EN tiempos de la transición política, al maestro de periodistas Carlos Luis Álvarez, ‘Cándido’, le acusaron desde una revista de ultraderecha de no discurrir ni razonar, circunstancia que venían a perdonarle displicentemente atribuyéndole la condición de fantaseador que se dejaba llevar por la imaginación y la literatura. «Cándido no discurre. Ya se sabe», le recriminaban. […]