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Antonio Tinoco Ardila

Apenas Tinta

Invierta en ira

Si están interesados en el mundo de las redes sociales y en cómo se han alzado en uno de los elementos de mayor influencia sobre nuestras vidas, públicas y privadas, les recomiendo que, si tienen cuenta en Twitter, sigan a Hugo Sáez (@Hugo_saez), cuyo enfoque lúcido y bien informado sobre lo que rodea a las redes resulta muy útil para conocer que actúan pensando siempre en su beneficio (son empresas), y que eso en muchas ocasiones significa lisa y llanamente que lo hacen en nuestro perjuicio.

En los últimos días, Hugo Sáez se ha hecho eco de un análisis publicado en el New York Times sobre el comportamiento de Facebook ante las noticias falsas y los contenidos agresivos y también de la respuesta a ese artículo del creador y dueño de Facebook, Mark Zuckerberg. La conclusión de dicho análisis es que esta red social, en lugar de arreglar un problema que ha influido en acontecimientos con consecuencias políticas gravísimas –desde el Brexit hasta la victoria de Trump o el ‘procés’, fenómenos en que las noticias falsas han determinado decisivamente su devenir y Facebook les ha suministrado una inmejorable pista de aterrizaje y despegue–,  su reacción ha sido negar la acusación, retrasar la solución y desviar la atención.

Al día siguiente de que se publicara el artículo en el periódico neoyorquino, Zuckerberg respondía al mismo admitiendo implícitamente las conclusiones a las que llegaba y señalaba que, a partir de ahora, iba a tomar medidas, como el mayor control sobre los contenidos de la red, mayores posibilidades de elección y veto de los contenidos por los usuarios y crear un organismo independiente de vigilancia. El objetivo era, decía, «desincentivar el contenido límite». ¿Qué son los ‘contenidos límite’?. Según Zuckerberg, los cercanos a la desnudez, los que incitan a clics compulsivos y los sorprendentes y agresivos, que es donde generalmente se alojan las noticias falsas. Zuckerberg incluía una gráfica que revelaba cómo el interés y el tiempo invertido por los usuarios aumentan en proporción directa a la cercanía de los contenidos al límite. Comoquiera que lo que persigue Facebook, porque es lo que le permite subir su factura publicitaria y su ganancia, es que los usuarios reaccionen lo más posible y permanezcan en la red el mayor tiempo posible, el dueño de Facebook estaba en realidad revelando que son ese tipo de contenidos los que más le interesan a la compañía, y de ahí el haberse hecho el sordo ante las demandas de que acabe con ellos.Hugo Sáez, escéptico, se preguntaba con toda lógica cómo va a ser posible que Facebook ponga límites a aquello que es uno de los fundamentos de su negocio.

Pero lo haga o no, lo que muestra el artículo de New York Times y la respuesta de Zuckerberg es que, dado que de lo que se trata es de dinero, los eslóganes que con mayor exactitud podrían explicar la filosofía de esta red para atraer accionistas no es el aparentemente inofensivo ‘me gusta’ de su márketing, sino algo mucho más siniestro, del tipo: ‘La mentira trae cuenta’, ‘Sáquele dividendos a la violencia’ o ‘Invierta en ira’.

Aunque el precio que tengamos que pagar los ciudadanos comunes sea la convivencia.

 

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Blog personal del periodista Antonio Tinoco.


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