La ofensiva de Trump contra la Reserva Federal, iniciando una investigación penal sobre Powell, ha sorprendido a los inversores. Este ataque frontal a la independencia de la Fed, ha provocado una respuesta unánime de los principales bancos centrales defendiendo la integridad de Powell y la autonomía de las instituciones.
Además de a estas inesperadas novedades, las bolsas continúan atentas a las tensiones en Venezuela, Groenlandia e Irán y a la batería de datos macro decisivos publicados estas últimas jornadas. En Estados Unidos, el IPC cumplió el guion previsto y repitió en el 2,7%; mientras, al otro lado del Atlántico, el PIB de Reino Unido de noviembre registró un crecimiento del 0,3%; la inflación de nuestro país se moderó hasta el 2,9% y, por último, Alemania incrementó su PIB un 0,2%, poniendo fin a dos años seguidos de recesión.
El Ibex acabó el viernes en los 17710,9 enteros (+0,35%), nuevo máximo histórico. El selectivo confirma un arranque de año espectacular en el que se ha anotado hasta ocho máximos históricos. Entre las cotizadas con peor saldo se encontró Repsol (-4,88%), la multinacional se vio penalizada el lunes por el descuento de su dividendo, pero el mayor castigo lo recibió el jueves tras la fuerte corrección del petróleo. Entre las subidas, mención especial para Arcelor (+5,35%), animada la siderúrgica por las mejores perspectivas industriales en Alemania y los nuevos estímulos económicos chinos.
En el exterior, los principales índices europeos registraron signo mixto destacando en el 1% que se revalorizó el Ftse británico y el 1,2% que cedió el Cac francés. Las compras se impusieron en Asia, con nuevos récords para el Nikkei (+3,8%) impulsado por el optimismo que genera un posible adelanto electoral en Japón. Por su parte, Wall Street finalizó con ligeras pérdidas, condicionado por el ruido político de la Casa Blanca en una semana en la que se ha iniciado la nueva temporada de resultados empresariales.
En los mercados de deuda, la rentabilidad del bono español retrocedió hasta el 3,22%, la del alemán se mantuvo en el 2,83% y la del estadounidense repuntó hasta el 4,21%. En los de divisas, el euro marcó cambio con el dólar en las 1,16 unidades y en los de cripto, el bitcoin rebotó con fuerza superando los 95.000 dólares. En los de materias primas, el petróleo -a pesar de la fuerte caída del jueves, tras rebajarse el riesgo de una acción militar de EE.UU. en Irán- retomó su escalada hasta los 64 dólares y el oro prolongó su rally alcista hasta los 4.600 dólares, espoleado por las tensiones internacionales y la amenaza sobre la independencia de la Fed.
A pesar del convulso entorno geopolítico actual, el buen tono continúa instalado en las bolsas. La confianza inversora, de momento, resiste.