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Hablar con los hijos de la tragedia de París.
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Carlos Pajuelo | 16-11-2015 | 20:52

 

Noticias luctuosas y trágicas como la de la matanza del pasado fin de semana en París generan un gran impacto en todos nosotros. Es fácil que actos tan violentos generen ansiedad, miedo y desesperación.

Sin embargo, los adultos tenemos unas estrategias para poder hacer frente a estas noticias de las que carecen nuestros hijos, por lo que no deberíamos dejar pasar la oportunidad de educar, de hablar de este tema con los niños, que posiblemente no entiendan qué ha pasado, por qué, y que reaccionen con miedo.

Tener miedo es normal. El miedo es una emoción que nos ha permitido sobrevivir como especie. Pero una cosa es tener miedo, y otra diferente, vivir asustado. Los valientes tienen miedo, pero se resisten a vivir asustados.

Esta es la tarea que tenemos padres y madres: la de educar a nuestros hijos para que aprendan a no vivir asustados. Por ello, a la hora de abordar este tema con nuestros hijos, debemos tener en cuenta las siguientes claves:

1º.- Desdramatizar. Si los padres nos descontrolamos ante esta situación, si entramos en un estado casi de “pánico”, difícilmente vamos a poder ayudar a nuestros hijos a enfrentarse con calma a esta situación. La mejor manera de abordar esto es desde la calma y la tranquilidad.

2º.- Debemos preguntarles a los hijos qué piensan sobre este hecho. Así nos será posible poder identificar qué ideas y sentimientos son los que tienen respecto a esta situación, y así podremos ayudarles a que las elaboren y expresen correctamente.

3º.- No les digas que “no te preocupes” o que estas son cosas de mayores. Ningunear las emociones de los hijos no les ayuda ni a ellos ni a nosotros en nuestra tarea de educar.

4º.- Hacerles ver que es normal sentir miedo pero que, en la vida, es imposible poder tener control sobre todo. Que, a pesar de las dificultades con las que nos enfrentamos, la solución, la respuesta a estos miedos es continuar con las rutinas de nuestra vida.

5º.- Ayúdales, sobre todo a los adolescentes, a que “no se pongan de perfil” a la hora de dar explicaciones a estos hechos. No hay justificación para lo injustificable. En estas situaciones no hay espacio para la neutralidad.

6º.- Sentimos más empatía por aquellos que consideramos semejantes a nosotros, por aquellos que sentimos cercanos. Y eso no supone ninguna ofensa es sencillamente un mecanismo de identidad social. De la misma manera que siento más pena si muere un familiar de un amigo que si muere el familiar de un desconocido.

7º.- Eres ejemplo, te lo vuelvo a recordar. No vivimos en el mejor mundo de los posibles pero para que el mundo sea mejor encarguémonos cada uno de nuestro metro cuadrado, esa es nuestra tarea como padres y como ciudadanos, mejorar nuestro mundo más cercano. Así mejoraremos el de nuestros hijos.

8º.- A vivir, a seguir viviendo, con más o menos miedo, pero nunca asustados. Este es la mejor enseñanza que les podemos dar a nuestros hijos para que aprendan a dar respuestas adaptativas a situaciones que nos pueden paralizar.

Dentro de unos días pasará porque todo pasa. Al final de esto sólo quedará el dolor en las familias de las víctimas. El mundo seguirá girando.

Pero tú y tus hijos habréis aprendido algo nuevo. A que, para seguir viviendo es necesario no “mirar para otro lado”

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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