Las tensiones en Oriente Medio y los resultados empresariales marcaron el ritmo de los mercados. Aunque durante la mayor parte de la semana continuaron las amenazas de nuevos ataques a infraestructuras energéticas, los magníficos resultados empresariales publicados al otro lado del Atlántico pesaron más y animaron a las bolsas. Pero, sin duda, estas noticias pasaron a un segundo plano tras el anuncio el viernes por parte de Irán de abrir el estrecho de Ormuz hasta el fin del alto el fuego. Este anuncio provocó que los principales índices se disparasen en minutos más de un 2%, mientras se hundían tanto las rentabilidades de los bonos como el precio del petróleo (ese día perdió un 9%).
Aquí el Ibex, que acumulaba hasta ese momento un balance semanal negativo, se dio la vuelta y cerró con un avance del 1,54%, acabando incluso en puertas de los máximos históricos logrados el pasado 26 de febrero. Indra fue uno de los valores con mejor saldo, revalorizándose un 8,92%, cotizando al alza los últimos cambios en su estructura. Peor fueron las cosas para Repsol, que se dejó un 8,70% penalizada por la apertura del estrecho y el consiguiente desplome del crudo.
Similar comportamiento el registrado por el resto de plazas mundiales: en Europa mejoras que oscilaron entre el medio punto que ganó el Ftse londinense y el 3,77% del Dax de Frankfurt. Nuevos récords en Asia y Wall Street, destacando las alzas cercanas al 7% del tecnológico Nasdaq, que firmó el viernes 13 jornadas consecutivas en verde.
Los mercados de deuda se mantuvieron prácticamente sin cambios hasta el viernes, cuando el precio de los bonos cayó con fuerza, alejándose de la zona de máximos en la que se encontraban, acabando el español en el 3,39%, el alemán en el 2,96% y el americano en el 4,24%. Por su parte, el euro aprovechó esta coyuntura para recuperar posiciones con el billete verde, marcando fixing ambas divisas en las 1,176 unidades. Fuerte mejora también del bitcoin en los de cripto, cerrando el viernes cerca de los 80.000 dólares.
Movimientos bruscos en los de materias primas, siendo sin duda el petróleo el más perjudicado con este anuncio, dejándose el barril de Brent un 5% hasta los 90, muy lejos de los 118 dólares que marcó hace apenas dos semanas, mientras el oro repuntaba un 2% acercándose al nivel de los 5.000 dólares.
Después de más de un mes de tensiones, parece que el fin de la guerra cada vez está más cerca. Materias primas, bolsas, deuda y divisas, han recuperado ya niveles previos a la guerra, ahora hay que esperar a ver si los datos macro también empiezan a estabilizarse. Desde luego el mercado ya lo está descontando.