img
Los hijos no son un gasto, sino una oportunidad
img
carlos.pajuelomoran | 14-04-2014 | 17:05| 0
Lo que nos da un hijo, lo que nos permite ser, no tiene precio.

Lo que nos da un hijo, lo que nos permite ser, no tiene precio.

“Carlos:  yo no pienso tener hijos nunca”, esto me lo dicen alguna vez algunos de mis  exalumnos después de que yo les haya preguntado cómo les va  su vida personal y profesional. Luego añaden, no sé si como excusa, que no están los tiempos para tanto gasto.

¿Son los hijos una buena  inversión? Esto lo respondería mejor nuestro compañero del blog “Economía Anticrisis Antonio Saez. Si hacemos cuentas de lo que gastamos en ellos y lo que ellos (nos) producen,  en algunos casos me temo que hablaríamos de inversiones ruinosas, pero los hijos, esto es una obviedad, son mucho más que el  resultado de restar gastos de ingresos.

Como dijo Saramago, “un hijo es un ser que nos prestaron para hacer un curso intensivo sobre cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo...”

Yo, cuando pienso en mis hijos, y en los tuyos, lo que veo en ellos es una oportunidad.

Un hijo es una oportunidad de ser mejor persona.

Un hijo es una oportunidad para aprender a amar con generosidad.

Un hijo es una oportunidad para olvidar el significado de la palabra rencor.

Un hijo es una oportunidad para sentirte el faro más luminoso en mitad de la tormenta.

Un hijo es una oportunidad para aprender que el sufrimiento no es una elección, sino una  pieza más con la que se construye nuestra vida ordinaria.

Un hijo es una oportunidad para tener mesura.

Un  hijo una oportunidad para aprender todos y cada uno de los dias que somos padres.

Un hijo una oportunidad para recordar. Y cuando los veo o me sorprendo viendo sus fotos, agradezco cada minuto que compartimos, y eso no me lo puede quitar nada ni nadie.

Es verdad, los hijos arrancan nuestras sonrisas con la misma facilidad que nos arrancan las lágrimas. Los hijos nos dan la oportunidad de aprender lo que es la intensidad.

Esto es lo que da un hijo, dos dan el doble, tres el triple y así hasta el infinito.

Los hijos son nuestros, pero sobre todo son patrimonio de la humanidad y nosotros y ellos tenemos la responsabilidad de hacer de nuestro mundo un lugar más habitable, con sonrisas y lágrimas, pero habitable.

¿Un gasto? Pues sí y grande. Pero lo que nos dan, lo que nos permiten SER eso no tiene precio.

A disfrutar estos días de vacaciones, aunque esta tarea de ser padres ya sabeís que no tiene descanso.

Ver Post >
¿Existen padres con déficit de atención?
img
carlos.pajuelomoran | 08-04-2014 | 16:34| 0

Estar atentos es muy importante sobre todo cuando se está educando

Hace unos días me ocurrió esa “extraña casualidad” en la que varias personas diferentes, que no tienen nada que ver entre sí, me hablaron de un mismo tema. Mi colega Susana Vicario me sugirió escribir sobre padres hiperactivos y a la mañana siguiente un niño que se dirigía al colegio azuzado por su madre le gritaba “mamá-pareces-hiperactiva-con-tanto-corre-corre-corre” y media hora después en una entrevista con los padres de un aspirante a modorro, la mamá en bajito me dijo “creo que mi marido tiene un déficit de atención” a lo que el desatento padre contestó con un fastidioso “ya estamos”.

Recordé una frase de Friedrich Schiller: “No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas”, justo en ese momento me dije esto es una revelación para que escriba un post sobre padres que se comportan como si tuvieran déficits de atención o como hiperactivos.

El tema de los niños con hiperactividad y/o déficit de atención ha generado mucha literatura. ¿Existen los hiperactivos? Pues igual que brujas en Galicia, “haberlos haylos”, otra cosa es si en la denominación de origen TDAH  están más de los que son. Porque me parece que en el tema de la hiperactividad ocurre lo que en los bolsos de Louis Vuitón, hay muchos falsos.

Pero dejemos el tema de los niños con TDAH que es serio y con muchos frentes de debate y hablemos de padres y madres desatentos y algunos hiperactivos.

