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	<title>Escuela de Padresconsecuencias &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>consecuencias &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Nuevo curso: menos discursos y más consecuencias.</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Sep 2017 17:22:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Comienza un nuevo curso y, por lo tanto, estamos en la semana de ofertas de discursos de inicio de curso, los hay de los buenos principios, la semana de la “oportunidad para cambiar”, la semana de volver a repetir a los niños: “con un poquito que te organices…”. Discursos y discursos, mitad ruego, mitad súplica. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_706" style="width: 1782px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-706" class="size-full wp-image-706" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2017/09/cole6.jpg" alt="Menos discursos porque el camino escolar quién lo tiene que recorrer es tu hijo." width="1772" height="1569" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2017/09/cole6.jpg 1772w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2017/09/cole6-300x266.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2017/09/cole6-768x680.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2017/09/cole6-1024x907.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1772px) 100vw, 1772px" /><p id="caption-attachment-706" class="wp-caption-text">Menos discursos porque el camino escolar quién lo tiene que recorrer es tu hijo.</p></div>
<p>Comienza un nuevo curso y, por lo tanto, estamos en la semana de ofertas de discursos de inicio de curso, los hay de los buenos principios, la semana de la “oportunidad para cambiar”, la semana de volver a repetir a los niños: “con un poquito que te organices…”. Discursos y discursos, mitad ruego, mitad súplica. Discursos amenazadores, discursos proféticos.</p>
<p>En esta semana muchos padres y madres inaugurarán el curso como Dios manda, con un buen discurso a sus hijos. ¿Un discurso nuevo?. ¡Qué va!, el mismo de todos los años (como los discursos de los gobernantes en Navidades) Y seguramente con similares efectos.</p>
<p><strong>Tu hijo necesita menos discursos y más consecuencias</strong>. No vale con lo de “<em>Te lo dije, mira que te lo dije</em>”. No es suficiente tampoco decirle: “<em>mira, si te organizas y estudias un poco todas las tardes, vas a tener tiempo luego para tus actividades de ocio: si estudias un poco irás aprobando por parciales, y todo será más sencillo</em>”, porque tu hijo te va a contestar “<em>sí papá, sí mamá, a mí este año no me pilla el toro como el curso pasado</em>”, y tú vas a mirar a tu cari como diciéndole “<em>mira, el niño ha madurado, ha hecho clic</em>”. Hasta que lleguen las notas, y el niño vuelva a su estado natural: “<em>este es un inmaduro, un niñato, un modorro, etc.</em></p>
<p><strong>1.- El camino del aprobado lo tiene que transitar tu hijo.</strong> Tú puedes guiar, aconsejar, supervisar, etc., etc. Pero, desde el inicio del curso, haz que tu hijo se responsabilice de sus tareas escolares, de sus estudios. Si tú asumes el mando, en verdad te digo que el niño hará las tareas, pero te vas a chupar unas cuantas horas al día poniéndote al borde de un ataque de nervios. Y al final te vas a ver preguntado en el grupo de whatsapp las tareas del niño. Otra vez, otro curso más, y la misma historia que en el anterior.</p>
<p><strong>2.- Confía en el colegio. <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/09/01/padres-y-maestros-mejor-aliados-para-educar/">Confía en sus maestros y maestras</a></strong>. Y te recuerdo que a los maestros y maestras de tus hijos les pasa lo mismo que a los padres y madres, y a los hijos e hijas: nadie es perfecto. La escuela no es perfecta, las familias tampoco lo son. Pero nos necesitamos mutuamente, y más de lo que nos creemos.</p>
<p><strong>3.- Confía en ti. </strong>El que tiene que cambiar eres tú como padre y como madre. Así que actúa. Dile a tu hijo, con claridad, lo que esperas de su comportamiento durante este curso, pero sé realista. No te pongas metas que te ilusionen a ti, sino aquellas que tu hijo sea capaz de alcanzar. Dile a tu hijo, igualmente con claridad, qué vas a hacer tú, y lo que vas a dejar de hacer si él no asume sus responsabilidades. Y cúmplelo. Hay que poner y cumplir las consecuencias que se han advertido.</p>
<p>4.- <strong>Estudiar (para niños y adolescentes) no es negociable</strong>. Déjalo bien claro, y muestra constante interés por la vida académica de tus hijos, pero procura no estar preguntándoles insistentemente:<em> “¿no tienes nada que estudiar?</em> Porque siempre tienen algo que estudiar. Es mejor que, desde el principio de curso, tu hijo te presente cuál va a ser su horario de estudios, y tú le puedas orientar para que sea un horario realista y asequible a su edad y curso. Así, en vez de decirles lo de “no tienes nada que estudiar, lo cambias por la siguiente frase: son las 5, y en tu horario dijiste q a las 5 estarías estudiando”. Sin más discusión ni gasto de saliva.</p>
<p>5.- <strong>El inicio de curso no es una oportunidad de cambio</strong>. <strong>Lo que es una oportunidad de cambio es que tus hijos vean que tú has cambiado</strong>, que tú no repites, año tras año, los mismos errores, que tú actúas, que tú estás confiado y seguro con lo que haces como madre o padre. Y que la frase “<a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2016/09/18/frases-que-ayudan-a-educar-esto-es-lo-que-hay/">esto es lo que hay</a>” no es una amenaza expresada a voces, sino una cotidiana realidad: todos nuestros actos tienen sus consecuencias.</p>
<p>Comienza un nuevo curso; una oportunidad más para que continuemos educando.</p>
<p>blogs.hoy.es/escuela-de-padres</p>
<p><span style="border-radius: 2px; text-indent: 20px; width: auto; padding: 0px 4px 0px 0px; text-align: center; font: bold 11px/20px 'Helvetica Neue',Helvetica,sans-serif; color: #ffffff; background: #bd081c no-repeat scroll 3px 50% / 14px 14px; position: absolute; opacity: 1; z-index: 8675309; display: none; cursor: pointer;">Guardar</span></p>
