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	<title>Escuela de Padrescontrol &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>control &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>¡Papá, Mamá, moved el culo!</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Jan 2016 20:15:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Al mismo tiempo que la criatura, de seis o siete años, tiraba con todas sus fuerzas de la rama de una de las Glicinias que adornan el parque, miraba de reojo a sus padres tanteando cual era su reacción. Su padre le miró firmemente y, justo en ese instante que dura una mirada, la criatura [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_498" style="width: 650px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2016/01/03/papa-mama-moved-el-culo/comodidad/" rel="attachment wp-att-498"><img aria-describedby="caption-attachment-498" class="size-full wp-image-498" title="comodidad" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2016/01/comodidad.jpg" alt="" width="640" height="477" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2016/01/comodidad.jpg 640w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2016/01/comodidad-300x224.jpg 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><p id="caption-attachment-498" class="wp-caption-text">Educar no siempre es una tarea cómoda.</p></div>
<p>Al mismo tiempo que la criatura, de seis o siete años, tiraba con todas sus fuerzas de la rama de una de las <em>Glicinias</em> que adornan el parque, miraba de reojo a sus padres tanteando cual era su reacción. Su padre le miró firmemente y, justo en ese instante que dura una mirada, la criatura cesó su intento de arrancar la rama de cuajo, pero en cuanto el papá hizo un gesto de <em>“nene malo</em>” meneando la cabeza como si en vez de cuello tuviera un muelle, el niño retomó su tarea de despojar al tronco de su rama. Cinco minutos después su madre le gritó, desde su silla, “<em>nene, deja eso</em>” pero la criatura estaba ya casi a punto de mostrar al resto de niños que jugaban a su alrededor que era más fuerte que el increíble <strong>Hulk</strong>. “<em>Ve a por el niño que va a romper la planta</em>” le dijo el padre con cierta desgana a su cari. La madre se levantó de su silla un tanto fastidiada con el cari y con el niño. Para cuando llegó la rama se había convertido en una espada laser de<strong> caballero Jedi</strong>. Su madre ante tal situación le espetó al niño: <em>“¡Qué burro eres hijo, te vas a sacar un ojo”</em> y se lo llevó hacia la mesa donde estaban los padres mientras arrojaba la rama hacia el arbusto. A lo mejor cree que así “<em>agarra</em>&#8220;.</p>
<p><a title="“Educar es un coñazo, a veces.”" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/10/04/educar-es-un-conazo-a-veces/">Educar es una tarea muy &#8220;pesada&#8221;, a veces</a>, ya lo hemos repetido en muchas ocasiones en este blog porque <strong>cuando educamos incomodamos a nuestros hijos y nos tenemos que incomodar nosotros también.</strong> Sí, educar conlleva dedicar tu tiempo, casi todo tu tiempo a enseñar, a guiar, a tus hijos.</p>
<p>Los hijos, mientras los estamos educando, se están<strong> construyendo como personas</strong>  y<strong> no saben nada</strong>, nada de nada, todo hay que enseñarlo. Y para enseñar hay que<strong> mover el culo.</strong></p>
<p><strong>Moved el culo</strong> padres y madres porque <strong>a los niños no podemos educarlos via wifi, ni con mando a distancia conectado a sus padres</strong>, así que no queda más remedio que levantarse e ir donde están ellos para enseñar qué es lo que deben y qué no deben hacer.</p>
<p>Mueve el culo papá, para que tu hijo vea que<strong> te tomas en serio lo que le estás enseñando</strong>.</p>
<p>Mueve el culo mamá,  y <strong>enseña en directo lo que hay que hacer</strong> en el parque, en un restaurante, en el cine, etc. y así evitaremos que tu hijo, además de dar la lata, diga eso de “es que yo creía que…”</p>
<p>Mueve el culo porque <strong>ser tolerantes significa que tienes que enseñar a tus hijos lo que es intolerable</strong>.</p>
<p>Moved el culo bien rápido papás y mamás cuando vuestros hijos empiecen a repartir leña a diestro y siniestro, o a molestar, porque <strong>cuando los niños no tienen aún autocontrol, tienen un padre o una madre que los deben controlar.<br />
</strong></p>
<p>Moved el culo en vez de decir “te lo dije”. <strong>Educando no seas profeta, se maestro que enseña qué, cómo, cuándo, dónde</strong>.</p>
