar de tener fácil solución. Por un lado, como decía antes, pregunta, duda, indaga y sustituye la suposición por la certeza. Por otro lado, si decides suponer, bien porque no puedas llegar a la certeza, bien porque no lo consideres necesario, hazlo, supón, pero hazlo en positivo. Así, sin más, ¿por qué no? Por alguna extraña razón nos resulta más fácil creer al “no” en vez de al “sí”, al “negro” en lugar de al “blanco”, lo “malo” en vez de lo “bueno”, al “lo ha dicho para hacerme daño” en lugar del “no lo habré entendido bien”. En cambio, es tan solo una decisión que depende de nosotros y que podría ahorrarnos gran cantidad de disgustos, problemas, malestares y decepciones. Y si lo piensas todo son ventajas. Si aciertas, habrás evitado un malentendido con consecuencias imprevisibles; pero si te equivocas y en realidad iba contra ti, mejor aún, no habrás aceptado ese regalo envenenado que te quisieron dar, con la doble ventaja que ello conlleva: la de no tener en tus manos ese veneno y el hecho de que al no aceptarlo, se queda en las manos de quien te lo quiso dar. Lo dicho, todo son ventajas.</p>
<p>Y es tal la gratificación, que lo que podría aparentar un esfuerzo por querer dar siempre lo mejor de ti, se ve recompensado por el estímulo del saberse galardonado con el mayor de los beneficios, tu felicidad, tu paz, tu bienestar y equilibrio emocional. Por eso da siempre lo mejor de ti, haz siempre lo máximo que puedas hacer, sé la mejor versión de ti mismo y disfruta de sus consecuencias y la riqueza intangible que obtendrás.</p>
<p>Al final todo se limita al poder de las palabras, las que dirigimos a los demás, las que nos dedicamos a nosotros mismos y aquellas que recibimos y aceptamos como ciertas. Unas serán tesoros que nos hacen crecer por encima de nuestras limitaciones autoimpuestas, otras serán <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/distinguir-entre-principe-y-mendigo/">miserias</a> que nos debilitan, generando nuevas creencias en nosotros.</p>
<p>Estas creencias actúan como grilletes, lastres de nuestra inmensidad que a lo largo de los años se han ido incorporando en nuestras vidas impidiéndonos alzar el vuelo para el que estábamos capacitados desde un principio y del que nunca fuimos conscientes.</p>
<p>Sí, eres ese águila imperial al que las creencias llevaron a nacer en un gallinero. Inconsciente de tu capacidad de volar y dominar el cielo, picoteas el suelo para conformarte con las migajas, esperando que llegue el día en que alguien te saque de tu error.</p>
<p>Creencias adoptadas desde niños, cuando nuestros padres marcaron nuestro futuro por sus propios miedos o sus propias creencias que nos hicieron heredar. Cuántos “tienes que”, “deberías”, “hay que” nos encadenamos unos a otros como algo natural, transformándolos en nosotros en “tengo que ser”, “debo hacer”.</p>
<p>Exigencias, perfeccionismo hacia nosotros; catastrofismo sin motivos; negación de nuestros problemas, debilidades o errores; sobregeneralización ante experiencias previas; etiquetas globales para identificar a una persona por un único rasgo; pensamiento polarizado que nos hace vivir en blanco y negro olvidándonos de la escala de grises; razonamientos emocionales que nos hace pensar que las cosas son tal y como nos hacen sentir; el sesgo confirmatorio que nos hace centrarnos en las cosas que nos interesan para que encajen con nuestro pensamiento; la lectura del pensamiento de los demás, por el que sabemos lo que piensan y por qué se comportan como lo hacen; la personalización de que todo lo dicen y hacen por nosotros; o el filtro selectivo por el que sólo nos quedamos con lo malo aunque lo bueno tenga mayor peso específico.</p>
<p>Creencias arraigadas desde nuestro <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/eliminemos-las-barreras-de-la-mente/">alumbramiento</a> que nos impiden conocer y desarrollar nuestro potencial, creencias educacionales tan difíciles de borrar desde el mismo momento en que son nuestros padres quienes nos las ofrecen, héroes de cualquier niño, entregadas con amor por nuestro bien… Inevitables, imposible e injusto culpar a esos <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/mis-cosas-iii/">padres</a> que quieren lo mejor para sus hijos. Creencias adquiridas con el tiempo, efímeras o permanentes, que nos encadenan a la mediocridad, al acomodamiento o a la pesadumbre.</p>
<p>Más no desesperes, hay buenas noticias, ¡las creencias se pueden eliminar! Te propongo empezar por identificarlas, para ello no hay nada como cuestionarse todo, TODO. Tambalea todo tu conocimiento, pregúntate, cuestiónate, incomódate. Y a partir de ahí, confía en la palabra y en su poder supremo. Quiérete, háblate bien, mímate, confía, cree y sueña, porque si te tratas bien, creerás en ti; si crees en ti, empezarás a soñar, y si puedes soñarlo, puedes hacerlo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/romper-todas-nuestras-creencias-a-traves-de-cuatro-acuerdos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>75</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>VOTO “NO” A LA INDEPENDENCIA</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/voto-no-a-la-independencia/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/voto-no-a-la-independencia/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 21:22:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Hernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EN EL TRABAJO]]></category>
