Dejando pasar los días y pensando: “vale, mañana escribiré que hoy no tengo tiempo” o “vale, mañana escribiré que hoy no tengo el ánimo muy allá y no quiero escribir algo que parezca medio triste”, pero van pasando los días y ha tocado, así que ya no espero más y que salga lo que sea, al fin y al cabo este blog lo empecé como un medio de desahogo, aunque el hecho de saber que me lee la gente me cohíbe un poco, pero bueno, aquí estoy…
Por aquí las cosas no cambian mucho, por no decir casi nada… Sigo con mis clases de sueco, mi trabajo, llegar a casa llena de paciencia multiplicada por mil, y volver a empezar el día siguiente, con un par de propósitos; disfrutar de todos los momentos que tenga a lo largo del día y ver todo lo que me pase desde un lado positivo. Qué bonito es leer eso ¿verdad? pero vaya, luego a la hora de ponerlo en práctica no es ninguna tontería , y realmente si una es capaz de llevarlo a cabo, ya tiene un par de razones para estar orgullosa, con palabras en mayúscula ,y más cuando se unen a ti obstáculos inesperados que aparecen y no te dejan hacer lo que más te gusta…así es complicado, pero hay que pensar poner el “modo positivo” sí o sí.
Aquí a veces siento que he acabado mi experiencia, que no vendrá nada nuevo, que sentirse querida es tan sumamente difícil, que me entran ganas de tirar la toalla y volver a mi casa, con mi gente…Esta cultura es cerrada, fría, y con ello no quiero decir que sean malas personas, al revés, tienen muchísimas cosas buenas, pero nunca, sabiendo como soy, me había planteado que alguna vez en mi vida viviría una situación así como la que estoy viviendo. Es un quiero y no puedo, es un necesito explotar y me es imposible, es un quiero sacar lo que soy con un desasosiego continuo…Cuando quieres hacer un círculo de amigos, conocer a alguien de confianza y no llega,es absolutamente frustrante.
Tan frustrada, aburrida de todo y cansada me he sentido, que he decidido moverme, y este fin de semana he estado en una ciudad preciosa; Gotemburgo.
Ha sido un viaje bonito, lleno de lugares mágicos y de conversaciones que necesitaba, aunque lleno de recuerdos y añoranza, pero un empujoncito para afrontar estas semanas que me quedan antes de volver a coger el avión y pasar mis 5 días preferidos del año en mi ciudad : Badajoz, en carnavales.
Vaya relato aburrido este último, está como yo; ¡Apagado! ¡y eso no puede ser! Vamos a seguir con esos dos propósitos y por lo menos pensaré que no estoy sola, que estoy conmigo misma y que si me paro a analizar la situación creo que tengo mucho trabajo por hacer sin necesidad de compartir mi tiempo con nadie más, así que vamos adelante, que se acercan mis días en España, y simplemente por eso debería estar pletórica, ¡y bueno!, luego ya se irá viendo la vida…