<p>Mover el culo, además de adelgazar, nos hace <strong>protagonistas de la educación de los hijos</strong>.</p>
<p>Cuando veas a un padre o a una madre que mueve su culo no te fijes en lo que hacen sus criaturas y <strong>pon en valor el esfuerzo de unos padres que están educando</strong> , eso hará sentir bien a los padres que educan y te lo agradecerán.</p>
<p>Así que no lo olvides, <strong>educar es una actividad, una acción. El sedentarismo no ayuda, dar voces tampoco. Mueve el culo y educa.</strong></p>
<p><strong>Y cuando la criatura se acueste. Siéntate y descansa porque mañana vas a tener que volver a mover ese culito.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El niño de la ballesta, ¿son los padres responsables?</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Apr 2015 18:08:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Cada vez que una impactante noticia sobre el comportamiento malvado de un menor sacude nuestras conciencias, como con el reciente caso del adolescente barcelonés que asesinó a un profesor e hirió a  3 personas más, asistimos atónitos al rosario de interpretaciones que intentan explicar tal dislate. Sin conocer al niño, ni a sus padres, sin información [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_440" style="width: 452px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/04/26/el-nino-de-la-ballesta-son-los-padres-responsables/tfgp-18/" rel="attachment wp-att-440"><img aria-describedby="caption-attachment-440" loading="lazy" class="wp-image-440 " title="TFGP." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2015/04/ballesta2.jpg" alt="" width="442" height="589" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2015/04/ballesta2.jpg 1800w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2015/04/ballesta2-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2015/04/ballesta2-768x1024.jpg 768w" sizes="(max-width: 442px) 100vw, 442px" /></a><p id="caption-attachment-440" class="wp-caption-text">Educar es la mejor herramienta para combatir el odio</p></div>
<p>Cada vez que una impactante noticia sobre el comportamiento malvado de un menor sacude nuestras conciencias, como con el reciente caso del adolescente barcelonés que asesinó a un profesor e hirió a  3 personas más, asistimos atónitos al rosario de interpretaciones que intentan explicar tal dislate.</p>
<p>Sin conocer al niño, ni a sus padres, sin información veraz, es muy aventurado hacer algunas de las afirmaciones que se han escuchado y leído estos días.</p>
<p>Queridos lectores, encontrar un culpable de este hecho tiene la función de calmar nuestra ansiedad, nuestro temor y así poder asegurarnos de que a nosotros eso no nos va a pasar.</p>
<p>Todas las alarmas se han disparado, como siempre,  a toro pasado. ¿Cómo es posible que haya ocurrido esto? Así que tenemos un abanico de opiniones gratuitas, “el niño tiene un trastorno mental”, dicen unos. ¡No!, aseveran otros, “el niño es simplemente malvado”; y los hay, los más, que dirigen el dedo acusador hacia sus padres :“qué hacían esos padres que no se han dado cuenta de que convivían con “la personificación del mal”.</p>
<p>Yo, insisto, no tengo información para poder dar una opinión, pero si que creo que este tipo de hechos son imposibles de evitar. Ni somos inmortales, ni somos la personificación de la bondad. Los seres humanos somos capaces de odiar, de muchas y diferentes maneras y lo aprendemos, porque lo enseñamos, desde edades tempranas. En nuestra vida ocurren muchas circunstancias y si en un mismo lugar y tiempo se dan varias de ellas, puede que ocurra aquello que creemos que es imposible que ocurra.</p>
<p>Yo al escuchar la noticia me acordé instantáneamente de los padres, pensé para mis adentros: menuda tragedia se le ha presentado a estos padres. Efectivamente, poco tiempo tardaron algunos en señalar, que la responsabilidad máxima sobre este hecho la tienen los padres del niño, que no han sido capaces ni de educar, ni de detectar  este comportamiento de su hijo.</p>
<p>Y para apoyar tal argumento, los <em>opinadores</em>, mostraban su alarma y repulsa  ante el hecho de que la criatura hubiera entrado en internet para buscar páginas sobre cómo hacer un coctel molotov y que, además, esto hubiera pasado desapercibido a los padres.</p>
