A Gordillo se le entiende y no tiene miedo. Con solo estas dos virtudes le sobra para descerrajar la Puerta del Príncipe. Hoy pregona los carteles de San Juan. Hoy el Fuerte de San Cristóbal mira más allá de la Alcazaba y se le levanta Pardaleras. Hoy Gordillo arma el taco porque se le entiende y porque no tiene miedo. Y su padre, buen aficionado, desde lo alto lo ha de ver. Porque esto se hereda, que no hay herencia más grande. Señores, Badajoz hasta la bola.