Por Evaristo Fernández de Vega
Desde hace una década, Badajoz cuenta con un museo dedicado a Luis Zambrano, un sacerdote que siempre será recordado por el milagro del arroz. De esa increíble historia daba fe esta semana una de las mujeres que presenciaron la multiplicación de la comida. Cuenta Fernanda Blasco que los tres tazones de arroz que usó la cocinera del Hogar de Nazaret permitieron alimentar a un auténtico gentío.
Si hubiese sucedido hoy, Olivenza se habría convertido en un improvisado plató de televisión. Pero en 1949 se vivía una realidad distinta y la Iglesia tardó 25 años en confirmar la veracidad de los hechos. Eso ocurrió en 1974 y un año después San Juan Macías subió a los altares por ser el beato al que se encomendó la cocinera al ver que «sus pobres se quedarían sin comida».
El milagro del arroz se produjo en plena posguerra. España había sido arrasada solo diez años antes, se pasaba hambre y necesidad, y la población necesitaba como nunca la ayuda de las instituciones benéficas.
De aquello ha pasado mucho tiempo, pero este 2013 volvemos a vivir una situación crítica. Ayer se conocieron los últimos datos del paro y cada vez más familias viven de la caridad. Los comedores sociales no dan abasto y el Banco de Alimentos ha tenido que retirar su ayuda a las familias portuguesas ante el aluvión de solicitudes.
Lamentablemente, el milagro del arroz fue un caso único. Pero hay otro tipo de milagros que se repiten casi a diario. El último procede del Santuario de Chandavila, en La Codosera, donde se venera a una de las vírgenes más milagrosas de España. Su hermandad ha pedido a los fieles que cambien las ofrendas de flores por donaciones de alimentos. Quieren ayudar de ese modo a quienes peor lo están pasando.
En el Museo de Luis Zambrano, que está junto al hospital Provincial, esa clase de milagros se obra casi a diario. Una de las mujeres que lo atienden me contó que todavía hoy muchas personas se acercan hasta ese oratorio a rezar por Luis Zambrano y dejar su aportación económica para el comedor de las monjas. Un milagro que, como dice ella, está al alcance de todos.