		<category><![CDATA[PENSAMIENTOS DE LUZ]]></category>
		<post_tag><![CDATA[dependencia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[empatía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[independencia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[interdependencia]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/?p=63</guid>
		<description><![CDATA[Si lo que estás buscando es un debate sobre la situación política en Cataluña, te has confundido de blog. Hoy os traigo una reflexión sobre lo que Stephen R. Covey identifica como el camino a la madurez en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, aunque como siempre, lo haré desde mi óptica personal. Ya sabéis [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si lo que estás buscando es un debate sobre la situación política en Cataluña, te has confundido de blog.</p>
<p>Hoy os traigo una reflexión sobre lo que Stephen R. Covey identifica como el camino a la madurez en <em>Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva</em>, aunque como siempre, lo haré desde mi óptica personal. Ya sabéis de mi empeño en aplicar los conocimientos profesionales en desarrollos personales y viceversa, hecho que permite difuminar esa línea en el horizonte que separa ambas disciplinas de nuestras vidas, haciéndose imperceptible dónde termina una y dónde comienza la otra.</p>
<p>Hace unos días, en una de las charlas de Mindfulness para padres que está impartiendo <a href="http://bijapi.es/" rel="external nofollow">Manuel Hierro Tobalo</a> en el CEIP Trajano de Mérida, hacía mención a un concepto que desde hace tiempo tengo interiorizado y que activó en mí la máquina de pensar que hoy me hace estar aquí sentado, compartiendo con vosotros estos ratitos a media luz.</p>
<p>A lo largo de los 7 hábitos, Covey nos muestra la secuencia que cualquier persona debería seguir para llegar a entenderse como &#8220;madura&#8221;. Esta secuencia la tenía identificada en lo personal y en lo profesional, pero en esta ocasión, me pregunté: <em>¿Y en lo emocional/espiritual?</em> Y esto es lo que os dejo&#8230;</p>
<p><strong>DEPENDENCIA</strong></p>
<p>Se trata del paradigma del <em>TÚ</em>.  En esta etapa dependemos de otras personas para desarrollarnos, estamos iniciándonos en la vida y no disponemos de autonomía suficiente.</p>
<p>En lo personal, lo más representativo es el niño con su madre, de quien depende para sobrevivir. Podríamos decir que es la etapa de dependencia natural, aunque desgraciadamente, en muchas ocasiones no es la única dependencia posible, ya que todos conocemos a personas que se empeñan en anclarse en este incipiente desarrollo, negándose a dar el siguiente paso hacia su madurez. Acomodados y acostumbrados a que sus madres o incluso parejas se encarguen de cuidarles y guiarles, se sienten totalmente confortables ante la ausencia de responsabilidad, ya que siempre habrá alguien a quien poder culpar de los errores o fracasos.</p>
<p>En este caso, las riendas de tu vida no las tienes tú, las tiene la persona de quien dependes. Y esto lleva a muchas otras personas a provocar esta inmadurez ajena. Esas madres empeñadas en criar a niños burbuja, en impedir cualquier tipo de reacción autónoma de su polluelo, de manera que les permita controlar las vidas ajenas cual titiritero manejando sus marionetas.</p>
<p>Profesionalmente, podríamos hablar del becario, del novato, que al iniciarse en el mundo profesional, se convierte en la sombra del responsable de su formación. Conocedor de su absoluto desconocimiento, por el que todo el mundo hemos pasado, se aferra a aquel que le enseña la profesión. Los libros han dado paso a los clientes, los exámenes se convierten en objetivos y las notas se traducen en euros.</p>
<p>Al contrario que en lo personal, superar esta fase profesional no significa que no vaya a volver. Con cada nueva función dentro de la empresa, con cada nuevo trabajo, nos encontramos ante una nueva dependencia que debemos volver a superar. Sería aconsejable que la madurez personal estuviera algo avanzada para que te permita afrontar estos nuevos retos, ya que un continuo retroceso a la situación inicial puede resultar demasiado estresante si no lo consigues entender como una nueva oportunidad que te ofrece la vida para desarrollarte profesionalmente.</p>
<p>Resulta inmediato extrapolarlo al plano emocional/espiritual. Al empezar a caminar por la vida vas descubriendo sentimientos y emociones en ti, que son el reflejo de tus padres. Un bebé se ríe al escuchar la risa de mamá, pasa del llanto a la carcajada sin saber ni cómo ni por qué.</p>
