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	<title>Extremadura SecretaJola &#8211; Extremadura Secreta</title>
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	<description>Leyendas y creencias de una tierra mágica</description>
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	<title>Jola &#8211; Extremadura Secreta</title>
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		<title>Los pastores que soñaban con tesoros y una cabra blanquecina</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Sep 2012 21:39:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Israel J. Espino</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Extremadura Secreta]]></category>
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		<description><![CDATA[Para ser millonario en Extremadura no hay que ser político, ni arquitecto, ni  ingeniero ni cirujano plástico. Hay que ser cabrero. Porque en estas tierras cuidar cabras y soñar (y encontrar) tesoros es todo uno.  Pero no basta con soñar con el tesoro, sino que casi siempre es menester moverse del pueblo para poder encontrarlo. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="mceTemp"></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Para ser millonario en <strong>Extremadura</strong> no hay que ser político, ni arquitecto, ni  ingeniero ni cirujano plástico. Hay que ser <strong>cabrero</strong>. Porque en estas tierras cuidar cabras y soñar (y encontrar) <strong>tesoros</strong> es todo uno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Pero no basta con soñar con el tesoro, sino que casi siempre es menester moverse del pueblo para poder encontrarlo. Vamos, algo así como el topicazo de “no sabemos lo que tenemos aquí hasta que nos vamos fuera”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Eso es lo que le paso al <strong>tío Cano</strong>, de <strong>Ahigal</strong>, quien &#8211; si hacemos caso (y siempre se lo hacemos) al erudito investigador  <strong><a title="Animales guía en Extremadura" href="http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=2499" rel="external nofollow">Jose María Domínguez</a>&#8211; </strong>, soñó que en la plaza de <strong>Cáceres</strong> iba a encontrar un tesoro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Aparejó el burro y se plantó a la sombra de la torre de Bujaco día tras día y noche tras noche, a la espera de que el tesoro llegara a sus manos. Su presencia llamó la atención del canónigo de <strong>Santa María</strong>, quien no tardó en preguntarle que hacía, a lo que el <strong>tío Cano </strong>dio las explicaciones pertinentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">El  cura le dijo que no había que hacer caso a los sueños, porque él mismo, durante tres noches seguidas, también había soñado sobre un lugar en que se hallaba escondido un tesoro. Se trataba de un pueblo que se llamaba <strong>Ahigal</strong>, más allá de <strong>Plasencia</strong>, y el tesoro se ocultaba debajo de un cancho junto a una cueva; y al lado de ese cancho crecía una gran encina y  en él tenía la  costumbre de echarse a la sombra una cabra blanca de un señor que se llama <strong>tío Cano</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Al oír estas palabras el <strong>tío Cano</strong> montó en el burro como si fuera una <strong>Bultaco</strong>, arreó para <strong>Ahigal</strong> y no paró hasta llegar a su huerto, exactamente debajo del cancho en el que la cabra blanca sesteaba y sobre el que el <strong>tío Cano </strong>se comía la merienda. Y el  <strong>tío Cano </strong>se convirtió en el cabrero más rico del pueblo.</span></p>
<div id="attachment_422" style="width: 730px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-422" class="size-full wp-image-422" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/09/CERRO-SAN-GREGORIO-Puerto-Santa-Cruz-2012-328.jpg" alt="Otro cabrero de Santa Cruz de la Sierra encontró un tesoro bajo una roca. (Foto: Jimber) " width="720" height="482" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/09/CERRO-SAN-GREGORIO-Puerto-Santa-Cruz-2012-328.jpg 720w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/09/CERRO-SAN-GREGORIO-Puerto-Santa-Cruz-2012-328-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /><p id="caption-attachment-422" class="wp-caption-text">Otro cabrero de Santa Cruz de la Sierra encontró un tesoro bajo una roca. (Foto: Jimber)</p></div>