Lo que más caracteriza a los padres desatentos es su falta de atención cercana a detalles. A diario tenemos una oportunidad para interesarnos por nuestros hijos y no sólo por cómo les ha ido por el colegio. A menudo cuando hablo con niños o con adolescentes que me cuentan interesantes historias me pregunto si nos damos cuenta los padres de lo que piensan nuestras criaturas, de lo que pasan y de cómo lo pasan. Fíjate, observa a tu hijo, no te distraigas estate atento y cuando notes que algo le pasa no le preguntes ¿te pasa algo?, es mejor que le digas estoy aquí y puedo y quiero ayudarte.

Otra característica de padres desatentos es que parece que no escuchan cuando sus hijos les hablan. Aquí hay que distinguir entre “no escuchar” y “hacerse el sordo”. Yo recomiendo a muchos padres la sordera transitoria como una eficaz herramienta educativa pero otra cosa es la de aquellos padres que no quieren escuchar, padres que no quieren afrontar aquello que los hijos dicen. Escuchar, escuchar y escuchar a los hijos es la mejor forma de mostrarles nuestro interés por ellos. Y como nuestros hijos nos interesan ya sabremos qué hacer después de escucharlos.

Otra característica de los padres desatentos es la impulsividad, así  con frecuencia actúan de forma inmediata sin pensar en las consecuencias. Los hijos tienen la habilidad de “ingurgitarnos la yugular” (ya sabes, cuando la vena del cuello nos la ponen como el pescuezo de un cantaor) y cuando estamos ingurgitados es cuando más fácilmente perdemos el control. Cuando los hijos nos comienzan a alterar es cuando más necesitamos hacer un esfuerzo para calmarnos para evitar ser impulsivos y tener que arrepentirnos de lo dicho o de lo hecho. Recordad el post en el que daba alguna orientación sobre cómo no perder la calma con los hijos.

Hay algunos padres desatentos que además son hiperactivos y se caracterizan por su excesiva actividad motora. Padres y madres que desde que se levantan ya están haciendo algo, pasan de 0 a 100 en menos de 2 segundos. A los padres nos encantaría que nuestros hijos hicieran todo lo que tienen que hacer a la primera, sin rechistar y a ser posible por su propia iniciativa sin que nosotros les tengamos que decir nada y como eso no suele ocurrir, nos desesperan.  Educar sin prisas es educar pensando en el futuro y no en el presente. Los objetivos de la educación son a medio y largo plazo y no para el día a día. Así que procura pensar cómo te gustaría que se comportarantus hijos cuando sean adultos en vez de pensar lo que te gustaría que hicieran hoy y mañana. Cuando los objetivos son a largo plazo los padres podemos actuar con más calma que cuando deseamos objetivos a corto plazo. A más calma menos hiperactividad.

¿Estamos tranquilos? pues eso es lo primero que tenemos que hacer los padres, tranquilizarnos (que es diferente a “pasar”) y luego a seguir con nuestras normas y límites, a seguir de manera sistemática y un poco de paciencia, los niños dentro de nada serán adultos.

Los Padres a menudo hacemos las mismas cosas que nos preocupan o disgustan cuando las hacen nuestros hijos, pero, te recuerdo, que a alguien se tienen que parecer, ¿no?

 

Ver Post >
Sobre cómo cuidar a nuestros hijos en Internet
img
carlospajuelo | 06-04-2014 | 17:50| 0
Hay que conocer cuáles son las medidas de seguridad para acabar con el miedo a internet.

Hay que conocer cuáles son las medidas de seguridad para acabar con el miedo a internet.

 

Extracto de entrevista realizada en Panda Security News:

“El conocimiento de las herramientas de la seguridad es la mejor herramienta para combatir el miedo”

 

Panda Security: Continuamente escuchamos historias en los medios de comunicación de cyber-acoso a menores de edad provocado por el uso de las redes sociales para adultos por menores. Habitualmente los padres son conocedores del uso de estas redes por parte de sus hijos. ¿Consideras fundamental educar primero a los padres sobre la importancia de implementar medidas de seguridad para sus hijos para la navegar por Internet?

C.P.: Por supuesto. Internet es un universo al que se puede acceder desde tu casa, desde tu cuarto. ¿Es el mundo un lugar peligroso? Depende. Si vas a ciegas, sin tener información y sin utilizar medidas de precaución es posible que te puedas llevar una sorpresa desagradable, pero si tienes información y te proteges, está claro que no. Con información puedes moverte por el mundo con seguridad. Si los padres conocen estas medidas para navegar por Internet podrán trasmitirlas a sus hijos. El conocimiento sobre medidas de seguridad en Internet es la mejor herramienta para combatir el miedo y minimizar riesgos.