<p>Desde el primer día, recibimos una educación que nos condicionará en el modo de pensar, de actuar, de sentir. Escudriñamos en lo más profundo de nuestros referentes para aprender sus sentimientos y emociones, sus creencias y sus miedos. Podríamos decir que nuestra dependencia personal y emocional nacen juntas, aunque cada una de ellas acabará siguiendo caminos distintos.</p>
<p><strong>INDEPENDENCIA</strong></p>
<p>Estamos ante el paradigma del <em>YO</em>. Se trata de la evolución natural de cualquier persona, en la que empezamos a descubrir lo gratificante que es realizar las cosas por uno mismo. Tras el aprendizaje, nos sentimos capaces de actuar por nosotros mismos, haciéndonos con las riendas de nuestra existencia.</p>
<p>No se trata de salir de casa de tus padres e irte a vivir solo. Eso no deja de ser un hecho más de la independencia personal, aunque no se trata de una garantía para ser realmente independiente.</p>
<p>Una persona es independiente cuando, viva con quien viva, esté con quien esté, es autónomo funcionalmente, cuando es capaz de responsabilizarse de sus propios actos, sin tener la necesidad de que nadie le indique lo que hacer, o incluso que lo haga por él.</p>
<p>Profesionalmente, una vez has aprendido lo necesario, te encuentras ante el reto de ser tú quien decida qué y cómo hacer las cosas, tomas responsabilidad de tus actos, obtienes tus propios logros.</p>
<p>Después de haber estado contemplando cómo los demás nos llevaban en brazos por la vida, con la independencia conseguimos disfrutar de los éxitos personales y aprender de nuestros propios errores. No hay nadie a quien culpar, no hay nadie en quien justificarnos.</p>
<p>Si resulta evidente que la independencia es un estado de mayor madurez que la dependencia, al hablar del plano emocional o espiritual se acentúa más si cabe. En un momento en el que empezamos a ser capaces de pensar por nosotros mismos, el mundo se abre ante tus ojos, mostrándote la verdadera libertad. ¿Acaso hay mayor libertad que la de permitirte sentir lo que quieras en cada momento?</p>
<p>Sentir, pensar, creer o imaginar, son verbos que te muestran el camino de esa independencia con la que tanto has soñado y por la que tanto has luchado. El camino habrá podido ser más o menos largo, más o menos duro, pero en todo momento la independencia ha estado en el foco de tu mente, convirtiéndose en tu gran propósito, en aquello por lo que esforzarse. Tanto es así, que en muchas ocasiones lo vemos como el final del camino, olvidándonos de que existe un último escalón en nuestro desarrollo.</p>
<p><img loading="lazy" class="wp-image-159 aligncenter" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/47859406_s.jpg" alt="" width="619" height="412" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/47859406_s.jpg 450w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/47859406_s-150x100.jpg 150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/47859406_s-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 619px) 100vw, 619px" /></p>
<p><strong>INTERDEPENDENCIA</strong></p>
<p>Es el paradigma del <em>NOSOTROS</em>. En este momento comprendes que la individualidad no lo es todo, que la independencia es otro escalón más en la escalera del desarrollo personal.</p>
<p>Con la interdependencia descubres que uniendo fuerzas, conocimientos o voluntades de distintas personas independientes, el resultado es mucho más completo y satisfactorio que habiéndolo realizado individualmente.</p>
<p>Solo después de haber pasado por la dependencia y la independencia, podrás alcanzar la interdependencia.</p>
<p>En el ámbito personal, otorgas el poder al grupo, pues la unión hace la fuerza. La familia se convierte en el grupo más potente de interdepencia. Un grupo de amigos, el club de ajedrez y el club de senderismo te ofrecen la excusa perfecta donde empezar a mostrarte como parte de una comunidad en la que todos caminan en el mismo sentido para alcanzar la misma meta.</p>
<p>Profesionalmente descubres las ventajas de trabajar en equipo, pudiendo acceder a tareas complejas e inalcanzables para una persona independiente.</p>
<p>¿Y en el plano emocional y espiritual? ¿Ocurre lo mismo? No tengas ninguna duda de que es así. De hecho, personal y profesionalmente podrías llegar a disimular tu falsa interdependencia con mayor o menor éxito, pero cuando se trata de lo más profundo de ti, no hay caretas que valgan.</p>
<p>Siempre se dice que para las fiestas todo el mundo vale. No lo creo así, salvo que os encontréis en niveles de maduración similares.</p>
<p>Cuando se trata de compartir las alegrías, ¿de qué me sirve compartirlas con alguien &#8220;independiente&#8221; que se centra en el &#8220;yo&#8221; frente al &#8220;nosotros&#8221;? Mantener una conversación con un &#8220;independiente&#8221; es más una sucesión de monólogos, ya que para él lo importante es su verdad. Una fiesta de &#8220;independientes&#8221; es a jugar al bingo lo que una fiesta de &#8220;interdependientes&#8221; es a jugar a Los Juegos Reunidos.</p>
