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Cómo organizar unas buenas vacaciones en familia
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Carlos Pajuelo | 20-07-2014 | 18:36| 0
Las vacaciones son para todos, y sobre todo, para disfrutar juntos.

Las vacaciones son para todos, y sobre todo, para disfrutar juntos.

“La semana que viene nos vamos de vacaciones y ya lo estoy temiendo. Con el pequeño no hay problema, pero la de 12 y el de 14 llevan un mes relatando con que por qué hay que ir de vacaciones, que ellos prefieren quedarse aquí con sus amigos. El mayor me dice que lo deje solo. ¿Vacaciones?, ¡que ganas tengo que llegue septiembre! ” Esto me lo contaba mi amigo Andrés, justo antes de preguntarme que cómo podía lograr que sus hijos adolescentes se fueran “convencidos y contentos (sic)”. Yo solo acerté a contestar que ya sería un éxito lograr que él fuera convencido y contento. El resto es otro cantar.

Los padres no somos los “encargados” de hacer felices a los hijos 24 horas al día. Los padres no somos una especie de Animadores Socioculturales que organizan la agenda de sus hijos para que ésta esté llena de variadas y ricas actividades que los entretengan, eduquen y los hagan felices.

Los padres proveemos de estructuras, de recursos, de modelos sobre maneras de actuar en diversas situaciones. Irse de vacaciones es, simplemente, una manera más de estar juntos, de disfrutar por estar juntos. Así que cuando estés bajo la sombrilla, si tus hijos están modorros, en vez de recomerte haz el favor de no olvidar:

1º.- Vamos de vacaciones con nuestra familia porque el objetivo es estar juntos intentando hacer cosas diferentes a las que hacemos durante el resto del año. No olvides que el objetivo es estar juntos, disfrutar por estar juntos, y hacer algunas actividades juntos. Se trata de que te propongas disfrutar porque estás con tu familia. Eso es lo que queremos trasmitir. Sonríe .

2º.- Las vacaciones son para todos. Prepararlas únicamente pensando en los hijos es la mejor manera de terminar sintiendo que algo has hecho mal. Piensa en tu pareja y en ti, en que tienen que ser vacaciones de disfrute para hijos, pero igualmente para padres y madres. Actividades para todos y, en la medida de lo posible, juntos. Que tus hijos te vean disfrutar con tu pareja, con lo que haces, con lo que ves, con lo que lees, con lo que comes.

3º.- No olvides que la mayoría de los hijos adolescentes preferirían estar con sus amigos, ( y tú si pudieras a lo mejor también, o acaso ¿ no te irías de crucero con tu pandilla? ¿Te imaginas, tú con tus amigas por las islas griegas? Deja de soñar. La realidad es que veraneamos con algunos hijos que desde que se levantan por la mañana están mal encarados, y como banda sonora no dejan de tararear su canción del verano: “buffff, qué rollo” en sus versiones “no quiero, no me gusta”, y rematado con el famoso “¡que me dejes!, y que sepas que el año que viene no pienso venir”.

4º.- No te pelees diciendo todo lo que haces y trabajas para que ellos tengan esas vacaciones y evita decirles eso de “ya me hubiera gustado a mí a tu edad…”. Hazles ver y sentir que tú estás a gusto con ellos, porque si entramos en peleas con ellos, al final terminaremos nosotros cantando la canción del verano esa de “bufff que rollo, el año que viene no vengo”.

5º.-Y mientras todo esto ocurre, disfruta en los momentos que puedas de esa cervecita, del espeto de sardinas, del libro que estás leyendo, de la siesta, del paseo, de la visita al mercado, de la cena, de la fiesta, de tu pareja, de tus hijos, de que hoy podéis estar allí todos juntos. Disfrutar es una manera de posicionarse ante la vida.

La vida pasa rápido. Yo comienzo mis vacaciones, me voy tranquilamente unos días a la playa, y mis hijos amenazan con venir a pasar unos días con sus padres. Intentaremos disfrutar, y cuando los tenga a mi lado, ya como adultos que son, recordaré los veranos en los que cantaban “bufff que rollo”

Echamos el cierre hasta Septiembre. Algunos mediodías o en algún atardecer mientras me tomo tranquilito una caña junto a mi familia, brindaré por mis lectores, padres y madres, por sus hijos, y por la tarea que aún nos queda por realizar. ¡Ea! Y como cantan las de Azúcar Moreno recordemos que “sólo se vive una vez”.

 

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Cuadernillo de vacaciones para los niños ¿sí o no?
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Carlos Pajuelo | 14-07-2014 | 18:12| 0
Si los cuadernilos no cumplen sus objetivos, pueden provocar que los niños cojan manía a las tareas escolares.

Si los cuadernilos no cumplen sus objetivos, pueden provocar que los niños cojan manía a las tareas escolares.

