Recortes generalizados en las principales plazas bursátiles. Las declaraciones de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, alertando sobre los riesgos de recesión en la zona euro en 2023, marcaron la agenda de unos inversores que miran el medio plazo con preocupación, preocupación acrecentada también por los pésimos datos que llegaron de China, donde sus exportaciones se desplomaron de manera espectacular (cayeron un 8´7% frente al 3´5% esperado). Aquí el Ibex, en una semana semivacacional se dejó un 1´11%, cerrando muy en línea a como lo hicieron sus homólogos europeos. Mucho que ver con este mal resultado tuvieron los números rojos de Bankinter, Grifols y CaixaBank, que perdieron respectivamente un 5´19%, 4´00% y 3´42%.
En el exterior, la nota más destacada fue sin duda la revalorización del 6´50% que registró el Hang Seng chino, respondiendo así la tercera bolsa mundial a las nuevas medidas de flexibilización para suavizar su política cero Covid.
Pocos cambios en los mercados de deuda, terminando el bono español a diez años en el 2´87%, niveles prácticamente idénticos al del viernes anterior y que permitieron al Tesoro colocar 3.776 millones en deuda a seis y doce meses. La semana que se inicia mañana, tanto la Fed como el BCE celebrarán su última reunión anual, sin que esté previsto que tomen decisiones relevantes más allá de la ya descontada reducción del 0´75% al 0´50% del precio oficial del dinero en EE. UU.
Menos aún en los de divisas, donde euro/dólar marcaron fixing en las 1´053 unidades, y algo parecido ocurrió en los de cripto, con el bitcoin cotizando ligeramente por encima de los 17.000 dólares.
La decisión de la OPEP de mantener el recorte de producción, mientras la UE comenzaba el lunes el embargo a todas las importaciones de petróleo ruso, capando el precio del barril a 60 dólares provocaron el desplome del Brent, que se dejó más de un 10% de su valor, cayendo a mínimos anuales.
Dos tentativas de golpe de Estado, una en Perú y otra en Alemania, han acaparado estos últimos días buena parte de la atención informativa internacional. En Sudamérica, Pedro Castillo, intentó disolver el Congreso y decretar un gobierno de excepción, intento finalmente abortado por su propio equipo de seguridad. En Alemania, la cosa fue aún más esperpéntica y la policía detuvo a más de medio centenar de miembros de la extrema derecha germana, que, liderados por un miembro de la realeza teutona, pretendían también hacerse con el poder de la cancillería de Berlín. Todo muy surrealista. Puro esperpento.
Lo que no es nada surrealista son las cesiones del Gobierno de Sánchez a los partidos separatistas, tanto vascos como catalanes, que se aprobaron el viernes en el Congreso. Eso sí que es verdaderamente preocupante.