Por Rocío Sánchez
Decía el otro día el gerente de El Faro que en Extremadura no hay cultura de centro comercial. Hizo esta manifestación como ‘denuncia’ de una carencia que tiene la región y que hay que solventar. ¿Cultura de centro comercial? ¿Qué significa exactamente eso? Me imagino que se refiere a que los extremeños no están acostumbrados a pasar la mayoría de sus ratos libres en un gran edificio cerrado donde lo único que se puede hacer es comprar (y comer, claro). Precisamente comentaba una clienta habitual la semana pasada que ella cada vez que tenía un ratito libre se iba al El Faro porque le servía de entretenimiento. ¿A qué le dedicaría antes su tiempo de asueto? Está claro que sin un centro comercial esta sociedad ya no sobrevive, ni económica ni culturalmente…