 

Me encontré con mi amiga Paqui cuando salía de una librería y, a la pregunta “¿cómo estás?”, me contestó con un escueto pero contundente: “estoy que muerdo” mientras me enseñaba una bolsa con libros de esos que llamamos “cuadernos de vacaciones”.  Los sacaba de la bolsa uno a uno mientras me decía: “este de matemáticas, este de lengua, este de inglés y este otro para que mejore la comprensión lectora. Y para la pequeña este otro de repaso general de Infantil de 4 años. Total 75 euros. Y el problema no son los setenta y cinco euros, el problema es que ya estoy imaginando las peleas todas las mañanas para que los niños vayan de vacaciones a los cuadernos”.

Me fui para casa pensando qué negocio más bueno podría “emprender” si editara unos cuadernos de vacaciones para padres y madres. Por ejemplo, por profesiones,  “abogados en vacaciones”: cada día un caso práctico para repasar legislación, sentencias, etc.; el de “médicos en vacaciones”: fichas de enfermos virtuales para el buen diagnóstico. El de “maestros en vacaciones”, etc.

Ya sé que estarán mis lectores pensando que el problema es que los niños tienen unas vacaciones muy largas, y que por eso necesitan hacer “cuadernillos” para no perder la práctica. Es verdad que en España, por razones de clima, las vacaciones estivales  del alumnado son de 10-11 semanas y es un periodo muy largo para estar completamente ociosos y no ejercitar las habilidades y destrezas adquiridas en la escuela.

Pero las vacaciones tienen que tener una parte de desconexión, con lo que se hace durante el curso. La pregunta es ¿cuánto tiempo de desconexión concedemos a nuestros hijos?

Podemos pactar con nuestros hijos cuáando van a retomar las actividades de carácter escolar, y este pacto dependerá del número de los suspensos de tal manera que, a mayor número de suspensos, habrá que empezar antes.

Los que han aprobado todas deberían empezar a realizar actividades de carácter académico al menos un mes antes de comenzar las clases para ir de manera progresiva aumentando el tiempo y complejidad de las actividades.

Los hijos, como los futbolistas, necesitan una pretemporada para estar en forma cuando empiece el curso. Así, cuando comience el curso ya llevan unos días “calentando la silla de estudio” y pueden enfrentarse a las tareas desde el primer día con ganas.

Una vez establecido la fecha en la que van a comenzar, es conveniente ayudar a los hijos a que decidan a qué hora van a hacer las actividades. Creemos que, a primera hora siempre es mejor, pero eso va a depender de la criatura. Hay algunos que están en estado “pausa” hasta el mediodía. Algunos prefieren la hora de la siesta, otros por la noche y otros, los más, nunca. Si no se deciden ellos, el buen criterio de los padres decide.

Y una vez decididas las pautas y horarios del trabajo previo de los niños antes de incorporarse al colegio, es cuando surge la cuestión principal que abordamos en este post: ¿Cuadernos de vacaciones sí, o cuadernos no?

Este es un debate ficticio, los cuadernos de verano no son buenos ni son malos, son un medio, y depende de cómo se utilicen serán beneficiosos o perjudiciales.

El cuadernos de vacaciones  es una herramienta más para ayudar a reforzar lo aprendido, pero no se deben de utilizar como una forma de “amarrar al hijo a la pata de la silla”, y que termine convirtiéndose en un drama en tres actos y que va a terminar con llantos, gritos y malas caras todos y cada uno de los días del verano.

El cuaderno tiene ventajas:

  • presenta actividades organizadas por curso y materia.
  • Son materiales atractivos.
  • Y nada más abrirlo ya se puede utilizar.

Pero también tiene desventajas:

  • Su uso obligado, y sin aportar resultados, puede generar rechazo a las tareas escolares. Creo que es poco efectivo tener a un hijo sentado horas y horas delante del cuaderno sin que haga las tareas. Creo que es más efectivo fijarle un tiempo máximo para hacer las tareas, y si no las termina en ese tiempo aplicar una consecuencia.
  • Cuestan dinero, y algunos son realmente caros.
  • Se realizan actividades muy parecidas a las que se han hecho durante el curso.

Como alternativa a los cuadernillos, los padres podemos ofertar a nuestros hijos diferentes tipos de actividades en las que tengan que utilizar sus competencias, sus conocimientos adquiridos en la escuela sin necesidad de tener que someternos a la dinámica de página de cuadernillo por día.

Por ejemplo hacerles escribir un diario de vacaciones, donde los hijos escriban un relato de lo realizado cada día. Animarlos en esos relatos a buscar en el diccionario algunas palabras que enriquezcan su vocabulario. A corregir sus faltas de ortografía, etc. La madre de mi amiga Paqui utilizaba como estrategia en verano decirle a sus hijos cuando le pedían algo… “pónmelo por escrito” y así los hacía escribir, los hacía corregir sus faltas de ortografía, les animaba a buscar palabras nuevas, etc.

Los llevas al mercado, y con la factura de los productos plantear problemas matemáticos cuya resolución les obligue a realizar diferentes operaciones. Sumar los números de las matrículas de los coches.

Tertulias literarias, en las que los padres lean el mismo libro que los hijos, y comenten con ellos durante media hora aspectos del capítulo/páginas leídas. Puede convertirse en un tiempo muy agradable en el que los diferentes miembros de la familia hablan de lo que les ha parecido lo que han leído, se hacen comentarios, interpretaciones, descripciones, comparaciones, etc.

