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Óscar Vadillo
Enrique Falcó 10-06-2011 | 3:49 | 0

Lo que son las cosas. La primera vez que me presentaron a Óscar Vadillo, me cayó fatal, y me atrevería a afirmar que la antipatía era mutua. El destino no está carente de cierta ironía. Lo que no lograron nuestros amigos comunes, lo consiguió la mayor de todas las magias, la música.

 

Apenas habían transcurrido pocos días de mi incorporación al grupo “Violent Popes” cuando descubrí al brillante constructor de melodías que transformaba en canciones mis precarios escritos, con una música superior. Fue en una prueba de sonido, en la Sala Tragaluz, en el segundo concierto de “Violent Popes”, cuando tras oírle cantar una canción de la B.S.O. de “Asesinos Natos” supe que quería pasar mi vida junto a él (musicalmente claro) y desde entonces hasta el día de hoy no he vuelto a pertenecer a un proyecto musical en donde Óscar Vadillo no figurara como miembro indiscutible. La música nos acercó, y tras los años consiguió que traspasáramos la barrera del escenario y el local de ensayo para convertirnos en amigos. ¡La de discusiones que habremos tenido! ¡Las barbaridades que nos habremos dicho a la cara! La de pestes que habremos soltado el uno de otro, haciendo buenos los dichos “donde hay confianza hay asco” y “quien bien te quiere te hará llorar”. Mi querido Adolfo Campini, otro grandísimo amigo, siempre era quien intercedía entre los dos (aunque casi siempre se ponía de mi lado). Todo se solucionaba en cuanto nos poníamos a tocar. En directo, un guiño, una mirada, o incluso un redoble del menda, eran suficientes para entendernos. Dudo que haya existido una pareja artística mejor avenida que la nuestra en Badajoz.

LEFT BROTHERS: De izquierda a derecha Enrique Falcó, Óscar Vadillo y Adolfo Campini

 

Tras su marcha a Valencia hace ya algunos años, colgué las baquetas y no he vuelto a tocar con nadie. No es lo mismo. Cuando estás acostumbrado al caviar el resto de exquisiteces te sabe a poco.

Ayer tuvimos la suerte de compartir unas horas, e incluso sustituí el insustituible   LOCH LOMOND por el predilecto JB de Oskita. El bueno del Capitán Haddock sabrá perdonarme, pues en “La Chasca” y a según que horas, no existe tan exquisito brebaje. Aunque nos separen mil kilómetros, siempre considero prioritario pasar tiempo con él cuando nos regala con su presencia, apenas un par de veces al año.

 

Óscar Vadillo es uno de los mejores músicos de Extremadura y estoy convencido de que algún día firmará alguna página en la historia de la música de este país, y allí estaré yo, orgulloso para aplaudirle, e incluso para ayudarle con alguna letra, ¿y por qué no? igual me animo a desempolvar las baquetas para tocar de nuevo con él.

No le pierdan la pista señores. Ya es un gran músico pero dentro de poco será conocido y admirado. Y si no da igual, yo siempre lo querré tal como es, como una gran persona y mejor amigo. ¡Cuento los minutos para que te dejes caer por tu tierra hermano!

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Confesiones inconfesables
Enrique Falcó 10-05-2011 | 12:46 | 0

Seguimos con la música en Don de LOCH LOMOND. Y es que, tras mi reciente crítica al destroza-clásicos Pitingo, he recibido algunas quejas (a modo de broma, todo sea dicho) de amigos y compañeros que me acusan de ser poco tolerante musicalmente, y tal cosa, en mí persona, quien prodiga y hace gala de que hay sitio para todos y todo, tanto en la música como en la literatura, es algo que no puedo permitir.

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Para que vean que en el fondo no carezco de sentido del humor, y que además también tengo mi punto zafio y horterilla como cualquier hijo de vecino, voy a abrirles mi corazón y confesarles mi adoración por un “temazo” del estilo musical denominado “Reggaeton”, del que ya saben, he declarado en innumerables ocasiones mi singular aversión.

