Los precios se disparan. La inflación se fue en septiembre hasta un preocupante 4%, espoleados los precios por la alarmante subida de la luz. Este IPC es el mayor en tasa interanual de los últimos 13 años y puede ser un verdadero lastre para nuestra recuperación económica. Cierto es que la inflación subyacente -la que no computa ni alimentos no elaborados ni productos energéticos- se situó el pasado mes en el 1%, ampliándose el diferencial entre ambos indicadores hasta su nivel más alto desde el comienzo de la serie, en agosto de 1986. Estas tensiones, dispararán con toda seguridad el gasto, al estar las pensiones y muchos convenios colectivos indexados al mismo, por lo que, aunque la subida es coyuntural, habría que poner todas las medidas para que la inflación no acaba por convertirse en estructural.
Además, la frenética subida del IPC tuvo consecuencias inmediatas en los mercados de deuda que llevaban ya semanas cotizando al alza este mal dato, de hecho, el bono español, que había empezado el año ofreciendo una rentabilidad de apenas el 0´04%, terminó el viernes en el 0´42%. También afectó al barril de petróleo, que se disparó el pasado martes por encima de los 80 dólares, nivel que no alcanzaba desde mediados de 2018.
Con tan poco halagüeño panorama a nadie puede extrañar que las principales bolsas mundiales registrasen pérdidas importantes, pérdidas que en algunos casos llegaron incluso a rozar el 5%. Aquí en España, los recortes fueron más moderados y el Ibex “solo” se dejó un 0´83%, terminando en los 8.799 enteros. Fuerte ajuste de Fluidra que se desplomó en las últimas cinco jornadas un 10´33%… aunque sigue acumulando desde el inicio del actual ejercicio unas ganancias espectaculares. Entre los grandes, las notas más positivas del parqué las aportaron Repsol, Banco Sabadell e IAG que se anotaron subidas respectivas del 5´58, 6´61 y 7´08%.
El BCE decidió el pasado fin de semana levantar el veto a los dividendos de la banca europea, veto impuesto hace 16 meses coincidiendo con el inicio de la pandemia y que prohibía a la banca retribuir a sus accionistas tanto vía dividendos, como a través de recompra de acciones. Este levantamiento fue muy bien recibido por el sector.
Sigue preocupando -y mucho- la crisis de Evergrande. Se suceden los impagos de la constructora asiática y las enormes proporciones de esta quiebra -unido a los gravísimos problemas de distribución que están teniendo las grandes compañías por los problemas de suministro de componentes básicos- , podrían lastrar seriamente el crecimiento de la primera economía emergente del mundo. China está lejos, pero en un mundo absolutamente globalizado, todo lo que suceda allí nos afecta de lleno aquí. Completamente de lleno.