A cuenta de la jubilación y del futuro de las pensiones, Celia Villalobos, veterana diputada del PP y presidenta de la Comisión de Seguimiento del Pacto de Toledo, ha vuelto a encender la polémica con unas declaraciones que alimentan a la vez la indignación y el desasosiego. «Hay que favorecer que los trabajadores tengan una mochila que se llevan a la empresa donde van con un fondo privado, que no necesariamente tiene que ser de un banco sino un fondo de la empresa donde tú puedes meter dinero», aconseja ante la previsible necesidad de ‘reforzar’ sus pensiones los empleados que ronden los 45 años…
Ocurre que oír en el mismo discurso los términos «pensiones» y «fondos privados» es para ponerse a temblar. Y más si quien habla preside precisamente la Comisión de Seguimiento del Pacto de Toledo. Dice Hermann Hesse que «cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros». En este caso el poder es nada menos que el del partido en el Gobierno. La declaración de Celia Villalobos que más alboroto ha causado ha sido otra, sin embargo: «Hay ya un número importante de pensionistas que está más tiempo en pasivo, es decir, cobrando la pensión, que en activo, trabajando», que es un ‘reproche’ descomunal al que quiso quitar hierro apostillando que es debido «gracias a Dios, y eso es una gran noticia», a que «nos morimos cada vez más viejos y cada vez mejor». ¿Qué decir? Tal vez la mejor respuesta se la ha dado en las redes sociales Julio Pérez, periodista de ‘El Faro de Vigo’ con un texto mínimo pero demoledor, que ayer había sido retuiteado en cerca de 10.000 ocasiones: «Mi padre, albañil, tiene 64 años. Lleva 47 cotizando. Con sus manos deformadas por el esfuerzo, el frío y el calor, no podría jugar al Candy Crush. No le queda otra que esperar a los 65 para evitar una pensión miserable. Lecciones, señora Celia Villalobos (6.000 €/mes), a otros».
En este problema me temo que no caben las simplificaciones. No se puede cambiar el reglamento a mitad de partido. Ni se puede ‘generalizar’ respecto al tiempo trabajado y las expectativas de vida porque aunque estas últimas es obvio que aumentan año tras año, no lo hace el primer factor, es decir: la vida laboral de millones de españoles, a duras penas sorteando aún los vericuetos de una crisis económica y financiera de la que únicamente han sido víctimas, no responsables.
Así que lo inquietante de las declaraciones de Celia Villalobos no es tanto la música (lo relativo al tiempo que se ‘disfruta’ la pensión) sino la letra: las alusiones explícitas a los planes de pensiones y a los fondos privados. Lagarto, lagarto. Cuando no te fías del uso que puede hacerse del dinero público desde el poder es cuando me entran los temblores y me acuerdo de la frase de Hermann Hesse que he citado más arriba. La pensión máxima en España (ahora) son 2.570 euros. Con lo que ella cobra como diputada por supuesto que querrá trabajar hasta los 80. Yo en su lugar tampoco lo dudaría.