<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Los duendines extremeños | Extremadura Secreta - Blogs hoy.es</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/01/30/los-duendines/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta</link>
	<description>Leyendas y creencias de una tierra mágica</description>
	<lastBuildDate>Sat, 11 Nov 2023 09:19:37 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>

<image>
	<url>https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2012/02/cropped-extremadura-secreta-p-32x32.jpg</url>
	<title>Los duendines extremeños | Extremadura Secreta - Blogs hoy.es</title>
	<link>https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
		<item>
		<title>Los duendines extremeños | Extremadura Secreta - Blogs hoy.es</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/01/30/los-duendines/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/01/30/los-duendines/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 30 Jan 2013 10:33:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Israel J. Espino</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Extremadura Secreta]]></category>
		<category><![CDATA[Seres]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Ahigal]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Calzadilla]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cueva de la Casa de los Moros]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Duendas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Duende]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Fuente del Pozo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[José María Domínguez]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Mañana de San Juan]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mandiles de oro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pan]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pastora]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Publio Hurtado]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/?p=581</guid>
		<description><![CDATA[Extremadura mantiene (o mantenía hasta hace poco) una población relativamente estable de duendes. Al menos, eso es lo que se deduce por el avistamiento, en algunas ocasiones, de duendes bebés o duendines, y de duendes niños, algo que hace tiempo que no ocurre en otros lugares del mundo.  Población estupenda de duendines la tiene en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><strong>E</strong></span><span style="font-size: medium;"><strong>xtremadura</strong> mantiene (o mantenía hasta hace poco) una población relativamente estable de duendes. Al menos, eso es lo que se deduce por el avistamiento, en algunas ocasiones, de duendes bebés o duendines, y de duendes niños, algo que hace tiempo que no ocurre en otros lugares del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Población estupenda de duendines la tiene en el mágico pueblo de<strong> Ahigal</strong>, donde el incansable investigador <a title="Jose María Domínguez Moreno: Los Cuentos de Ahigal" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/09/22/los-cuentos-de-ahigal-una-antigua-enciclopedia-extremena/"><strong>Jose María Domínguez</strong> <strong>Moreno </strong></a>nos cuenta por qué una vecina del pueblo,  <strong>María La Pascualeja</strong>, se pasó media vida sentada junto a un portón, esperando un encuentro duendil que nunca llegó.</span></p>
<div id="attachment_1820" style="width: 730px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-1820" class="size-full wp-image-1820" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2013/01/RUMANIA-bistrita-2011-8.jpg" alt="María La Pascualeja se pasó la vida sentada esperando a que el duende volviese. (Jimber para Extremadura Secreta)" width="720" height="486" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2013/01/RUMANIA-bistrita-2011-8.jpg 720w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2013/01/RUMANIA-bistrita-2011-8-300x203.jpg 300w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px"><p id="caption-attachment-1820" class="wp-caption-text">María La Pascualeja se pasó la vida sentada esperando a que el duende volviese. (Jimber para Extremadura Secreta)</p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> Un atardecer en el que María anda buscando algo de serraja para unos conejos enjaulados se le presenta un diminuto ser vestido de rojo, con capucha, gabuchas y orejas alargadas de ratón. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">El duende le pide que le acompañe para curar a su hijo, ya que sólo un humano puede sanarlo de la extraña enfermedad que padece. María no puede negarse al angustioso requerimiento, y acompaña al duende hasta una cercana olivera. Este le manda que cierre los ojos, y que no los abra hasta escuchar el llanto de un niño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Cuando María oye el lloro abre los ojos y se encuentra en un salón subterráneo perfectamente iluminado que conduce a una habitación en la que se encuentra acostado el duendín enfermo. Cuando éste se percata de la presencia de María se tira de la cama, se le encadena fuertemente a los pies, le quita las roídas alpargatas, y se pone a chupar con avidez, uno tras otro… ¡los dos dedos gordos de los pies!. Y cuando el enanito enfermo ha lamido la mugre de los pinreles de María se encuentra, de pronto,  sano como una lechuga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">            El padre duende, en agradecimiento, le dice a María que coja como pago cualquier cosa que desee, pero ella, por vergüenza o por pudor, no quiere nada. No obstante, por aquello de no sentirse desagradecido, <strong><a title="Extremadura Secreta: De moras parteras y mandiles de oro" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/05/11/de-moras-parteras-y-mandiles-de-oro/">el duende le llena el mandil con la paja que había en un rincón</a></strong>. Para salir del cubil tiene que cerrar otra vez los ojos. Nuevamente está la Pascualeja junto a la olivera, ahora con el mandil totalmente empajado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">–          <em>“Si por lo menos me hubiera dao una embrozá de cebá pa los conejos…, porque ¿pa qué quiero yo la paja?”,</em> se dijo la buena mujer al tiempo de sacudir el delantal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Y es que si María la Pascualeja leyese <a title="Extremadura Secreta" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/"><strong>Extremadura Secreta</strong> </a>sabría de sobra que no hay que tirar la paja ni las astillas que te regalen los seres encantados, sean hadas, brujas o duendes.  