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<p><span style="border-radius: 2px; text-indent: 20px; width: auto; padding: 0px 4px 0px 0px; text-align: center; font: bold 11px/20px 'Helvetica Neue',Helvetica,sans-serif; color: #ffffff; background: #bd081c  no-repeat scroll 3px 50% / 14px 14px; position: absolute; opacity: 1; z-index: 8675309; display: none; cursor: pointer;">Guardar</span></p>
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		<title>Cómo castigar para educar</title>
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		<pubDate>Tue, 02 May 2017 19:50:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Que los hijos dan “guerra” es una realidad que la mayoría de las madres y padres viven mientras educan a sus hijos. Más de una vez en este blog hemos hecho referencia a que este batallar con los hijos genera “malestar”, un lógico, normal y natural malestar que obedece, no a una incompetencia de padres [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_668" style="width: 630px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2017/05/02/como-castigar-para-educar/castigo3/" rel="attachment wp-att-668"><img aria-describedby="caption-attachment-668" loading="lazy" class="size-full wp-image-668" title="castigo3" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2017/05/castigo3.jpg" alt="" width="620" height="349" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2017/05/castigo3.jpg 620w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2017/05/castigo3-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /></a><p id="caption-attachment-668" class="wp-caption-text">Castigar también es educar, pero hay que saber castigar.</p></div>
<p>Que los hijos dan “guerra” es una realidad que la mayoría de las madres y padres viven mientras educan a sus hijos.</p>
<p>Más de una vez en este blog hemos hecho referencia a que este <em>batallar</em> con los hijos genera “malestar”, un lógico, normal y natural malestar que obedece, no a una incompetencia de padres y madres (que no son omnipotentes) sino  a que los hijos están en construcción, son aprendices y por lo tanto tienen muchas posibilidades de equivocarse.</p>
<p>Y como tienen muchas posibilidades de equivocarse esta es la razón por la que los hijos tienen madres y/o padres, para que los guíen con normas y límites.</p>
<p><strong>¿Hay normas en tu casa?, ¿tienen límites las conductas de tus hijos? Si la respuesta es sí, te recuerdo que entonces hay muchas posibilidades de que se las salten o intenten saltárselas.</strong></p>
<p>Y ¿qué hacemos cuando se las saltan o las incumplen? Pues elige: aplicas consecuencias o clamas venganza.</p>
<p>Castigar no es perder el control mientras retiramos privilegios a diestro y a siniestro, castigar es simplemente hacer ver, y sentir, a nuestros hijos que sus conductas tienen <strong>consecuencias</strong>.</p>
<p>1.- <strong>Las consecuencias son el resultado lógico y esperado del incumplimiento de una norma</strong>. Si tú no haces X, entonces no podrás hacer Y. Y tu aprendiz de modorro o modorra te dirá “me da lo mismo”. <strong>La venganza es la manera en la que les trasmitimos, tú me fastidias y ahora te fastidio yo a ti y si puedo el doble</strong>, a lo que tu hijo también contesta con un “me da igual”.</p>
<p>2.- Las <strong>consecuencias</strong> <strong>están determinadas</strong> desde el mismo momento en el que aparece la norma. <strong>La venganza nos asalta </strong>dependiendo de cómo nos frustre la conducta de nuestro hijo.</p>
<p>3.- Las <strong>consecuencias no requieren de alteración emocional</strong> por parte de los padres y madres, simplemente recordamos a nuestros hijos cual es la consecuencia de sus conductas y las aplicamos sin necesidad de muchos discursos. Mientras que la venganza va acompañada de la famosa ingurgitación yugular, mensajes emocionales (bien de ira incontenida, bien de peligrosa ironía, bien de sentimientos lastimeros).</p>
<p>4.- Las <strong>consecuencias son inalterables</strong> permanecen igual día tras día. La <strong>venganza</strong> hace que cada vez te vuelvas <strong>más maquiavélico</strong> pensando dónde le puedes dar que le haga más daño.<em></em></p>
<p>5.- Las <strong>consecuencias dan seguridad a los que educan</strong> <strong>y a nuestros hijos</strong> pues pueden anticipar sin la menor duda qué es lo que va a ocurrir; mientras <strong>que la venganza te lleva a un círculo vicioso de inseguridad</strong> en el que cada vez te sientes más perdido, más avinagrado, más enfadado, más asustado.</p>
<p>Te recuerdo que tú, madre o padre, eres el que está educando, así que cómo te vas a enfadar por hacer lo que tienes que hacer.</p>
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		<title>Cómo enseñar a los hijos a ser responsables</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Apr 2017 17:32:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Tú quieres educar a tus hijos e hijas para que sean responsables? Qué pregunta más absurda, ¿verdad? Pues claro que todas las madres y padres quieren que sus hijos sean responsables, muy responsables y, además, prontito. Conozco a muchos padres y madres desesperados que dicen, a modo de súplica: “¡cuando va a madurar esta criatura!”, como si [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_663" style="width: 654px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2017/04/18/como-ensenar-a-los-hijos-a-ser-responsables/responsables/" rel="attachment wp-att-663"><img aria-describedby="caption-attachment-663" loading="lazy" class="size-full wp-image-663" title="responsables" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2017/04/responsables.jpg" alt="" width="644" height="362" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2017/04/responsables.jpg 644w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2017/04/responsables-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 644px) 100vw, 644px" /></a><p id="caption-attachment-663" class="wp-caption-text">Para ser responsable alguien te tiene que enseñar a ser responsable.</p></div>
<p>¿Tú quieres educar a tus hijos e hijas para que sean responsables? Qué pregunta más absurda, ¿verdad? Pues claro que todas las madres y padres quieren que sus hijos sean responsables, muy responsables y, además, prontito.</p>