En fin, las vacaciones son para descansar pero hay tiempo, una vez descansados, para ir retomando actividades académicas de manera progresiva.

La semana que viene algunas ideas y reflexiones sobre “vacaciones en familia”. ¿Suena bien?

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Cómo organizar el tiempo libre de los niños en vacaciones
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Carlos Pajuelo | 07-07-2014 | 18:32| 0
En estos tiempos, con tanta oferta de ocio es complicado que los niños sepan qué elegir y valorar la oportunidad de disfrutarlo.

En estos tiempos, con tanta oferta de ocio es complicado que los niños sepan qué elegir y valorar la oportunidad de disfrutarlo.

Con la llegada de las vacaciones escolares, ansiadas por los hijos y un poco menos por padres y madres, se les presenta a muchas familias una demanda sobre qué hacer con los hijos en vacaciones.

Ya hemos dicho muchas veces en este blog que padres y madres educamos en presente de indicativo y, en este tiempo presente, nuestros hijos no ocupan su tiempo de vacaciones como los niños de la serie Verano Azul.

En los tiempos de Chanquete  los niños eran muy apañados, se las aviaban ellos solitos para estar todo el día entretenidos, montando en bici, silbando y además haciendo amistad con dos adultos que les enseñaban un montón de valores (Chanquete y la pintora Julia). Pero, por si te está entrando un ataque de nostalgia, siento decirte que los veranos de Chanquete se terminaron  justo en el instante que Chanquete y su barca hicieron “chimpum”, y con Chanquete terminaron muchas más cosas: las tres horas de digestión antes de poder bañarse, las tardes de siestas interminables, las meriendas de pan con chocolate, las horas de jugar en la calle hasta las tantas, los cines de verano, etc.

En los tiempos del verano de 2014 muchos padres y madres se “pelean” con un menú muy diverso de actividades con la finalidad de seleccionar cuál es la que mejor se ajusta a las características y necesidades de nuestros retoños. Esta lista de actividades van desde los campamentos de verano para aprender inglés, stages deportivos, campamentos urbanos organizados por los ayuntamientos; academias o internados para que los que han suspendido puedan estudiar a todas horas; viajes de vacaciones en familia, o las socorridas “vacaciones Santillana” para después de desayunar. Una oferta variadísima de actividades que, salvo honrosas excepciones, te salen por un ojo de la cara.

En estos tiempos los padres, por mucho que lo añoremos,  no consideramos seguro para nuestros hijos un verano azul. Ahora es una locura que el niño esté pedaleando a las 5 de la tarde,  porque a esas horas luce un sol de justicia, y a las 8 de la tarde o a las 9 de la mañana nos parece una locura por el tráfico. Además los niños ahora no pueden silbar porque los brackets se lo impiden y, por si fuera poco, si tu hijo te dijera que tiene un amigo o amiga de la edad del Chanquete o de la pintora Julia, te austarías.

En estos tiempos de tan grande y variada oferta de actividades veraniegas se da la paradoja de que nuestros hijos, por lo general, tienen más dificultad para gestionar su tiempo de ocio, y nos asaltan continuamente con los diferentes “me aburro”.  Y esto es una realidad, los seres humanos cuanto mayor es la oferta donde elegir más difícil se nos hace tomar una decisión. De esta indecisión nacen los “me aburro”, un grito desesperado de los hijos para que alguien les diga que hacer.

Aquí no puedo transcribir lo que Carmina Barrios, actriz y madre de actores (Paco y María León), les decía a sus hijos cuando le asaltaban con el cansino “mamá me aburro” por eso les recomiendo un repaso al post que escribí sobre este tema.

Desde mi punto de vista el “quiz” del tema de las actividades en vacaciones reside en que en los tiempos del “Chanquete”, el ocio era la posibilidad de tener tiempo libre, y encima tener libertad para elegir lo que querías hacer y, además, disfrutar de eso que libremente has elegido.

Actualmente hay mucha oferta de actividades de tiempo libre y nuestros hijos tienen acceso a ellas durante todo el año pero tienen mucha dificultad para elegir qué hacer ,y la razón puede residir en que, al tener mucho y de todo, es dificil saber qué se quiere o no se quiere hacer. Esto influye en la capacidad para disfrutar, pues al tener  disponibilidad de diferentes actividades, es normal que se valoren y disfruten menos.

El tiempo libre ha pasado a ser tiempo libre pedagógico, tiempo libre productivo, una especie de oferta de dos por uno, juega pero aprende algo a la vez: “el niño juega al baloncesto y, además, de regalo un kit de aprendizaje de habilidades sociales e inglés”. El ocio se ha convertido en un espacio donde los hijos estén controlados, entretenidos y además que aprendan algo. Esta es nuestra sociedad.

 ¿Qué hacer para organizar el tiempo libre de los niños en vacaciones?

1) Recuerda que el ocio no sólo es tiempo libre, es también elegir qué hacer y disfrutar de lo que haces.

