La atención de los inversores ha estado centrada esta semana en las reuniones de los grandes bancos centrales, que han visto condicionadas sus decisiones sobre política monetaria por el conflicto iniciado hace más de 20 días en Oriente Próximo. Organismos como la Fed, el BCE y los bancos de Inglaterra y Japón han optado por mantener los tipos de interés, pero condicionando futuras decisiones en base a las tensiones inflacionistas derivadas del alza en el precio del petróleo.
El Ibex ha finalizado estas últimas cinco sesiones con una caída del 2%, hasta los 16.714 puntos, su nivel más bajo en lo que va de año. Repsol se ha situado nuevamente entre las cotizadas más revalorizadas del selectivo registrando ganancias del 5,4%, impulsada la petrolera por el aumento del precio del barril de Brent y la mejora de valoración de Barclays. La otra cara de la moneda la puso Indra, la empresa de defensa se desplomó un 15% por el abandono de EMM para integrarse en la compañía y la negativa de Ángel Escribano a dimitir como presidente de la tecnológica ante las presiones recibidas por parte de la SEPI.
En el resto de bolsas europeas las pérdidas fueron generalizadas y superaron el 4,5% en el caso del Dax de Frankfurt; esta misma tendencia predominó en Wall Street donde se impusieron las órdenes de venta y en Asia sus principales índices cerraron con signo mixto destacando el 5,3% que recuperó el Kospi coreano.
En los mercados de renta fija se encarecieron los costes de financiación: el bono español a 10 años repuntó hasta el 3,58%, su homólogo alemán hasta el 3,04% y el estadounidense hasta el 4,37%. En los de divisas, el euro se fortaleció frente al dólar, fijando cambio ambas monedas en las 1,15 unidades y en los de cripto el Bitcoin se aproximó el viernes en la cota de los 70.000 dólares. Una semana más el petróleo ha estado marcado por la volatilidad; los ataques a las centrales de gas en Irán y Qatar volvieron a tensionar el suministro mundial de energía y el barril de Brent prolongó su particular rally superando los 110 dólares y acumulando desde el inicio del conflicto una subida superior al 50%. El oro y la plata continuaron recortando posiciones y sus cotizaciones se situaron en el entorno de los 4.500 y los 70 dólares, alejándose ambos metales cada vez más de los máximos alcanzados a finales de enero.
Los vaivenes protagonizados por el precio del petróleo hacen que salten las alarmas ante un posible shock energético. Los analistas han descartado una bajada de precios a corto y medio plazo, revisando al alza sus previsiones. Ante este escenario, seguramente durante un largo periodo de tiempo el petróleo seguirá marcando el ritmo de la economía.