<p>Conozco a muchos padres y madres desesperados que dicen, a modo de súplica: “¡cuando va a madurar esta criatura!”, como si esto de madurar, hacerse responsable, fuera una cuestión del azar. Pues no, la responsabilidad tiene mucho que ver tanto con la personalidad de nuestros hijos (y por lo tanto con los genes que heredan), como con las pautas educativas con las que enseñamos en nuestra casa a ser responsables.</p>
<p><strong>¿Quieres hijos responsables?</strong></p>
<p>1º.- No olvides que <strong>los padres no construimos hijos, lo que hacemos es dar a nuestros hijos herramientas para que se vayan construyendo</strong>. Así que céntrate en ofrecerle estas herramientas durante el tiempo en el que estamos educándolos. A esto de ofrecer herramientas es a lo que llamamos educar, y se hace todos los días durante muchos años.</p>
<p>2.- <strong>Para aprender a ser responsables hay que tener responsabilidades de las que ocuparse.</strong> Responsabilidades acordes a la edad de cada hijo. Pero no te creas que, con decir “Tú pones la mesa”, o “tú recoges tus juguetes”, o “Tú te lavas los dientes”, etc. es suficiente.  No, así no funciona, tú tienes que establecer esa responsabilidad, y enseñar a tu hijo o hija cómo se hace: le acompañas al principio, y cada vez le vas dejando que lo haga lo más autónomamente posible. Y las responsabilidades se practican siete días a la semana.</p>
<p>3.- <strong>Los padres somos modelo de comportamiento para nuestros hijos. </strong>Enseña cómo tú ejerces tu responsabilidad, y no lo utilices como arma arrojadiza, tipo: “<em>Yo todos los días voy a trabajar y sin embargo tú…</em>”. Se supone que responsabilizarse de lo que uno tiene que hacer es algo que nos debe de llenar de satisfacción, así que ten cuidado con decir que estás harta o harto de cumplir con tus responsabilidades, porque si los hijos las perciben como un castigo o una incomodidad, huirán de ellas. Enseña a tus hijos que tener responsabilidades no es un castigo, ni una ayuda. Es más sencillo: “en esta casa nos repartimos las tareas”.</p>
<p>4.-  <strong>Si hay responsabilidades, tiene que haber necesariamente consecuencias cuando alguien no asuma sus responsabilidades</strong>. Por ejemplo, si le dices a tu hijo que tiene que recoger sus juguetes y no los recoge, déjale claro que juguete que esté en el suelo significa que no lo quiere, por lo que “guarda” ese juguete durante unas semanas. Y si llora cuando pregunte por su juguete, contesta con tranquilidad: “quedamos en que recoger los juguetes es tu responsabilidad, si no los recoges es porque no quieres ese juguete”. Pero tiene que tener una consecuencia, si recoges tú sus juguetes, lo único que va a pasar es que te va a doler la espalda de tanto agacharte, y la cabeza de tanto comerte el tarro.</p>
<p>5<strong>.- Aprender a tomar decisiones es una buena manera de aprender a responsabilizarse</strong>. Ofrecerle, siempre que puedas, la posibilidad de que elija entre dos opciones. Esto le ayudará a tomar una decisión y a asumir lo que ha decidido. Por ejemplo: Fruta o yogur; el pantalón rojo o el verde; un juguete u otro, etc. Y si dice fruta, le das la fruta que es lo que él ha elegido, y si a mitad de la fruta dice que no, que lo que quiere es yogur, le recuerdas que él decidió la fruta, o el pantalón rojo, o tal juguete.</p>
<p>6.- <strong>Si quieres hijos responsables, tienes que darles autonomía</strong>. Si no les das autonomía tú siempre estarás decidiendo por ellos y, por lo tanto, tú asumirás sus responsabilidades. Y luego te quejarás.</p>
<p>Os recuerdo que los niños, los adolescentes, no están terminados de hacer y <a title="“Educar es un coñazo, a veces.”" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/10/04/educar-es-un-conazo-a-veces/">dan mucha lata</a> y hay que estar pendientes de ellos por esa razón tienen madres y padres que se ocupan de ir educando.</p>
<p><strong>No tengas prisa. Lo que tienes que tener es constancia. </strong></p>
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		<title>Guía para padres desesperados por los suspensos de sus hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 11:30:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de decepción, irritación y temor que no se manifiestan a partes iguales. La razón de tanta [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_221" style="width: 490px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-221" loading="lazy" class=" wp-image-221 " title="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg" alt="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" width="480" height="722" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1-199x300.jpg 199w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></a><p id="caption-attachment-221" class="wp-caption-text">No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY</p></div>
<p>Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de <strong>decepción, irritación y temor</strong> que no se manifiestan a partes iguales.</p>
<p>La razón de tanta preocupación  reside en que los padres  <strong>creemos que las notas son una señal que indica el rumbo que están tomando nuestros hijos</strong>. Desde esta óptica, la frase <strong>“Mi hijo ha suspendido”</strong> viene a ser algo así como <strong>“mi hijo está descentrado, mi hijo tiene problemas, como siga así va a terminar siendo un desgraciado”</strong>.</p>
<p>Y aquí estamos su madre y su padre, los que más lo quieren,  observando impotentes y asustados el inicio del fin.</p>
<p>Hoy me gustaría hablar del<strong> modo en que nuestros hijos “viven” sus suspensos</strong>. Así que hoy hablaremos de <span style="text-decoration: underline;"><strong>tipos de &#8220;suspendedores&#8221;</strong></span>, para que los padres sepamos <strong>cómo actuar ante ellos</strong>. Me vais a permitir que, aunque el tema es serio, yo lo aborde desde una vertiente menos dramática.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>TIPOS DE &#8220;SUSPENDEDORES&#8221;</strong></span></p>
<p>1) El <span style="text-decoration: underline;">“<strong>suspendedor sobrado</strong>”</span> que, presentando un boletín de notas con media docena de suspensos, es capaz de mirar a sus irritados padres con cara de incredulidad mientras les dice  con absoluta certeza: <strong>“cómo os  ponéis por nada, si las voy a recuperar”</strong>.</p>
