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Antonio Tinoco Ardila

Apenas Tinta

Gemelos en el espejo

Causa algo más que estupor que José Antonio Monago se haga el ofendido por las promesas incumplidas sobre el tren. El mismo estupor que causaría Fernández Vara si, gobernando Rajoy o Casado el pasado día de Año Nuevo, el tren se hubiera averiado –y, no lo duden, se hubiera averiado igual y con las mismas consecuencias de gente tirada en medio de la nada– y el dirigente socialista, ofendido por «la cobardía» del dirigente popular ante su gobierno, hubiera abandonado el Pacto por el Ferrocarril.

Tratar de establecer a estas alturas de la película diferencias entre PP y PSOE sobre la responsabilidad de cada uno en la escandalosa situación del tren en nuestra región, que es lo que pretende hacer el dirigente popular con su decisión de abandonar el Pacto por el Ferrocarril, me lo tomo, en primer lugar, como una demostración más de que el oportunismo es una tentación demasiado importante como para no caer en ella. Pero también como un intento de darle gato por liebre a mi experiencia, a mis entendederas, a mis ojos. Porque no hay nada más parecido a los incumplimientos sobre el tren de los gobiernos del PSOE que los incumplimientos sobre el tren de los gobiernos del PP. Y nada más mentiroso que las declaraciones durante años y años y años de ministros y presidentes del Gobierno del PP sobre lo estupendamente que iba a correr el tren retumbando por los jierros de la vía en Extremadura hasta hacer retemblar los recios alcornoques, que las declaraciones durante años y años y años de ministros y presidentes del Gobierno del PSOE sobre lo estupendamente que iba a correr el tren retumbando por los jierros de la vía en Extremadura hasta hacer retemblar los recios alcornoques. Y es que el resultado de sumar las incompetencias del PP con las incompetencias del PSOE da, exactamente, la situación en que estamos: trenes que se incendian, que se quedan sin gasoil, que se retrasan, que se averían y dejan a la gente en medio de la nada arrastrando las maletas con la misma desesperanzada determinación que Sísifo arrastraba la piedra hasta la cima de la montaña para que, una vez en ella, rodara hasta abajo y vuelta a empezar. Así que se ponga como se ponga Monago, el PP y el PSOE son, ferroviariamente hablando desde esta región, la misma cosa: gemelos univitelinos condenados a vivir en un espejo.

El Pacto por el Ferrocarril ha supuesto una de esas excepcionalísimas ocasiones en que los políticos de nuestra comunidad habían intentado entender que la historia del tren no es la historia de la traición del PSOE ni la historia de la traición del PP, es la historia de una traición implícitamente consensuada, puesto que han sido estos dos partidos, que nos gobiernan desde hace casi 40 años, los que han sostenido a través de las legislaturas de unos y de otros el acuerdo infame que ha hecho que el del tren sea uno de los capítulos –ojo: no el único– de la historia del pleito del ‘Estado contra Extremadura’. Ahora Monago rompe ese pacto. Buscando un incierto puñado de votos intenta convencernos de que su partido nada tiene que ver con el tren. Un intento inútil: tenemos memoria y vivimos aquí.

 

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Blog personal del periodista Antonio Tinoco.


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