Se trata ni más ni menos que de “El Chupa, chupa” del intérprete cubano “El Médico” y les mentiría si nos les digo que me vuelve loco, y que tras un par de LOCH LOMOND en cualquier Pub acudo como loco a pedírsela al DJ de turno.

También me pirran las películas para preadolescentes de “High School Musical” así como su banda sonora, y no digamos las pelis “teen” americanas para adolescentes, las devoro todas, por muy malas que sean, y en especial pierdo la cabeza por las de “American Pie” con las que he llegado a llorar de la risa. Una mención especial merecen las películas de Porky´s (sin olvidar la escena del “se busca” y por supuesto mis admirados Pajares y Esteso.

Aunque no se lo crean, de niño e incluso ya de adolescente leía con avidez todos los comics de mis hermanas de “Esther y su Mundo”, de Purita Campos, también a “Robi”, así como todos los libros de la autora “Enid Blyton”. Me encantaba leer los “Vales” y “Super Pop”, y aún hoy en día a mis 33 años recién cumplidos soy uno de los mejores clientes del Corte Inglés de la sección “Novela Juvenil”, en especial por la compra de libros de Flanagan, Harry Potter, Manolito Gafotas etc.

Mi más que decente biblioteca esconde alguna vulgaridad como un libro de Coto Matamoros” (regalo de mi hermano pequeño) o varios libros sobre David Beckham, Raúl o Míchel, y aunque me cueste admitirlo, poseo el cd original de “Enrique del Pozo y amigos” (también me lo regaló mi hermano Gonzalo, es un cachondo como yo). Mi tocayo interpreta entre otros éxitos el “Caca-culo-pedo-pis” que inmortalizaron “Los Punkitos”

Por lo tanto, sirva esta muestra de valentía demostrada por el autor como un ejemplo más de lo difícil que es mantenerse impoluto en cualquier aspecto de la vida. ¡Si es que no paro de repetirlo! ¡Ser normal exige mucho!

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Pitingo lucha por su dinero
Enrique Falcó 03-05-2011 | 2:39 | 0

Que vale, que estamos de acuerdo, que ya lo hemos hablado muchas veces. Que la música está ya toda inventada, y que cada uno le aporta diferentes matices, distinto “feeling” o como quieran llamarlo. Que yo mismo me he permitido hacer versiones de algunos de mis temas favoritos, y es cierto que a veces se obtienen resultados muy interesantes. No olviden por ejemplo el “With a little help from my friends” de The Beatles que el gran Joe Cocker hizo suyo y dejó en nuestro recuerdo como cabecera de aquella magnífica serie, “Aquellos maravillosos años”. O sin ir más lejos el genial y marchoso “let’s get serious” de Jermaine Jackson que en mi opinión mejora la original del gran Steve Wonder. En eso de la música ya se sabe, lo que a algunos les puede parecer una obra de arte a otros les resulta vomitivo. A mi me gustó mucho la versión que hizo Mikel Erentxun en su día de la maravillosa “There is a light that never goes out” de The Smiths y sin embargo a otros les parece una aberración. Para gustos los colores, que diría el otro, pero es que lo de Pitingo en mi modesta opinión se sale de madre.

 

 

Recuerdo Con cariño el que sin duda junto a “Obélix y compañía” es posiblemente el mejor álbum de las aventuras de Astérix. “Asterix legionario”. En un momento del cómic, Astérix, Obélix y el resto de mercenarios del Ejército Romano se hallan degustando su potente rancho. Entonces, el soldado Godo pronuncia una frase que no tiene desperdicio “En mi país se descuartiza a la gente por mucho menos”. Les aseguro que esta frase arriba a mi cabeza cada vez que escucho a Pitingo deshonrar mitos de la historia de la música como el “I just call to say a Love you” del anteriormente mencionado Steve Wonder o sin ir más lejos la extraordinaria “She Works hard for the Money” de Donna Summer, que encima titula “Lucha por su dinero”. Eso es lo que hace Pitingo, luchar por su dinero, porque si no no se explica.

