Las declaraciones de Trump el pasado fin de semana confirmando que las negociaciones con Irán iban por buen camino, sumado a la conversación telefónica a mediados de semana con Xi Jinping y los contactos entre Rusia y Ucrania, redujeron el riesgo geopolítico y los inversores se centraron tanto en las reuniones del BCE como del Banco de Inglaterra. Aquí Lagarde, mantuvo inalterables los tipos de interés (por quinta vez consecutiva) y dejó claro que ahora su objetivo es vigilar de cerca la evolución de las divisas ante la apreciación del euro. El BoE también dejó el precio del dinero en el 3,75%, por el repunte de la inflación en diciembre. Pero, sin duda, lo que marcó el ritmo de los mercados, fueron las cuentas presentadas a uno y otro lado del Atlántico. En España, destacaron las de Santander y BBVA, que a pesar de registrar cifras récords, sus acciones se desplomaron ese día un 3,48% y 8,81% respectivamente. En EEUU, publicaron parte de las “7 magníficas” (Alphabet y Amazon), cuyos números tampoco gustaron entre los inversores.
A pesar de estas referencias, las bolsas europeas consiguieron terminar en positivo, con mención especial para el Cac de París que se revalorizó cerca de un 2%. Peor fueron las cosas en Asia y Wall Street, con descensos entorno al 2,50% del Hang Seng y el Nasdaq, perjudicados por el mal comportamiento de las tecnológicas que están acusando el incremento de gasto de estas en la IA y el temor al retorno de estas fuertes inversiones.
Aquí el Ibex, que llegó el martes a superar por primera vez los 18.100 puntos, terminó con ligeros avances hasta los 17.943 enteros. El selectivo se desmarcó de la tendencia claramente alcista de sus homólogos, por las malas cuentas presentadas y, sobre todo, por el hundimiento de Indra (la empresa de defensa perdió un 10% por las tensiones y dudas corporativas en torno a su relación con la empresa EM&E).
Estabilidad en los mercados de deuda y divisas, repitiendo prácticamente precio frente al viernes anterior tanto los bonos como el fixing euro/dólar.
Donde sí hubo mucha volatilidad fue en los de materias primas: el petróleo perdió los 70 dólares, afectado por las conversaciones entre EEUU e Irán; el oro, consiguió recuperar parte del terreno cedido la pasada semana y subió cerca de un 5%; mientras la plata continuó con su desplome y se dejó más de un 2%.
Por su parte, el bitcoin en los de cripto, acabó el viernes en los 70.609 dólares, hundiéndose más de un 16%, perdiendo todo lo ganado tras el “efecto Trump”.
Después de un 2025 espectacular y un buen inicio de 2026, parece que los mercados quieren tomarse un respiro. Demasiados máximos.