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Cómo educar a los hijos en la ejemplaridad
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Carlos Pajuelo | 10-11-2014 | 08:07

Educar en la ejemplaridad otra tarea para los que ejercen de padres

Mi amiga Paqui es muy persistente y nada más leer el post de “Cómo explicar a los hijos qué es la corrupción” me llamó para decirme:  “muy bien Carlos, ya sé cómo explicar qué es ser corrupto pero ahora tengo una pregunta, ¿cómo educar para que nuestros hijos aprendan no solo a detectar la corrupción sino a evitarla  y además a rechazarla de plano?, ¿Cómo educar en la ejemplaridad?”

Educar en la ejemplaridad es ser consciente de que nuestra conducta informa a nuestros hijos  sobre cómo somos y cómo actuamos ante determinadas situaciones, ofreciéndoles un modelo de comportamiento a seguir.  Ser ejemplar es no aprovecharse, en beneficio propio, de recursos o bienes que no nos pertenecen.  ¿No es tuyo? pues no lo cojas, sería una frase que resume la educación en ejemplaridad. Es un camino que no tiene atajos y en ese camino tenemos  la suerte de encontrarnos  a vecinos, amigos, padres y madres, maestras y maestros, niños, jóvenes, adultos y ancianos. No son seres excepcionales son personas como tú y como yo.

5 ideas para educar a los hijos en la ejemplaridad.

1.- Los padres somos ejemplares para lo bueno y para lo malo (aunque no seamos famosos). Lo que los niños ven, los niños hacen. Este era el eslogan de una campaña publicitaria de la asociación Child Friendly  que pone de manifiesto el papel ejemplarizante de los padres en la educación de los hijos.  Es verdad que nosotros los padres somos seres anónimos y que nuestras conductas privadas no tienen la repercusión mediática que la de los personajes públicos, pero no olvides que nuestras conductas educan a nuestros hijos.

2.- Resalta la importancia de los valores colectivos frente a valores  individuales.  Cuando educamos a nuestros hijos tenemos que resaltar la importancia que tienen los demás en nuestra vida y nada mejor que tener presentes las necesidades de los demás para no olvidarlo. Padres que enseñan a sus hijos el valor de ser generosos con los que menos tienen , hijos que ven a sus padres dedicar parte de su tiempo o parte de sus ingresos en ayuda de Asociaciones, ONGs, etc.  Padres que enseñan que pensar en los demás ayuda a pensar menos en uno mismo.

3.- ¡Qué loto que me tocara!.  A veces educamos utilizando excesivamente criterios económicos y trasmitimos la idea de que ganando dinero no hay problemas. No me voy yo a meter en el pantanal ese de si el dinero da,  o no da  la felicidad porque no lo sé,  lo que sí creo es que el dinero solo vale para comprar cosas, no compra el respeto, ni la consideración,  ni el reconocimiento propio ni el de los demás.

4.-la cuarta idea hace referencia a que el  comportamiento ejemplar se ve sometido a muchas tentaciones y que se puede sucumbir a ellas. En ese caso pedir perdón es necesario pero no es suficiente. Asumir la responsabilidad supone asumir las consecuencias de lo que uno ha hecho y no intentar buscar justificaciones que minimicen el impacto de nuestras conductas. Un ejemplo, “¡Mamá, como te pones por un euro que he cogido de tu monedero!”, le gritó un mozalbete de 11 años a su madre. Pues hazle ver que el problema reside en el acto de coger un dinero que no es suyo, que eso se llama robar y lo de menos es la cantidad de dinero que sisa.

Y no olvides que existen muchas situaciones en las que son los padres los que “sisan” de otros “monederos” y algunos lo hacen delante de sus hijos con cosas del tipo: “saltarse un peaje y vanagloriarse de ello”, “usar material de la oficina para interés privado”, decir la frase “a mi en el sueldo me engañaran pero en el trabajo no”, “al pagar en una tienda te dan un cambio equivocado a tu favor y dándote cuenta te lo callas. La mejor manera de ser ejemplares es dándonos cuenta de lo fácil que es salirse del camino.

5.- Y por último, es necesario meterse en la cabeza que no somos una sociedad poco ejemplar. Cuando estás educando resalta la cantidad de conductas ejemplares que se dan a tu alrededor. No eduques desde el pesimismo, no caigas en la tentación de pensar que todo está perdido porque el desánimo es una vía que lleva a la inacción, al fatalismo y al abandono. El pesimismo es caldo de cultivo para la corrupción.

Por cada personaje poco ejemplar que aparece por la tele seguro que hay más de cinco personas ejemplares cerca de ti para que puedas ponerlo de ejemplo ante tus hijos.

Enséñaselo a tus hijos: “¿No es tuyo? Pues no lo cojas”.

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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