(…)

 

Para leer la entrevista completa sobre cómo cuidar a nuestros hijos en Internet, pinchar aquí

 

 

 

Ver Post >
Cómo actuar cuando los hijos nos amenazan con irse de casa
img
carlos.pajuelomoran | 31-03-2014 | 09:20| 0
Cuando les educamos, nuestros hijos nos retan y buscan nuestras debilidades.

Cuando les educamos, nuestros hijos nos retan y buscan nuestras debilidades.

Mi amiga Paqui, que a veces es muy flamenca, escuchó por primera vez a su hija con 5 años decir “qué ganas tengo de irme de esta casa” después de que su madre le hubiera metido prisa porque iban a llegar tarde al colegio. Al regresar del colegio, la niña se encontró con su maletita hecha en la entrada de la casa y a su madre, más flamenca que nunca, diciéndole: “¡ea!, ahí tienes la maleta, ya puedes irte”.

“¡Me voy de casa!” es una amenaza que nos hace cierta gracia en un hijo de 5 años,  pero nos aterra en uno de 16.

Los hijos, mientras los educamos, mientras les trazamos los límites de lo tolerable y lo intolerable, nos retan, nos desafían para poder comprobar si somos o no consistentes en las normas que les proponemos. Que los hijos nos “echen un pulso” es algo que debemos considerar como lógico en el proceso de educar.

Los hijos, además de resistirse, aprenden a buscar en nuestro comportamiento dónde están los puntos que nos hacen más vulnerables, qué es lo que más nos asusta, y lo encuentran fácilmente porque, entre otras cosas, se lo enseñamos nosotros. Una vez que aprenden qué es lo que más nos debilita, allí en donde nos machacan.

¿Qué hacer cuando los hijos menores amenazan con irse de casa?

Cuando un hijo amenaza con irse de casa lo que menos necesita es a unos padres descontrolados que,  o bien se toman a risa y menosprecian su amenaza con un “¡a dónde vas a ir desgraciado!”, “pues ahí tienes la puerta”, o por el contrario, padres que se paralizan por el miedo y dan un paso atrás en su tarea de educar.

Cuando estés tranquilo,  habla con tu hijo para que te diga por qué dice eso, escúchale sin interrupciones, y así podrás darte cuenta si es un intento de manipulación (que es lo más frecuente) para evitar normas y responsabilidades, o por el contrario se siente muy presionado por la rigidez de las normas en casa (menos frecuente pero también ocurre).

En ambos casos, los padres debemos de trasmitirles con total tranquilidad tres cosas a nuestros hijos:

1) Que lo que deseamos es su  bienestar, su felicidad y

2) que esa es la razón por la que los educamos, y por último

3) que no olvide nunca que nuestra casa es su casa, y que las puertas están siempre abiertas.

Si son menores, hay que hacerles saber que si se van, nosotros los vamos a buscar por dos razones: la primera,  porque “los queremos”, y la segunda, “porque es nuestra responsabilidad como padres”.

En este punto me gustaría recordar a los padres que, si vuestro hijo os dice algún día si se puede quedar un amigo a dormir en casa, es obligatorio que el amigo os dé el teléfono de su casa para asegurarse de que los padres saben dónde está su hijo. Una simple llamada puede resultar de un inmenso alivio para otros padres.

No es nada aconsejable ayudarles a hacer las maletas (esto  es propio de padres que se sienten muy frustrados al oír a sus hijos decirles que no quieren vivir con ellos). Y no es aconsejable porque, sin pretenderlo, les estamos diciendo “atrévete“, y nos centramos además en la conducta de irse de casa, yla reforzamos.

¿Tú nunca has dicho algo que no sientes en un momento de enfado? Pues si lo haces tú, que tienes “taytantos”, ¿no lo van a hacer nuestros hijos que están forjándose como personas?

Y menos aún, hay que decirles que si salen por esa puerta, aquí no vuelves a entrar. Conozco a algún modorro que se ha ido de casay ha estado hasta 48 horas por ahí esgrimiendo como único argumento “mi padre me dijo que no volviera”. Son modorros, modorros.