Nos guste o no, los amantes de la buena música solo podemos llegar a una conclusión: Que Pitingo, intencionadamente o no, en lugar de versionar e interpretar grandes temas de la música, más bien los perpetra. Sé que a algunos les parecerá extremadamente duro, ¿Pero que esperaban? Atreverse con los clásicos exige mucho.

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El Coloquio de los Perros
Enrique Falcó 18-04-2011 | 12:00 | 0

Ayer fue un gran domingo. Además de la invitación de mis padres a cerveza y raciones en la “Cervecería Campañón”, y de las sinceras felicitaciones recibidas por mi artículo de opinión en HOY “Esperanza” sobre los sin techo y la ley que pretende el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, gocé del inmerecido honor de convertirme de forma oficial en colaborador de la prestigiosa revista literaria “El Coloquio de los Perros”. Aprovecho la ocasión para invitarles a todos ustedes a conocerla y muy especialmente a disfrutarla.

 

 

Es ésta una excelente revista en la que se pueden encontrar a algunos de los más importantes poetas nacionales, que en multitud de ocasiones adelantan a sus prestigiosas páginas poemas inéditos de futuros trabajos aún no editados o a punto de salir al mercado literario. También existen apartados para la profundización en diferentes autores, temas, y por supuesto para las entrevistas a distintos protagonistas del mundo de la cultura nacional e internacional. Evidentemente el cine, la televisión, la música y el cómic también ocupan el espacio de un “Coloquio de los Perros” que con cada número suma para la causa un importante volúmen de nuevos lectores ávidos de profundo entretenimiento y calidad de contenidos.

 

Ante la inesperada sorpresa de la petición de la dirección de la revista para prestar mi colaboración, no pude cuanto menos que responder con el artículo que siempre me hubiera gustado leer de The Beatles, donde profundizo sobre algunos de los más desconocidos aspectos de los cuatro de Liverpool.

 

Espero que lo disfruten, y que sean magnánimos con mi menda, pues es mi primer artículo largo para una revista. Aún me queda pulir y mejorar mi estilo, pero les aseguro que no dejaré de esforzarme para ofrecerles lo mejor, como siempre, el más exquisito LOCH LOMOND con más solera y el más delicioso en sus paladares.

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TORRENTE
Enrique Falcó 15-03-2011 | 4:32 | 0

 

Ya están los críticos cinematográficos tocando las narices por aquello de que la nueva película de Santiago Segura, “Torrente 4”, haya arrasado en taquilla en su primer fin de semana. Y es que, uno se pregunta qué puede tener de malo que a uno le apetezca ir a ver “Torrente” al cine. Algunos críticos y eruditos del séptimo Arte, tal acto lo consideran aberrante, insultante, y tildan casi que de mal nacidos y catetos a los telespectadores que se animan a llegarse al bendito cine pagar para y visionar tan horroroso engendro mediático.

 

 

Ya he hablado en anteriores ocasiones que a mi menda le gusta mucho el cine, igual que la música y la literatura, y he tenido que aguantar “soplapolleces” por el estilo de mucho enteradillo de turno. Ahora resulta que si uno es fiel seguidor, por ejemplo, de “las aventuras del Capitán Alatriste” o de las demás novelas de Pérez Reverte, no puede echarse unas risas con las geniales historias de “Manolito Gafotas” de Elvira Lindo. O es aberrante que desperdicie su tiempo con los desternillantes libros de “Gomaespuma”, o se relaje leyendo la interesante biografía de algún deportista o grupo musical, o incluso pase un buen rato con las aventuras de “Flanagan”, su detective favorito, creado nada menos que por Andreu Martín y Jaume Rivera, al que su seguro servidor sigue a sus 32 años con la misma devoción que cuando lo descubrió a los doce por primera vez. ¿Es que por leer “buena” literatura, o conocer los clásicos debo renunciar a pasar un buen rato con otro tipo de literatura? Todos conmigo al unísono: “¡Rotundamente no!”