Pero como María no nos había leído, llegó a casa y se acostó (al menos por una vez, con los pies limpios).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Por la mañana, al ponerse el mandil sintió que algo caía al suelo y que tintineaba. Cuando se agachó a recogerlo no podía dar crédito: ¡ Era una paja de oro!.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Sólo entonces María la Pascualeja comprendió su enorme perdida, al despreciar unas pajas que durante la noche se habían convertido en un auténtico tesoro. Corrió a la olivera, pero allí ya no quedaba nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Y desde entonces María la Pascualeja pasaba las horas muertas sentada junto al viejo portón, esperando que apareciera otra vez el dadivoso duende y que requiriera sus servicios. <strong>Lo malo es que los duendes sólo se ponen malos una vez cada cien años</strong>, y María la Pascualeja se fue para el cementerio antes de que el duendín volviera a caer enfermo.</span></p>
<div id="attachment_717" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-717" loading="lazy" class="size-large wp-image-717" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2013/05/mamon-1024x564.jpg" alt="Ilustración: Borja González Hoyos" width="1024" height="564" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2013/05/mamon-1024x564.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2013/05/mamon-300x165.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2013/05/mamon-768x423.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2013/05/mamon.jpg 1064w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-717" class="wp-caption-text">Ilustración: Borja González Hoyos para Extremadura Secreta</p></div>
<p> </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Pero María no fue la única vecina de <strong>Ahigal</strong> que ayudó a un duendín y perdió un tesoro. Porque cuenta el ínclito <strong>Domínguez Moreno </strong>que una pastora, pariente de <strong>tío Desiderio Ratón</strong>, para más señas, se encontraba con sus ovejas y su bebé por los aledaños de la <strong>Casa</strong><strong> de los Moros</strong>. Con la modorra de la siesta se sienta bajo una olivera cuando de repente se le presenta un duende saltarín más pequeño que un botijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Le cuenta que se le ha muerto<a title="Extremadura Secreta: Las duendas extremeñas: casadas, muertas y solteras " href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/10/16/las-duendas-extremenas-casadas-muertas-y-solteras/"> <strong>la duenda</strong> </a>y ha dejado a su hijo a medio criar, y como no tiene a nadie que lo amamante solicita a la pastora que le de el pecho durante tres semanas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Cada día, por tres veces y a las horas convenidas, se acerca la pastora a la entrada de <strong>la cueva de la Casa de los Moros</strong>, que es donde viven estos diminutos seres, y el duende saca a su duendín para que se alimente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Al cabo de las tres semanas el duendín esta lustroso y, puesto que ya puede echar mano de otros alimentos, comienza a rechazar el pecho de la pastora. El duende padre, agradecido, quiere pagarle de alguna manera la lactancia <a title="Extremadura Secreta: una pareja encantadora" href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/09/25/perdone-pero-me-he-comido-la-pierna-de-su-senora/">y le da un <strong>pan</strong>, redondo, amarillo y del tamaño de una camilla, recomendándole repetidamente que no lo parta hasta la <strong>mañana de San Juan</strong></a>, porque hasta ese día no estará cuajada la masa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">– <em>“De cumplir mi consejo</em>– añadió-  <em>conseguirás por añadidura una buena fortuna</em>”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Pero la pastora, (que para su desgracia tampoco leía nuestro blog),  no hizo caso a las recomendaciones del duende y no puede soportar la tentación de quitarle un coscurrino al pan una vez llegada a su casa. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Nada más pegarle el mordisco observa con enorme sorpresa que el pan se desinfla  y que por la parte del mordisco sale una ráfaga de aire que arrastraba una especie de polvo amarillo que proviene de su interior y que se esfuma como por ensalmo. Finalmente, la corteza también se pulveriza y desaparece.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Tarde comprende la pastora que su curiosidad y desobediencia la han privado de una enorme riqueza. De haber esperado a <strong>San Juan</strong>, el pan del duende se habría convertido en un pan de oro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Otros duendes, ya mas creciditos pero niños aun, se entretenían a finales del  siglo XIX  en <strong>Calzadilla</strong> (no la de los barros, sino la del lagarto) tocando las narices, según cuenta <strong><a title="Publio Hurtado. Supersticiones extremeñas" href="http://books.google.es/books/about/Supersticiones_extreme%C3%B1as.html?hl=es&amp;id=hug8PQAACAAJ" rel="external nofollow">Publio Hurtado</a></strong>,  a una moza del pueblo llamada <strong>Cipriana Manzano</strong>, cuando iba al por agua la <strong>Fuente</strong><strong> del Pozo</strong>, un manantial ahora perdido, cubierto u olvidado, que se encontraba  a las afueras del pueblo. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Cerca de la fuente se le aparecía, día si, día también,  un duende niño brincando de acá para allá, zascandileando de tal manera que no podía ser alcanzado ni a pedradas. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Este duende niño llegó a ser  el terror de las aguadoras, no porque les hiciese nada, sino por el miedo que daba a las mozas la naturaleza sobrenatural del infante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> A lo mejor la mágica criatura (y nunca mejor dicho) solo buscaba una amiga. O una madre. O un pie costroso que chupar, cualquiera sabe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span></p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/01/30/los-duendines/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>581</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