Ante los inevitables pulsos de los hijos mientras los educamos,  los padres tenemos que decidir cómo queremos vivir: asustados, por lo que los hijos puedan hacer, o confiados por lo que los padres vamos a hacer.

No es fácil, pero tú decides.

 


Ver Post >
La “paga” semanal: Una oportunidad más para educar.
img
carlos.pajuelomoran | 24-03-2014 | 16:13| 0

Hay que enseñar a nuestros hijos el uso correcto del dinero sin olvidar que Amar es gratis.

Papá , Mamá, ¿cuando me vais a dar una paga? Preguntó Rosa una niña de 11 años al llegar del colegio. ¿Una paga? Tú no estás buena, le espetó  su padre a bocajarro a lo que Rosita a punto de comenzar a indignarse le contestó “pues a mi amiga Luli le dan sus padres 3 euros todas las semanas”, a lo que la mamá añadió  ¿y para qué quieres tú 3 euros?, pues para mis cosas contestó Rosita subidita de tono.

Y así quedó la cosa. Pero los padres de Rosita, la indignada, se quedaron  pensativos, será bueno o no será bueno que tenga “paga”, ¿necesita paga?, pero ¿Una paga por la cara o una paga según haga tareas?

Y  ¿qué hicieron los padres de Rosa? pues meterse en Internet  y preguntarle a ese señor que todo lo sabe,  “¿Sr. Google necesitan paga los niños?” Y en 0,35 segundos el  Sr. Google va y les contesta con aproximadamente  10.500.000 respuestas.  Una de ellas será esta mía, la 10.500.001

Hay padres que se “ofenden” cuando oyen hablar de la paga, padres que dicen en voz alta a quienes quieran escucharles o para escucharse ellos mismos “¡esto es lo que faltaba, encima darles una paga!”, como si la paga fuera lo más nefasto para educar hijos.

A estos padres me gusta hacerles la siguiente reflexión, acaso ¿no es una paga el gasto de teléfono de los hijos,  las chuches, el cine, las zapatillas de deporte (y no precisamente las Delmon del mercadillo), videojuegos, etc?  La paga siempre existe sólo que en muchos casos no la damos semanal o quincenal en metálico sino que la damos a demanda a través “rendimientos en especie”.

La cuestión  no reside en el hecho de  paga si o paga no. La paga o la no paga son sólo una oportunidad más que tenemos los padres para educar.  Educar sobre qué, pues sobre el valor del dinero. El valor del uso del dinero. El valor de aprender a postergar los deseos (¿hay que satisfacer inmediatamente las peticiones de los hijos aunque sean baratas?).El valor de educar a los hijos haciéndolos conscientes de lo que podemos y lo que no podemos gastar.

Claro que es duro decirles a los hijos que no les podemos  comprar determinadas cosas que les ilusionan pero flaco favor les haríamos si les hacemos creer lo contrario. Con paga o sin paga no olvides que el cariño a los hijos no precisa de gasto. Amar es gratis. (Pero esto los hijos también tienen que aprenderlo porque tienden a ser muy  “interesados” (tanto me das tanto me quieres).  Y terminan aprendiendo que querer es mucho más que abrir la cartera sin ton ni son.

El ejemplo de los padres es fundamental en la valoración del dinero. Si los padres no tenemos un criterio sobre “economía doméstica”  cómo lo van a tener nuestros hijos. En este campo, como en otros muchos, nuestro ejemplo será fundamental. Ir de compras al supermercado es una estupenda oportunidad para que vean en nosotros cómo compramos, qué compramos y  cómo desechamos productos aunque sean muy atractivos y apetecibles.

A los padres nos  cuesta mucho trabajo ganar dinero y por eso valoramos  lo que tenemos,  porque nos  ha costado muchos años de trabajo conseguirlo. Y espero y deseo para mis hijos y para los tuyos,  lo mismo,  que tengan la suerte de poder encontrar un trabajo, que lo disfruten y encima que les dé para vivir. Pero mientras los educamos, enséñales  que el dinero sólo sirve para comprar cosas. Y una vez que las tienes para comprar las mismas cosas sólo que más grandes.

Decide tú qué es lo que prefieres respecto a cómo enseñar a valorar el dinero. Que es con una paga, excelente. Que es sin paga, excelente. Pero da valor, trasmite valor, crea valor alrededor del  uso del dinero.