<p>Me da igual que el niño sufriera un trastorno mental o que por el contrario este acto sea la consecuencia de un hecho planificado, porque,  la realidad es que el profesor muerto ya no volverá a la vida y su familia ya sólo tendrá la posibilidad de encontrar consuelo en el recuerdo. El resto de alumnos y profesores del instituto, al igual que los que hemos asistido atónitos a esta noticia poco a poco iremos recobrando nuestras vidas normales. Así es la vida, las víctimas sufren porque no pueden olvidar  y el resto olvidamos para seguir viviendo.</p>
<p>Me acuerdo de los padres del niño, porque ellos sí que se están enfrentando a un cambio, a un desgarro,  en sus vidas y todo porque su hijo eligió, directa o indirectamente, actuar de una manera dañinamente malvada.</p>
<p>Me acuerdo de los padres que se ven señalados por otros padres como si así, encontrando un culpable, nos pudiéramos quedar más tranquilo. “A mí no me va a pasar esto, porque eso es evitable&#8221;. Mientras haya gente que crea que este hecho es una consecuencia “lógica” de la relajación que tienen los padres con los temas de control y supervisión de sus hijos, encontrarán, en la cantinela esa de que los padres de hoy en día no saben educar, los culpables que andaban buscando.</p>
<p>Surgen voces que dicen: “hay que controlar a los niños, hay que registrar su cuarto, entrar en sus móviles”. Educar es supervisar, claro q si, y los padres pueden y deben entrar en el cuarto de sus hijos pero ¿para buscar y rebuscar, para espiar? &#8230; ¿para qué?. No se puede controlar todo, eso es imposible.</p>
<p>Si tu hijo no tiene edad de tener movil, no será mejor que &#8220;espiarle&#8221;, que no lo tenga;  si tu hijo no tiene edad de tener un ordenador en su cuarto, lo mejor es que no lo tenga. Te vas a tener que pelear eso ya lo sabes. Te recuerdo que educar es  ir dando autonomía progresivamente.  El control y la supervisión son más que necesarios. Pero también la sensatez, un poco de sensatez, porque los padres no podemos “fabricar hijos perfectos, socialmente perfectos”. Vivir, al igual que educar,  tiene sus riesgos.</p>
<p>Y por último,  otra ocurrencia, que me ha llamado la atención,  a raíz de este trágico acontecimiento,  es la de que esto se podría evitar si todos los niños entregaran  un certificado médico/psicológico en el colegio y así el problema está resuelto y nos quedamos tranquilos.  Como si recibir apoyo psicológico fuera sinónimo de tener un trastorno psicológico. ¿Os imagináis la que se liaría si la Administración les pidiera a los profesores un informe psicológico sobre su salud mental para tranquilizar a los padres de sus alumnos? Pues yo, la verdad, puestos a elegir prefiero que el certificado psicológico se lo exijan a a los que manejan los dineros públicos,  porque, esos, esos sí que pueden hacer daño.</p>
<p>Muertes tan absurdas como inevitables nos encontramos de vez en cuando y frente a esta realidad, tranquilidad y sensatez es lo que necesitamos para afrontar el miedo que nos causan. Y reafirmarnos en que  la tarea de construir un mundo mejor nos incumbe a todos.</p>
<p>Mi reconocimiento al profesorado, maestros y maestras, alumnado y padres y madres que desde la <strong>educación</strong> intentan construir un mundo mejor para todos.</p>
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		<title>¿Qué hacer con los hijos que quieren controlar a los padres?</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Sep 2014 09:40:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[“Carlos: tengo 37 años y tres hijos, el mayor de 14 años y los otros de 12 y 6. Mi hijo el mayor actúa como si fuera el cabeza de familia, y continuamente está haciéndonos a su padre y a mí consideraciones respecto a nuestra forma de educar a él y a sus hermanos. Pero [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_358" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/ninomandon.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-358" loading="lazy" class="size-full wp-image-358" title="La sombra de un niño le hace un gesto grosero a su padre cuando recibe una instrucción." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/ninomandon.jpg" alt="La sombra de un niño le hace un gesto grosero a su padre cuando recibe una instrucción." width="600" height="626" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/ninomandon.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/ninomandon-288x300.jpg 288w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-358" class="wp-caption-text">La sombra de un niño le hace un gesto grosero a su padre cuando recibe una instrucción.</p></div>