<p>Este tipo de suspendedor hace un repaso por cada una de las asignaturas suspensas  de tal manera que es capaz de demostrar  que, seis suspensos, realmente son tres.</p>
<p>A la preocupación por los suspensos, entonces se añade una mayor preocupación que se acompaña con una voz interior que te dice: &#8220;Madre mía, madre mía, este niño ¡está bobo!&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2) También podemos encontrarnos al “<strong>suspendedor calimero</strong>”, que se caracteriza por  achacar los suspensos al “me estáis agobiando, me estáis amargando la vida”, o “es que no os dais cuenta de lo mal que estoy”, “qué asco de vida&#8221;  y &#8220;vosotros sólo os preocupáis por las notas”.</p>
<p>Este tipo de suspendedor provoca en los padres una <strong>doble preocupación</strong>: al  malestar por los suspensos, se une el agobio por pensar que al hijo le pasa algo, algo que lo hace sentirse desgraciado. Este tipo de suspendedor es capaz de acongojar a sus padres.  Sin embargo, cuando sale con sus amigos los fines de semana, se encuentra la mar de bien.</p>
<p>3) <span style="text-decoration: underline;">El “<strong>suspendedor indignado</strong>”</span> suele echar la culpa de sus suspensos <strong>a características del Sistema Educativo</strong>, a los profesores, al centro escolar, etc. Con frases del tipo &#8220;de nada sirve que me esfuerce porque  “me tienen manía”, “las clases son aburridas”, “el sistema educativo que tenemos, si viviéramos en Finlandia seguro que aprobaba” (sic), o el socorrido “han suspendido a casi toda la clase”, y además te dice, &#8220;yo, más, no puedo hacer”.</p>
<p>4) El <span style="text-decoration: underline;"><strong>suspendedor realista</strong></span> suele aceptar que la causa de los suspensos reside en que no ha estudiado lo suficiente. Este es el tipo de suspendedor que<strong> mejor puede comenzar a introducir modificaciones en su conducta</strong> con la finalidad de mejorar su rendimiento.</p>
<p>5) El <span style="text-decoration: underline;">“</span><strong><span style="text-decoration: underline;">suspendedor lastimero”</span>,</strong> es aquel que suspende y va pregonando como un “<em>quejío</em>” a diestro y siniestro frases del tipo  “no sirvo para nada”, “soy un fracasado”, “os he decepcionado”,  y otras frases para acuchillar su autoestima.  <strong>Los padres de este suspendedor terminan consolando al hijo</strong>.</p>
<p>Además de estos suspendedores podemos encontrar una serie de “<span style="text-decoration: underline;"><strong>supendedores mixtos</strong>”, mezclas entre los diferentes tipos de suspendedor.</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Y QUÉ HACEMOS LOS PADRES?</strong></span></p>
<p>Los hijos suspenden en un porcentaje elevadísimo por la siguiente razón: <strong>NO ESTUDIAN (LO SUFICIENTE),</strong> y si sus hijos son capaces de admitirlo, entonces están dando pasos en la buena dirección, porque los hijos que ignoran la causa de sus suspensos tienen muchas posibilidades de volver a suspender.</p>
<p><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/06/17/diez-consejos-para-afrontar-los-suspensos-de-nuestros-hijos/">En un post pasado ofrecía un decálogo con  orientaciones sobre cómo actuar los padres ante los suspensos. Un repasito no vendría mal.</a></p>
<p>Brevemente:</p>
<p><strong>) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título.</strong></p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de vacaciones para seguir haciéndolo.</p>
<p>No es mi intención tomarme a “chanza” el tema de los suspensos. Simplemente intento hacer ver a los padres que, ante los suspensos,<strong> las respuestas trágico-drásticas no son eficientes</strong> y <span style="text-decoration: underline;"><strong>sí lo son aquellas que van acompañadas de calma, seguridad, decisión y confianza</strong></span>.</p>
<p>Para saber más: <a title="Sobrevivir a los suspensos" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/06/24/sobrevivir-a-los-suspensos/">Cómo sobrevivir a los suspensos de tus hijos</a></p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>Cómo afrontar los suspensos de nuestros hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 10:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[En los próximos días llegarán nuestros hijos con los boletines de notas y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones. En un post anterior hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes y mi amiga María José [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-157" loading="lazy" class="size-full wp-image-157" title="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg" alt="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." width="600" height="397" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-157" class="wp-caption-text">Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding.</p></div>
<p>En los próximos días llegarán nuestros hijos <strong>con los boletines de notas</strong> y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones.</p>
<p>En un post anterior <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/21/cinco-consejos-para-afrontar-los-agobios-de-los-examenes/" target="_blank">hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes </a>y mi amiga María José me dijo: “¡<em>ojalá fuera eso lo que le pasa a mi hija, que se agobiara, porque la mía está pasota frente a los estudios y  no da ni clavo!”</em>. <strong>Y con los apáticos, los pasotas, los que quieren abandonar ¿qué hacemos?</strong></p>
<p>Para el éxito escolar y académico de los hijos parece que siempre estamos preparados, nos hace sentirnos orgullosos, y lo atribuimos a que la criatura, además de parecerse a nosotros, está muy bien educada.</p>
<p><strong>Para el fracaso no estamos tan bien preparados</strong>, y tampoco para los suspensos de nuestros hijos, y lo que les acarrea: falta de motivación, sensación de fracaso, los deseos de abandonar la escolarización se convierten en <strong>frecuentes causas de conflictos y malestar en la familia.</strong></p>
<p>Por todo ello, resumo <span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: medium;"><strong>las cuestiones que deberíamos hacer los padres tras leer el boletín de notas:</strong></span></span></p>