2) Recuerda que nuestros hijos tienen que aprender a elegir, y nosotros se lo hemos puesto difícil porque los hemos saturado de actividades y juegos. El exceso de oferta no ayuda a elegir.

3) Así que, pregunta a tu hijo para que elija con qué disfrutar. Pero está claro que la elección está limitada en primer lugar a lo que los padres podemos ofrecer económicamente. No educamos  si no ajustamos las actividades de ocio a la realidad económica de nuestra casa. En segundo lugar, hay que ajustar la oferta a las responsabilidades asumidas por nuestros hijos  durante el curso.

Está claro que si no han estudiado, o no se han hecho responsables de sus compromisos, la oferta tiene que disminuir.

Por último,  también tendrás que tener en cuenta la edad del niño.

¿Qué pasa si nuestros hijos, entre toda la oferta disponible, eligen las maquinitas? Qué casualidad, igual que los hijos del psicólogo.

En  próximos post hablaremos de los “cuadernos de vacaciones”, de sus ventajas e inconvenientes, así como de consejos para que las “vacaciones en familia” sirvan para disfrutar a toda la familia.

 

 

 

 

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Qué deben hacer los padres si llegan malas notas: Actúa
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Carlos Pajuelo | 18-06-2014 | 18:42| 0
Si llegan las malas notas, los padres tendrán que actuar según lo que hayan anunciado que iban a hacer. Si se prometió castigo, habrá que cumplirlo.

Si llegan las malas notas, los padres tendrán que actuar según lo que hayan anunciado que iban a hacer. Si se prometió castigo, habrá que cumplirlo.

Ésta puede ser una escena que se repita en muchos hogares estos días: Los padres sentados en el sofá de su salón, con  sus miradas perdidas en ninguna parte, mientras por la televisión se escuchan rumores de que el “tiki taka” de la selección ya no es lo que era. En sus manos, un boletín de notas que más bien podría llamarse “crónica de una muerte anunciada”. Un boletín que leen y releen a ver si, por fuerza de leer, alguno de los suspensos hubiera desaparecido. Los suspensos no pesan en el papel, pero sí en el ánimo de los padres.

La mirada permanece perdida durante mucho tiempo, pero la cabeza de los padres no para de buscar respuestas, pero siempre pasa quecuando más necesitamos respuestas, buenas respuestas que nos den una solución, lo que aparecen son cientos de “quesís, quesís de todos los tipos y de todos los colores:  “Que si no los motivan; que si los maestros; que si no valoran el esfuerzo; que si el niño se pasa estudiando toda la tarde; que si este hijo es “bobo”;  que si lo que es, es un fresco; que si se enseñan nada más que “tontás”; que si el niño hace su santa voluntad; que si es un mentiroso; que si están todo el día con la “puta maquinita”; que si sólo piensa en los amigos; que si yo, todo el día trabajando, para luego esto; que si tú lo tienes muy consentido; que si tú eres muy duro; que si tú eres muy blando; que si tendrá un problema; que si le doy dos sopapos, le quito los problemas; que si a éste le voy a dar un verano que se va a enterar; que si vaya “mierda” de sistema educativo; que si el niño fuera coreano del sur, o mejor finlandés; que si me he gastado tanto en profesores particulares; que si ha suspendido con un cuatro; que si mira los hijos de fulanito; que si tienen de todo; que si quién me mandaría a mí; que si qué he hecho yo para merecer esto, y así estamos, mientras el “suspendedor” o la “suspendedora” duerme a pierna suelta.

¿Qué tienes que hacer si te encuentras en esa situación?

En primer lugar, déjate de “quesís” y ponte manos a la obra. La tarea de educar nos pone a prueba en los momentos difíciles. ¿Qué vas a hacer? Pues simple y llanamente lo que previamente le habías dicho que ibas a hacer. Sin enfados, pero hazlo. Actúa. No dejes que los quesís te distraigan. ¿Le dijiste que si no aprobaba no iría de viaje con sus compañeros? Pues cumple. Enséñale que tú cumples tus acuerdos. ¿ Te da pena que se pierda el viaje? Lo entiendo, pero cumple tu palabra.  Así que, para la próxima vez, ten cuidado con lo que “prometes” que vas a hacer.

¿Ha suspendido tu hijo, y ya no tiene remedio por ahora? Pues te propongo dos tareas: la primera, repasar los artículos  citados a continuación, que he escrito sobre los suspensos y sobre lo que podemos hacer los padres.

Y la segunda tarea es la de que pienses un rato en la nota que  te pondrías tú. Siempre todos podríamos hacer más.

Así que te lo repito:  déjate de dramas, los suspensos no son una enfermedad terminal, suspender es una enfermedad que se suele curar estudiando.

10 consejos para afrontar los suspensos de los hijos

Guía para padres desesperados por los suspensos de los hijos

Qué hacer si tu hijo no quiere seguir estudiando

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Cómo hablar con los hijos de las drogas
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Carlos Pajuelo | 04-06-2014 | 18:28| 0
A partir de los 12 años es una buena edad para hablar con los hijos sobre las drogas.