<p><em>“Carlos: tengo 37 años y tres hijos, el mayor de 14 años y los otros de 12 y 6. Mi hijo el mayor actúa como si fuera el cabeza de familia, y continuamente está haciéndonos a su padre y a mí consideraciones respecto a nuestra forma de educar a él y a sus hermanos. Pero si esto no fuera poco, intenta controlar nuestras salidas, nuestras  amistades, (con quién hablas, sabe papá/mamá que hablas con esa persona, a qué hora vas a volver, anda qué bonito tu por ahí de juerga y tus hijos en casita, etc. son las lindezas que suelta). Tiene la habilidad de hacernos sentir culpables y por ello se está generando un mal ambiente en casa porque actúa como un pepito grillo de la rama de los cotillas. El otro día su padre le dijo que en casa mandaba él, a lo que mi hijo le contestó, “así nos va”.</em> <strong></strong></p>
<p><strong>¿Cómo podemos actuar con un hijo que se cree que es el que manda?</strong></p>
<p>Si, ya sé que a muchos de los que estáis leyendo esto os están entrando ganas de aventarles un sopapo al niño y los más radicales a sus progenitores, pero ya sabéis cual es mi opinión al <a title="el tiempo de las bofetadas a tiempo" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2012/12/29/el-tiempo-de-las-bofetadas-a-tiempo/">respecto</a>.</p>
<p>Es verdad que a veces nos encontramos con hijos que asumen unos roles que no les corresponden e intentan ser el padre/madre de sus hermanos, el marido o esposa  de sus padres, y algunos hasta el padre de sus padres. Unos controladores que discuten con sus padres los temas de organización de la casa, de educación de tú a tú, como si fueran unos iguales.</p>
<p><strong>¿Qué hacemos con los hijos que padecen el síndrome del &#8216;niño-mandón&#8217;?</strong></p>
<p>Ya se que te han vuelto a entrar otra vez ganas de dar otro sopapo…pero no, créeme, un sopapo no es buena idea.</p>
<p>Los padres educamos “aquí y ahora”. Eso quiere decir que educamos en un momento que es el presente, y el presente no es el pasado, así que olvídate de eso de “<em>anda que yo le iba a decir eso a mis padres, en mis tiempos…</em>” ¿No te huele eso a naftalina?.</p>
<p>Estamos en tiempos donde una imagen vale más que cien palabras, donde las conductas de los padres, lo que hacemos  los padres, lo que ven los hijos, eso es cómo educamos.</p>
<p>Los padres no deben ser jefes que manden “porque lo digo yo que soy tu padre”,  sino líderes que influyan. ¿Lideres que influyan?  ¿Y eso qué es?, te estarás preguntando</p>
<p>Ser líderes para nuestros hijos no es más ni menos que ser modelos positivos de comportamiento para nuestros hijos. No se trata de decirles  a los hijos quién es el que manda aquí, sino que los padres <strong>se comporten de tal manera que quede claro quién manda aquí.</strong></p>
<p><strong>La autoridad de los padres se mide fundamentalmente por la firmeza de nuestras convicciones a la hora de educar, por la seguridad que nos da saber el rumbo hacia dónde vamos. Para saber ejercer la autoridad eficazmente, hay que saber influir.  </strong></p>
<p><strong>Nuestros hijos tienen su personalidad, su forma de ser,  y cuando uno está forjando su personalidad tiene mucha curiosidad por saber cuáles son sus límites </strong>y una buena forma de establecerlos es desafiando, echando pulsos, una manera de decir aquí estoy yo. Pero  cuando los hijos hacen eso, necesitan unos padres que también les digan con firmeza “aquí estoy yo”. Los límites los ponemos nosotros, esa es nuestra tarea.</p>
<p>Cuando se metan en asuntos que no son de su incumbencia, por ejemplo, creo que mejor que decirles “eso a ti no te importa”, “son cosas de mayores” dicho además con un tono de fastidio, es mejor, de entrada,  ignorarlos, un poco de sordera transitoria es manita de santo para los padres.</p>
<p>Si nos mostramos  irritados cuando se comportan así le estamos enseñando cómo pueden irritarnos. Si ignoramos esas conductas es más probable que éstas disminuyan. Posteriormente, ya habrá momentos para irles enseñando qué es eso del “respeto”, y a conjugar el verbo respetar (de esto hablaremos en otro post).</p>
<p>A aquellos hijos que se permiten el lujo de decirles a sus padres que no les gustan sus amistades, simplemente hay que contestarles, “pues a mí me encantan” y si quieres añadir un “y tú más” (que más o menos viene a significar: ¡toma!)</p>