Leer siempre es bueno, ya sea “La Metamorfosis” de Kafka o un cómic de “Mortadelo” del celebradísimo Ibáñez, simplemente son dos tipos diferentes de lectura, de entretenimiento, y cada cual te aporta distintas sensaciones como lector.

 

Con el cine ocurre algo parecido, está muy bien que uno sienta devoción por la “Trilogía del Padrino”, o “Casablanca” pero si se te ocurre pregonar públicamente que te reíste mucho con “Tu la letra y yo la música” ya empiezan a mirarte por encima del hombro. Mi amigo Javi (ya saben, íntimo mío y de la gula, como quien suscribe) tiene una frase que me encanta: “yo hay días que llego a mi casa y necesito ver una peli que no me haga pensar mucho” y me parece estupendo, por eso es necesario que haya otro tipo de cine, para reírse, para relajarse. “Érase una vez en América”, “Cinema Paradiso”, o “La Vida es Bella” por citar solo algunas, son obras de arte, y las he disfrutado plenamente, pero no vean lo que me he reído también con las primeras de “American Pie”.


 

Con esto quiero decirles que no permitan que nadie les ponga en tela de juicio porque vean, lean o escuchen lo que en su momento les apetezca. Quien lo flipa con Bisbal y Chenoa (aunque me duela puedo entender que les guste y he de respetarlo), no han de cerrarse a escuchar U2 o The Cure, por ejemplo. Son simplemente dos tipos de música diferentes, pero no tienen por qué estar enfrentadas. Vayan sin complejo alguno a ver “Torrente” si les apetece, ¡por Dios!, estaría bueno, o cualquier comedia romanticona de Meg Ryan o Jenifer López, o alguna gansada en plan “Scary Movie” si quieren desconectar. Con esto también les digo que no renuncien al cine de autor, o al menos comercial. Lo importante es disfrutar y nunca negarse a nada. En el fondo, lo que todos estos críticos de cine (en realidad directores de cine frustrados) sufren, son las consecuencias de uno de los Pecados Capitales que menos cuentan con mis simpatías, y del que les he hablado alguna vez:

 

 

http://www.hoy.es/v/20100926/opinion/envidia-20100926.html

 

 

Y un último apunte: No vayan por ahí comentando alegremente que siguen mi Blog, ni que leen mis artículos de Opinión en Diario HOY, y ni se les ocurra insistir en que les agrada, que hay muchos“Cervantes de pacotilla” que se lo reprobarán. No obstante, aunque en el fondo lo agradezca, me conformo con la anónima fidelidad con la que me obsequian cada vez que dejo discurrir mis regordetes dedos por el teclado de mi obsoleto ordenador. Ah, y no dejen de poner aquí un enlace para descargarse “Torrente 4” o verla online, que estoy deseando reírme un ratito acompañándo el momento con un buen LOCH LOMOND.

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The Wish (My Simple Wish)
Enrique Falcó 11-02-2011 | 12:00 | 2

Parece que mis delicadas y precarias infraestructuras me permiten volver a las “Joyas de la Castafiore”, es decir, a los viernes musicales aquí, en Don de LOCH LOMOND, para presentarles a un grupo extremeño, por el que (no debo mentirles) debo confesar cierta debilidad. ¡Que le vamos a hacer! Al igual que me ocurre con otros grupos de la tierra (DarkSound sin ir más lejos, o Los Desahuciados, y muchos que quedan por venir) la amistad que me une con algunos de los miembros de la banda no me permiten ser del todo imparcial.

 

 

No sé que querrá decir Curro, vocalista y Guitarra de The Wish con el título de este fascinante tema que nos ocupa hoy. My Simple Wish podría ser algo así como “mi simple deseo”, o quizás pueda parecer que Curro se defina así mismo como un hombre que encuentra la felicidad a través de los placeres sencillos, como mi menda.

 

 

Me hace gracia recodar que cinco musicazos, de la talla y experiencia como son Adolfo Campini (Bajo) Alfredo Barroso (Batería) Javier López (Guitarra y Coros) Eugenio Abengózar (Teclados) y el propio Curro, fueran declarados como “Grupo Revelación” del año 2007. Es algo comparable a cuando le otorgan el Goya al actor revelación a un actor de cincuenta años con una trayectoria impecable en el mundo de la interpretación, pero bueno, no deja de ser un honor, y un reconocimiento, y The Wish se los merecen todos.