A partir de los 12 años es una buena edad para hablar con los hijos sobre las drogas.

Este es un extracto de un correo electrónico que me enviaron hace unos días: “Mi hijo es un buen chico, saca buenas notas, es muy  buen estudiante, tiene buenos amigos pero ayer por la tarde buscando un bolígrafo en su mochila encontré algo del tamaño de un caramelo envuelto en papel de aluminio. Me quedé helado, mi hijo con 15 años llevaba en su mochila, en su cuarto, en nuestra casa, droga. Miedo, desconcierto y una tremenda rabia, todo esto me asaltó en un instante. ¿Qué hemos hecho mal? Si tiene de todo, si le va bien, si es un niño aparentemente feliz, ¿por qué hace esto?  No sé cómo actuar, no sé qué hacer ni qué decir. No lo he hablado con nadie. Menuda pesadilla.”

Las drogas están alrededor de nuestros hijos, y esto es una realidad que los padres no debemos ni podemos obviar. Están tan cerca de nuestros hijos que a veces están hasta en nuestra propia casa. No, no lo digo para asustar, lo digo sencillamente con la finalidad de que los padres abramos los ojos y sepamos qué decir y cómo actuar. Es verdad que cada hijo es un mundo, que cada familia tiene sus circunstancias y, aunque no hay métodos infalibles para educar, yo creo que los padres, en el tema de drogas, podemos y debemos:

1º.-  Buscar Información.  ¿Qué sabes de las drogas?, pero qué sabes, de verdad. Cómo vas a educar sobre algo que desconoces. Conozco a padres que, con cara de angustia, les hacen jurar a sus hijos que nunca van a tomar drogas y piensan que, con eso, es suficiente. El conocimiento, la información son los mejores acompañantes en la tarea de educar. La guía “Hablemos de drogas. Una realidad que debe tratarse en familia”, de la Obra Social de la Caixa es una estupenda herramienta para informarse.

2º.- Hablar con tu hijo sobre drogas. Al finalizar la Educación Primaria, con 12 años, es una edad apropiada para comenzar. Pero habla con serenidad, porque esa es la manera en la que hablan las personas que saben de lo que están hablando.  No metas miedo ni exageres porque está demostrado que “asustar” no educa. Habla con tu hijo para conocer su opinión sobre las drogas, y no te desesperes si te dicen perlas como “la marihuana  es buena porque es buena para el cáncer”. Los adolescentes suelen tener una visión demasiado “positiva” sobre las drogas, y los adultos, “negativa”,  por  lo que hay que hacer es educar para tener una visión “realista”.

.- Enseñar a los hijos a responsabilizarse de sus acciones es una de las mejores cosas que los padres podemos hacer mientras educamos. Responsabilizarse requiere asegurar a los hijos que siempre los vamos a apoyar pero que ellos tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Para educar en responsabilidad necesitamos marcar una línea clara de lo que creemos que es tolerable y lo que consideramos intolerable en el tema de las drogas. La realidad es que al final va a ser nuestro hijo el que decida, el que tenga la última palabra.

4º.- Si tu hijo comienza a “flirtear” con las drogas no te paralices, no lo lleves en secreto. Busca ayuda. Habla con sus profesores, con la familia, con profesionales.  Entrar en contacto con las drogas en la adolescencia no es sinónimo de ser un drogadicto. Negar una realidad, sin embargo, sí que puede conllevar problemas mayores. Cuando tenemos problemas en la educación de los hijos necesitamos todas las manos, así que habla con los profesores de tus hijos, con tu familia, con profesionales porque puedes encontrar en ellos una ayuda más que valiosa.

5º.- ¿Quién dijo miedo? Controlar el miedo que nos invade con las palabras drogas, adolescencia, alcohol…  Con miedo no se educa. Así que lee, infórmate, y manos a la obra. Parafraseando a los del Atleti,”educar, y educar, y educar, y volver a educar”. A por ello.

Es un tema serio este de las drogas en el que los padres tenemos una responsabilidad durante un tiempo, el de la educación,  luego serán nuestros hijos los que determinen qué y cómo quieren vivir.

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El padre que creía que su hijo era Messi
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Carlos Pajuelo | 27-05-2014 | 15:49| 0
Messi con su hijo en el campo de fútbol.

Messi con su hijo en el campo de fútbol.

Cuando leemos en la prensa noticias como la que  nos cuenta cómo un padre, forofo, la ha emprendido a mamporros con niños que cometieron la desfachatez de hacerle una fea entrada a su hijo en un partido de fútbol de una liga de Infantiles, nos preguntamos por qué algunos padres hacen de sus hijos sus ilusiones.

Yo a estos padres los llamo: el padre que creía que su hijo era Messi.

El padre que cree que su hijo es Messi es un padre  que no para de decir que hace lo que hace porque quiere lo mejor para su hijo. Un padre que, desde bien temprano, cree descubrir que en ese niño, su hijo, hay algo especial y, desde ese momento siembra en su cabeza una semilla que no necesita ni de agua ni de sol para germinar, una semilla que solo precisa del deseo, de la ilusión cegadora, para multiplicarse.