<p>Los hijos con el síndrome  “niño-mandón&#8217; muchas veces lo que nos están dando es un grito desesperado de temor, el miedo a no ser aceptados y reconocidos. Un miedo muy común en los seres humanos.</p>
<p><strong>¿Quién manda en tu casa?</strong> Tú, ¿no?Pues entonces qué importa que otros crean que mandan en casa.</p>
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		<title>Cómo afrontar los suspensos de nuestros hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 10:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[En los próximos días llegarán nuestros hijos con los boletines de notas y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones. En un post anterior hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes y mi amiga María José [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-157" loading="lazy" class="size-full wp-image-157" title="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg" alt="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." width="600" height="397" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-157" class="wp-caption-text">Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding.</p></div>
<p>En los próximos días llegarán nuestros hijos <strong>con los boletines de notas</strong> y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones.</p>
<p>En un post anterior <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/21/cinco-consejos-para-afrontar-los-agobios-de-los-examenes/" target="_blank">hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes </a>y mi amiga María José me dijo: “¡<em>ojalá fuera eso lo que le pasa a mi hija, que se agobiara, porque la mía está pasota frente a los estudios y  no da ni clavo!”</em>. <strong>Y con los apáticos, los pasotas, los que quieren abandonar ¿qué hacemos?</strong></p>
<p>Para el éxito escolar y académico de los hijos parece que siempre estamos preparados, nos hace sentirnos orgullosos, y lo atribuimos a que la criatura, además de parecerse a nosotros, está muy bien educada.</p>
<p><strong>Para el fracaso no estamos tan bien preparados</strong>, y tampoco para los suspensos de nuestros hijos, y lo que les acarrea: falta de motivación, sensación de fracaso, los deseos de abandonar la escolarización se convierten en <strong>frecuentes causas de conflictos y malestar en la familia.</strong></p>
<p>Por todo ello, resumo <span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: medium;"><strong>las cuestiones que deberíamos hacer los padres tras leer el boletín de notas:</strong></span></span></p>
<p><strong>1) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>. De lo que se trata es de no dejar que aflore nuestra rabia, nuestra decepción, porque eso no nos va a ayudar a decir lo que realmente tenemos que decir.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>. Estaremos disgustados pero <strong>¿vamos a abandonar?</strong>&#8230; Pues entonces, <strong>a la tarea</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>. No se puede aceptar ninguna excusa tipo “mala suerte”,  “me tienen manía”,  “no valgo”, o “no puedo”. <strong>Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables</strong> de sus suspensos, difícilmente van a poder dar respuestas eficaces.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder. Y por eso es necesario que estemos lo más tranquilo posible, porque con la yugular a punto de reventar parecerá que aplicamos las consecuencias  porque estamos enfadados, y además, se nos puede calentar la lengua, y proponer consecuencias que luego van a ser difícilmente realizables.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título </strong>(En unos casos la ESO,  en otros el Bachillerato, en otros un Ciclo Formativo de Formación Profesional). Así, cuando amagan con que quieren dejar de estudiar, les recordamos que cuando terminen  entonces lo trataremos.<strong> Y en este punto hay que ser tajantes</strong>.</p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo para las vacaciones</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de verano para seguir haciéndolo.</p>
<p>8) <strong>Valorar más el esfuerzo y dedicación a los estudios que el resultado </strong>del estudio. Y <strong>animar a ser constantes</strong> aunque los resultados no sean los esperados  fomentando, desde pequeños, hábitos de estudio. Con trabajo,  los resultados terminaran llegando.</p>
<p>9)Las <strong>clases de refuerzo en verano pueden ser muy útiles si ayudan</strong> a nuestros hijos no sólo a aprobar, sino a lo que es más importante para ellos: a <strong>organizarse en los estudios</strong>.</p>