 

La primera vez que vi a Curro en directo creo fue en el año 99, en la Venta de San Gabriel. La gente del “Bar Barbacana” organizó una especie de fiesta y allí que fuimosa actuar algunos de los clientes más asiduos del local. “Terricolas”, “Lich” y “Left Brothers” ofrecimos una digna actuación que gozó del beneplácito del escaso pero entusiata público que se acercó a divertirse a aquella venta que por un día fue improvisado telón de fondo de excelentes formaciones del momento en la capital pacense. Curro era por aquellos tiempos vocalista y único guitarra del trío “Terrícolas”, y desde los primeros acordes quedó claro que era el líder indiscutible. Siempre me gustaron los tríos (musicales), de hecho, Los “Left Brothers” también lo eran, y desde que comencé a tocar tiendo a revalorizar la figura del cantante que además posee peso instrumental dentro de un grupo. Aquella formación era Curro en esencia y dos músicos más que le seguían dignamente. Quien le iba a decir a mi amigo y bajista de “Left Brothers”, Adolfo Campini, que años después se sumaría a la banda de aquel muchacho que escuchábamos cantar y tocar con tanto respeto.

 

Recuerdo también con cariño, como ya en la última etapa de “Left Brothers”, en aquellas giras de la Diversidad que se llamaban, por el año 2003 ó 2004, no recuerdo bien, nos encontramos en Solana de los Barros compartiendo escenario con un grupo que nos encantó, los “Bala Perdida”, con los que conectamos de inmediato. Allí tocaba la batería un joven, casi adolescente Alfredo Barroso, cuyas habilidades con las baquetas sólo eran comparables a la simpatía y el buen humor que desprendía con su sola presencia. De Alfredo lo único que puedo añadir es que no me ha defraudado y se ha convertido en un gran batería, que además quiere seguir aprendiendo y mejorando. Del grupo poco más puedo decir, pues de mi querido amigo Adolfo Campini he hablado largo y tendido en mi blog y en mis artículos dominicales, y cualquier añaduría sonaría a excesivo peloteo. Para adecentar con una nota de humor volver a incidir en que cada vez sus poses se parecen más a las de otro ilustre bajista, Diego Vasallo. No me olvido de Javier y de lo bien que se complementa con Curro en la guitarra, y su gran trabajo en los coros, de los que nunca se escaquea en directo. De Eugenio afirmo lo mismo que le confesé a él personalmente el día que nos conocimos en un concierto de The Wish en la Sala Aftasí, que me gusta mucho como utiliza los teclados, un instrumento del que siempre he huido (y sobre todo de los teclistas) y que consigue con su trabajo ser fundamental en el sonido Wish.

 

No quiero enrollarme más entre otras cosas porque la carrera imparable de The Wish está aún por escribir. The Wish es un grupo serio y maduro, formado por cinco miembros que saben muy bien lo que quieren. Como diría Curro, ellos no pretenden vivir de la música, pues ya viven de las satisfacciones que ésta les produce.

 

El tema elegido para comenzar con buen pie este viernes, el mejor día de la semana es “My Simple Wish” un temazo que particularmente disfruto mucho cuando lo interpretan como apertura en sus conciertos. El enlace les lleva además a su página de My Space donde pueden escuchar mucho más material y obtener información de este grupo pacense, que como tantos otros, no tiene que envidiarle nada a otras formaciones nacionales. Con todos ustedes My Simple Wish de The Wish.

http://www.myspace.com/thewishrules/music/songs/My-Simple-Wish-46796268

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Esta luz nunca se apagará
Enrique Falcó 22-10-2010 | 1:27 | 0

 

La canción que protagoniza el viernes musical de esta semana en Don de LOCH LOMOND es muy especial para quien suscribe. Todas lo son de una u otra manera, pero quien me conozca bien sabe que Duncan Dhu, y muy especialmente Mikel Erentxun marcaron mi adolescencia siendo el cantante donostiarra lo más parecido a un mito viviente de un adolescente que empezaba a descubrir para sus sentidos las maravillas del mundo de la música.