<p>En el otro extremo, ante la adversidad, ser interdependiente es lo que te permite poder hablar de tú a tú con el otro. La interdependencia hace que al ver a una persona en el abismo, bajes hasta donde se encuentra, lo acompañes y le muestres el camino del ascenso. O puede ser que simplemente tengas que acompañarle en sus sombras, sin más, sin pretender que acepte la ayuda que le brindas y que quizá no quiere.</p>
<p>Sea como sea, no se trata de compartir las alegrías y las penas, se trata de sentirlas como propias, de asumirlas, pero sin que tu felicidad o tu desdicha dependa de nadie más que de ti, pues estaríamos ante la dependencia emocional de la que hablaba anteriormente.</p>
<p>En definitiva, la interdependencia sólo se puede conseguir desde la independencia y nunca partiendo desde la dependencia.</p>
<p>Interdependencia es empatía, es ser y estar, entender que la suma de individualismos consigue que el todo sea mucho más atractivo.</p>
<p>Por eso, no te olvides de este último paso y grita bien alto: ¡NO A LA INDEPENDENCIA!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/voto-no-a-la-independencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>63</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>LOS 5 PILARES DEL PRESTIGIO PROFESIONAL (Y PERSONAL)</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/los-5-pilares-del-prestigio-profesional-y-personal/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/los-5-pilares-del-prestigio-profesional-y-personal/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 20:35:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Hernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EN EL TRABAJO]]></category>
		<category><![CDATA[PENSAMIENTOS DE LUZ]]></category>
		<post_tag><![CDATA[admira]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[consecuente]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cumple]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[desarrollo personal]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[honesto]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Javier Heredia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Otto Walter]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[personal]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Pilar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pilares]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[positivo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[prestigio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[proactivo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[profesional]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[útil]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/?p=37</guid>
		<description><![CDATA[Hoy me ha venido a la mente cómo nos afecta lo personal en lo profesional y viceversa. Inevitablemente todo lo que eres, tal como eres, lo reflejas en tu trabajo, al igual que todo aquello que tu profesión te ofrece, lo vas incorporando a tu vida, como parte de tu desarrollo personal. Y me viene [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy me ha venido a la mente cómo nos afecta lo personal en lo profesional y viceversa. Inevitablemente todo lo que eres, tal como eres, lo reflejas en tu trabajo, al igual que todo aquello que tu profesión te ofrece, lo vas incorporando a tu vida, como parte de tu desarrollo personal.</p>
<p>Y me viene a la memoria mi querido Javier Heredia, con quien tuve el gusto de compartir el ciclo de Otto Walter, que aunque estuviera motivado profesionalmente, se trata de una herramienta para el crecimiento personal con una aplicación realmente directa e inmediata. En este ciclo se hablaba (entre tantas cosas) de los cinco pilares del prestigio profesional.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-84 aligncenter" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/2840401_s.jpg" alt="" width="450" height="299" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/2840401_s.jpg 450w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/2840401_s-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p>Quiero compartir con vosotros un resumen de estos pilares. Os daréis cuenta que, sin cambiar ni una coma, es tan válido a lo profesional como a lo personal.</p>
<p><strong>CUMPLE TÚ PRIMERO</strong></p>
<p>Se siempre ejemplo de cumplimiento de compromisos.<br />
Hay que estar siempre a la altura que el liderazgo obliga, tanto en fondo como en formas.<br />
Antes de juzgar a los demás, cuida tu propia actuación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SÉ ÚTIL</strong></p>
<p>Siempre dispuestos a echar una mano y ganarnos un favor. Si das, recibirás.<br />
Ofrécete para ayudar y apoyar.<br />
Colabora y da una oportunidad a los cambios y a las personas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ADMIRA SINCERAMENTE</strong></p>
<p>A todos nos gusta sentirnos importantes. Admira sincera y abiertamente a los demás por todo aquello que merezcan.<br />
Felicítales sin reparos por acciones concretas de mérito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SER CONSECUENTES Y HONESTOS</strong></p>
<p>Nunca prometas lo que no sabes si podrás cumplir.<br />
Ser siempre sinceros y honestos en los planteamientos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SER POSITIVOS Y PROACTIVOS</strong></p>
