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	<title>Las lascivas pruebas de los “encantos” extremeños | Extremadura Secreta - Blogs hoy.es</title>
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	<description>Leyendas y creencias de una tierra mágica</description>
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		<title>Las lascivas pruebas de los “encantos” extremeños | Extremadura Secreta - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Fri, 25 May 2012 00:24:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Israel J. Espino</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los “encantos” extremeños tienen la mala costumbre de  ponernos las cosas difíciles. Claro que, si fuera fácil desencantarlos, a estas alturas no quedaría ninguno, y nuestros campos, fuentes y dehesas quedarían huérfanos de magia y desiertos de chispa. Muchas veces los encantos (debe ser por todos los siglos de soledad que llevan a cuestas) nos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"><a href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/11/27/las-encantadas-hilanderas-coser-y-contar/">Los <strong>“encantos” extremeños</strong> </a>tienen la mala costumbre de  ponernos las cosas difíciles. Claro que, si fuera fácil desencantarlos, a estas alturas no quedaría ninguno, y nuestros campos, fuentes y dehesas quedarían huérfanos de magia y desiertos de chispa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Muchas veces los encantos (debe ser por todos los siglos de soledad que llevan a cuestas) <strong>nos ponen… a prueba</strong>. Unas pruebas a veces terribles, <strong>a veces absurdas y en algunos casos con un claro contenido sexual</strong>, aunque la mayoría de las veces acaban en un rotundo fracaso, porque normalmente el humano, presa del terror, pone tierra por medio en el último momento, dejando al encanto compuesto y sin novio y con su encantamiento doblado, o condenado a esperar a otro valiente que nunca parece llegar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Este es el caso de la <strong>bella agarena encantada</strong> que dio nombre para siempre al pastor <strong><a title="Leyendas de Jola" href="http://www.valenciadealcantara.com/jola/mitos_y_leyendas.htm" rel="external nofollow">Juan de la Mora</a>. </strong>Cuenta<strong> Santiago Nieto</strong> que en el pueblo de <strong>Jola</strong>, de madrugada, dos cabreros que caminaban por la <strong>Cayanera Funda</strong> en busca del ganado descubrieron, a la entrada de una galería y recostada en una laja, <a href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/04/13/extremadura-un-mercadillo-encantado/"><strong>a una hermosa joven de rasgos berberiscos</strong> </a>que les ofreció pasas de higo de un tablero que resguarda a sus pies. Los cabreros aceptan de buen grado el aperitivo, y de amanecida uno de ellos nota que los higos se han vuelto pesados, duros y fríos. Cuando los saca, comprueba como los primeros rayos del sol arrancan <strong>destellos de las enormes pepitas de oro</strong> en las que se han convertido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> El pobre Juan no cabe en sí de la decepción: <strong>él no tiene pepitas ni riqueza, ya que el hambre le había hecho comerse los higos</strong>. Pensando que todavía tiene tiempo de encontrar a la mora corre de vuelta en su busca, pero <strong>a la luz de la mañana ya no hay nadie</strong>: ni mora, ni higos, ni tablero, ni oro.</span></p>
<div id="attachment_229" style="width: 847px" class="wp-caption alignright"><a href="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/A-268.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-229" class=" wp-image-229" title="A (268)" src="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/A-268.jpg" alt="" width="837" height="1047" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/A-268.jpg 502w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/A-268-239x300.jpg 239w" sizes="(max-width: 837px) 100vw, 837px"></a><p id="caption-attachment-229" class="wp-caption-text"> <span style="font-size: 8pt;">La bella mora ya no le ofrece higos, sino su “desencanto” (Fotografía: Jimber para Extremadura Secreta)</span></p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Juan no desespera, y <strong>cada día repite el mismo camino de aquella noche</strong> con la esperanza de volver a encontrarla, hasta que una madrugada  la encuentra de nuevo. Pero ella no le ofrece más higos. A cambio, le propone romper su encantamiento, y  <strong>para ello debe superar tres pruebas</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"><strong>Primero</strong> debe aguantar los <strong>envites de una pesada rueda de molino que pasará veloz a su lado sin tocarle</strong>, pero tan cercana que invitará a moverse para esquivarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">La <strong>segunda</strong> prueba es <strong>dejar que el fuego lo rodee</strong> por completo sin sentir ningún temor.