>

Blogs

Con el arcipreste

Cada vez que mi vista se cruza con uno de esos dibujos que algunas mujeres se tatúan en lugares blindados habitualmente por el pudor, me acuerdo de mi abuelo Juan Domingo y del arcipreste de Hita.
Cuando mi abuelo quería reprochar alguna mala acción de algún mal sujeto recurría a una frase corta pero expresiva: «¡Ése es un cabrito… y le quito años!». Los tatuajes cerca de las zonas pudendas femeninas me recuerdan la historia del pintor don Pitas Payas y su joven mujer, que cuenta el arcipreste de Hita en ‘Libro de buen amor’.
Ya saben: don Pitas Payas tiene que marchar a Flandes y le dice a su mujer que quiere «en vuestro cuerpo pintar una figura / para que ella os impida hacer cualquier locura». La mujer acepta encantada y él, prosigue el arcipreste: «Pintó bajo su ombligo un pequeño cordero / y marchó Pitas Payas cual nuevo mercadero». La mujer se echó un amigo, pasó el tiempo y «deshízose el cordero, ya de él no queda nada». Tras dos años, y al enterarse de que regresaba el marido, la dama pidió a su amigo que le pintase en el mismo lugar otro cordero, pero el amante, que no entendía mucho de dibujo le pintó con las prisas «un señor carnero,/ cumplido de cabeza, con todo un buen apero» según, subraya el arcipreste.
Cuando al fin regresa de Flandes don Pitas Payas, le pide a su mujer que le muestre la figura que el pintó y cuando ve «aquel gran carnero» le pregunta por la transformación habida en ese «sabido lugar». Y concluye el autor: «Como en estas razones es siempre la mujer / sutil y mal sabida, dijo: -¿Qué, monseñer? /¿Petit corder, dos años, no se ha de hacer carner? / Si no tardaseis tanto aún sería corder».
Ahora, al reparar en algunos de esos tatuajes no sólo me acuerdo del dicho de mi abuelo, sino que caigo en la cuenta de que ese libro se entiende en Cataluña, incluso sin estatuto.

Temas

Juan Domingo Fernández

Sobre el autor

Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández


enero 2006
MTWTFSS
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031