<p><strong>1) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>. De lo que se trata es de no dejar que aflore nuestra rabia, nuestra decepción, porque eso no nos va a ayudar a decir lo que realmente tenemos que decir.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>. Estaremos disgustados pero <strong>¿vamos a abandonar?</strong>&#8230; Pues entonces, <strong>a la tarea</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>. No se puede aceptar ninguna excusa tipo “mala suerte”,  “me tienen manía”,  “no valgo”, o “no puedo”. <strong>Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables</strong> de sus suspensos, difícilmente van a poder dar respuestas eficaces.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder. Y por eso es necesario que estemos lo más tranquilo posible, porque con la yugular a punto de reventar parecerá que aplicamos las consecuencias  porque estamos enfadados, y además, se nos puede calentar la lengua, y proponer consecuencias que luego van a ser difícilmente realizables.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título </strong>(En unos casos la ESO,  en otros el Bachillerato, en otros un Ciclo Formativo de Formación Profesional). Así, cuando amagan con que quieren dejar de estudiar, les recordamos que cuando terminen  entonces lo trataremos.<strong> Y en este punto hay que ser tajantes</strong>.</p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo para las vacaciones</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de verano para seguir haciéndolo.</p>
<p>8) <strong>Valorar más el esfuerzo y dedicación a los estudios que el resultado </strong>del estudio. Y <strong>animar a ser constantes</strong> aunque los resultados no sean los esperados  fomentando, desde pequeños, hábitos de estudio. Con trabajo,  los resultados terminaran llegando.</p>
<p>9)Las <strong>clases de refuerzo en verano pueden ser muy útiles si ayudan</strong> a nuestros hijos no sólo a aprobar, sino a lo que es más importante para ellos: a <strong>organizarse en los estudios</strong>.</p>
<p>10) Y por último: <strong>Confiar y no desesperar</strong>, suspender incluso repetir un curso en algunos casos <strong>no es un fracaso</strong>. Los hijos, al igual que nosotros, pueden pasar baches. En esos momentos es cuando más necesitan nuestro apoyo, nuestra firmeza y nuestra guía. <strong>La vida se vive durante toda la vida</strong>. Ánimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y te recuerdo que tú, como padre o como madre, has hecho muchas cosas para educar a tus hijos, así que tú sí has aprobado, <strong><span style="font-size: large;">pero la educación de los hijos no disfruta de vacaciones. ¡¡¡Animo!!!</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(A principio de curso daremos unas ideas de cómo podemos los padres afrontar el inicio de curso para ayudar a nuestros hijos a tener éxito)</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿Qué podemos hacer los padres ante el botellón?</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jun 2013 10:54:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Multar a los padres por las conductas de sus hijos? Legalmente, los padres somos responsables de los actos de nuestros hijos menores y, como tal lo asumimos, pero es tremendamente injusto achacar a los padres la “culpabilidad” de todos los comportamientos de los hijos. Los estudios sobre consumo de alcohol no dejan lugar a la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_154" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-154" loading="lazy" class="size-full wp-image-154" title="Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg" alt="Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera." width="600" height="297" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN-300x149.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-154" class="wp-caption-text">Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera.</p></div>
<p><strong>¿Multar a los padres por las conductas de sus hijos?</strong> Legalmente, los padres somos responsables de los actos de nuestros hijos menores y, como tal lo asumimos, pero es <strong>tremendamente injusto </strong>achacar a los padres la “culpabilidad” de todos los comportamientos de los hijos.</p>
<p><a href="http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/observa/pdf/EDADES2011.pdf" target="_blank">Los estudios sobre consumo de alcohol no dejan lugar a la duda</a>: <strong>el consumo de alcohol entre los menores es una realidad</strong> a la que, sin dramatismo, pero con firmeza<strong>, debemos hacer frente.</strong></p>
<p><strong>Los padres no somos perfectos</strong>, y seguro que hay padres que descuidan la educación de sus hijos, pero la mayoría somos gente normal, padres y madres que intentamos educar a nuestros hijos, y que  nos dedicamos a ello. Si no,  repasen conmigo algunas de las muchas cosas que los padres hacemos para<strong>, educando, evitar que nuestros hijos desarrollen conductas de riesgo consumiendo alcohol</strong>:</p>
<p><strong>1) Intentamos mantener una buena relación afectiva con los hijos</strong>, con hijos que a veces nos hacen sentir muy mal, desafiantes, desobedientes y contestones, pero que <strong>necesitan saber que, aunque se comporten así,  nosotros los aceptamos, los queremos. </strong>Y esto no está reñido con las normas, los límites y las consecuencias de su incumplimiento.</p>
<p><strong>2) Confiamos en los hijos,</strong> confiamos en que van a ser capaces de establecer su propia identidad personal. <strong>La confianza genera autoestima y la autoestima ayuda a tener seguridad en las decisiones, y a no dejarse influenciar</strong>. C<strong>onfiad en los hijos, pero con los ojos abiertos</strong>. Mirar para otro lado no les va a ayudar. Cuando se aprende, cuando se está aprendiendo, el error es posible. <strong>Ante el error: información, normas, consecuencias y más confianza.</strong></p>
<p><strong>3) Enseñamos a nuestros hijos a afrontar la frustración</strong>, a que no siempre se puede tener o conseguir lo que se quiere, y a hacerles ver que, con esfuerzo, quizás sea posible lograrlo en otro momento. Les enseñamos <strong>que el sufrimiento es parte de la vida </strong>de los seres humanos y que es inevitable.</p>
