Muchas de las grandes películas del Oeste fueron en su momento obras de vanguardia: “Johnny Guitar”, de Nicholas Ray, “Grupo salvaje”, de Sam Peckinpah o “Dead man”, de Jim Jarmusch
Ultimamente hemos visto excelentes neo-westerns ambientados en paisajes de diversas partes del mundo e inspirados en los clásicos. Rodados en Escandinavia o Australia, en Canadá o Sudamérica, mantienen la esencia del clasicismo aportando temas actuales (el papel de la mujer, el ecologismo, el racismo…) pero sin renunciar a los duelos, las cabalgadas o la venganza.
Ahora nos llegan dos títulos que utilizan el Oeste como escenario, pero cuyo lenguaje visual y su innovación en lo que respecta a modelos de producción y elegancia literaria los hacen vanguardistas. Una “nouvelle vague” del género que oscila entre los arquetipos del western y el cine de autor.
Uno de los títulos es para Netflix televisión : “La balada de Buster Scroogs”, dirigida por los hermanos Coen. Con un formato de de episodios de muy distintos tonos y contenidos, son varias leyendas cortas sacadas de un libro ilustrado que oscilan entre el humor y el expresionismo. Un mosaico hecho de sombras y luces que, sin ocultar sus referencias a Leone, Huston, Pollack y Tarantino, su aparentemente arbitrario mestizaje culmina en la historia final de la diligencia en la que pillamos de qué va la cosa. Una divertida mezcla entre Gene Autry, el vaquero cantante, y relatos que recuerdan a Ambrose Bierce, Jack London o Zane Grey. Uno se ríe en bastantes momentos de la película, pero al final la niebla congela esa sonrisa.
“Los hermanos Sister” es una multiproducción europea para salas de cine, dirigida por uno de los realizadores franceses que más me interesan de los últimos años, Jacques Audiard, (“De óxido y hueso”), rodada en España e interpretada por actores norteamericanos. De hecho es un encargo de uno de los actores principales, John C. Relly, y aparentemente es una historia de pistoleros a sueldo y buscadores de oro. Digo aparentemente porque aunque la acción transcurra a mediados del XIX y haya algún tiroteo, no es un western en el sentido canónico del término, pese a las armas y la importancia de la naturaleza y los animales. Creo que es una metáfora del viaje errático de Ulises hasta volver a casa. Algo que, por cierto, hicieron los Coen también en O Brother
El “tempo narrativo” y la alternancia de secuencias cortas y largas, es cine de autor así como una fotografía que huye del esteticismo del paisaje para utilizarlo como un personaje más, sin resaltar la belleza. Audiard ha subvertido de nuevo un género, tal como hizo con el carcelario en “El profeta”, para elaborar un discurso moral y simbólico en el que una serie de personajes lacónicos se expresan a través de sus actos y unos cuidados diálogos.
Alexander Desplat de nuevo toma las riendas de una original banda sonora basada en las danzas bárbaras de los hombres de la frontera y el lirismo nostálgico. Un auténtico placer para degustadores del mejor cine.