<p>10) Y por último: <strong>Confiar y no desesperar</strong>, suspender incluso repetir un curso en algunos casos <strong>no es un fracaso</strong>. Los hijos, al igual que nosotros, pueden pasar baches. En esos momentos es cuando más necesitan nuestro apoyo, nuestra firmeza y nuestra guía. <strong>La vida se vive durante toda la vida</strong>. Ánimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y te recuerdo que tú, como padre o como madre, has hecho muchas cosas para educar a tus hijos, así que tú sí has aprobado, <strong><span style="font-size: large;">pero la educación de los hijos no disfruta de vacaciones. ¡¡¡Animo!!!</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(A principio de curso daremos unas ideas de cómo podemos los padres afrontar el inicio de curso para ayudar a nuestros hijos a tener éxito)</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿Cómo no perder la calma con los niños?</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/10/como-no-perder-la-calma-con-los-ninos/</link>
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		<pubDate>Fri, 10 May 2013 09:32:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[Perder el control, cuando estás educando, es algo que puede ocurrir y de hecho nos ocurre. Que se lo pregunten a mi amiga Paqui que me escribió un correo electrónico con en el asunto “Paqui a punto de reventar” y con el siguiente texto: “Carlos, ya no puedo más”. Y me sigue contando: “Carlos, esto [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_132" style="width: 610px" class="wp-caption alignright"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/PADREDELOSNERVIOSBLOG.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-132" loading="lazy" class="size-full wp-image-132" title="Explotar cuando los hijos nos sacan de nuestras casillas se puede evitar." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/PADREDELOSNERVIOSBLOG.jpg" alt="Explotar cuando los hijos nos sacan de nuestras casillas se puede evitar." width="600" height="421" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/PADREDELOSNERVIOSBLOG.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/PADREDELOSNERVIOSBLOG-300x211.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-132" class="wp-caption-text">Explotar cuando los hijos nos sacan de nuestras casillas se puede evitar.</p></div>
<p><strong>Perder el control</strong>, cuando estás educando, es algo que puede ocurrir y de hecho nos ocurre. Que se lo pregunten a mi amiga Paqui que me escribió un correo electrónico con en el asunto “<strong>Paqui a punto de reventar</strong>” y con el siguiente texto: <strong>“Carlos, ya no puedo más”</strong>.</p>
<p>Y me sigue contando: “<em>Carlos</em>, <em>esto de la crianza es un no parar, me da la sensación de que <strong>en vez de una madre soy un guardia de la porra</strong> que está en una continua batalla con los niños y tú me dices que intente estar calmada. Pero ¿qué hago? Esta misma mañana, por enésima vez, no han recogido el cuarto, y yo venga a decirles</em> “¡<em>claro!, como aquí tenéis a la criada para todo, que eso es lo que soy,¡ una chacha!</em>”.</p>
<p>Esto dicho con serenidad e ironía, pero ni caso. Y al ratito los niños empiezan a pelearse, y les vuelvo a decir con seriedad y menos ironía<em> “¿pegarse dos hermanos? ¡No seáis cafres! ¿Dónde se ha visto eso?”</em>y ya sé que tú me dirías que los inventores de la primera pelea fueron los famosos hermanos Caín y Abel. Y a continuación les pido que se vayan a su cuarto y ni caso. A estas alturas me estoy empezando a irritar, y empiezo a decir en tono cada vez más alto <em><strong>¿Cuántas veces tengo que repetirlo?, ¿es que hablo en chino</strong>?</em> Y entonces mis hijos me miran como si realmente fuera la propietaria de una tienda cien.  Y a la hora de comer me dicen  “¡<em>que asco! otra vez lentejas</em>”, y luego por la tarde me piden dinero para comprar cosas que dicen que necesitan urgentemente, y en ese momento les suelto &#8220;<em>te crees que mi cartera es el Banco de España</em>&#8220;. <strong>Y ¡exploté!</strong>, <strong>y me puse a gritarles como una posesa y a decirles cosas que luego me hacen sentir fatal</strong>&#8220;.</p>
