Crece el temor a que en otoño las cosas se compliquen aún más. A las ya de por sí negras perspectivas que desde hace meses apuntan los principales indicadores adelantados, siguen uniéndose ahora toda una batería de malas referencias: el bono español a diez años roza el 3% y todos los analistas aventuran que antes de fin de año superará ampliamente esta barrera; el barril de Brent, muy penalizado por la fuerte caída de la demanda a nivel mundial, intenta no perder el soporte de los 90 dólares; el ZEW alemán se hundió hasta el -61´9%; el IPC estadounidense se situó en el 8´3% (dos décimas por encima de las predicciones iniciales), haciendo previsible que la Fed se vea obligada en su reunión del próximo miércoles a una nueva subida de tipos de interés, subida que incluso podría ser de otros 100 puntos básicos (un 1%)… sin olvidarnos del enquistamiento de la guerra en Ucrania.
En un entorno tenso, los inversores pudieron al menos capear el temporal, intento insuficiente para que el Ibex mantuviese el nivel de los 8.000 enteros, dejándose un 0´60%. Clave en este “buen” comportamiento resultaron los avances del sector bancario en general y CaixaBank, Bankinter y Santander en particular, revalorizándose un 6´07%, 4´97% y 4´56% respectivamente, muy beneficiados tanto por las subidas de tipos de interés como por las perspectivas optimistas de Morgan Stanley para el sector. Mención también a Inditex, cuyas acciones subieron un 4´56% tras publicar un beneficio récord de 1.794 millones en el primer semestre con un incremento de un 41% y yéndose también a máximos históricos las ventas y el EBITDA de la multinacional gallega. La nota negativa vino de la mano de Repsol, retrocediendo sus títulos un 8´77%, lastrado por los vaivenes que registró la cotización del petróleo en los mercados de crudo.
Peores resultados en las principales plazas foráneas, con recortes en torno al 2% en Europa, superiores al 3% en Asia y por encima del 4% en Estados Unidos, donde el índice tecnológico Nasdaq sufrió una de las semanas más aciagas de los últimos meses.
Volviendo a cuestiones domésticas, el Tesoro colocó el martes y el jueves 6.117 millones en letras, bonos y obligaciones, haciéndolo en todos los casos -incluso en los vencimientos más cortos- a rentabilidades positivas. Por tomar solo una referencia, señalar que las letras a 9 meses, que en la anterior subasta se adjudicaron a un tipo medio del 0´61%, lo hicieron el pasado martes al 1´35%, un 121% de sobrecoste.
De la difícil coyuntura que atravesamos, buena muestra de ello es que el 80% de las salidas a bolsa en Europa en 2021 se encuentran hoy con pérdidas. Sin duda, no son buenos tiempos para la lírica.