La publicación de los resultados empresariales que han presentado estos últimos días gran parte de las empresas cotizadas, ha compartido protagonismo en el parqué con noticias macro relevantes como la evolución del PIB o el IPC.
En el lado corporativo, las buenas cuentas que hizo públicas el Santander apenas sirvieron para que la entidad cerrase plana la semana al ofrecer dudas entre los analistas tanto la evolución del banco en Estados Unidos y Brasil como por el fuerte incremento de costes que está registrando la financiera. Tampoco gustaron las que presentó BBVA, aunque ganó un 46% más que en el mismo periodo del año anterior. Peor recibidas aun fueron las de CaixaBank, que redujo un 48% su beneficio (hasta dejarlo en 2.457 millones) al recoger en su balance el impacto negativo de Bankia en 2021.
En cuanto al PIB español, aumentó en el tercer trimestre un raquítico 0,2%, según el dato adelantado el viernes por el INE, dato que coloca a nuestro país al borde de la recesión. Por su parte el IPC se moderó en octubre hasta el 7,3% (1,6 puntos menos que el mes anterior) pero, en todo caso, un nivel estratosférico que mina cualquier amago de recuperación.
En este escenario tan complicado, no deja de resultar paradójico que las bolsas -con la salvedad del Hang Seng chino- registrasen subidas importantes al haber ya descontado los inversores el escenario hostil que presentan todas las economías a medio plazo. El Ibex, recuperó 370 puntos y arrancará el lunes desde los 7.916 enteros. Cellnex, Endesa y Acciona lideraron los avances en el parqué madrileño, mientras que dos bancos (el ya comentado CaixaBank y Sabadell) fueron los valores más penalizados.
El dinero también presionó con fuerza en las principales plazas europeas, y así tanto el MIB de Milán como el DAX de Frankfurt o el CAC de Paris, se anotaron en todos los casos avances por encima del 2%. De esta tendencia general alcista, se desmarcó solo el Hang Seng chino que, lastrado por la decisión de su presidente de perpetuarse en el poder por un tercer mandato, se hundió un 8,37%, arrastrando también en su caída a numerosas tecnológicas estadounidenses.
Mucha actividad en los mercados de bonos, materias primas y divisas. En estos últimos, el euro se movió durante buena parte de la semana por encima de la paridad con el dólar mientras cedía terreno con la libra esterlina; en los de crudo, el barril de Brent se fue hasta los 93 dólares y en los de deuda, la rentabilidad del bono nacional cayó al 3,14%, frente al 3,55% que cerró el viernes anterior.
Buena semana para la bolsa. Pero solo para la bolsa. La economía real “manda” señales preocupantes. Muy preocupantes.