<p>Si los padres nos dedicásemos solo a educar, y no hiciéramos otra tarea, entonces no nos alteraríamos tanto. <strong>Pero los padres estamos educando a la vez que desarrollamos nuestra vida personal y profesional.</strong> Mi teléfono es capaz de hacer cinco cosas a la vez sin irritarse. Yo no. Aunque es complejo para educar, <strong>los padres necesitamos no perder el control</strong>. Perder el control no nos ayuda a educar, <strong>perder el control hace que  podamos herir a los que queremos,</strong> perder el control nos hace sentir débiles.</p>
<p><strong> ¿Cómo podemos aprender los padres a autocontrolarnos para así poder enseñar a nuestros hijos a autocontrolarse?</strong>  Fundamentalmente necesitaríamos <span style="text-decoration: underline;">dos competencias</span>:</p>
<p><strong>1)</strong> <strong>Detectar en nosotros, lo más precozmente, los síntomas del descontrol.</strong> Ningún padre y ningún hijo pasa del estado de calma al estado de descontrol directamente. Esto ocurre a través de un <strong>proceso mental mediante el cual los padres o los hijos nos vamos paulatinamente alterando</strong>. En la mayoría de las veces nosotros mismos nos vamos “jaleando”, “<em>verás el niño, como me vuelva a decir…” “como me vuelva a mirar así…</em>”</p>
<p>Nuestro pensamiento le dicta nuestra conducta qué es lo que tiene que hacer. Así que, <strong>cuando veas que te vas a enfadar, intenta parar</strong>. A veces es mejor <strong>dejar pasar un par de horas</strong> para que seamos capaces de decir lo que tenemos la obligación de decir y hacer pero sin enfadarnos.</p>
<p><strong>2) La capacidad de hacer frente a los contratiempos</strong>. Muchas veces las cosas no ocurren como deseamos, ni en los momentos y tiempos que desearíamos. Los hijos en su desarrollo presentan avances y retrocesos, y tenemos que estar preparados para ambos. <strong>Los contratiempos son parte de la educación</strong>. Son normales y nos exigen nuevas medidas a la hora de educar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Calma, estamos educando.</strong></span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿A qué hora debe volver a casa mi hijo adolescente?</title>
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		<pubDate>Fri, 03 May 2013 11:02:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Mamá, ¿a las doce?, pero si a esa hora soy la única que se vuelve a casa, todas mis amigas se quedan hasta la una y media. ¿Qué quieres que me venga sóla, por la calle? ¿No es mejor que espere una hora más y así me pueda venir con mis amigas?&#8221;. Esto es curioso [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_125" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/ADOLESCENTEFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-125" loading="lazy" class="size-full wp-image-125" title="Las horas de llegada de los adolescentes suelen ser motivo de conflicto durante muchos años entre padres e hijos.. " src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/ADOLESCENTEFETEN.jpg" alt="Las horas de llegada de los adolescentes suelen ser motivo de conflicto durante muchos años entre padres e hijos.. " width="600" height="399" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/ADOLESCENTEFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/ADOLESCENTEFETEN-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-125" class="wp-caption-text">Las horas de llegada de los adolescentes suelen ser motivo de conflicto durante muchos años entre padres e hijos.</p></div>
<p><strong><em>&#8220;Mamá, ¿a las doce?, pero si a esa hora soy la única que se vuelve a casa, todas mis amigas se quedan hasta la una y media. ¿Qué quieres que me venga sóla, por la calle? ¿No es mejor que espere una hora más y así me pueda venir con mis amigas?&#8221;. </em></strong></p>
<p>Esto es curioso pero en un porcentaje importante de casos, la elección de la hora de recogida de un hijo adolescente a casa depende de cómo los padres respondan a esa pregunta. Que por lo general es, mejor que venga acompañada por sus amigas. O sea, que a veces dejamos que nuestros hijos estén en la calle una hora más con el único argumento  “para que no vuelvan solos”.</p>
<p>¿<strong>A qué hora se debería recoger un adolescente cuando sale los fines de semana</strong>? Menuda preguntita ¿verdad?. Y de respuesta compleja porque son muchos los factores que inciden a la hora de tomar una decisión. Esta pregunta es muy frecuente que me la hagan numerosos padres y madres de adolescentes que cuando sus hijos van entrando en edad de salir con su grupo de amigos se debaten, en la búsqueda de la hora justa, para no pasarse ni quedarse cortos.</p>