<p><strong>4) Les hablamos sobre el alcohol y <a href="http://www.alcoholenmenoresnoesnormal.es/efectosalcohol.html">los efectos asociados a su consumo</a></strong><a href="http://www.alcoholenmenoresnoesnormal.es/efectosalcohol.html">.</a> Aun así los adolescentes tienen <strong>la creencia</strong>  de que tienen control sobre el alcohol.  De hecho, la mayoría de ellos suelen decir que les sentó mal algo que han comido (en mi casa eran “los mejillones”) cuando sufren una intoxicación alcohólica, y no reconocen que su “indigestión” ha sido causada por el alcohol.</p>
<p><strong>5) Establecemos normas adecuadas</strong> que nos ayuden a organizarnos en familia, y <a title="¿A qué hora debe volver a casa mi hijo adolescente?" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/03/a-que-hora-debe-volver-a-casa-mi-hijo-adolescente/" target="_blank"><strong><span style="text-decoration: underline;">vigilamos el control horario</span></strong></a>.</p>
<p><strong>6) No olvidamos que somos un modelo</strong> para nuestros  hijos.</p>
<p><strong>7) Y aguantamos, aguantamos mucho</strong>  lo que sólo los padres saben aguantar porque sabemos encajar golpes y, sobre todo, <strong>procuramos no desanimarnos </strong>ante los envites que los hijos nos lanzan mientras los educamos.</p>
<p>Pero una vez dicho esto,  también tenemos que decir que <strong>nuestros hijos menores, </strong>por muchas y diferentes razones, tanto sociales como individuales, económicas, etc.<strong>,  también son “víctimas” de una sociedad </strong>en la que  el botellón es una manifestación más de la presencia del alcohol en nuestra vida social.</p>
<p>Así, nos reunimos con la familia y amigos <strong>festejando acontecimientos alrededor de una mesa y copas</strong>. Y nuestros hijos, desde pequeños, van viendo lo bien que lo pasamos los adultos, sobre todo cuando escuchan cantar eso del “estamos tan agustitoooooo”.</p>
<p>Vivimos <strong>rodeados por una publicidad que  estimula el consumo del alcohol </strong>(aunque con letra pequeña nos recuerdan que bebamos moderadamente), <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Qd32xY6_90c" target="_blank">vean este anuncio a ver qué les parece</a>. ¿Cree que un menor que ve este anuncio lo que deseará es aprender a hacer paellas?</p>
<p><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/Qd32xY6_90c" frameborder="0" width="640" height="360"></iframe></p>
<p>Unido a estos aspectos sociales <strong>desde el punto de vista individual</strong>, se añade que los jóvenes que consumen alcohol lo hacen porque  el alcohol les <strong>desinhibe, </strong>y les hace olvidar momentáneamente timidez y temores. Les hace creer que no son tan niños como piensan los demás, les <strong>provoca placer</strong> y, sobre todo, por sus dificultades para afrontar la frustración<strong>, les permite evadirse de sus problemas</strong>.</p>
<p>Cuando me preguntan los <strong>padres ¿será el botellón una moda pasajera?,</strong> la verdad es que no sé responder, pero sí que observo que niños y niñas de 10 a 12 años empiezan a juntarse con la misma estructura del botellón alrededor de alguna tienda de chucherías: “<strong>el chuchellón</strong>”. Está claro que el chuchellón no sólo es una imitación, es también un aprendizaje, una incorporación de un modelo de ocio.</p>
<p><strong>Tampoco hay que ser alarmistas</strong>. El botellón es un espacio donde los jóvenes se encuentran, desarrollan su identidad grupal, se divierten, pero también encierra, como la vida misma, algún peligro: la ingesta abusiva de alcohol.</p>
<p>Por todo lo que he comentado <strong>el botellón</strong>, y todo lo que acarrea, supone un <strong>importante reto para los padres</strong> que están educando, pero <strong>la acción de los padres por sí sola no es suficiente: </strong> el botellón y sus consecuencias como fenómeno social<strong> implican una responsabilidad compartida</strong>. Parafraseando al <a href="http://www.joseantoniomarina.net/" target="_blank">filósofo José Marina,</a> “<strong>para educar un niño hace falta la tribu entera</strong>”.</p>
<p><strong>Así que vamos a dejar de culpabilizar  y o responsabilizar a los demás</strong>, y demos pasos hacia la búsqueda respuestas de carácter más corresponsable<strong>.</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Tenemos un ejemplo en el tabaco</strong></span>: ¿por qué se ha logrado que disminuya el consumo de tabaco, que un importantísimo porcentaje de jóvenes tengan claro que el tabaco es perjudicial para su salud y, sin embargo, no ocurre lo mismo con el alcohol?</p>
<p>Los padres somos responsables, y debemos de ser los más implicados en la educación de nuestros hijos, pero <strong>necesitamos ayuda</strong>. Necesitamos ayuda de los legisladores, del ayuntamiento, de los pediatras y médicos de familia, de los maestros y profesores, de los empresarios, autónomos del sector de distribución y venta, publicistas, etc. necesitamos tu ayuda. <strong>¿Quién va a dar el primer paso?</strong></p>
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		<title>¿Cómo motivar a los hijos?</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Feb 2013 17:06:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_83" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-83" loading="lazy" class="size-full wp-image-83" title="Niños en una guardería. / Bernardo Corral" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21.jpg" alt="Niños en una guardería. / Bernardo Corral" width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-83" class="wp-caption-text">Niños en una guardería. / Bernardo Corral</p></div>
<p><strong>Luisa y Andrés</strong> son los <strong>padres de Álvaro</strong>, un chico de 13 años. Me comentan que, desde hace unos pocos cursos, vienen notando que su hijo presenta un <strong>desinterés, una apatía</strong>, un desanimo que comenzó relacionado con las tareas escolares, pero que ha ido extendiendose paulatinamente a  otras actividades de la vida diaria de tal manera que presenta una <strong>actitud “pasota”</strong> frente a casi todo.</p>
<p>Cuando vemos a nuestros hijos apáticos, desanimados, faltos de interés, nos preguntamos <span style="text-decoration: underline;"><strong>¿cómo se puede motivar a los hijos?</strong></span></p>
