DESDE EL PRIMER DÍA DE AGOSTO los emigrantes se adueñan de la taberna de Sidro. «Ya están aquí los golondrinas», refunfuña Eladio, ahogando su mala leche en un vaso de vino tinto. «¿Por qué les llamas así?», se interesa el sobrino adolescente de Sidro. «Porque se nos meten en el pueblo