Un padre abnegado que dice que dejó todo lo suyo en pos de una excelencia en el hijo que solo él ve. Un padre que repite únicamente aquellas frases motivadoras que vayan en la línea de sus deseos e intereses. Un padre que cree ver en su hijo todas y cada una de las fortalezas que él, “por desgracia”, no tuvo la oportunidad de desarrollar.

Un padre que achaca a la envidia, al rencor o a la simple ignorancia  la ceguera de los que le rodean. Un padre que termina apoderándose de la vida de su hijo privándole así de la posibilidad de construirse como persona.

Sostiene  firmemente que un padre que busca la excelencia en su hijo no puede estar equivocado. Por esta razón, en esta búsqueda se convierte en entrenador de entrenadores, árbitro de árbitros, dueño de la verdad y el más insatisfecho de los críticos. Un padre que pierde la oportunidad de enseñar a jugar, a disfrutar jugando, de enseñar que ganar o perder es solo una parte más del juego, no es el juego.

El padre que creía  que su hijo era Messi olvida y se le olvida trasmitir a su hijo que la maestra que le enseña, el médico que lo cura, el panadero que le hace su pan, el barrendero que limpia su calle, el músico que compuso sus canciones favoritas, el albañil que construyó  su casa, su vecino mecánico, sus amigos, sus rivales y tantas y tantos que le rodean, todos y cada uno de ellos tienen vidas tan importantes como Messi, que son tan necesarios, tan valiosos como Messi.

Disfruta, enseña a disfrutar,  a jugar, a relacionarse, a poner pasión y ganas, a esforzarse, enseña a saber ganar y a saber perder. Disfruta con tus hijos pero sobre todo haz que ellos disfruten con su padre.

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Para educar hace falta algo más que Google
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Carlos Pajuelo | 19-05-2014 | 18:28| 0
Muchos padres, cuando tienen dudas sobre sus hijos, acuden a Google, creyendo así que el buscador le solucionará todos sus problemas.

Muchos padres, cuando tienen dudas sobre sus hijos, acuden a Google, creyendo así que el buscador le solucionará todos sus problemas.

Esto de escribir un blog tiene, como todas las cosas de la vida, sus ventajas y sus inconvenientes. Algunas veces me encuentro a padres que me dicen:  “Carlos, me gusta mucho tu blog, pero a mí no me ayuda”, o “Eso que dices es fácil de escribir, pero complicado de hacer”.

Otros padres me hacen sugerencias sobre temas para el blog: “escribe sobre los celos, escribe sobre los hijos de 28 años que están en casa como si fuera una pensión”, etc. y yo, a la vez que el blog va engordando en artículos, me voy dando cuenta de lo mucho que los padres utilizan al Licenciado Google en la educación de sus hijos.

Google se ha convertido en la Elena Francis del siglo XXI, en la Larousse más accesible, en la resolución de dudas a golpe de clicks. De tal manera que los padres de hoy día, que se precien de ser buenos padres, ya no sólo se suscriben a algunas de las muchas revistas que  aconsejan sobre cómo criar a los hijos desde su nacimiento,  sino que además se están haciendo confidentes de Google. Sólo Google sabe por lo que están pasando, cientos, miles de padres y madres, con la crianza de algunos de su hijos.

¿Tu hijo ha suspendido 4 asignaturas?, pues te vas al ordenador, y le preguntas a tu Google, que siempre esta dispuesto para ti: “qué hacer con un hijo que suspende 4”,  o escribes “internados para hijos que suspenden”, o si el cuerpo te pide venganza,  vas a lo de “castigos eficaces”, y ya para los más desesperados, algo que les aplaque ese run-run que les quita el sueño: “¿los hijos que suspenden terminan siendo unos desgraciados?”

Google juega un papel importante en la vida de las familias, tanto en las decisiones menos importantes  (“vamos a este restaurante tiene muchas opiniones buenas”), como en las preocupaciones por cuestiones de salud (“tos seca, carraspera, y una oreja roja ¿Qué puede ser?”) y, sobre todo, en la búsqueda de información respecto a cómo dar respuesta a lo que nos preocupa mientras educamos a nuestros hijos. ¿Cómo lograr que mi hijo coma? (y si puede ser que coma de todo mejor), ¿Cómo lograr que mi hijo duerma de un tirón?, ¿qué hacer para que mi hijo no tome drogas y que llegue tempranito a casa? etc, etc.

Y Google, al contrario que algunos padres, tiene respuesta para todo. No una respuesta, sino miles. Y ese es el problema,  que tenemos tal exceso de información, en muchos casos contradictorias entre sí, que nos quedamos paralizados.

Ademas  si  existiera una respuesta perfecta a estas preguntas, estoy seguro de que ni tú  estarías leyendo este post ni yo estaría escribiendo este blog.