<p>Ayuda a generar clima positivo y saludable, con buen trato y sonrisa.<br />
No permitas ni participes en la crítica vacía y negativa: aporta siempre soluciones e ideas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/los-5-pilares-del-prestigio-profesional-y-personal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>37</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>EL PODER DE LA MENTE</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/el-poder-de-la-mente/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/el-poder-de-la-mente/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 20:22:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Hernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EN EL TRABAJO]]></category>
		<category><![CDATA[PENSAMIENTOS DE LUZ]]></category>
		<post_tag><![CDATA[elevados]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[inútiles]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mente]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[necesarios]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[negativos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[palabra]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pensamientos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[poderosa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[positivos]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/?p=25</guid>
		<description><![CDATA[El poder de la mente humana es el mayor poder que poseemos. Creados en la mente, los pensamientos se manifiestan en palabras y acciones que nos afectan no sólo a nosotros y a los demás, sino finalmente al mundo también. El mundo es, por tanto, un reflejo de nuestra consciencia. Todo lo que crean los [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El poder de la mente humana es el mayor poder que poseemos. Creados en la mente, los pensamientos se manifiestan en palabras y acciones que nos afectan no sólo a nosotros y a los demás, sino finalmente al mundo también. El mundo es, por tanto, un reflejo de nuestra consciencia.</p>
<p>Todo lo que crean los seres humanos se crea primero en la mente, a través de los pensamientos. Nuestras esperanzas, sueños, visiones, nuestras actitudes y valores, nuestra consciencia y maneras de ver el mundo, todo surge de las semillas de nuestros pensamientos. A través de nuestros <img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-114" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/9093858_s-1-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/9093858_s-1-300x201.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/9093858_s-1-150x100.jpg 150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/219/2018/01/9093858_s-1.jpg 450w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />pensamientos creamos nuestro destino. Por ejemplo, los <a href="https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/presentacion/">pensamientos</a> de Edison llevaron al descubrimiento de la electricidad, que ha contribuido significativamente a mejorar el nivel de vida de todos. Los pensamientos de Gandhi llevaron a la liberación a una nación entera a través de la resistencia no-violenta. Esto proporcionó una duradera inspiración a nivel mundial para la resolución de conflictos a través de métodos pacíficos.</p>
<p>Los pensamientos se pueden dividir en cinco categorías:</p>
<p><strong>Pensamientos necesarios</strong>, los que son útiles para la vida, tales como “he de comprar esta comida, etc.”</p>
<p><strong>Pensamientos inútiles</strong>, que son improductivos, tales como soñar continuamente en ganar una lotería o volver de manera compulsiva hacia algo del pasado una y otra vez.</p>
<p><strong>Pensamientos negativos</strong>, que lastiman al ser y a los demás, tales como “no me gustas”.</p>
<p><strong>Pensamientos positivos</strong>, que benefician al ser y a los demás, tales como “estoy seguro de que está intentándolo lo mejor que sabe y puede”.</p>
<p><strong>Pensamientos elevados</strong>, que, basados en conocimiento espiritual, refuerzan el vínculo entre nuestro ser y Dios, tales como “soy un alma pacífica”.</p>
<p>Si queremos cambiar, es obvio que necesitamos crear pensamientos positivos acerca de nosotros mismos y de los demás. A menudo esto es un desafío, ya que con el paso de los años, nos hemos afectado considerablemente por los pensamientos negativos de los otros, tales como nuestros padres, profesores y jefes. Sufrimos de una baja autoestima y una falta de auto-respeto que hace que nos sintamos internamente lisiados a nivel espiritual.<br />
Necesitamos revisar y cambiar tales pensamientos, reemplazándolos con los pensamientos elevados y el poder del amor profundo que viene de conocer nuestra verdadera identidad espiritual y de conocer a Dios.</p>
<p><em>Asociación Espiritual Mundial Brahma Kumaris</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/pensamientos-de-luz/2018/01/22/el-poder-de-la-mente/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>25</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