</span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">La <strong>tercera</strong>, la más difícil, es d<strong>ejarse lamer el cielo de la boca por una serpiente de siete cabezas,</strong> que no es sino la mora encantada transformada en sierpe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Juan c<strong>ompleta con éxito las dos primeras prueba</strong>s, pero cuando la serpiente de siete cabezas intenta con la del centro lamerle con su bífida lengua el cielo de la boca, <strong>pega un manotazo a la bicha y sale huyendo despavorido</strong> mientras escucha a lo lejos los gritos de la mora:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> <strong><em>“¡Ah, ladrón, me has doblado el encanto!”</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> A partir de esa noche, y cada cierto tiempo, en el lugar podía escucharse a <strong>Juan el de la Mora</strong> gritando:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> <strong><em>“¡Socorro, que la mora me lleva!”</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Y cuenta <strong>Nieto </strong>que era verdad. Que<em><strong> la mora se llevaba a Juan a los riscos más altos de las sierras</strong>, a tanta velocidad que parecía que volaba. Las gentes del lugar <strong>lo compadecían y le daban de comer</strong>. Para ello, debían decir “J<strong>esús</strong>”, pero apenas si acertaban a concluir la palabra. Para poder detenerlo, en sus periplos nocturnos d<strong>ebían salirle al frente y ser lo suficientemente hábiles como para poder agarrarlo</strong>.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> A Juan se le veía llorar continuamente porque <strong>cada vez eran más frecuentes las noches en las que se lo llevaba la mora</strong>, hasta que <strong>una noche sin luna desapareció para siempr</strong>e sin que se haya vuelto a saber nada más de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Y todo <strong>por no dejarse meter la lengua</strong>.</span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Pero la de<strong> Jola</strong> no es la única bella que pone pruebas. En  <strong>Valle de la Serena</strong> existía una <strong>hermosa mujer</strong> que habitaba en una cueva, en el<strong> manantial del “Buen Cristiano”, </strong>que se aparecía <strong>al atardecer a los pastores</strong> cuando llevan a sus rebaños a beber. Su gran belleza <strong>hacía fácil que se los llevase al huert</strong>o (o más bien a la cueva, ese gran útero primigenio), pero una vez en el interior la joven se transforma en una <strong>horripilante bruja con largos dientes que asesina</strong> a los incautos pastores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Se cuenta que muchas veces los demás pastores, mientras daban de beber a su ganado en el manantial, <strong>escuchan los gritos de los desgraciados asesinados</strong> en el interior de la cueva, por lo que suponemos que su belleza debe ser realmente imponente para que sigan “picando”. O tal vez sea la razón por la que cada vez quedan menos pastores en la zona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> La culpa no es de la joven que, cómo no, lleva <strong>encantada desde la época de los moros</strong>, y el <strong>desencantamiento</strong> solo puede ser llevado a cabo por un <strong>galán soltero que llegue durante la noche y con la única intención de desencantarla</strong>, y que tiene que realizar <strong>tres llamadas desde una de las rocas</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Cuentan en el pueblo que la última vez que se intentó fue un fiasco. <a title="Cuentos y Leyendas de Extemadura y Alentejo" href="http://alcazaba.unex.es/~emarnun/docs/badajoz/laserena/encanta.htm" rel="external nofollow"><strong>“La Encantamenta</strong>”</a> apareció ante el predispuesto mozo con la apariencia de una <strong>deformada anciana que de repente se transformó en una lozana joven de gran belleza</strong> que pidió al joven que s<strong>e lanzase tres veces consecutivas desde uno de los canchos hasta el suelo</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">La altura sobrepasaba poco más de una vara, por lo que <strong>el mozo no le concedió la menor importancia y realizó los dos primeros lanzamientos sin mayores problemas</strong>. Pero al intentar lanzarse la tercera y última vez se presentó ante sus ojos un <strong>tremendo precipicio y, acobardado, desistió</strong>. Una vez abandonada la empresa comprobó que la temida sima era <strong>solo una alucinación</strong>, y que la altura era la misma que las otras dos ocasiones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Fracasada esta acción, la moza le da <strong>una segunda oportunidad</strong>. Consiste en <strong>aguantar sin huir, también tres veces seguidas, la embestida de un toro.