 

Nos encontrábamos en verano de 1992, y mi menda había terminado su último curso en la EGB. Después del verano, casualmente en la tele me encontré con la noticia de que Mikel Erentxun, vocalista de Duncan Dhu había sacado un disco en solitario. Su primer sencillo, A un minuto de ti sonaba muy bien. Era un sonido acústico, muy en la línea continuista de Duncan Dhu, grupo que siempre había escuchado por casa, pues mis hermanas mayores lo contaban entre sus favoritos. El caso es que esa canción me llamó la atención y me preocupé por conseguir su disco. No hay vuelta de hoja, me encantó, y ya con una serie de conocimientos musicales añadidos me dispuse a escuchar uno por uno todos los discos del famoso dúo donostiarra. De la noche a la mañana me convertí en un experto del grupo y de Mikel Erentxun (asistí por cierto al concierto que tuvo lugar en Badajoz, en el viejo Vivero, en junio del 93), y a día de hoy sigo manteniendo que la exquisitez de su sonido me ayudó en gran manera a apreciar la buena música. Nunca podría afirmar que Mikel Erentxun y Diego Vasallo son los mejores músicos y cantantes del mundo, pero sí es cierto que sus discos sonaban como ninguno, y es que el hecho de contar con los prestigiosos músicos y productores de los que disponían, hicieron que discos como Autobiografía sean considerados aún hoy en día uno de los mejores trabajos discográficos en la historia del pop español.

 

La canción que hoy nos ocupa es una maravilla, no obstante no es del todo original, es una gran versión u adaptación y la he elegido entre muchas porque gracias a este tema mi menda descubrió nada menos que a los británicos The Smiths, y a su cantante, Morrisey. Hay muchos puristas de la música que pusieron a caer de un burro a Mikel Erentxun por atreverse a cambiar la magistral letra de Morrisey. Pero un servidor agradece que gracias a una versión, a la edad de 13 años un cantante español me hiciera interesarme por el grupo original. Siempre estaré agradecido a Mikel Erentxun por esta canción, que realmente le quedó estupenda, y fue un bombazo en la época. Además es con diferencia la canción que más discos le ha hecho vender a mi admirado Mikel Erentxun, eso sin duda.

 

Un amigo mío, que entonces tenía un grupo musical, y versionaba la canción de Esta luz nunca se apagará de Mikel Erentxun me dijo un día mientras estábamos escuchándola “estas guitarras no tienen nada que ver con las de los Smiths” y lo dijo así, en plan despectivo “Ni las tuyas con las de Mikel Erentxun” contesté yo en plan puñetero, y mi amigo tuvo que tragársela sin más, porque es cierto que el sonido del disco en concreto Naufragios (1992) es sensacional. Producido nada menos que por Colin Fairley, con una base rítmica que incluía a los hermanos Pete y Bruce Thomas (Batería y bajista de Elvis Costello) y a guitarristas como Jim Williams.

 

Esta luz nunca se apagará es una gran canción que siempre estará en mi memoria y que a cualquier aficionado a la buena música apreciará sin duda. El hecho de que sea una versión y esté adaptada a otro ritmo y letra no quiere decir que igualmente no pueda gustarnos la deliciosa There is a light that never goes out. Desde este humilde blog les animamos también a descubrirla, pero hoy les confinamos a esta deliciosa canción que hizo las delicias de un adolescente de la época. ¡Que la disfruten!

 

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EL MEJOR LENGUAJE
Enrique Falcó 03-10-2010 | 1:06 | 0

Hoy Domingo, en mi artículo en < ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />la Tribuna de Opinión del Diario, les narro la irrepetible experiencia vivida el pasado jueves 30 en el Estadio Olímpico de La Cartuja en Sevilla, donde presencié uno de los mejores espectáculos que un ser humano puede disfrutar a día de hoy. Nada menos que un concierto del increíble cuarteto irlandés U2.