<div class="mceTemp"></div>
<p style="text-align: justify;"> <span style="font-size: medium;">Más lejos tuvo que irse, pero con idéntico igual resultado, un cabrero de <strong>Santa Cruz de la Sierra </strong>que soñaba de manera reiterada que su suerte estaba en la <strong>Puerta</strong><strong> del Sol</strong> de <strong>Madrid</strong>, y no precisamente en <strong>Doña Manolita</strong>. Volvió a su pueblo, a su cabra y a su lancha (de piedra, no de agua) y encontró el tesoro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">También en <strong>Madrid</strong> pero más rápidamente halló su fortuna, según recoge <strong><a title="Cuentos extremeños de costumbres" href="http://www.dip-badajoz.es/publicaciones/lvirtual/info_libro.php?PHPSESSID=d1d4a6c084bacd61f862a9339930e958&amp;idlibro=433" rel="external nofollow">Juan Rodriguez Pastor</a></strong>,  un  <em>idem</em> de <strong>Herrera</strong>, que soñaba todas las noches que en la capital hallaría su porvenir. Y nada más poner un pie en la estación oyó a dos hombres que estaban hablando de un tesoro, y de que en<strong> Extremadura </strong>había un pastor que tenía una cabra blanca que no dormía nunca en el tenao, sino en una peña. Y resulta que él tenía una cabra blanca que no dormía nunca en el tenao, sino en una peña que está enfrente del <strong>Cerro las Viñas</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Así que se volvió enseguida a <strong>Herrera</strong>, fue a la peña y allí se encontró el tesoro en un agujero redondo que todavía puede verse, con dos cuartas de hondo y dos de ancho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span></p>
<div id="attachment_420" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-420" loading="lazy" class="size-large wp-image-420" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/09/GREDOS-e-LAGUNA-GRANDE-2012-41-1024x685.jpg" alt="... y bajo el cancho de la cabra estaba el tesoro (Foto:Jimber)" width="1024" height="685" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/09/GREDOS-e-LAGUNA-GRANDE-2012-41-1024x685.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/09/GREDOS-e-LAGUNA-GRANDE-2012-41-300x201.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/09/GREDOS-e-LAGUNA-GRANDE-2012-41-768x514.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/09/GREDOS-e-LAGUNA-GRANDE-2012-41.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-420" class="wp-caption-text">&#8230; y bajo el cancho de la cabra estaba el tesoro (Foto:Jimber)</p></div>
<div class="mceTemp"></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Cabrero era también el pastor  de <strong>Jola</strong>  que soñó tres noches seguidas con un inmenso tesoro, según  cuenta <strong><a title="Leyendas de Jola" href="http://www.valenciadealcantara.com/jola/galeria.htm" rel="external nofollow">Santiago Nieto Ríos</a></strong>. Pero este no tuvo ni que abandonar el pueblo, porque soñaba que el tesoro estaba en la galería de la <strong>Cayanera</strong><strong> Funda</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span><span style="font-size: medium;">Un día, en el campo con las cabras, quiso comprobar lo premonitorio de su sueño, y fue a enseñar a su compañero de pastoreo la galería con la que había soñado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"> </span>Sorprendidos ambos, uno por lo cierto de su barrunto y el otro por lo inmenso del tesoro, salieron de su ensimismamiento al oír un estridente silbido que salía de las paredes de la galería y que se hacía más agudo cuanto más se acercaban, llegando a hacerse tan insoportable que los dos pastores tuvieron que abandonar el túnel a todo correr y con el tiempo justo de echar un último vistazo y ver como con la  galería se hundían para siempre sus sueños de riqueza.</p>
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		<title>Las lascivas pruebas de los “encantos” extremeños</title>
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		<pubDate>Fri, 25 May 2012 00:24:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Israel J. Espino</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Extremadura Secreta]]></category>
