Hace un año, las principales bolsas mundiales sufrieron la mayor caída diaria de su historia llegando, en algunos casos, a hundirse más de un 16%. En esos momentos el miedo se apoderó de los inversores, que dieron órdenes masivas de venta ante la incertidumbre que generaba una pandemia jamás vivida. Nada podía hacer presagiar que justo 365 días después del fatídico 12 de marzo, la mayoría de las bolsas no solo habrían recuperado ya todo lo perdido en esos meses de febrero y marzo, sino que además algunas de ellas registran ya máximos históricos.
El Ibex, aunque ha recuperado mucho terreno perdido, todavía no ha conseguido volver a los niveles pre-pandemia, lastrado por el peso del sector bancario y por valores como Repsol Telefónica o Amadeus.
Centrándonos en el comportamiento de los mercados de renta variable estos últimos cinco días, los números verdes se impusieron con fuerza en Japón, Europa y América, con subidas entorno al 4%.
Aquí, el selectivo siguió la estela alcista revalorizándose un 4´32%, cerrando en máximos de 52 semanas. El valor más destacado fue Solaria: los títulos de la multinacional española dedicada al sector de las energías renovables, se anotaron una ganancia del 15´77% tras conocerse el interés comprador de la noruega Statkraft.
Buena parte de las fuertes ganancias tuvieron su origen en los estímulos billonarios aprobados en EE.UU (más de 1´9 billones de dólares) y en el mensaje del BCE claramente acomodaticio y de apoyo a los bonos. No habrá cambios ni en las herramientas de política monetaria, ni en los tipos de depósitos (-0´5%), ni en el importe y plazos de los programas de compras de activos. A estas noticias se sumó la mejora de las previsiones para el 2021, con un crecimiento del PIB del 4% y una inflación del 1´5%.
Estos mensajes también tuvieron repercusión positiva en el mercado de renta fija, reduciéndose la TIR del “bund” alemán hasta el 0´31%. Pero sin duda, los bonos periféricos fueron los más beneficiados, cayendo la rentabilidad del español más de siete pipos, terminando en el 0´33% con la prima de riesgo en los 63p.b., siete menos que el viernes anterior.
Lo vivido en las bolsas el pasado año (fortísimas caídas en quince días y recuperación en los siguientes meses) representó una magnífica oportunidad de compra para los que estaban fuera y una mala decisión de venta para los que estaban dentro. Fácil decirlo ahora. Pero es cierto que si algo debemos aprender de todo esto, es que la renta variable es una inversión a largo plazo y no deben tomarse nunca decisiones en “caliente”. El largo plazo siempre será rentable.