<p>Nuestros hijos adolescentes, unos más que otros, tienen ansia de libertad. Unas terribles ganas de ser adultos, ganas de que los consideremos como adultos,  ganas de poder estar con sus amigos sin el control de los  padres. Esta ansiada libertad es lo que les llevan a manifestar durante la adolescencia numerosos conflictos con sus padres y madres a causa del lógico control y supervisión que los padres debemos de establecer con nuestros hijos.</p>
<p>Para nuestros hijos adolescentes estar con sus amigos <strong>es lo más y lo mejor,</strong> y todo el tiempo del mundo les parece poco. Y los padres de preadolescentes y adolescentes  deberíamos de ir entendiendo que nuestros hijos<strong> no son tan mayores como ellos creen pero tampoco tan pequeños</strong> como nosotros los vemos. Así que debemos de fomentar su vida grupal, demostrar  interés por su vida grupal y por sus amigos.</p>
<p><strong>Empiece por conocer a los amigos y amigas de sus hijos</strong>, invítelos a su casa, así podrá conocerlos y charlar con ellos, pero también es muy importante que <strong>contacte con los padres de los amigos de sus hijos, </strong>y así podrán también obtener más información para poder establecer el horario más adecuado.</p>
<p>¿<strong>Qué criterios deberíamos manejar</strong>?, pues yo creo que el primero es el de fijar una hora en función de la <strong>edad del hijo</strong>. Para fijar la hora lo mejor es que <strong>los padres nos pongamos en contacto</strong> y determinemos el horario. Una vez determinado, debemos hacer ver a los hijos que deben de ser muy estrictos en el cumplimiento del horario y, por ello, los padres también vamos a ser  estrictos.  Es verdad que cinco minutos más o menos no tienen importancia, pero os recuerdo que los estamos educando  y, concretamente con los horarios de salida, para que sean responsables.</p>
<p><strong>Lo importante del horario de llegada es que les da la posibilidad de aprender a regular su conducta independientemente de sus deseos.</strong> <strong>Y éste es un aprendizaje a veces largo y conflictivo</strong>. Es lógico que nuestros hijos nos vean como irracionales, y nos digan eso de “<em>que más da las 12 que las 12 y media, cosas malas las puedo hacer a las 4 de la tarde”, </em>pero los padres <strong>sabemos por qué estamos poniendo esos límites</strong>.</p>
<p>Un segundo criterio debería de ser el grado de  <strong>responsabilidad </strong>de nuestros hijos. A mayor responsabilidad por parte de nuestros hijos, mayor nivel de autonomía que pueden alcanzar.</p>
<p>Con <strong>preadolescente</strong>s está claro que l<strong>os padres deben de saber dónde van y con quién</strong>. Y que si van a cambiar de lugar debe de consultárselo. De vez en cuando <strong>dé una vuelta por el lugar donde está su hijo</strong>, así podrá ver qué cosas son las que hacen.</p>
<p><strong>Es necesario el control y supervisión del estado en el que  llegan</strong>, pero para eso no hace falta acercarse a ellos, y empezar a aplicarles el tercer grado mientras los olisqueamos cual perro policía. De lo que se trata no es de ver si ha fumado o ha bebido, sino de comprobar el <strong>estado</strong> en el que llega a casa. Conozco a algún padre que se queda tan tranquilo cuando su hijo le dice “<em>es que me han sentado mal los mejillones</em>”. Nuestros hijos tienen que aprender a desarrollar <strong>conductas de autocuidado</strong>, y los padres nos debemos de ocupar de que, si ellos no las utilizan, tengan sus consecuencias.</p>
<p>Y por último, <strong>dormir fuera de casa</strong> para nuestros hijos a veces se convierte en ”<em>el no va más</em>”. Está bien que vayan a dormir fuera a casa de algún amigo o amiga, o que vengan a nuestra casa a dormir, pero siempre que tus hijos se vayan a estudiar o a quedar a dormir en casa de un amigo, <strong>llama a los padres del amigo</strong> para comprobar si es verdadm para enterarte de si va a haber algún adulto supervisando, y sobre el horario de salida que tienen en esa casa. Os recuerdo <strong>que la confianza no está reñida con el control y supervisión.</strong></p>
<p>Y no te quede la duda de que tu hijo siempre te va a decir : &#8220;¡soy el que más temprano regresa a casa!&#8221;.</p>
<p>Otro día hablamos de madres y padres sentados en un sillon, de madrugada,  esperando a que lleguen sus hijos mientras están pensando todas las cosas malas que les pueden suceder.</p>
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