¿De verdad que tenemos que preguntar todo eso a Google? ¿Vamos a dejar en manos de Google la decisión sobre como educamos a los hijos? En Google no está la solución a tus problemas respecto a cómo educar a los hijos. En la Red podrás encontrar  ayuda, pero no esperes que  el ordenadorempiece a enviar “guasaps” a tus hijos diciéndoles: “así no se le habla a tus padres, pórtate bien, sé obediente, estudia, venga para casa, que es la hora…”

Leemos y leemos un montón de artículos, pero nada nos sirve. Leer no es suficiente para educar.  Educar es actuar, tomar decisiones, determinar qué es tolerable y qué no. Educar es, a veces, combatir, pero no con enemigos, sino con los que más queremos. Lee, sí, pero también actúa. Y no esperes encontrar respuestas sobre lo que deben de hacer tus hijos. Busca respuestas sobre lo que tú, como padre o como madre, vas a hacer. Y recuerda que el miedo y las prisas son malos compañeros de viaje cuando se está educando.

Actúa, y pon a Google a tu servicio, y no al revés.

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La familia: la mejor escuela para crecer
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Carlos Pajuelo | 14-05-2014 | 10:32| 0
La mejor forma de ayudar a la familia es cuidarla.

La mejor forma de ayudar a la familia es cuidarla.

El 15 de Mayo celebramos el Día Internacional de la Familia. Desde este Blog nos sumamos a la celebración haciendo un alegato a favor de la  familia, de nuestras familias. Un estupendo día para poner de manifiesto que SOMOS FAMILIA.

La familia no es un jardín idílico ni un remanso de paz, en nuestras familias vivimos las mismas crisis que se viven en la sociedad con la diferencia de que estas tensiones las originan nuestros “seres queridos”. La familia genera conflictos, es verdad, pero en la familia también generamos respuestas eficaces a todas estas tensiones.

La familia es la propia esencia de la diversidad, en ella caben todas las religiones, todas las ideas, todas las creencias, todos los sexos y todas las razas.

La familia es un Universo, una Patria a la que se pertenece siempre que alguien te reconozca como miembro de su familia. Cuantas veces les decimos a personas que queremos, “como si fueras de mi familia”.  Un bien a proteger, patrimonio de la humanidad, eso es la familia.

 La familia es una escuela en la que aprender, pero también es aprendiz, porque está viva y sabe que, para sobrevivir, hay que adaptarse. La familia continuamente está enfrentándose a nuevos retos que le demandan nuevos aprendizajes, nuevas respuestas.

La familia es inclusiva y acepta a todos sus miembros, tiene siempre las puertas abiertas porque sabe perfectamente que dentro de ella es posible el rechazo, el cuestionamiento y el conflicto. El conflicto en la familia es normal porque está compuesta de personas diferentes, con edades e intereses diferentes.

La familia es un lugar donde acoger es un hecho natural y no una manifestación de altruismo. La familia es el espacio donde aprendemos y posteriormente enseñamos el significado de la aceptación incondicional.

La familia educa, porque sabe de la importancia que tienen los modelos para aprender. La familia educa para que sus miembros aprendan a tomar decisiones, a elegir. Solo se es libre si hay posibilidad de elección.

La familia trasmite valores dando ejemplo. Los valores no se imponen.  Los valores se viven,  no se pregonan. Son guías, no son espadas.

La familia apoya porque sabe que es imposible ser perfecto, porque la vida se vive con aciertos y errores, porque caemos y recaemos y al final siempre hay alguien que te tiende una mano, esa mano es tu familia.

La familia ama. El amor es el pegamento que mantiene unida a la familia. Aunque  los miembros estén dispersados en el espacio, el vínculo familiar no entiende de fronteras ni de distancias ni de tiempo.

Hoy, al igual que ayer y mañana, necesitamos a la familia, a la tuya, a la mía, a todas las familias.

La familia necesita ayuda, todas son pocas, pero lo que más necesita la familia es que tú cultives y cuides a la tuya.

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#Ungranabrazomonterrubio: Cómo ayudar a los padres de los hijos fallecidos
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Carlos Pajuelo | 10-05-2014 | 17:22| 1

La noticia de la muerte de un niño genera una gran desazón, nos invade una sensación de injusticia, nos parece antinatural que no se cierre el ciclo de la vida, nos desconcierta que una vida se trunque casi en sus inicios. Si además, a esto le añadimos que son cinco jóvenes vidas las que se siegan, la tragedia individual se torna en una tragedia colectiva.

Cuando anoche leí la noticia en Hoy.es mi primer pensamiento fue para los padres y todo el día llevo pensando en ellos, en qué poder hacer, cómo poder ayudar a unos padres a los que inesperadamente la propia vida les ha arrebatado a sus hijos. Cómo poder ayudar a unos padres que desde hoy tienen que aprender una nueva forma de vivir: vivir con un cuerpo agujereado, hecho jirones, por el dolor más agudo que pueda existir. Unos padres heridos por el dolor y por la angustia de tantos porqués para los que no hay respuesta.

Apoyo y cariño eso es lo único que les podemos dar a los padres de forma directa, hacerlos sentir acompañados en su dolor, que sientan en su cuerpo todo el cariño de los padres y madres que poblamos Extremadura. El amor, el sentirte apoyado, sentirte querido es la mejor pomada para combatir el dolor.