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		<description><![CDATA[Los “encantos” extremeños tienen la mala costumbre de  ponernos las cosas difíciles. Claro que, si fuera fácil desencantarlos, a estas alturas no quedaría ninguno, y nuestros campos, fuentes y dehesas quedarían huérfanos de magia y desiertos de chispa. Muchas veces los encantos (debe ser por todos los siglos de soledad que llevan a cuestas) nos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"><a href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/11/27/las-encantadas-hilanderas-coser-y-contar/">Los <strong>“encantos” extremeños</strong> </a>tienen la mala costumbre de  ponernos las cosas difíciles. Claro que, si fuera fácil desencantarlos, a estas alturas no quedaría ninguno, y nuestros campos, fuentes y dehesas quedarían huérfanos de magia y desiertos de chispa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Muchas veces los encantos (debe ser por todos los siglos de soledad que llevan a cuestas) <strong>nos ponen… a prueba</strong>. Unas pruebas a veces terribles, <strong>a veces absurdas y en algunos casos con un claro contenido sexual</strong>, aunque la mayoría de las veces acaban en un rotundo fracaso, porque normalmente el humano, presa del terror, pone tierra por medio en el último momento, dejando al encanto compuesto y sin novio y con su encantamiento doblado, o condenado a esperar a otro valiente que nunca parece llegar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Este es el caso de la <strong>bella agarena encantada</strong> que dio nombre para siempre al pastor <strong><a title="Leyendas de Jola" href="http://www.valenciadealcantara.com/jola/mitos_y_leyendas.htm" rel="external nofollow">Juan de la Mora</a>. </strong>Cuenta<strong> Santiago Nieto</strong> que en el pueblo de <strong>Jola</strong>, de madrugada, dos cabreros que caminaban por la <strong>Cayanera Funda</strong> en busca del ganado descubrieron, a la entrada de una galería y recostada en una laja, <a href="https://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2012/04/13/extremadura-un-mercadillo-encantado/"><strong>a una hermosa joven de rasgos berberiscos</strong> </a>que les ofreció pasas de higo de un tablero que resguarda a sus pies. Los cabreros aceptan de buen grado el aperitivo, y de amanecida uno de ellos nota que los higos se han vuelto pesados, duros y fríos. Cuando los saca, comprueba como los primeros rayos del sol arrancan <strong>destellos de las enormes pepitas de oro</strong> en las que se han convertido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> El pobre Juan no cabe en sí de la decepción: <strong>él no tiene pepitas ni riqueza, ya que el hambre le había hecho comerse los higos</strong>. Pensando que todavía tiene tiempo de encontrar a la mora corre de vuelta en su busca, pero <strong>a la luz de la mañana ya no hay nadie</strong>: ni mora, ni higos, ni tablero, ni oro.</span></p>
<div id="attachment_229" style="width: 847px" class="wp-caption alignright"><a href="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/A-268.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-229" loading="lazy" class=" wp-image-229" title="A (268)" src="/extremadurasecreta/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/A-268.jpg" alt="" width="837" height="1047" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/A-268.jpg 502w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/A-268-239x300.jpg 239w" sizes="(max-width: 837px) 100vw, 837px" /></a><p id="caption-attachment-229" class="wp-caption-text"></span> <span style="font-size: 8pt;">La bella mora ya no le ofrece higos, sino su &#8220;desencanto&#8221; (Fotografía: Jimber para Extremadura Secreta)</span></p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Juan no desespera, y <strong>cada día repite el mismo camino de aquella noche</strong> con la esperanza de volver a encontrarla, hasta que una madrugada  la encuentra de nuevo. Pero ella no le ofrece más higos. A cambio, le propone romper su encantamiento, y  <strong>para ello debe superar tres pruebas</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"><strong>Primero</strong> debe aguantar los <strong>envites de una pesada rueda de molino que pasará veloz a su lado sin tocarle</strong>, pero tan cercana que invitará a moverse para esquivarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">La <strong>segunda</strong> prueba es <strong>dejar que el fuego lo rodee</strong> por completo sin sentir ningún temor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">La <strong>tercera</strong>, la más difícil, es d<strong>ejarse lamer el cielo de la boca por una serpiente de siete cabezas,</strong> que no es sino la mora encantada transformada en sierpe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Juan c<strong>ompleta con éxito las dos primeras prueba</strong>s, pero cuando la serpiente de siete cabezas intenta con la del centro lamerle con su bífida lengua el cielo de la boca, <strong>pega un manotazo a la bicha y sale huyendo despavorido</strong> mientras escucha a lo lejos los gritos de la mora:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> <strong><em>“¡Ah, ladrón, me has doblado el encanto!”