<p>El concepto <strong>motivación</strong> hace referencia a las <strong>razones personales que guían nuestras actividades hacia la consecución de una meta.</strong> La motivación, por lo tanto, surge del interior de las personas, <strong>es tarea de nuestros hijos que la desarrollen</strong>.</p>
<p>Si los padres pudiéramos motivar a nuestros hijos, <strong>todas las mañanas  al levantarse les daríamos una arenga</strong> del tipo: <em>“¿Quién va a aprender hoy todo lo que le enseñen?” “¿quién va a disfrutar de todo lo que le enseñen?”</em>, <em>“¿quién va a recoger su cuarto?</em>”</p>
<p>Y nuestros hijos respondiendo en voz a alta cada una de estas preguntas “<strong>¡¡¡Yo, papá, yo mamá!!!</strong>” y así, nuestros hijos no verían la hora de ir al colegio o al instituto, contentos y felices porque van a aprender las cordilleras ¡<strong>A que no!</strong> A que va a ser que vamos a necesitar algo más. Si los padres pudiéramos motivar a nuestros hijos no estaríamos leyendo este post.</p>
<p>Los estudios que se han realizado para determinar de qué depende que los hijos o los padres nos esforcemos por aprender, o lo que es lo mismo, de qué depende que nos sintamos motivados por aprender, por hacer cosas nuevas, han constatado que la <strong>motivación está en relación con una serie de factores</strong> que, a su vez, están relacionados entre sí:</p>
<p>El primero es <strong>determinar qué es lo que hay que hacer/aprender. </strong>Has visto que cuando tus hijos quieren aprender algo, por ejemplo a montar en bici, les resulta mucho más fácil, ponen más empeño y se sienten más satisfechos que si somos los padres los que nos empeñamos en enseñarles a que aprendan a montar en bici.</p>
<p>En la vida real padres y profesorado les decimos a los hijos lo que tienen que aprender, qué es lo que tienen que hacer y, quizás los padres y los profesores, deberíamos intentar que nuestros hijos hicieran suyos esos aprendizajes, y no que los entendieran como algo que no va con ellos.</p>
<p>En segundo lugar,<strong> establecer qué consecuencias tiene conseguir o no conseguir hacer o aprender algo. </strong>Para motivarnos es necesario también poder establecer las consecuencias que nos puede acarrear aprender o no determinadas cosas.</p>
<p><strong>Los hijos</strong>, cuando son pequeños y adolescentes, <strong>tienen dificultad para establecer estas consecuencias</strong> mientras que <strong>los padres tenemos excesiva facilidad</strong> para anticipar consecuencias negativas de las conductas de nuestros hijos.</p>
<p>En tercer lugar<strong>, reconocer cuánto me va a costar hacerlo / aprenderlo. </strong>Esforzarse en conseguir hacer o aprender algo tiene su coste, su fatiga, tiempo que hay que dedicarle, dificultades que surgen durante el proceso, cosas a las que hay que renunciar o dejarlas para otra ocasión. Ignorar las dificultades es lo que hace que se dejen muchas cosas nada más comenzar a hacerlas.</p>
<p>En cuarto lugar,<strong> reconocer mis expectativas y mis capacidades: ¿Podré hacerlo / aprenderlo? </strong>La motivación, además de necesitar que uno sepa qué es lo que tiene que hacer, de saber las consecuencias positivas que le puede acarrear ,y del esfuerzo que se debe hacer, para alcanzarlo está mediatizada por las expectativas: ¿podré yo alcanzar esas metas?, ¿tendré capacidad?, ¿tendré habilidades?</p>
<p>De nada sirve tener interés por  aprender algo, por hacer algo, si yo creo que no podré nunca aprenderlo ni hacerlo. <strong>El mayor lastre</strong> que tenemos las personas es que creamos que <strong>no podemos</strong> hacer o aprender algo porque, en ese mismo momento, dejamos de intentarlo.</p>
<p><strong>¿Quieres motivar a tu hijo? Pues entonces ACTÚA, PIENSA Y VIVE como una persona motivada.</strong></p>
<p><strong>Los padres somos modelos, los mejores modelos</strong>. Así que ¿cómo van nuestros hijos a sentirse motivados por hacer cosas, por aprender cosas, si los padres nos desmotivamos fácilmente? Yo te animo a que trabajemos nuestra propia motivación, a que nos sintamos motivados por la tarea de educar: así nuestros hijos podrán ver qué es eso de estar motivado.</p>
<p>Padres educando, que se mantienen constantes porque <strong>saben qué es lo que quieren conseguir.</strong> Y te recuerdo que el que lo tiene que saber eres tú como padre o como madre porque nosotros somos los que educamos.</p>
<p>El objetivo de educar es dotar a nuestros hijos de herramientas para que puedan hacer frente a las demandas que la vida nos presenta cotidianamente. Ese es el faro que guía nuestra acción. Sabemos qué queremos.</p>
<p>Padres que comprendemos que <strong>la meta de la educación,</strong> la satisfacción de educar, no viene dada porque nuestros hijos “sean buenos”  y no hagan nada que nos preocupe, sino porque <strong>tenemos la certeza de que educar es enseñar a nuestros hijos a utilizar las herramientas que se necesitan para vivir en sociedad, y esa es la mejor herencia.</strong></p>
<p><strong>Padres que sabemos que educar a hijos tiene sus costes</strong>, y ¡menudos costes!, que se pasan días y noches difíciles, que querer tanto a los hijos acarrea miedos y sufrimiento. Pero ¿quién dijo que esto fuera a ser sencillo? A pesar de esas dificultades, de esos costes, aquí estamos, día tras día dispuestos a la lucha, a veces con ojeras, a veces tristes, a veces preocupados, pero siempre dispuestos a educar a nuestros hijos. <strong>Contra viento y marea</strong>.</p>
<p><strong>Padres que, para educar, confiamos en nuestras capacidades.</strong> Cómo vamos a educar a nuestros hijos si creemos que no sabemos, no podemos.</p>
<p>El primer post de este blog, lo titulé <a title="Sí, podemos ser buenos padres" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2012/12/21/si-podemos-ser-buenos-padres/">“Sí, podemos”</a> por una sencilla razón, porque sentirse competente para educar a los hijos es fundamental para educar. <strong>El miedo paraliza</strong>.</p>
<p>Además de tener buenas expectativas como padres debemos de sentirnos también seguros de que tenemos los conocimientos y las herramientas para hacerlo. A veces hay que buscar ayuda. Si lo necesitas, hazlo. Pero no olvides que nadie mejor que un padre o una madre para educar.</p>