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En tan emocionante artículo me dejo arrastrar por la música, a la que defino ni más ni menos como un elemento de comunicación tan completo como cualquiera, ya que conseguir ser el nexo de 80.00 personas tan distintas a la vez, ha de significar necesariamente algo.

Les dejo el enlace a ver si aunque sea puedo transmitirles un pequeño ápice de mi sensaciones tan maravillosas vividas hace tres días en un concierto que nunca olvidaré. Por favor, les pido que si alguno de ustedes estuvo codo a codo conmigo (o con los 79.999 restantes) me haga partícipe, a mí y a todos los lectores de Don de LOCH LOMOND de sus impresiones. Viva la magia. Viva la música, el mejor lenguaje.

http://www.hoy.es/v/20101003/opinion/mejor-lenguaje-20101003.html

p.d. Un problemilla técnico reimpidió ponerles el pasado domingo el enlace de mi artículo del día domingo 26 “envidia” aquí les dejo el enlace por si alguno de ustedes no pudo verlo:

http://www.hoy.es/v/20100926/opinion/envidia-20100926.html

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The Cure – Friday Im In Love
Enrique Falcó 18-06-2010 | 12:40 | 2

Los Viernes me enamoro. ¿Cómo es posible que el grupo más oscuro del mundo, The Cure, fuera capaz de crear una canción tan clara, cristalina y bonita que a la vez invitara a enamorarte casi desde desde la primera escucha de su estrofa?

 

Y no sólo de las más bellas niñas de tu alrededor, o simplemente de las cosas bonitas o sencillas, o de la propia natulaleza de las mismas cosas. O por supuesto de los mismos Viernes como fue mi caso. Jamás un día de la semana fue tan importante para mi. Me atrevería a jurar que es el día más importante para la humanidad.

 

De tantas canciones que me gustan hay pocas que desprendan tan buen rollo y tantas emociones y sensaciones positivas como de la que les hablo. Es emocionante desde el primer acorde. Si no la conocen no se la pueden perder, y una vez más me agradecerán los amigos de la buena música y mejores vibraciones el ponérsela al descubierto.

 

Desde mi época colegial (y también de Instituto y de Universidad) siempre he sentido una adoración fascinante por los Viernes que aún no he conseguido superar. Me da igual que tenga mil cosas pendiente por hacer, que aún tenga que trabajar y que incluso al día siguiente tenga que levantarme temprano. Los Viernes continuan siendo mágicos, especiales, y nada puede hacerme estar de mal humor.

Cualquier cosa o actividad atípica que ni siquiera se me pasaría por la cabeza desempeñar cualquier día de diario, podría ser pasable si es Viernes, porque los Viernes inundan mi alma y alegran mi corazón. Si ustedes me conocen y quieren pedirme un favor les aconsejo desde aquí que lo hagan un Viernes.

 

¡Que le vamos a hacer! Los Viernes me enamoro. Los Viernes vivo un poco más lejos de la realidad, me oculto a los problemas y solo quiero soñar con lo mejor de las personas y de todas las cosas.

 

 

Espero contagiarles un poco a ustedes también, y que desde ahora los Viernes sean sus días favoritos y los más mágicos. Echando la vista atrás es muy posible que los momentos más mágicos de mi niñez y adolescencia (las épocas más transcendentales para una persona) hayan transcurrido en Viernes.

Insisto. Los Viernes me enamoro y seguiré enamorándome mientras viva. Muchas gracias Robert Smith.

 

Y ustedes amigos. Escuchen esta canción, verán que preciosidad. Acompáñenla de una buena copa de LOCH LOMOND, y dedíquense simplemente a disfrutar de la buena música. Sin lugar a dudas la mayor magia conseguida por el hombre hasta nuestros días.

 

Y ya saben, los Viernes dejen la cachiporra, el mal humor y los recelos en casa. Los Viernes son para vivir, para enamorarse, para ser feliz. Los Viernes me enamoro.

 

 

 

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