</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> A partir de esa noche, y cada cierto tiempo, en el lugar podía escucharse a <strong>Juan el de la Mora</strong> gritando:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> <strong><em>“¡Socorro, que la mora me lleva!”</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Y cuenta <strong>Nieto </strong>que era verdad. Que<em><strong> la mora se llevaba a Juan a los riscos más altos de las sierras</strong>, a tanta velocidad que parecía que volaba. Las gentes del lugar <strong>lo compadecían y le daban de comer</strong>. Para ello, debían decir “J<strong>esús</strong>”, pero apenas si acertaban a concluir la palabra. Para poder detenerlo, en sus periplos nocturnos d<strong>ebían salirle al frente y ser lo suficientemente hábiles como para poder agarrarlo</strong>.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> A Juan se le veía llorar continuamente porque <strong>cada vez eran más frecuentes las noches en las que se lo llevaba la mora</strong>, hasta que <strong>una noche sin luna desapareció para siempr</strong>e sin que se haya vuelto a saber nada más de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Y todo <strong>por no dejarse meter la lengua</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Pero la de<strong> Jola</strong> no es la única bella que pone pruebas. En  <strong>Valle de la Serena</strong> existía una <strong>hermosa mujer</strong> que habitaba en una cueva, en el<strong> manantial del “Buen Cristiano”, </strong>que se aparecía <strong>al atardecer a los pastores</strong> cuando llevan a sus rebaños a beber. Su gran belleza <strong>hacía fácil que se los llevase al huert</strong>o (o más bien a la cueva, ese gran útero primigenio), pero una vez en el interior la joven se transforma en una <strong>horripilante bruja con largos dientes que asesina</strong> a los incautos pastores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Se cuenta que muchas veces los demás pastores, mientras daban de beber a su ganado en el manantial, <strong>escuchan los gritos de los desgraciados asesinados</strong> en el interior de la cueva, por lo que suponemos que su belleza debe ser realmente imponente para que sigan “picando”. O tal vez sea la razón por la que cada vez quedan menos pastores en la zona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> La culpa no es de la joven que, cómo no, lleva <strong>encantada desde la época de los moros</strong>, y el <strong>desencantamiento</strong> solo puede ser llevado a cabo por un <strong>galán soltero que llegue durante la noche y con la única intención de desencantarla</strong>, y que tiene que realizar <strong>tres llamadas desde una de las rocas</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Cuentan en el pueblo que la última vez que se intentó fue un fiasco. <a title="Cuentos y Leyendas de Extemadura y Alentejo" href="http://alcazaba.unex.es/~emarnun/docs/badajoz/laserena/encanta.htm" rel="external nofollow"><strong>“La Encantamenta</strong>”</a> apareció ante el predispuesto mozo con la apariencia de una <strong>deformada anciana que de repente se transformó en una lozana joven de gran belleza</strong> que pidió al joven que s<strong>e lanzase tres veces consecutivas desde uno de los canchos hasta el suelo</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">La altura sobrepasaba poco más de una vara, por lo que <strong>el mozo no le concedió la menor importancia y realizó los dos primeros lanzamientos sin mayores problemas</strong>. Pero al intentar lanzarse la tercera y última vez se presentó ante sus ojos un <strong>tremendo precipicio y, acobardado, desistió</strong>. Una vez abandonada la empresa comprobó que la temida sima era <strong>solo una alucinación</strong>, y que la altura era la misma que las otras dos ocasiones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Fracasada esta acción, la moza le da <strong>una segunda oportunidad</strong>. Consiste en <strong>aguantar sin huir, también tres veces seguidas, la embestida de un toro.