<p><strong>¿Quieres hijos motivados? actúa como un padre motivado</strong>. Siente como un padre motivado, y vive como un padre motivado. Claro que no es sencillo, claro que no es fácil, pero si te muestras motivado irradiarás motivación.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Padres y madres motivados, esos son los que saben motivar. </span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para saber más: “<a href="http://www.edmorata.es/Shop/Product/Details/366">Motivar en la escuela, motivar en la familia</a>”, del profesor <strong>Jesús Alonso Tapia</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>el tiempo de las bofetadas a tiempo</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Dec 2012 09:29:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Sí, podemos]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace ya unos años, cuando Carrefour se llamaba Pryca, estando realizando alguna compra,  me sobresaltó los gritos infantiles que procedían de un pasillo más allá del que yo me encontraba. La curiosidad me llevó a, con falso disimulo, a acercarme y ver el siguiente espectáculo, un niño de unos 4 años sentado sobre una cortadora [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya unos años, cuando Carrefour se llamaba Pryca, estando realizando alguna compra,  me sobresaltó los gritos infantiles que procedían de un pasillo más allá del que yo me encontraba. La curiosidad me llevó a, con falso disimulo, a acercarme y ver el siguiente espectáculo, un niño de unos 4 años sentado sobre una cortadora de césped a modo de cochecito, una madre de los nervios, un vendedor más apurado aún, y como 5 o 6 espectadores, todos tan curiosos como yo. Al niño que estaba sentado sobre la cortadora de césped, le salían fluidos por todos los orificio visibles, y entre gemido y gemido gritaba  “El coche es mío”, la madre, “Venga que nos tenemos que ir” acercaba su mano para coger al niño y cuando éste notaba que su madre le intentaba coger, lanzaba un alarido con su consiguiente “el coche es mío”. El dependiente,  “Si, es tuyo, luego te lo llevo yo a casa. Ahora ve con mamá”. El niño, cada vez que le hablaban, más alto chillaba lo del coche mío.  La cosa se iba calentando y a mí alrededor empecé a escuchar murmullos, in crescendo, del  tipo… “menuda bofetada tiene el niño”, “anda que si fuera mío”,  “ y la madre el papo que tiene”. Y que verdad es que para los hijos de los demás hay que ver lo resueltos y seguros que nos mostramos a la hora de educar. No sé cómo terminó la historia, yo me fui antes de que alguien dijera ¿tu no eres psicólogo?&#8230; pues venga!!!</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://imageshack.us/photo/my-images/22/relojantiguo.jpg/"><img loading="lazy" class="aligncenter" style="vertical-align: middle;" src="//img22.imageshack.us/img22/5530/relojantiguo.jpg" alt="reloj" width="480" height="360" /></a></p>
<p>            Muchas veces me han preguntado por las bofetadas a tiempo, hay muchas personas que creen en su valor educativo y consideran que muchos de los males que “asolan” a las familias hoy en día son debidos a la falta de una buena bofetada a tiempo.</p>
<p>El tiempo de las bofetadas surge en unos momentos y en unos espacios muy concretos, el de los conflictos, que como repetiré muchas veces, son situaciones normales en las que nos vemos inmersos padres e hijos mientras educamos. Y <strong>surgen porque llega un momento en el que creemos que ya no sabemos qué hacer o decir </strong>para que obedezcan, para que no falten al respeto, para que se callen, para que dejen de gritar, para que no nos miren con cara de perdonarnos la vida. <strong>El tiempo de las bofetadas surge cuando los padres estamos más asustados y perdidos. </strong> Ninguna bofetada se nos escapa educando mientras permanecemos  confiados, tranquilos, seguros y  convencidos de lo que hacemos.</p>
<p>Nuestros hijos necesitan normas y límites, y son esas normas y esos límites, presentes de forma sistemática, los que tienen que darnos seguridad a los padres. En esto reside nuestra fortaleza durante el tiempo de la educación, durante los conflictos, en que tenemos unos objetivos, una meta hacia la que nos dirigimos. ¡¡¡¡Estamos educando!!!! Y <strong>educamos con nuestras conductas, nuestras actitudes y con nuestras palabras</strong>.</p>
<p>Normas y límites son imprescindibles para educar, y se proponen y se defienden con la convicción que da  la razón y se mantienen por el cariño que sentimos por nuestros hijos. Las normas y los límites no necesitan apoyarse ni en la  fuerza ni en el miedo.</p>
<p>Yo me acuso que algunas, pocas,  bofetadas se me han escapado, y  tengo la certeza de que  todas ellas las di a destiempo, que ninguna llegó en el momento preciso, que en todas ellas estaba irritado. Entiendo muy bien que se escapen bofetadas, y entiendo la desesperación que a veces los padres sentimos ante el comportamiento de nuestros hijos.</p>
<p>Pero <strong>¿no creéis que cuando nuestros hijos están más perdidos, más desafiantes, más descontrolados es el momento en el que necesitan a unos padres más firmes, más seguros, más controlados?</strong></p>
<p>Para intentar que no se nos escapen las bofetadas debemos estar convencidos del valor de las normas y limites que hemos establecido, ser constantes, persistentes en la observancia de esas normas y límites. Aplicar, las consecuencias por no seguir esas normas y valorar la tarea de educar. Valorarnos como educadores.</p>
<p>Yo cuando algún padre, a pesar de otros argumentos, me insiste en las “bondades” de la bofetada a tiempo le digo, “tienes razón”. Y a continuación le digo, oye imagina que vas en tu coche, sólo, o con tu familia, con tus hijos y sobrepasas el límite de velocidad, vas a 70 kms/hora  por una carretera con límite de velocidad a 50. Y un poco más adelante te para la Guardia Civil de Tráfico y el agente te dice “Señor, esto me duele a mí más que a usted, lo hago por su bien, usted me lo agradecerá en el futuro”… y te diera dos bofetadas.</p>
<p>Yo prefiero la multa y la pérdida de puntos. Para mi y para mis hijos. ¿y tu?</p>
<p>Felíz Año Nuevo, os deseo salud, mucha salud, trabajo y mucho ánimo para seguir con la tarea de educar. Podemos.</p>
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