Para saber más os adjunto un enlace a un artículo que publicó el diario ABC.es  donde se dan algunas  sugerencias prácticas respecto a la paga en función de las edades.

 

Ver Post >
Cómo convertirse en un padre masoquista
img
carlos.pajuelomoran | 17-03-2014 | 10:21| 0
Si piensas que estás fracasando como padre o como madre, te estás convirtiendo en un progenitor masoquista.

Si piensas que estás fracasando como padre o como madre, te estás convirtiendo en un progenitor masoquista.

A raíz del post sobre el Síndrome del Niño Cabrón he recibido algunos correos en los que padres y madres “desesperados” me muestran su paralización ante el comportamiento de sus hijos. Padres que creen que “ya no saben qué más hacer” y lo que es peor, padres que sufren porque piensan que están fracasando como educadores.

¿Has pensado tú alguna vez esto? Si la respuesta es afirmativa, te informo de que te estás convirtiendo en un/a padre/madre masoquista, así que haz el favor de leer lo que viene a continuación para intentar evitarlo (y procura, mientras lees, no pensar, “este Carlos lo ve todo muy facilito, aquí lo querría ver yo”).

Cómo no convertirse en padres masoquistas:

1º Deja de una vez de creer que no puedes hacer nada para ayudar a tus hijos, deja de pensar que las dificultades que presentan tus hijos o que puedan presentar se deben a que algo has hecho mal o no has sabido hacer como padre. Si piensas que eres un “inútil” te comportarás como un “inútil”, y lo que es peor, se te pondrá cara de inútil.

2. Deja de hablar de la relación que mantienes con tus hijos como algo insatisfactorio, tipopvivo en un infierno” porque entonces creerás que tus hijos son hermanos o primos de la niña del exorcista. Habla de las dificultades reales que existen, pero introduce siempre pensamientos e ideas que muestren tu competencia, confía en tu trabajo  y, sobre todo, hay que tener muy claro que lo que menos  necesitan los hijos cuando “modorrean” es a unos padres desmoralizados.

3. Deja de buscar culpables alrededor de tus hijos. No eres tú, ni tu pareja, ni los profesores, ni los amigos, ni la televisión, ni la sociedad. Ya he repetido varias veces este proverbio africano: “para educar a un niño hace falta toda la tribu”, así que dejemos de buscar culpables porque todos somos corresponsables. Educar es actuar, y los padres ante las conductas de los hijos nos tenemos que posicionar sobre qué conductas son tolerables y cuáles son intolerables, y luego actuar.

4. Deja de pensar que  “todo es un asco” porque este tipo de pensamiento lo que hace es que te encierres en ti mismo y aísles (“no tengo ganas de ná”). Con el “cagapenismo”, además de ofrecer a nuestros hijos un modelo en el que le enseñamos que, ante los problemas, nos  hundimos, nos estamos perdiendo la oportunidad de obtener ayuda para afrontar los problemas, ayuda para recibir información positiva de nosotros mismos. Los amigos, los compañeros de trabajo, la familia son más que necesarias cuando hay problemas.

5. No dejes que tus emociones sean guiadas por las conductas de tus hijos. Está claro que el comportamiento de nuestros hijos hace mella en nosotros, pero si vinculamos nuestras emociones a las de nuestros hijos, puede que nos ahoguemos en esas emociones.  Aprovecha las conductas de los hijos  para enseñarles modelos de comportamiento, y qué mejor modelo que el de padres seguros y tranquilos frente a la tempestad, padres que,  en las turbulencias, ofrecen a los hijos sus manos cariñosas pero firmes.  Ese es tu trabajo: el de ser padres.

6º) Y por último:  cada noche cuando te vayas a la cama  deja de pensar en lo desgraciado que va a ser tu hijo “como siga así, (te recuerdo que, mientras tanto, el modorro duerme a pierna suelta) y piensa  que tú  vas a seguir con la brega porque  los padres no arrojamos nunca la toalla.

Como canta Luz Casal, es cuestión de suerte ser féliz. Educando es como adquirimos más papeletas del sorteo de la suerte pero es necesario que nuestros hijos también adquieran sus papeletas.

Y si necesitas ayuda, búscala. Hay estupendos profesionales para ello.

 

Ver Post >
Sobre el autor carlos.pajuelomoran
Otro sitio más de Comunidad Blogs Hoy.es
Entradas recientes

Otros Blogs de Autor