Así que se me ocurre, si te parece bien, que si quieres apoyar a los padres de los niños fallecidos, escribas al ayuntamiento de Monterrubio  de la Serena (ayuntamiento@monterrubiodelaserena.es) y les mandéis  a los padres de esos cinco chicos el mejor de vuestros abrazos. Utilizar las redes sociales  para difundir #ungranabrazomonterrubio , la forma que mejor se os ocurra pero que los padres de estos cinco chicos sepan que los arropamos.

Los padres tienen que saber que la vida de estos cinco chicos, apenas unos adolescentes, ha valido la pena. Es verdad que ellos han tenido una vida corta, pero la han vivido hasta el final con la intensidad con la que viven la vida los niños y adolescentes. Ahora que sus padres, familia y amigos están desconcertados, necesitan de nuestra ayuda para que en estos difíciles momentos no olviden que son lo que son gracias a lo que  han vivido junto a estos chicos, porque los tienen dentro de sí, en su piel, en sus músculos, en su corazón y a partir de ayer, para siempre, en sus recuerdos.

Esta mañana al pensar en mis hijos, en mi trabajo, en los padres de estos cinco chicos, me he dado cuenta que cada día que vivimos se nos presenta como una oportunidad. La vida es efímera y solo vivimos lo que se vive, así que padres y madres sigamos educando, un día más haciendo frente a los contratiempos que la vida cotidiana nos depara. No desperdiciemos los días que tenemos para ejercer la mejor tarea que existe: ser padres.

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Recordar: un regalo que tus hijos nunca olvidarán
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Carlos Pajuelo | 29-04-2014 | 16:13| 0
Enseñar a recordar los momentos vividos juntos es uno de los mejores pegamentos para la familia.

Enseñar a recordar los momentos vividos juntos es uno de los mejores pegamentos para la familia.

“Socorrito de vez en cuando nos sentaba a mí y a mis hermanos a su alrededor, y con voz enigmática nos decía: “Hoy vamos a jugar a recordar”,  a la vez que abría con delicadeza, como si de un tesoro se tratara, el álbum de fotos en los que coleccionaba los momentos felices de nuestra familia”.

Desde que mi amiga Paqui me contó la manera en que su madre entretenía a sus hijos las tardes que amenazaban con hacerse largas quedé fascinado porque yo soy de los que cree que recordar, entre otras cosas, es uno de los mejores pegamentos para “hacer familia”. El recuerdo es una herramienta que, bien utilizada, nos puede ayudar en el presente continuo a valorar el pasado para afrontar lo que desconocemos del futuro.

Un álbum de fotos, o un vídeo casero, son estupendas herramientas para educar, para enseñar a los hijos el valor del recuerdo. Para sembrar en ellos vivencias, emociones que les acompañen toda su vida.

Qué podemos enseñar a través del recuerdo:

Lo primero y fundamental es enseñar a aprender a no olvidar. Lo vivido, lo sentido y lo compartido son parte de nuestra vida, y olvidar es una manera de perdernos parte de nuestra vida.

Recordar ayuda a afianzar nuestra identidad personal. Somos lo que recordamos, escribe sabiamente Manuel Rivas. Y es verdad que encontramos en el recuerdo, en lo que recordamos, una estupenda manera de reafirmar lo que nosotros somos.

Recordar sirve para poner en valor nuestra vida emocional. A través del recuerdo ponemos en marcha una cantidad de emociones que, llenas de sonrisas o lágrimas, nos evocan que somos protagonistas de lo que hemos vivido. La mayoría de las veces que decimos o escuchamos frases que empiezan por “te acuerdas cuando…” generan en nosotros un viaje al pasado en el que evocamos, con cierta nostalgia, recuerdos de lo vivido.

Recordar sirve para aceptar y asimilar las experiencias dolorosas. Nuestra vida y la de nuestros hijos están llenas de bienvenidas, pero también de despedidas. Y algunas despedidas son muy dolorosas. Cuando perdemos un ser querido, lo único y más valioso que nos queda es el recuerdo.

Recordar permite trasmitir aprendizajes que pasan de padres a hijos. Esas cosas que forman parte de nuestra historia personal. A mi me encantaba contarles a mis hijos, cuando eran pequeños, los mismos cuentos que mi padre me contaba a mí y mientras lo contaba imaginaba que el castillo de irás y no volverás permanecerá en las mismas condiciones cuando mis hijos se lo cuenten a mis nietos.

Recordar por último permite crear y fortalecer vínculos sociales. Y esto sí que es bueno para nuestros hijos porque los vínculos sociales son la mejor medicina para hacer frente a la vida por vivir.

¿Tienes el álbum de fotos a mano?  Pues a enseñar a recordar a nuestros hijos que es una estupenda manera de enseñarles que lo que viven en el presente serán sus recuerdos en el futuro.

Hablando de recuerdos, ¿os había dicho que yo nací en Macondo?

 

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Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Cultura. Compagina su labor de Orientación con la de profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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