</strong> Tampoco en las dos primeras veces hubo dificultad alguna, pero en la tercera embestida la <strong>bestia acosa con tal fuerza y peligrosidad que le hace huir</strong>. Comprueba luego que todo es efecto de su mente alucinada, y que <strong>el temible toro no es más que un minúsculo e inofensivo becerro</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Aún le ofrece la paciente encantada una <strong>última oportunidad</strong>, y le muestra u<strong>n segmento de hilo negro que debe ser ovillado antes de que salga el sol</strong>. Comienza el joven su tarea y <strong>el hilo parece no tener fin</strong>, ya que el ovillo alcanza el tamaño de una naranja y aún continúa  saliendo hilo. S<strong>igue ovillando horas y horas, y ya el ovillo es del tamaño de una sandía y el hilo no termina</strong>. El sol está a punto de aparecer por encima de los tejados del pueblo, y <strong>el mozo abandona su trabajo y corta el hilo</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> Entonces “<strong>La Encantá</strong>” pierde toda su apariencia adolescente,  de nuevo <strong>se muestra como una vieja decrépita y fe</strong>a que increpa al que pudo ser su definitivo amante con estas palabras:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"><strong><em> &#8220;¡Solo te quedaba media vara para terminar de ovillar y me quedas encantada para siempre!!!”</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"> En ese momento <strong>desapareció y nadie más desde entonces ha logrado verla</strong>.</span></p>
<div id="attachment_2405" style="width: 978px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-2405" loading="lazy" class="wp-image-2405 size-full" title="sender-2009_(30)" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/VALLE-DE-SANTA-ANA-la-encantamentaIMG_7676.jpg" alt="" width="968" height="644" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/VALLE-DE-SANTA-ANA-la-encantamentaIMG_7676.jpg 968w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/VALLE-DE-SANTA-ANA-la-encantamentaIMG_7676-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/16/2012/05/VALLE-DE-SANTA-ANA-la-encantamentaIMG_7676-768x511.jpg 768w" sizes="(max-width: 968px) 100vw, 968px" /><p id="caption-attachment-2405" class="wp-caption-text"></span> <span style="font-size: 8pt;">Lugar de La Encantamenta en Valle de la Serena (Extremadura Secreta)</span></p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Para aquellos valientes que me lean y que piensen que ellos lo harían mejor, aquí va otro encanto que todavía está pendiente. Esta vez es macho, tan macho que cuenta <strong>Dominguez Moreno</strong> que se aparece en <strong>Ahigal</strong> en forma de <strong>toro negro</strong>. <a title=" LA NOCHE DE SAN JUAN EN LA ALTA EXTREMADURA" href="http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=375" rel="external nofollow"><strong>El Encanto de Mingolobitu</strong> </a>es  un <strong>apuesto mozo</strong> que se pasa el año en remojo, <strong>metido en un pozo</strong> que se encuentra tapado en medio del prado, y solo sale la mañana de <strong>San Juan</strong> a pacer la hierba en forma de toro negro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Para desencantarlo tiene que ir hasta allí <strong>una moza que suponemos valiente y casadera, con una pañuelo de seda, antes de salir el sol</strong>, y cuando el toro furioso arremeta contra ella tiene que quedarse tranquila y torera, y enarbolando el pañuelo… <strong>limpiarle la baba al toro</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Pero <strong>antes</strong> y, por si fuera poco,<strong> la joven debe enfrentarse a una enorme serpiente</strong>, a la que debe dormir haciéndola mamar de su pecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">El apuesto joven continúa encantado y en el fondo de pozo, porque a día de hoy <strong>ninguna moza del pueblo ha tenido redaños o ganas de madrugar</strong>. Y es que todas las jóvenes extremeñas saben que <strong>para ver morlacos a los que se les cae la baba delante de una buena moza solo hace falta acudir, a ciertas horas, a las fiestas patronales</strong>.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"> </span></p>
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