Paradójicamente, la semana en la que se han conocido datos macro -tanto en casa como fuera- verdaderamente negativos (particularmente el crecimiento del PIB español en el primer trimestre del año de apenas un 0’2%, una décima menos de lo previsto en el adelantado) se ha acabado saldando con avances en prácticamente todas las bolsas internacionales, avances que en algunas de ellas han sido muy importantes.
Vayamos por partes. La subida más jugosa se la anotó el índice tecnológico estadounidense Nasdaq, que recuperó más de un 5%, rompiendo una de las rachas más negativas de los últimos años y reduciendo parte de las fuertes minusválidas del actual ejercicio. Semana muy propicia también para el resto de bolsas americanas y asiáticas, mientras aquí en Europa, los inversores se mostraron mucho más cautelosos, aunque también Paris y Londres presentaron buenos saldos.
En Madrid, el Ibex terminó en verde recuperando un 1´21%, apoyándose el selectivo en general en los valores más capitalizados y en particular en las subidas de Pharmamar, Fluidra y Telefónica (5´49%, 6´25% y 6´79% respectivamente)
Con todo, la noticia más comentada en el parqué madrileño fue la destitución por la Junta General de Indra de sus cinco consejeros independientes, en una decisión considerada por muchos analistas como una injerencia del Gobierno en la multinacional logista, medida que fue calificada por la propia CNMV como “llamativa y preocupante”. Los títulos de la consultora se desplomaron un 15% y muy probablemente la SEPI se vea forzada a lanzar una OPA sobre el 100% de la compañía.
Resultado positivo también en los mercados de deuda. La rentabilidad del bono nacional cayó hasta el 2’55, lejos del 2’75% que marcó el viernes anterior, con la prima de riesgo en 111 puntos básicos. Recuperación también del Bitcoin que consiguió alejarse de mínimos anuales y cerró claramente por encima de los 20.000 dólares.
Muy pocos cambios estas últimas cinco jornadas en los de divisas, manteniéndose anclado el fixing euro/dólar en las 1’05 unidades.
Con todo, la gran preocupación de los inversores es -sin duda- la inflación. Con los precios disparados, resulta mucho más complicado reducir los otros dos grandes problemas estructurales de nuestra economía: el déficit y la deuda. Reducir ambos es absolutamente prioritario para enderezar un rumbo económico que a día de hoy está preocupantemente descontrolado.
En el periodo transitorio que el Gobierno ha dado a los titulares de SICAV, el 75% de sus propietarios han anunciado su decisión de disolverlas. Realmente en esta decisión ha pesado más la campaña que desde algunos estamentos se ha lanzado contra estos vehículos de inversión que la propia ineficiencia de los mismos. Se “pierde” una buena opción para muchos porfolios… y prácticamente no se gana nada. Una medida cosmética. Exclusivamente.