</strong> Tampoco en las dos primeras veces hubo dificultad alguna, pero en la tercera embestida la <strong>bestia acosa con tal fuerza y peligrosidad que le hace huir</strong>. Comprueba luego que todo es efecto de su mente alucinada, y que <strong>el temible toro no es más que un minúsculo e inofensivo becerro</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Aún le ofrece la paciente encantada una <strong>última oportunidad</strong>, y le muestra u<strong>n segmento de hilo negro que debe ser ovillado antes de que salga el sol</strong>. Comienza el joven su tarea y <strong>el hilo parece no tener fin</strong>, ya que el ovillo alcanza el tamaño de una naranja y aún continúa  saliendo hilo. S<strong>igue ovillando horas y horas, y ya el ovillo es del tamaño de una sandía y el hilo no termina</strong>. El sol está a punto de aparecer por encima de los tejados del pueblo, y <strong>el mozo abandona su trabajo y corta el hilo</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Entonces “<strong>La Encantá</strong>” pierde toda su apariencia adolescente,  de nuevo <strong>se muestra como una vieja decrépita y fe</strong>a que increpa al que pudo ser su definitivo amante con estas palabras:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"><strong><em> “¡Solo te quedaba media vara para terminar de ovillar y me quedas encantada para siempre!!!”</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> En ese momento <strong>desapareció y nadie más desde entonces ha logrado verla</strong>.</span></p>
<div id="attachment_2405" style="width: 978px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-2405" loading="lazy" class="wp-image-2405 size-full" title="sender-2009_(30)" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/VALLE-DE-SANTA-ANA-la-encantamentaIMG_7676.jpg" alt="" width="968" height="644" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/VALLE-DE-SANTA-ANA-la-encantamentaIMG_7676.jpg 968w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/VALLE-DE-SANTA-ANA-la-encantamentaIMG_7676-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/VALLE-DE-SANTA-ANA-la-encantamentaIMG_7676-768x511.jpg 768w" sizes="(max-width: 968px) 100vw, 968px"><p id="caption-attachment-2405" class="wp-caption-text"> <span style="font-size: 8pt;">Lugar de La Encantamenta en Valle de la Serena (Extremadura Secreta)</span></p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Para aquellos valientes que me lean y que piensen que ellos lo harían mejor, aquí va otro encanto que todavía está pendiente. Esta vez es macho, tan macho que cuenta <strong>Dominguez Moreno</strong> que se aparece en <strong>Ahigal</strong> en forma de <strong>toro negro</strong>. <a title=" LA NOCHE DE SAN JUAN EN LA ALTA EXTREMADURA" href="http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=375" rel="external nofollow"><strong>El Encanto de Mingolobitu</strong> </a>es  un <strong>apuesto mozo</strong> que se pasa el año en remojo, <strong>metido en un pozo</strong> que se encuentra tapado en medio del prado, y solo sale la mañana de <strong>San Juan</strong> a pacer la hierba en forma de toro negro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Para desencantarlo tiene que ir hasta allí <strong>una moza que suponemos valiente y casadera, con una pañuelo de seda, antes de salir el sol</strong>, y cuando el toro furioso arremeta contra ella tiene que quedarse tranquila y torera, y enarbolando el pañuelo… <strong>limpiarle la baba al toro</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Pero <strong>antes</strong> y, por si fuera poco,<strong> la joven debe enfrentarse a una enorme serpiente</strong>, a la que debe dormir haciéndola mamar de su pecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">El apuesto joven continúa encantado y en el fondo de pozo, porque a día de hoy <strong>ninguna moza del pueblo ha tenido redaños o ganas de madrugar</strong>. Y es que todas las jóvenes extremeñas saben que <strong>para ver morlacos a los que se les cae la baba delante de una buena moza solo hace falta acudir, a ciertas horas, a las fiestas patronales</strong>.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"> </span></p>
</body></html>
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